viernes, 30 de noviembre de 2012

EL IVº CONDE DE SADE



SADE_IVº Conde de / 4eme Comte de_Jean-Baptiste François Joseph de Sade, Conde de Sade, Señor de Saumane y de Lacoste, co-Señor de Mazan (Castillo de Lacoste, 1701 / Castillo de Montreuil, 24-01-1767). Fue un militar y diplomático al servicio del Papa y del rey Luis XV de Francia, hijo del Conde Gaspard François de Sade (1676-1739), embajador de Aviñón ante la corte Vaticana, y de Louise Aldonse d'Astoaud.

Perteneciente a una de las más ilustres casas de Provenza, que remonta al siglo XIII, y jefe de la rama de Sade-Mazan fue, después de su padre, gobernador hereditario de la villa y castillo de Vaison, y comandante de la Caballería-Ligera del Comtat-Venaissin, por cuenta del Papa. Participó en las guerras de sucesión de Polonia y de Austria.

A sus 25 años, ya ha perdido la cuenta de sus amantes escogidas entre las más ilustres familias de la corte de Versailles: las duquesas de La Trémoïlle, de Clermont, la condesa de Charolais,... hasta la joven duquesa de Borbón. Para estar más cerca de esta última, no duda en casarse con una de sus damas de honor, Marie-Éléonore de Maillé que, aunque sin fortuna pese a ser de ilustre linaje, presenta la ventaja de estar emparentada con los Príncipes de Condé (1733).

Alternando su carrera de armas con misiones diplomáticas puntuales, es designado embajador en la corte de Rusia por el Cardenal de Fleury; sin embargo, la repentina muerte del zar Pedro II y el hecho de que la nueva zarina Ana Ivanovna entre en negociaciones con Viena, hacen que su embajada sea suspendida. Finalmente, le destinan a Colonia como embajador plenipotenciario. Aprovechando la ocasión, el Conde de Sade aceptará un nuevo destino a la corte de Londres para llevar a cabo negociaciones secretas. Después de su estancia en Londres, le serán encomendadas otras misiones pero de menor importancia. Su imprudencia, a la hora de criticar a la favorita real del momento, le atrae la antipatía de Luis XV.

Por la misma época, renuncia a los cargos que le ligaban al Papa para comprar, en 1738, la de teniente-general de las provincias de Bresse, Bugey, Gex y Valromey, y adquiere el señorío de Glatigny, cerca de Versailles.

En sus últimos años, se retira del escenario cortesano y político para frecuentar la Abadía de Saint-Victor, y dedicar su tiempo a escribir. A su muerte, dejaría varios manuscritos sobre sus pensamientos morales y religiosos, un compendio de anécdotas sobre la corte francesa y una abundante correspondencia sobre las campañas militares en las que participó.

Su esposa, Marie-Éléonore de Maillé (1712-1777) le dio 3 hijos:

-Caroline Laure de Sade (1737-1739)

-Donatien Alphonse François, Conde de Sade (1740-1814)

-Marie-Françoise de Sade (1746-1746)

Fue el padre del Divino Marqués de Sade.

 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL IIIer DUQUE DE OSUNA




OSUNA_IIIer Duque de_Pedro Téllez-Girón y Velasco Guzmán y Tovar, IIIer Duque de Osuna, G.E., IIIº Marqués de Peñafiel, VIIº Conde de Ureña, Caballero de la Orden del Toisón de Oro, etc. (Osuna, 17-12-1574 / Barajas, 24-09-1624).

Noble, político, militar y cortesano español más conocido bajo el apelativo de El Gran Duque de Osuna, que fue virrey y capitán-general de Sicilia y de Nápoles sucesivamente bajo los reinados de Felipe III y Felipe IV de España.

Hijo de Juan Téllez-Girón de Guzmán, IIº Duque de Osuna, y de Ana María de Velasco y Tovar, hija del IVº Duque de Frías, Condestable de Castilla.

De niño, se trasladó junto con sus padres y abuelo, el Ier Duque de Osuna (Pedro Téllez-Girón y de La Cueva), a Nápoles cuando éste fue nombrado virrey de aquel reino italiano en 1582. Huérfano de madre, estuvo al cuidado de su abuelastra Isabel de La Cueva y Castilla (hermana del VIº Duque de Alburquerque), y su formación académica le fue proporcionada por Andrea Savone, literato y humanista que le enseñó el latín, historia, geografía, compaginando sus estudios con la formación de caballero: esgrima, equitación,...

De vuelta a España, su abuelo lo envió a la Universidad de Salamanca para completar su educación y estudiar retórica, filosofía y derecho.

El 7 de febrero de 1594, casaba en Sevilla con Catalina Enríquez de Ribera, hija del opulento IIº Duque de Alcalá de los Gazules y nieta, por su madre, de Hernán Cortés.

Convertido ya en Marqués de Peñafiel tras la muerte de su abuelo en 1590 -título de los herederos de la Casa de Osuna-, hizo un viaje instructivo por Portugal antes de verse nombrado para formar parte de la embajada española a París, concluyéndose allí la Paz de Vervins.

El 13 de septiembre de 1590, fallecía en la Villa y Corte de Madrid su abuelo. Una década después, en 1600, fallecía a su vez su padre, convirtiéndole en el IIIer Duque de Osuna y Grande de España, y en la segunda fortuna española después de los Duques de Medina Sidonia.

Sus inicios en la corte se distinguieron por su pronunciado libertinaje sexual, sus escándalos, riñas y encontronazos con la Justicia, por lo que el rey Felipe III lo desterró a Sevilla. Dada la persistencia de su actitud inmoral en la capital andaluza, sería nuevamente obligado a retirarse en su villa de Osuna y, finalmente, apresado en Arévalo. Gracias a la ayuda de su tío el Duque de Frías, escapó de su prisión y marchó a combatir en los Países-Bajos como simple soldado. Agasajado en París y luego en Bruselas por el Archiduque Alberto y la Infanta Isabel-Clara-Eugenia, encontró su hueco en la compañía del capitán Diego Rodríguez, con una paga de 4 escudos mensuales. Tiempo después, le dieron el mando de dos compañías de caballería.

Su estancia en los Países-Bajos españoles duró 6 años, en los que demostró sobrada valía y arrojo en las batallas.

En 1604, se encontraba en Londres, junto con su tío el Duque de Frías, en las celebraciones del tratado de paz entre Jacobo I de Inglaterra y Felipe III de España.

En 1606, pierde el dedo pulgar de la mano derecha durante el asalto a la Plaza de Grol, que le es arrancado de un balazo de mosquete. Aunque prontamente recuperado, tuvo que hacer un aprendizaje intenso para adquirir soltura como zurdo: escribir, sostener y manejar la espada, la pistola y el tenedor con tanta soltura como cuando lo hacía siendo diestro.

Pese a sus eminentes y loables servicios, Osuna chocó frontalmente con el Archiduque Alberto de Austria cuando éste inició las conversaciones de paz con el Príncipe Mauricio de Orange, estatúder de Holanda. Radicalmente contrario a las negociaciones con los holandeses, Osuna fue conminado a dejar Bruselas y regresar a Madrid. Fue, sin embargo, recompensado con el collar de la Orden del Toisón de Oro.

De vuelta a Madrid, el Duque de Osuna fue recibido en audiencia privada por el rey Felipe III para, luego, dar cuenta de sus hechos en Flandes ante el Consejo en pleno, a lo largo de 2 horas. De allí salió nombrado gentilhombre de cámara, miembro del Consejo de Portugal y consejero privado de Su Majestad en los asuntos de Flandes y negociaciones con las Provincias Unidas.

Por otro lado, consiguió para su hijo y presunto heredero, Juan Téllez-Girón, Marqués de Peñafiel, la mano de Isabel de Sandoval, hija del Duque de Uceda y nieta del Duque de Lerma, validos del rey, lo que supuso la apertura, para él, de todas las puertas a los puestos más altos del Estado.

En febrero de 1610, Osuna era nombrado por el Consejo y por el rey, nuevo virrey del reino insular de Sicilia (confirmación del 18-09-1610). Llegado a la isla el 9 de marzo de 1611, se encontró con una situación desastrosa: el erario público se había declarado en bancarrota; se falsificaba y adulteraba la moneda; la inflación era galopante; los ladrones asaltaban comercios en pleno día, era imposible viajar sin una fuerte escolta armada hasta los dientes; el sistema judicial arbitrario, completamente corrompido y en manos de los nobles locales, y las cárceles sobrepobladas... Y, para colmo, la escuadra siciliana estaba desarmada, desorganizada y conformada por hombres de la peor calaña.

Como nuevo virrey, Osuna obró milagros para reconducir la paupérrima situación siciliana: restituyó el crédito de la hacienda, restableció la moneda, ajustó los impuestos, equilibró los presupuestos y consiguió aumentar la recaudación. Los caminos y las calles fueron limpiadas de salteadores y ladrones. Restauró la autoridad y libertad de los jueces y magistrados, se abrieron las cárceles y cesaron los arrestos arbitrarios.

Con mucha astucia, tesón y disciplina, consiguió reformar y consolidar la armada siciliana hasta llevarla al primer rango en eficacia y poder disuasorio ante la amenaza naval de turcos y berberiscos. Por otro lado, logró autorización real para conceder patentes de corso a capitanes de buques de su propiedad, dando una quinta parte de los botines obtenidos al rey Felipe III, otra quinta a la Real Hacienda y otro tanto a sus hombres convertidos en corsarios. El grueso de la rapiña llenaba sus arcas, facilitándole los medios para construir más buques y financiar los de la Corona Española.

Impresionado por la gran labor del duque-virrey, Felipe III le concedió el virreinato de Nápoles en junio de 1616, para que obrara los mismos milagros en un reino también afectado por muchos desórdenes. Renovó el éxito por segunda vez y, encima, se hizo con el dominio del Mar Adriático.

Sin embargo, sus contínuas acciones corsarias, sus choques con la Serenísima República Veneciana, celosa del poderío naval recién adquirido por el virrey, y su actitud desafiante ante las órdenes del Consejo Real (que consideraba perjudiciales para la Monarquía Hispánica) empezaron a malmeter sus excelentes relaciones con la corte de Madrid.

La famosa "Conjura de Venecia", urdida por la Serenísima, arruinó la reputación del Duque de Osuna, y puso al descubierto todo un entramado de sobornos en la corte española: desde el Duque de Uceda hasta el confesor del Rey Felipe III, eran untados con dinero contante y sonante, y regalos carísimos que venían directamente de Nápoles. A los sobornos, se unieron las maledicencias de parte de la aristocracia napolitana, enemistada con el virrey, acusándole de planear independizarse de España y soñar con coronarse rey de Nápoles aprovechando su poderío naval y su gran popularidad entre el pueblo.

Tras la caída en desgracia del Cardenal-Duque de Lerma en 1618 y su reemplazo por su propio hijo, el Duque de Uceda, se inició en la corte española una purga contra destacados miembros de la administración anterior. A esto se sumó la influyente intervención del fraile Lorenzo de Brindisi (agente de esa nobleza napolitana enemistada con el virrey) ante el rey Felipe III, que tuvo lugar en Lisboa en mayo de 1619, y en la que se atacó al Duque de Osuna denunciando sus abusos de poder y sus supuestos planes de independización.

Olvidando los grandes servicios brindados a la Corona, Felipe III ordenó que Osuna regresara a Madrid para que respondiera de todos los cargos presentados contra él (1620). El 28 de mayo de 1620, el duque abandonaba su cargo y se presentaba ante el Consejo Real.

Mientras Osuna pacientaba para obtener audiencia con el Rey, éste falleció el 31 de marzo de 1621. Considerado un "obstáculo" que había que silenciar y abatir por la camarilla de Baltasar de Zúñiga y el Conde de Olivares, el duque fue detenido y encarcelado sin brindarle jamás la oportunidad de tener un juicio justo.

De prisión en prisión, el Duque de Osuna nunca volvería a recobrar la libertad ni ser rehabilitado. El 24 de septiembre de 1625, fallecía enfermo y abatido por su suerte.

De su matrimonio con Catalina Enríquez de Ribera y Cortés de Zúñiga, hija de los Duques de Alcalá de los Gazules, tuvo dos hijos:

-Juan Téllez-Girón y Enríquez de Ribera (1598-1656), IVº Duque de Osuna, G.E.

-Antonia Téllez-Girón y Enríquez de Ribera (1610-1648), c.c. Francisco Fernández de Castro, IXº Conde de Lemos, G.E.

De sus deslices extramatrimoniales, tuvo 4 hijos ilegítimos: dos hijas y dos varones.

 


martes, 27 de noviembre de 2012

EL Ier DUQUE DE NEWCASTLE




NEWCASTLE_Ier Duque de / 1st Duke of_William Cavendish, VIIIº Barón Ogle y 1er Conde Ogle, 1er Vizconde Mansfield, 1er Conde y Marqués de Newcastle, 1er Duque de Newcastle & Par de Inglaterra, K.B., K.G. (Handsworth, Yorkshire, 06-12-1592 / Welbeck Abbey, 25-12-1676), fue un soldado, político y escritor británico. Hijo de Sir Charles Cavendish y de Lady Catherine (hija de Cuthbert, 7º Lord Ogle), era nieto de Sir William Cavendish y de la famosa Lady Elizabeth "Bess" de Hardwick, la mujer más rica de Inglaterra después de la reina Elizabeth I. Fue educado y formado académicamente en el Saint John's College de la Universidad de Cambridge.

Con la ocasión de la investidura del príncipe Enrique-Federico Stuart, como Príncipe de Gales en 1610, William Cavendish fue nombrado caballero de la Orden del Baño (Knight of the Bath / K.B.), y enviado junto a Sir Henry Wotton, embajador extraordinario del rey Jacobo I de Inglaterra a la corte del Duque de Saboya. A su vuelta, contrajo matrimonio con la que sería su primera esposa, Lady Elizabeth Basset, hija de Sir William Basset de Blore (terrateniente de Staffordshire), ya viuda de su primer esposo Henry Howard, tercer hijo de Lord Thomas Howard, 1er Conde de Suffolk. Poseedor de una inmensa fortuna, recibió en numerosas ocasiones a los reyes Jacobo I y Carlos I, y con magnificencia, en sus fincas de Welbeck Abbey y Bolsover Castle.

El 3 de noviembre de 1620, Jacobo I le concedió por carta patente el título de Vizconde Mansfield y, el 7 de marzo de 1628, Carlos I le concedió a su vez el título de 1er Conde de Newcastle. Al año siguiente, en 1629, la baronía de Ogle fue restaurada para su madre: el título, erigido en condado, junto con unos bienes que aportaban una renta anual de 3.000 Libras, acabaron por pasar a William a la muerte de ésta. En 1638, Carlos I le nombraba gobernador (tutor) del Príncipe de Gales -futuro rey Carlos II-, y consejero privado de la Corona al año siguiente.





Cuando estalló la guerra de Escocia (1639-1640), asistió al rey con una aportación económica de 10.000 Libras y militarmente con una tropa de caballería nutrida de voluntarios que consistía en 120 caballeros y gentilhombres.

Implicado en la "Conspiración del Ejército" de 1641, Lord Newcastle tuvo que abandonar temporalmente la corte londinense. El 11 de enero de 1642, Carlos I le concedió el mando de la ciudad de Hull, pero su autoridad fue rotundamente negada y rechazada por la ciudad. Cuando el rey declaró abiertamente la guerra, Newcastle recibió el comandamiento de los 4 condados del Norte y el poder de conferir el rango de caballero a quienes consideraba meritorios de tal dignidad. Mantuvo las tropas con su propio dinero y ocupó la ciudad de Newcastle, abriendo un canal de comunicación directa con la reina Enriqueta-María, despachando con el rey los asuntos exteriores. En noviembre de 1642, penetró en Yorkshire, sitió la ciudad de York y forzó Lord Thomas Fairfax (jefe del Ejército Parlamentario) a retirarse después de derrotarle en Tadcaster.

Seguidamente, sus planes de capturar a Fairfax en Leeds (enero de 1643) fracasaron y tuvo que replegarse en York. Escoltó a la reina, quien volvió en febrero a York, y seguidamente llevó a cabo la captura de Wakefield, Rotherham y Sheffield, sin conseguir que cayese en sus manos la ciudad de Leeds. En junio volvió a la carga, consiguiendo derrotar por segunda vez las fuerzas de Fairfax en Adwalton Moor (30 de junio), haciéndose con el control total del condado de Yorkshire a excepción de Hull y de Wressel Castle.

Lord Newcastle unió entonces sus tropas a las del rey Carlos I para enfrentarse a las de Lord Essex, continuando su campaña en el Norte y avanzando a través de Lincolnshire, tomando Gainsborough y Lincoln. Volvió a sitiar Hull sin éxito, siendo derrotado por las tropas de Oliver Cromwell en Winceby, el 11 de octubre de 1643, provocando la pérdida de control sobre el condado. Pese a ello, el 17 de octubre de 1643, fue creado 1er Marqués de Newcastle.

Al año, las posiciones de Newcastle se vieron amenazadas por el avance de las tropas escocesas, por lo que tuvo que enfrentarse a ellos en clara desventaja, aunque ganando finalmente la partida. Replegado en York, se vió cercado por los tres ejércitos enemigos de los Escoceses, de Lord Ferdinando Fairfax y de Lord Manchester. El Príncipe Rupert del Palatinado, duque de Cumberland, acudió en su ayuda y consiguió levantar el cerco enemigo. Sin embargo, y pese a la oposición de Newcastle, el príncipe quiso enfrentarse al día siguiente al enemigo en Marston Moor. Aquella batalla supuso la derrota de las fuerzas leales al rey...



Después del desastre, y contra los deseos del rey y del príncipe Rupert, Lord Newcastle anunció de inmediato su intención de abandonar la causa e Inglaterra. Embarcado en Scarborough, y acompañado por un numeroso séquito de criados, amigos y parientes, incluídos sus dos hijos y su hermano, llegó a la ciudad alemana de Hamburgo en julio de 1644, permaneciendo allí hasta febrero de 1645. Luego se trasladó a París en el mes de abril, instalándose en la capital francesa por espacio de 3 años. Allí conoció a la que sería su segunda esposa, Lady Margaret Lucas (1623-1673), hija de Sir Thomas Lucas de Saint-John de Colchester, Gran Sheriff de Essex, y de Lady Elizabeth Leighton, dama de honor de la reina Enriqueta-María, a la cual había seguido en el exilio. La joven tenía entonces 25 años menos que él. Convertida en marquesa de Newcastle tras casarse con él en 1645, se la conocería por ser una eminente dramaturga, poeta, filósofa y ensayista. Consta a los contemporáneos que aquel matrimonio fue uno de los más felices y mejor avenidos de la época.




En 1648, Lord Newcastle abandonó París para Rotterdam, con la intención de unirse al Príncipe Carlos de Gales, y obtener el mando de la Armada Rebelde, cosa que le fue negada. Finalmente, tuvo que instalarse en Amberes con su esposa (ocupando la hermosa mansión de Rubens), dónde permanecieron hasta el advenimiento de la Restauración de 1660, que supuso el fin de la República de la Commonwealth y el retorno de la monarquía.

En abril de 1650, fue nombrado consejero privado de Carlos II y, oponiéndose a Sir Edward Hyde, abogó por conseguir la colaboración y el beneplácito de los escoceses en los planes del restablecimiento de la corona británica en la persona de Carlos II.

En Amberes, Lord Newcastle fundó la célebre escuela ecuestre, estableciendo el arte del "manège" (Alta Escuela Ecuestre), y publicando su primer trabajo sobre el arte de cómo ser un excelente jinete: "Méthode et invention nouvelle de dresser les chevaux" (Método y nueva invención de cómo amaestrar a los caballos), siendo publicado en 1658, y nuevamente en 1747, para ser traducido finalmente bajo el título de "A General System of Horsemanship" en 1743.

Con la Restauración de 1660, Lord Newcastle y su esposa volvieron a Inglaterra, consiguiendo exitosamente recuperar la mayor parte de sus inmensos bienes, fincas y propiedades con las consecuentes deudas pendientes. Lady Newcastle estimó entonces el total de las pérdidas causadas por la guerra, en la enorme cifra de 941.303 Libras. Pese al formidable agujero financiero, el rey Carlos II le devolvió todos los cargos que había desempeñado bajo el reinado de su padre, y lo recibió como caballero de la Orden de la Jarretera en 1661, en Windsor. El 16 de marzo de 1665, el mismo monarca erigía su marquesado en ducado. Retirado, sin embargo, del escenario público y ocupado en reordenar sus asuntos, dedicó su tiempo sobretodo a su afición favorita: el arte ecuestre y entrenar a sus pura sangre. Incluso estableció la primera carrera de caballos de competición en los alrededores de su propiedad de Welbeck Abbey, en Nottinghamshire.

En 1673, la súbita muerte de su esposa le sumió en una profunda depresión de la que nunca se recuperaría. Aquejado de achaques y enfermo de Parkinson, falleció el 25 de diciembre de 1676. Su hijo primogénito, Henry Cavendish, Lord Mansfield (1630-1691), se convirtió en 2º y último Duque de Newcastle, al morir sin herederos.

De su primera esposa, William Cavendish, 1er duque de Newcastle-upon-Tyne, había tenido nada menos que 10 retoños pero únicamente sobrevivió un hijo varón para asegurar la sucesión ducal, Henry, 2º duque de Newcastle, quien falleció a su vez sin descendencia en 1691, por lo que todos los bienes pasaron en heredad a su hija mayor Lady Margaret Cavendish, casada con John Holles, Conde de Clare (1662-1711) -miembro de la Casa de los Condes de Essex-, y que fue creado nuevo 1er duque de Newcastle en 1694, de la mano del rey Guillermo III.

A la muerte de John Holles, en 1711, el ducado de Newcastle-upon-Tyne se extinguió nuevamente, siendo recreado a favor de un sobrino, Thomas Pelham-Holles (1693-1768), como 1er duque de Newcastle-upon-Tyne en 1715 -tercera creación-.

Finalmente, en 1757, se procedió a la creación del ducado de Newcastle-under-Lyne a favor del mismo y de sus descendientes varones. Con el 10º duque, Edward Charles Pelham-Clinton, que falleció en 1988, se extinguió definitivamente el ducado.

Sir Edward Hyde, Conde de Clarendon, dijo de él que fue un excelente y valioso soldado para la causa realista, pero que no sentía gusto alguno por los asuntos políticos y que se adhirió a la causa de Carlos I movido únicamente por motivos personales y por su lealtad a la dinastía Stuart, y que tenía un pronunciado gusto en provocar disturbios para malmeter la paz pública. Pese a todo, le reconoce como uno de los mejores y más nobles caballeros de su tiempo.

 


lunes, 26 de noviembre de 2012

EL XIº CONDE DE NORTHUMBERLAND



NORTHUMBERLAND_XIº Conde de / 11th Earl of_Josceline Percy, Vº Barón Percy, XIº Conde de Northumberland & Par de Inglaterra (04-07-1644 / Turín, 31-05-1670); Único hijo y heredero de Algernon Percy, Xº Conde de Northumberland, y de su segunda esposa Lady Elizabeth Howard, hija ésta de Theophilus Howard, IIº Conde de Suffolk.
Fue el último representante de su casa y el undécimo y último titular del condado de Northumberland.

El 23 de abril de 1661, figuró como paje de honor en la coronación del rey Carlos II en Westminster y, el 4 de noviembre del mismo año, pasó a ser miembro del Inner Temple, de Londres.

Ostentó los cargos de Lord Teniente de Northumberland entre 1660 y 1670, y de Sussex entre 1668 y 1670.

Contrajo matrimonio el 23 de diciembre de 1662 con Lady Elizabeth Wriothesley, tercera hija y co-heredera de Thomas Wriothesley, IVº Conde de Southampton. La pareja tan solo tuvo dos hijos:

-Henry Percy, Lord Percy (1668-1669)

-Lady Elizabeth Percy, VIª Baronesa Percy (1667-1722), c.c. 1º/ Henry Cavendish, Conde de Ogle (c.1659-1680); 2º/ Thomas Thynne (1648-1682); 3º/ Charles Seymour, VIº Duque de Somerset (1662-1748).

Convertido en el XIº Conde de Northumberland a la muerte de su padre, en 1668, pierde a su único heredero varón al año siguiente. Apenas un año después, él mismo fallece en el curso de un viaje a Turín, sin más herederos que su hija Elizabeth. Tras su muerte, sus títulos son declarados extintos por carecer de sucesor varón y revierten automáticamente a la Corona. Sus cuantiosas posesiones, en cambio, serían heredadas por su hija quien, por gracia del rey Carlos II, sería reconocida Baronesa Percy por derecho propio.

LA IIª BARONESA DE BOSTON



BOSTON_IIª Baronesa de / 2nd Baroness of_Honorable Christian Methuen, IIª Baronesa de Boston y Par de Gran-Bretaña, IIIª Baronetesa Irby of Whapload and Boston (1757 / Londres, 09-05-1832). Fue la hija de Sir Paul Methuen, K.B., y de la Honorable Catharine Cobb of Corsham Court, Wiltshire.

Esposa del Honorable Sir Frederick Irby, 3er Bt. Irby of Whapload & Boston, (1749-1825), IIº Barón de Boston a partir de 1775, cortesano y Lord Gentilhombre de la Cámara de los reyes Jorge III y Jorge IV de Gran-Bretaña sucesivamente entre 1780 y 1825. Gran aficionado al arte, fue miembro de la Sociedad de Anticuarios a partir de 1778, y constructor de la mansión campestre de Hedsor House, en Taplow, Buckinghamshire.

La pareja tuvo 13 hijos, entre ellos:

- George Irby, 3er Barón de Boston (1777-1856)

-Contra-Almirante Hon. Frederick Paul Irby (1779-1844), c.c. 1º/-Emily Ives Drake ; c.c. 2º/-Frances Wright.

-Teniente-Coronel Hon. Henry Edward Irby (1783-1821), presente en Waterloo y caído en acto de servicio formando parte del 1st West India Regiment.

-Reverendo Hon. Paul Anthony Irby, Vicario de Cottesbrook (1784-1865), c.c. Patience Champion de Crespigny.

-Hon. Edward Methuen Irby (1788-1809) caído en la Batalla de Talavera (España).

-Capitán Hon. Charles Leonard Irby (1789-1845), explorador y escritor.

-Hon. Anne Maria Louisa Irby (1792-1870), c.c. Henry Peachey, 3er Barón Selsey.

 

domingo, 25 de noviembre de 2012

EL Vº DUQUE DE PRASLIN



PRASLIN_Vº Duque de / Veme Duc de_Charles Hugues Théobald de Choiseul, Vº Duque de Praslin & Par de Francia, IIº Conde de Choiseul-Praslin & del Imperio Francés (París, 29-06-1805 / París, 24-08-1847); hijo del Conde Charles Félix de Choiseul-Praslin, IVº Duque de Praslin & Par de Francia, y de Charlotte Le Tonnelier de Breteuil, fue una personalidad y un político de cierto relieve por su ilustre apellido.

Procedía de una ilustre y noble familia perteneciente a la aristocracia de espada, oriunda del condado de Champaña, y fundada a finales del siglo XII por Renaud III de Choiseul, Conde de Lanques, y su esposa Alix de Dreux, nieta del rey Luis VI de Francia. Los Choiseul dieron a Francia, a lo largo de la historia, seis ministros y hombres de Estado, cinco mariscales, un cardenal y dos obispos.

En 1834, se convirtió en Par de Francia; en 1837, fue elegido diputado por el departamento de Seine-et-Marne y nombrado, por el rey Luis-Felipe I, caballero de honor de la Duquesa de Orléans, vinculándole a la corte. En 1841, sucedió a su padre en calidad de Vº Duque de Praslin.

El 19 de octubre de 1824, contrajo matrimonio con la hermosa Françoise Fanny Altaria Rosalba Sébastiani de La Porta (1807-1847), hija del General Horace Sébastiani de La Porta, mariscal del Imperio y toda una personalidad de peso, y de Fanny de Franquetot de Coigny. En sus venas se mezclaban la sangre nueva de la nobleza imperial con la vieja de la linajuda aristocracia del Antiguo Régimen.
El matrimonio tuvo diez hijos:

-Marie Laure Isabelle de Choiseul Praslin (1826-1878)

 
-Fanny Césarine Berthe de Choiseul Praslin (1830-1897) c.c. Conde de Robersart
 
 
 
-Gaston Louis Philippe de Choiseul PraslinVIº Duque de Praslin (1834-1906)
 
 
-HoraceIIIer Conde de Choiseul Praslin (1837-1915)
 
Sin embargo, la felicidad conyugal se terminó por culpa del carácter agrio, histérico y celoso de la esposa. Las peleas entre marido y mujer se hicieron tan intolerables que, en un momento dado, se separaron durante una temporada. Los deslices extra matrimoniales del duque y luego su relación amorosa con la gobernanta de sus hijos, de la que tuvo que separarse por presiones de la Familia Real y de Fanny (que le chantajeaba con dejarle sin dinero), provocaron que, la mañana del 18 de agosto de 1847, asesinara a cuchilladas a su esposa e intentara hacer creer que ésta había sido víctima de unos malhechores. Quizás planeó, sin pensarlo demasiado, que deshaciéndose de su mujer, podría casarse con su amante... Al constatar que la policía le tenía por el único autor del crimen y que su alta posición no le salvaría de la guillotina, se suicidó la misma noche con arsénico para esquivar el juicio. Arrestado y encarcelado en el Palacio de Luxemburgo el 21 de agosto, murió tres días más tarde, lentamente consumido por el veneno que había ingerido.

Otra versión apunta que la muerte del duque fue todo un montaje organizado por el rey Luis-Felipe I. La realidad sería otra, según la tesis de la conspiración: tras fingir su muerte, Praslin sería nocturna y secretamente sacado de su dorada prisión del Palacio de Luxemburgo para, de riguroso incógnito, tomar un barco que zarpa al Continente Americano. Una vez allí, lejos de Francia, pudo empezar una nueva vida, casarse otra vez y tener hijos.
 
El caso, muy publicitado por la prensa, supuso un gran escándalo en aquella época, salpicando y desprestigiando a la Corona y a la alta aristocracia. Un año después, la Monarquía de Julio era barrida por la revolución y se proclamaba la IIª República Francesa.

 

jueves, 22 de noviembre de 2012

EL IIº DUQUE DE FOIX-RANDAN





FOIX-RANDAN y/o FOIX-CANDALE_IIº Duque de / IIeme Duc de_Henri-François de Foix de Candale, IIº Duque de Randan y de Candale & Par de Francia, Marqués de Sennecey, d'Illiers y de Trans, Conde de Fleix y de Gurson, Vizconde de Meille, Barón de Lévignac, d'Aymet, de Montcuq y de Montpont, Señor de Beychevelle, Captal de Buch, Caballero de la Orden del Espíritu Santo, etc. (Castillo de Fleix, c.1640 / Castillo de Beychevelle, 22-02-1714).

Henri-François de Foix de Candale, 2º Duque de Randan, Marqués de Sennecey, Conde de Fleix y de Gurson, nació en el castillo de Fleix en 1639 o 1640 siendo el segundo hijo de los 3 varones habidos entre Jean-Baptiste Gaston I de Foix, Conde de Fleix y de Gurson, Gobernador de Mâcon (ob.1646) y Marie-Claire de Bauffremont, Marquesa de Sennecey y Duquesa de Randan*, 1ª Dama de Honor de la Reina Ana de Austria y Gobernadora del rey Luis XIV, casados desde el 28 de septiembre de 1637.

Su hermano mayor, heredero de su casa, Jean-Baptiste Gaston II de Foix-Gurson, Conde de Fleix y de Gurson (1638-1665), gobernador de Mâcon, se convirtió en 1er Duque de Randan y Par de Francia en 1663, tras obtener el rehabilitamiento del ducado-paridad de manos de Luis XIV y tras confirmación formal del Parlamento de París en noviembre-diciembre de 1662 y diciembre de 1663. En 1664, casaba con Madeleine Charlotte d'Albert d'Ailly (1648-1665), nieta de los Duques de Chaulnes y de Villeroy, pero ambos fallecieron en París el mismo año sin haber tenido descendencia masculina. De hecho, la duquesa falleció de sobreparto el 25 de julio de 1665, tras dar a luz a una niña que moriría antes de cumplir 2 años de edad: la pequeña Marie de Foix-Candale (25-07-1665_+02-05-1667).

El hermano menor, Charles-Henri de Foix (1646-1671), por ser el benjamín, fue destinado a la carrera religiosa y provisto de la abadía de Rebets, por lo que fue excluído de la sucesión.

El Ducado de Randan

Sobre el ducado-paridad de Randan, puntualizar que las cartas patentes de su erección, en el mes de marzo de 1661, no habían sido registradas por el Parlamento cuando las beneficiarias, Marie-Catherine de La Rochefoucauld y su hija, Marie-Claire de Bauffremont-Sennecey, renunciaron a beneficiarse de las disposiciones de dichas cartas y solicitaron al Rey la autorización de transmitir el ducado a sus nietos e hijos, mediante contrato firmado en París el 21 de noviembre de 1662. La donación, no obstante, se hacía reservándose ambas el derecho de usufructo. El 15 de diciembre de 1663, Luis XIV autorizaba por escrito la transmisión del título ducal al Conde de Fleix.

Ascendencias familiares & origen del Condado de Candale

Sus tíos paternos fueron los siguientes:

-Henri de Foix-Candale, Vizconde de Meille, que cayó en la batalla de las Dunas en 1658.

-Louis de Foix-Candale, Caballero de Foix, caído en la batalla de Sillery en 1657.

-Suzanne Henriette de Foix-Candale, Dama de Montpont (1618-1706).

-Françoise de Foix-Candale, Abadesa de Saintes (1614-1686).

-Marthe de Foix-Candale, Mademoiselle de Lévignac, soltera.

-Henriettre de Foix-Candale, carmelita en Burdeos.

-Catherine de Foix-Candale, religiosa en Sainte-Marie de Saintes.

-Anne-Philippa de Foix-Candale, Mademoiselle de Montpont, fallecida joven.

-Madeleine de Foix-Candale, Mademoiselle de Fleix, soltera.

Sus abuelos paternos eran Frédéric de Foix, Conde de Gurson y de Fleix, Vizconde de Meille, etc. (1580-1655) y Charlotte de Caumont-Lauzun (1594-1671), hija ésta de François Nompar II de Caumont, Conde de Lauzun, y de Catherine de Gramont. Los bisabuelos, siempre en la línea ascendente paterna, fueron Louis de Foix, Conde de Gurson y Vizconde de Meille (1556-1587) y Charlotte-Diane de Foix-Grailly de Candale. Este último nació del segundo matrimonio de Germain Gaston de Foix, Marqués de Trans (1508-1591) con Marguerite Bertrand, Dama de Mirebeau, hija del primer presidente del Parlamento de París, Jean Bertrand, que en la madurez abrazó las órdenes y se convirtió en cardenal y arzobispo de Sens.



El tatarabuelo en cuestión, que ostentaba el marquesado de Trans junto con los condados de Fleix y de Gurson, amén del vizcondado de Meille, era a su vez hijo de Jean de Foix, Conde de Meille, de Fleix y de Gurson (ob.1521-25) y de Anne de Villeneuve (ob.1567), que aportó como dote el marquesado de Trans. Este Jean de Foix no era otro que el hermano segundón de Gaston II de Foix, Conde de Candale y de Benauges (1448-1500) y de Catherine y Marguerite de Foix, Condesa de Armagnac y Marquesa de Saluzzo respectivamente, todos ellos hijos de ese Jean de Foix, Conde de Benauges (ob.1485) que fue creado 1er Conde de Kendal (Earl of Kendal) por sus servicios a la Corona Inglesa, y que convirtió su importante título de lord inglés en "Conde de Candale" (Comte de Candale) al optar por la nacionalidad francesa, después de casarse en 1447 con una dama británica de real procedencia, Margaret de La Pole de Suffolk, Condesa de Kendal, hija del Duque Richard de Suffolk y de la princesa Maria de Sicilia, y descendiente directa del rey Eduardo III de Inglaterra.

A todas luces, no estamos hablando de una familia cualquiera. Jean de Foix o John of Foix, Conde de Candale o Earl of Kendal, fundador de la rama de Foix-Candale a mediados del siglo XV, descendía de los poderosos Condes de Foix y de Bigorre, Vizcondes de Béarn, de Narbonne y de Lautrec, Condes de Marsan, de Etampes y Duques de Nemours, co-príncipes de Andorra,... dinastía que había reinado sobre aquella noble Navarra antes de que sus vecinos castellanos y galos la desgarraran en dos por culpa de sus respectivas reivindicaciones dinásticas. La Casa Real de los Foix había tejido muchos lazos, prestigiosos todos ellos, al filo de sus enlaces matrimoniales: con los Duques de Albret, los Reyes de Aragón, los Condes de Urgell (de la dinastía condal catalana), los Reyes de Francia, los Peralta, los Beaumont (condes de Lerín y condestables de Navarra), los Duques de Orléans, los Marqueses de Montferrato, los Condes de Armagnac, los Duques de Bretaña... todas casas reinantes o de primerísima fila.



La dinastía de Foix, antaño de Grailly, Captals de Buch**, vizcondes de Benauges y de Castillon, había sido fundada por Pierre II, señor de Grailly, 4º captal de Buch (1285-1356) y sus dos esposas sucesivas, Assalhide de Bordeaux (1) y Rosemburge de Périgord (2), al alba del siglo XIV.

El IIº Duque de Randan o de Foix-Randan

Henri-François de Foix de Candale (c.1640-1714), Marqués de Sennecey en vida de su hermano mayor, el 1er duque de Randan y conde de Fleix, abrazó la carrera militar a temprana edad. Ya a los 6/7 años (1646) había heredado de su padre -muerto en combate en Mardyck-, un regimiento de caballería al que, en 1652, dirigía con el grado de coronel con apenas 13 años de edad. En la década de 1660, su regimiento fue destinado al Franco-Condado y luego al Rosellón, para batirse contra los ejércitos españoles.

El 12 de diciembre de 1665, fallece su hermano mayor, viudo y sin descendencia, por lo que el mayorazgo, sus bienes, títulos y honores pasan a Henri-François, que se convierte poco después en el segundo duque de Randan y par de Francia. Por entonces, se le empieza a llamar "duque de Foix-Randan" y a veces "duque de Foix-Candale" de forma indistinta en la Corte. Es más, también le otorgan el título de duque de Candale. A su doble dignidad ducal se suman el de Captal de Buch, marqués de Sennecey, de Illiers y de Trans, conde de Fleix y de Gurson, vizconde de Meilles, barón de Aymet, Lévignac, Montcuq y Montpont, señor de Beychevelle y otros señoríos.

Al estallar la Guerra de Devolución (1667-1668), provocada tras la muerte de Felipe IV de España (1665) y por el impago de la dote de la reina, la Infanta Maria-Teresa de Austria, el rey Luis XIV reclama en compensación las ciudades del Noreste, que pertenecen a los Países-Bajos Españoles. Será la primera guerra del rey y en ella participa personalmente, luchando codo con codo con sus hombres. Es en el fragor de la batalla de Tournai (1667), donde se distinguió particularmente el Duque de Foix-Randan -como se le conoce entonces-, demostrando mucho arrojo, valentía y habilidad en la lucha. El rey, que también ha participado en el asalto de la ciudad, reconoce sus cualidades militares y no tarda en promocionarle a rangos más acordes a su valía.

Tras la firma del Tratado de Aquisgrán (1668), en el que España cedía a Francia las ciudades de Lille, Tournai, Charleroi y otras plazas flamencas, el duque de Foix-Randan se beneficia como tantos otros soldados del cese de las hostilidades, regresando a la vida social de la Corte, una de las más alegres de Europa. Pero la paz será corta... En 1672, se reanuda la campaña militar al estallar la Guerra de Holanda, destinándole el rey nuevamente a los Países-Bajos y luego al Franco-Condado hasta el invierno de 1674. Ese mismo año y aprovechando el receso invernal, el duque vendería su regimiento de caballería al Marqués de Biron, sobrino político de su pariente el Conde de Lauzun, y contraería matrimonio con Marie-Charlotte de Roquelaure (1654-1710), hija del Duque Gaston Jean-Baptiste de Roquelaure y de Marie-Charlotte de Daillon du Lude. Por la misma época, el duque dedica sus esfuerzos por embellecer su castillo y finca de Beychevelle, apodado 'el Versailles del Médoc', en cuyas tierras tiene grandes viñedos que le aportan pingües beneficios (3)... Y es que, desde la Edad Media, el vino de Beychevelle es un afamado burdeos que se exporta a Inglaterra, a Flandes y a Alemania desde el puerto que se encuentra tras los versallescos jardines de la finca ducal.

El duque de Foix-Randan reanudaría con su servicio en el ejército y participaría en las posteriores campañas de la Liga de Augsburgo. En Versailles, si su nombre es importante a la par que prestigioso, al hombre en sí no se le hace mucho caso según unas escuetas anotaciones en un diario cortesano de 1690, ya que suele ir y venir entre sus extensos dominios del Suroeste Francés y París varias veces al año, y sus repetidas ausencias fuera de la Corte le privan de una mejorable posición y consideración en el ánimo del Rey. Parece ser que al duque le importaba bien poco aquello de "mantener su rango" y medrar en la Corte para obtener oficios y beneficios. No tenía hijos y, por tanto, nada que perder o ganar para una siguiente generación. Sin embargo, para recompensar sus servicios de armas, Luis XIV le impone el gran collar y el manto de la Orden del Espíritu Santo el 31 de diciembre de 1668.

El 22 de enero de 1710, fallece su esposa. Le sobrevive 4 años, muriendo a su vez el 22 de febrero de 1714, tras haber testado en favor de su celebérrimo primo Antonin Nompar de Caumont, 1er Duque de Lauzun (1633-1723), Caballero de la Orden de la Jarretera, que había estado supuestamente casado con la Duquesa de Montpensier y, una vez viudo, casado nuevamente con una de las jóvenes hijas del Duque de Lorges-Quintin, cuñada del otro no menos famoso Duque de Saint-Simon.

Con la muerte del segundo y último duque, el ducado de Randan o de Foix-Randan es declarado extinto y revierte a la Corona en 1714.



 

Notas aclaratorias:

(*)_Marie-Claire de Bauffremont heredó de su madre, Marie-Catherine de La Rochefoucauld (ob.1677), el ducado de Randan con paridad francesa que transmitió a sus dos hijos sucesivamente, asi como el marquesado de Sennecey.

(**)_El título de Captal de Buch designaba a los señores feodales que reinaron desde la Edad Media hasta la Revolución Francesa sobre el captalado de Buch. El captalado era una provincia del Sur del país de Buch, que abarcaba las comunas de Arcachon, La Teste-de-Buch y Gujan-Mestras. Al frente del captalado se sucedieron 5 familias: los Condes de Bordeaux (Burdeos) de 1274 a 1328, los Señores de Grailly, Condes de Foix y Reyes de Navarra de 1328 a 1593, los Duques de Épernon de 1593 a 1661, los Duques de Foix-Candale (Randan) de 1661 a 1713, y los Barones de Audenge (familia Amanieu de Ruat) de 1713 a 1803, que lo compraron al último Duque de Randan el 23 de agosto de 1713.

La palabra 'captal' procede del latín capitelis, jefe o señor, título que distinguía en tiempos de la Guerra de los Cien Años, a uno de los cinco o seis señores más importantes de Aquitania. Tan solo sobrevivieron tres captales hasta 1803: el de Buch, el de Certes y el de Trame.

(1)_Assalhide de Bordeaux (muerta en 1328), fue la heredera universal de los Condes de Burdeos al fallecer su hermano Pierre sin herederos, por lo que el prestigioso cargo de Captal de Buch también le fue adjudicado, siendo la 3ª titular. Los Condes de Burdeos llevaban desde el siglo XI predominando en la región aquitana.

(2)_Rosemburge de Périgord, segunda esposa de Pierre II de Grailly, era hija del poderoso Élie de Talleyrand, Conde de Périgord.

(3)_La propiedad y castillo de Beychevelle serían vendidos en 1701 a Jean-Baptiste d'Abadie, Barón de Lamarque y de Beychevelle, presidente del Parlamento de Burdeos. Tras el Gran Invierno de 1709, tuvo que replantar todos los viñedos para reanudar con la, antaño próspera, actividad vitícola de la finca.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA Iª CONDESA DE DENBIGH



DENBIGH_Iª Condesa de / 1st Countess of_Lady Susan Villiers, Lady Feilding, Iª Baronesa y Vizcondesa Feilding, Iª Condesa de Denbigh & Par de Inglaterra (Inglaterra, 1583 / París, 1652). Fue la cuarta y última hija nacida del segundo matrimonio de Sir George Villiers de Brookesby (1550-1606) con Mary Beaumont. Tuvo por hermano al famoso George Villiers, 1er Duque de Buckingham, favorito del rey Jacobo I.

Su padre pertenecía a esa pequeña gentry inglesa que, en 1591, ocupó el nada despreciable cargo de Gran Sheriff del Condado de Leicestershire. En 1588, había enviudado de su primera mujer, Audrey Saunders, de la cual había tenido cinco retoños:

-Frances Villiers.

-Sir Edward Villiers, 1er Vizconde de Grandison (ob.1626)

-Sir William Villiers, 1er Baronet Villiers de Brookesby (ob.1629)

-Honorable Elizabeth Villiers (ob.1654) c.c. John Boteler, Ier Barón Boteler (ob.1657)

-Honorable Anne Villiers (n.1588 - ? ) c.c. Sir William Washington* (1590-1648)

(*)_Hermano del Reverendo Lawrence Washington, antepasado de George Washington, Presidente de EE.UU.

De su segundo matrimonio con Mary Beaumont, 1ª Condesa de Buckingham, nacieron:

-Honorable John Villiers, 1er Vizconde Purbeck (c.1590-1657) c.c. Frances Coke.

-Honorable George Villiers, 1er Duque de Buckingham (1592-1628) c.c. Katherine Manners, hija del VIº Conde de Rutland.

-Honorable Christopher Villiers, 1er Conde de Anglesey (ob.1630)

-Lady Susan Villiers (1583-1652) c.c. Sir William Feilding, 1er Conde de Denbigh.

Gracias al favor real disfrutado por su hermano George, Susan fue presentada en la corte y posteriormente admitida como dama de honor de la entonces Princesa de Gales, Enriqueta María de Francia, esposa del que fuera Carlos I de Inglaterra y Escocia.

En 1606 o 1607, contrajo matrimonio con el cortesano y oficial de la Royal Navy Sir William Feilding de Newnham Paddox (c.1587-1643), armado caballero el 4 de marzo de 1607 por el rey Jacobo I. La familia Feilding pretendía, entonces, descender de la Casa de Habsburgo a través de los Condes de Laufenburg y de Rheinfelden, y la pretensión se mantuvo como cierta hasta que, recientemente, se descubrió que las pruebas genealógicas aportadas eran unas brillantes falsificaciones que consiguieron engañar al historiador y parlamentario Edward Gibbon.

Lady Susan Feilding dio a luz a cinco hijos:

-Basil Feilding, Lord Feilding, IIº Conde de Denbigh (c.1608-1675)

-Lord George Feilding, Ier Conde de Desmond (c.1614-1665)

-Lady Margaret Feilding (1613-1638) c.c. James Hamilton, Ier Duque de Hamilton.

-Lady Anne Feilding (ob.1636) c.c. Baptiste Noel, IIIer Vizconde Campden.

-Lady Elizabeth Feilding, Condesa de Guildford (ob.1667) c.c. Lewis Boyle, Ier Vizconde Boyle.

En 1620, su marido William es creado Ier Barón y Vizconde Feilding de Newnham Paddox. Dos años después, el 14 de septiembre de 1622, es creado Ier Conde de Denbigh con paridad inglesa. Poco después, forma parte de la comitiva que acompaña al Príncipe de Gales en su tour español y luego sirve, con el rango de almirante, en la nada exitosa expedición a Cádiz (1625). En 1628, está al mando de la desastrosa expedición naval a La Rochelle, repelida por las fuerzas francesas del Cardenal de Richelieu que asedia la plaza protestante.

Al estallar la Guerra Civil Inglesa, su marido lucha en el bando del rey Carlos I mientras que su hijo, Basil, opta por el bando parlamentario. Durante aquellos cruentos enfrentamientos, Lord Denbigh caería malherido durante un ataque en Birmingham, muriendo de sus heridas en 1643.

En 1644, Lady Denbigh abandona Inglaterra para seguir a la reina Enriqueta María al exilio en Francia. Es en París, a finales de la década, donde Lady Denbigh abjura del anglicanismo y entra en el seno de la Iglesia Católica, provocando que el Consejo de Estado decrete el embargo total de sus bienes en Inglaterra al haberse convertido en una papista y activa enemiga del Estado (1651).

Lady Denbigh jamás volvería a su país natal. A su muerte, acaecida en la capital del Sena, sus restos reciben cristiana sepultura en la Iglesia de Saint-Eustache.

 

martes, 20 de noviembre de 2012

EL Vº CONDE DE MONTIJO



MONTIJO_Vº Conde de_Cristóbal Gregorio Portocarrero de Guzmán Luna Henríquez de Almansa y Fúnes de Villalpando Monroy y Aragón, Vº Conde Montijo y Grande de España, VIIº Marqués de La Algaba y de Villanueva del Fresno, VIIIº de Valderrábanos y de Barcarrota, Conde de Fuentidueña, IVº Marqués consorte de Osera, de Castañeda y de Ugena, etc. (Montijo, 1692 / Madrid, 15-06-1763). Hijo y sucesor del IVº Conde de Montijo, Cristóbal de Portocarrero de Guzmán, y de su segunda esposa, María Regalado de Villalpando y Monroy, IVª Marquesa de Osera, de Castañeda y de Ugena.

Fue investido Caballero de la Orden del Toisón de Oro el 9 de diciembre de 1713. A esta alta distinción, se sumaron otras fruto de sus excelentes embajadas: caballero de las Ordenes de San Miguel y del Espíritu Santo, y de la Real Orden de San Genaro.

Contrajo matrimonio con su sobrina, Dominga Fernández de Córdoba Guzmán y Portocarrero, hija ésta de Antonio Fernández de Córdoba y Catalina de Portocarrero, Condes de Teba y de Ardales. La pareja solo tendría un hijo varón: Cristóbal Portocarrero Guzmán y Fernández de Córdoba, Marqués de Valderrábanos que, a su vez, casó con María Josefa de Zúñiga y Chávez, hija de los Condes de Miranda de Castañar, y que tuvieron una hija llamada María Francisca de Sales, futura VIª Condesa de Montijo.

Bajo el reinado de Felipe V, fue nombrado embajador de España en la corte de Saint-James (Londres, 1732-1735) y, a su regreso de Inglaterra, nombrado Presidente del Consejo de Indias (1737). En 1741, se le encomendó encabezar la delegación diplomática española para acudir a la dieta de Frankfurt, en la que salió elegido Emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico el Duque-Elector Carlos VII Alberto de Baviera.
Regresado a Madrid en 1744, retomó la Presidencia del Consejo de Indias y asumió, además, el cargo de Caballerizo Mayor y Mayordomo Mayor de la reina Isabel Farnesio en 1745. También fue nombrado Gobernador y Mayordomo Mayor de la Infanta Maria-Teresa Rafaela de Borbón, destinada a casarse con el Delfín de Francia, heredero del rey Luis XV.

Su proximidad con la reina supuso un obstáculo para su continuidad en los distintos cargos que ostentaba en la corte, tras fallecer Felipe V y al asumir la corona el rey Fernando VI. En 1748, el nuevo monarca le cesaba en todas sus atribuciones.

Muerto prematuramente su hijo y heredero, se convierte en tutor legal de su nieta y única heredera de la Casa de Montijo, hasta que fallece el 15 de junio de 1763, a la edad de 71 años.
 

lunes, 19 de noviembre de 2012

SIR THOMAS III LUCAS of SAINT-JOHN



LUCAS of SAINT-JOHN_Sir Thomas III Lucas of Saint-John, Esq., Kt. (c.1573 - 1625) IIIer Señor de Saint-John Abbey de Colchester, de Fordham Hall, de Archentines, de Breewood Hall, de Mile End, de Bury Saint-Edmunds Abbey y de Abbott's Hall, etc. a partir de 1611. Fue hijo y heredero de Sir Thomas Lucas II y de Lady Mary Fermor, y hermano de Lady Anne Throckmorton.

Como su padre, su abuelo y bisabuelo, recibió una cuidada formación en la Universidad de Cambridge y en el Inner Temple de Londres, licenciándose en Derecho y obteniendo el título de abogado. Pese a tenerlo todo a su favor y con la perspectiva de un futuro muy prometedor en la corte, donde su padre tenía los mejores contactos y gozaba del favor real, Thomas echó por la borda su brillante porvenir por culpa de su conducta inadecuada en unos pocos meses.

En 1597, enamoró a la aún adolescente hija de un honorable caballero londinense, Elizabeth Leighton de Leighton (1580-1647), entablando una relación secreta en la que ella tenía apenas 16 años y él 24, sin siquiera haber pedido oficialmente su mano ni pedido permiso para cortejarla. El escándalo fue mayúsculo cuando, en la corte, se supo que el hijo de Sir Thomas Lucas de Saint-John había deshonrado a la virgen y que, para colmo, la había dejado preñadísima. El desagrado de la reina Elizabeth I fue de órdago y, convocando al padre ante su presencia, se despachó a gusto con éste, recriminándole y haciéndole responsable de tamaño desaguisado filial.

Lejos de pararse a pensar en la consecuencia de sus actos, el visceral Thomas no encontró nada mejor que batirse en duelo con Sir William Brooke, hermano del XIº Lord Cobham, y matarlo de una estocada. Aquella estúpida riña de gallitos, que había acabado en un charco de sangre, rebasó la copa. Elizabeth I ordenó su arresto y encarcelamiento inmediato, pero nadie dio con él. Consciente de que se había convertido en un fuera de la ley, se dio a la fuga y huyó a Francia dejando atrás su familia y a la pobre Elizabeth, compuesta y sin marido, y a punto de salir de cuentas.

El mismo verano de aquel año tan fatídico para la familia Lucas, la novia abandonada daba a luz un hijo varón que Sir Thomas "padre" se apresuró en reconocer en nombre del hijo fugado, y que fue bautizado con el mismo nombre de pila. Sin embargo, el mero hecho de haber nacido el niño del vientre de una madre soltera le convertía legalmente en "hijo ilegítimo" y sin derechos a heredar títulos y bienes de su padre.

Thomas "hijo" no pudo pensar en su regreso a Inglaterra hasta el oportuno fallecimiento de Elizabeth I (24 de marzo de 1603) y el advenimiento de su sucesor en el trono, el entonces rey de Escocia Jacobo VI. Fue, de hecho, Jacobo I quien le perdonó en julio de 1603, autorizándole a regresar sin temor a sufrir represalias. El perdón real coincidía, curiosamente, con la caída en desgracia de Lord Cobham y de su otro hermano Sir George Brooke, al descubrirse que estaban implicados en un complot contra el Rey. Sir George Brooke fue inmediatamente ejecutado y Lord Cobham encerrado en la Torre de Londres, acusado de alta traición.

Por fin de vuelta, Thomas "hijo" pudo desposar a Elizabeth Leighton en agosto de 1603, y hacerle siete hijos más. Lujosamente instalados en la vasta mansión familiar de Saint-John Abbey, a las afueras de Colchester (Essex), el matrimonio llevó una vida feliz y apacible, rodeados de sus retoños:

-Sir Thomas IV Lucas de Lexden, Kt. (1597-1649) c.c. Lady Anne Byron.

-Sir John II Lucas de Saint-John, Kt., Ier Lord Lucas, Barón de Shenfield & Par de Inglaterra (1606-1671) c.c. Lady Anne Neville.

-Honorable Mary Lucas (1617- ? ) c.c. Sir Peter Killigrew, Kt.

-Honorable Elizabeth Lucas (1612-1691) c.c. Sir William Walter of Sarsden, 1er Bt.

-Sir Charles Lucas, Kt., Lord Lucas of Colchester & Par de Inglaterra (1613-1648) Teniente-General de la Caballería Real y líder de las Tropas Realistas.

-Honorable Anne Lucas

-Honorable Catherine Lucas (1615-1701/1702 ) c.c. Sir Edmund Pye, Kt.

-Honorable Margaret Lucas (1623-1673) c.c. William Cavendish, Ier Duque de Newcastle.

En agosto de 1611, el padre de Thomas fallecía y le dejaba en herencia su título, su enorme fortuna y sus innumerables propiedades inmobiliarias que le aportaban una renta anual de 4.000 libras.

Sir Thomas III Lucas de Saint-John no pudo ostentar los altos cargos paternos, como tampoco pudo presentarse para el puesto de diputado por Colchester en el Parlamento, por las razones que adivinamos.

domingo, 18 de noviembre de 2012

EL XVº MARQUÉS DE ASTORGA



ASTORGA_XVº Marqués de_Vicente Joaquín Osorio de Moscoso y Guzmán Fernández de Córdoba (Madrid, 10-01-1756 / Madrid, 26-08-1816), llevó los títulos de XVº Marqués de Astorga, XIIº Conde de Altamira, XIIIº Duque de Medina de las Torres, XVº Duque de Maqueda, XIVº Duque de Sessa, VIIIº Duque de Sanlúcar-la-Mayor, VIº Duque de Atrisco, de Soma y de Baena, Marqués de Leganés, de Ayamonte, de Villamanrique, de La Villa de San Román, de Almazán, de Poza, de Morata, de Mairena, de Elche, de Monasterio, de Montemayor y del Aguila, Conde de Palamós, de Lodosa, de Arzarcóllar, de Villalobos, de Nieva, de Saltés, de Garcíez, de Vallehermoso, de Cantillana, de Monteagudo, de Cabra, de Trastámara y de Santa-Marta, Vizconde de Iznájar y Barón de Bellpuig y de Calonge, sin contar los señoríos y 12 veces Grande de España.

Hijo de Ventura Osorio de Moscoso y Fernández de Córdoba, XIVº Marqués de Astorga, y de María Concepción de Guzmán y Fernández de Córdoba, hija de los Marqueses de Montealegre, su familia estaba muy ligada a la corte por su servicio a los reyes, sobretodo por el lado materno en el que tanto su abuelo, su bisabuelo y tatarabuelo fueron sumilleres de corps.

En 1776, contrae matrimonio con Mª Ignacia Álvarez de Toledo y Gonzaga Caracciolo (ob.1798), hija del Xº Marqués de Villafranca del Bierzo y nieta, por su madre, del Duque de Solferino.

A la muerte de sus padres, que fallecen el mismo año (su padre el 6 de enero de 1776), hereda de la primera fortuna de España y figura como el detentor de más títulos y grandezas de su época. Esto le dará la oportunidad de reanudar y finalizar las obras de su palacio de Altamira -situado en la calle Flor Alta de Madrid- que, en su día, mandó interrumpir el rey Carlos III a su padre porque temió que fuera más bello y suntuoso que el Palacio Real.

Un distinguido visitante británico en la corte de Madrid, Lord Holland, dijo a propósito de la diminuta estatura del entonces Conde de Altamira: "Es el hombre más pequeño que he visto nunca en sociedad."



Será Carlos III quien le nombrará Gobernador del Banco de San Carlos -futuro Banco de España-. Por la misma época, es recibido caballero de la Orden del Toisón de Oro y, después, caballero Gran Cruz de la Orden de Carlos III. También obtendrá un puesto de consejero de Estado.

Viudo en 1798, Carlos IV le convierte en su Caballerizo Mayor tres años después (1801). Tras el motín de Aranjuez (1808), el nuevo rey Fernando VII le confirma en su cargo pero, al poco, la Familia Real abandona Madrid para caer en la trampa de Bayona.

En 1806, contrae nuevamente matrimonio con una hija de los Marqueses de La Puebla de los Infantes, María Magdalena Fernández de Córdoba y Ponce de León.

Durante la Guerra de la Independencia, se convierte en el Presidente de la Junta Suprema Central entre 1808 y 1809.

A su muerte, és su hijo primogénito habido con su primera esposa, Vicente Isabel Osorio de Moscoso y Álvarez de Toledo (1777-1837) quien le sucede en todos sus títulos y grandezas.

sábado, 17 de noviembre de 2012

EL VIIº DUQUE DE BEJA




BEJA_VIIº Duque de_Francisco Xavier de Bragança, Infante de Portugal, Prior de Crato, IIº Señor del Infantado, VIIº Duque de Beja, Condestable de Portugal, Caballero de la Orden de Cristo (Palacio Real de Lisboa, 25-05-1691 / Óbidos, 21-07-1742). Sus nombres de pila bautismal fueron los de Francisco Xavier José Antonio Bento Urbano de Braganza, siendo tercer hijo del rey Pedro II de Portugal y de su segunda esposa Maria-Sofía de Baviera-Neoburgo; fue bautizado en la capilla real por el arzobispo de Lisboa y capellán mayor de palacio, Don Luis de Sousa, teniendo por padrino al Elector Palatino, hermano de su madre, representado por el Cardenal Veríssimo de Lancastre, arzobispo-primado de Braga e Inquisidor General del Reino.

En el orden sucesorio al trono, figuraba en segundo lugar después de su hermano Juan, Príncipe de Beira y de Brasil (1689-1750) -futuro rey Juan V de Portugal en 1706-. Mientras su hermano mayor careció de descendencia, fue el presunto heredero de la Corona hasta 1711, fecha en que nació la infanta Maria-Bárbara (futura reina de España).

Tras él venían:

-Antonio de Braganza, Infante de Portugal (1695-1747)

-Teresa de Braganza, Infanta de Portugal (1696-1704)

-Manuel de Braganza, Infante de Portugal (1697-1766)

-Francisca Josefa de Braganza, Infanta de Portugal (1699-1736)

Aún niño, su padre le concedió el título de Duque de Beja (séptimo titular), la dignidad de Condestable de Portugal, la de Prior de Crato y el Señorío de la Casa del Infantado -o Señorío del Infantado-, que reunía un enorme patrimonio que se había constituído con los bienes incautados a los partidarios de la Corona Española durante la guerra de independencia lusa (1640), y cuya "capital" era la localidad de Queluz.

Jamás infante portugués obtuvo tantos bienes y tan fabulosas rentas; irónicamente, a su muerte estaría cubierto de deudas.

Según los historiadores portugueses que se interesaron por este singular personaje principesco, "... continúa siendo un personaje enigmático de la Historia Portuguesa (...) a quien se atribuye el proyecto de, por violentos medios, substituir a su hermano en el trono. Faltan pruebas tangibles para asegurar que así fue, aunque ciertamente el infante no dejase buen recuerdo de su nombre, por sus instintos crueles y por la rudeza de sus maneras. Dedicaba su tiempo a las cacerías, su pasatiempo favorito, primero en Salvaterra y luego en el coto de Samora, acudiendo raramente a palacio para participar en las solemnidades religiosas y cortesanas (...) Todo rezuma misterio en su comportamiento, teniendo sin embargo la certeza de que a partir de 1715, se consumó su definitiva ruptura con la Familia Real."

Uno de sus deleites, entre tanto divertimento, era demostrar a su gente su pericia y puntería con sus pistolas y fusiles, abriendo fuego sobre las pobres gentes que acudían a verle pasar a bordo de su barco y le saludaban ingénuamente desde las orillas del Tajo.

En Queluz, era el terror de los habitantes por sus crueldades.

Ambicioso, alimentaba la idea de usurpar el trono y quitar la corona a su hermano Juan V, a imagen y semejanza de su padre Pedro II cuando se deshizo de su tío el rey Alfonso VI, que acabó recluído en las Azores. Por ello, y para seguir aquel ejemplo en todo detalle, cuando el rey Juan V salía de Lisboa, llegaba a incomodar a la reina Doña Maria-Ana Josefa de Austria, su cuñada, haciéndole descaradamente la corte y de la manera más indecorosa, buscando indisponerla con su marido con tentadoras ofertas y ambiciosas promesas.

La reina, desconfiando muy mucho de su carácter y de sus negros proyectos, se opuso terminantemente a que el rey acudiese a una peregrinación que Don Juan V deseaba hacer en Italia, a Nuestra Señora de Loreto.

Los amigos que formaban el dudoso entorno del Infante Francisco Xavier, decían de él que tenía grandes conocimientos de la ciencia náutica, teóricos y prácticos. Sus enemigos contemporáneos, por contra, recalcaron lo antipático que llegaba a ser el infante en su trato, distinguiéndose tan solo por su carácter cruel y sus no menos peligrosas ambiciones personales, amen de ser un auténtico criminal.

Nunca llegaría a casarse, su mala fama teniendo ecos negativos en las cortes europeas y en la lusa, obviamente. De vida disoluta y desordenada, derrochando a manos llenas su aparentemente inagotable fortuna, tuvo por amante a una monja que respondía al nombre de Mariana da Silveira, que encontraría la muerte en su convento de Santa Ana de Lisboa, al sorprenderle en su celda el terremoto de 1755. Aquella religiosa le dió sin embargo dos hijos bastardos:

-Pedro de Portugal (fallecido en 1741).

-Joao da Bemposta (1710-1780), que sería reconocido como sobrino natural del rey Juan V en 1750 (legitimado), y que fue capitán-general de la Armada Real y de las Galeras Reales, mayordomo mayor de palacio, consejero de Estado y de Guerra, teniendo privilegio de paso sobre los demás titulares de la Corte en funciones cuando éstos se reunían en presencia del rey. Sin embargo, el rey nunca le permitió heredar los cuantiosos bienes de su padre aunque, eso si, le concedió la propiedad real y palacio de Bemposta. Casaría en 1757 con Maria-Margarita de Lorena de Melo-Cadaval (1713-1764), Marquesa Viuda de Abrantes y Condesa de Penaguiao, 1ª Duquesa de Abrantes. No tuvieron descendencia.

El infante fallecería a la edad de 51 años, usado por los excesos y cubierto de deudas en la Quinta das Gaeiras, propiedad de Bernardo Freire de Sousa, en la localidad de Óbidos, siendo sepultado en el Panteón de los Braganza en el Monasterio de San Vicente de Fora, en Lisboa.

LA VIª CONDESA DE MONTIJO



MONTIJO_VIª Condesa de_María Francisca de Sales de Portocarrero Guzmán Luna y López de Zúñiga, VIª Condesa de Montijo, G.E., IXª Condesa de Baños, G.E. (Madrid, 1754 / Logroño, 1808).

Fue hija única de Cristóbal de Portocarrero Luna Osorio y Fernández de Córdoba, VIº Marqués de Valderrábano y heredero de la Casa Condal de Montijo (ob.1757), y de María Josefa López de Zúñiga Chaves y Téllez-Girón (ob.1796), hija ésta del IXº Duque de Peñaranda de Bracamonte y biznieta -por su madre- del Vº Duque de Uceda.

En sus venas se mezclaba la ilustre sangre de los Fernández de Córdoba con la de los López de Zúñiga, junto con la de los Pacheco, Portocarrero, Pimentel y Téllez-Girón, sin olvidarse de que descendía del condestable Álvaro de Luna.

Su educación recaerá bajo el cuidado de su abuelo paterno al fallecer prematuramente su padre cuando tiene 3 años. Su madre, destrozada por el dolor, opta por retirarse del mundo e ingresar en un convento. Para su formación, la niña será entregada a las monjas salesianas, encargadas desde su establecimiento en España (por iniciativa de la ya finada reina Bárbara de Braganza, esposa del rey Fernando VI) de la formación de jóvenes damiselas de rancio abolengo.

A los 14 años de edad, es casada con el Teniente General Felipe Antonio de Palafox y Croy d'Havré Centurione (1739-1790), hijo del segundo matrimonio del VIº Marqués de Ariza con la Princesa Marie Anne Charlotte de Croy d'Havré. Él tiene entonces 29 años y les separan 15 años de diferencia. El contrato matrimonial es firmado el 24 de octubre de 1768 en el convento de las Carmelitas de San José, donde se encontraban la novia y su madre, la Marquesa Viuda de Valderrábanos. El Conde consorte de Baños, esposo de la VIIIª Condesa de Baños, prima-hermana de los padres de la novia, actúa como testigo y en representación de otro primo-hermano y tutor legal de ésta, el Arzobispo de Toledo y Cardenal Luis Fernández de Córdoba y Portocarrero, Conde de Teba y de Ardales.

En el contrato matrimonial, se establecen cláusulas que especifican que el contrayente tendrá que adoptar el nombre y las armas de la Casa de Portocarrero, titular del condado extremeño de Montijo y otros feudos. Si los bienes aportados por el novio son valorados en 320.000 reales, los de la novia son mucho más considerables: 1.775.709 reales sin contar los mayorazgos y sus rentas, sus pertenencias de uso doméstico, joyas, carruajes y vestidos; en total, su fortuna es estimada en 2.337.411 reales! A eso se tuvo que sumar la cantidad de 29.052 reales y 15 maravedís en moneda de oro y plata, que procedían de la cuenta de su tutela.

Tras el deceso de su abuelo paterno (1763), de su tío-abuelo el Arzobispo de Toledo (1771) y de su tía la Condesa de Baños (1792), María Francisca de Sales de Portocarrero de Guzmán Luna y López de Zúñiga se convierte sucesivamente en la VIª Condesa de Montijo, XVIª Condesa de Teba, IXª Condesa de Baños, Vª Condesa de Fuentidueña, VIIª Marquesa de Valderrábanos, VIª Marquesa de Osera y de Castañeda, Xª Marquesa de Villanueva del Fresno y de La Algaba, XIª Marquesa de Barcarrota, Marquesa de Martorell, de Ardales, de Algava, de Molina y de Ugena, Condesa de Ablitas, Señora del Adelantazgo Mayor de Murcia, dos veces Grande de España de 1ª clase, Condestablesa de las Indias, Mariscala Mayor de Castilla, y de un sinfín de señoríos menores.

Más tarde, a toda esa lista de dignidades y títulos nobiliarios se sumarían, también por herencia, el condado de Miranda de Castañar y el ducado de Peñaranda de Bracamonte que, a la postre y a través de una de sus nietas, pasarían a engrosar el patrimonio de la Casa de Alba y de Berwick.

En los primeros años de vida conyugal, que fueron amenos, María Francisca de Sales dará a luz a ocho hijos, de los que solo sobrevivieron seis: cuatro chicas y dos varones; la futura XVIª Duquesa de Medina Sidonia, los futuros VIIº y VIIIº Condes de Montijo, la futura XVIª Marquesa de Belgida, la futura VIª Condesa de Parcent y Contamaina, y la IVª Marquesa de Lazán.

La pareja forma un matrimonio bien avenido por no decir dichoso, de ideas marcadamente reformistas y liberales en una España que se abre dificilmente a las ideas de la Ilustración francesa. Tan solo la alta sociedad se hará adepta de las nuevas ideas del Siglo de las Luces. Pese a su gran apego a la religión, de la que siempre hará ostentación, la VIª Condesa de Montijo será una de las cuatro grandes damas españolas de la Villa y Corte de Madrid en abrir un salón de tertulias a imagen y semejanza de los de París. De hecho, ella formará parte, y muy activamente, de ese movimiento femenino que opera en la 2ª mitad del siglo XVIII español y que pretende salir del habitual ostracismo al que siempre estuvo el mal llamado sexo débil condenado.

Por aquellos años, la Sociedad Económica de Amigos del País, más conocida como la Matritense, abre sus puertas a las mujeres permitiéndoles el acceso pero con condicionamientos. Dada la resistencia de los hombres ante la intromisión del género femenino en asuntos tan "viriles", el mismo rey Carlos III se verá en la necesidad de intervenir para calmar las aguas en 1786... En cuanto a los salones que se abren en Madrid, que son pocos, éstos nunca llegarían en realidad a adquirir la importancia, la trascendencia y el prestigio europeo conseguido por los franceses. Llegó a ser más bien un signo exterior de "prestigio" algo provinciano y un excelente pretexto para el lucimiento propio. Pero, por otro lado, tenían una gran carga simbólica: la conquista de un espacio público presidido por las mujeres con abolengo, ociosas, educadas y refinadas, un espacio para tener voz y abordar temas intelectuales y culturales.

De los cuatro salones que se abren entonces en Madrid, el más importante e ilustrado es el de la Condesa-Duquesa de Benavente, pero el de la Condesa de Montijo es, sin lugar a dudas, el más polémico. Si en el de la Condesa-Duquesa de Benavente se discute de música, literatura y de teatro, en el de la Condesa de Montijo se aborda el delicado tema de la religión que, a la postre, le atraerán las furias de la Inquisición. En él acuden Jovellanos, Meléndez Valdés, Lleredi,... y algún que otro clérigo a espiar para informar o denunciar ante el tribunal del Santo Oficio lo que allí se decía.

Lejos de limitarse a presidir un "salón", la Condesa de Montijo intervino activamente en la sociedad para conseguir una mejora de la condición femenina. Convertida en secretaria de la Junta de Damas, cargo que desempeñaría a lo largo de 17 años, y cuya presidencia ostentaba la Condesa-Duquesa de Benavente, la Montijo pudo actuar eficazmente. Gracias a Carlos III, se creó la "Junta de Damas" dentro de la Sociedad Económica de Amigos del País, primera agrupación integrada exclusivamente por mujeres y que no se dedicaba a fines espirituales. La Junta asumió entonces la dirección de las Escuelas Patrióticas que habían sido creadas a raíz de una Real Cédula de Carlos III. En ellas, se enseñaban a las niñas tan solo a rezar y a hacer labores, mientras que a los chicos se le enseñaba a leer, escribir, matemáticas y gramática junto con el catecismo y los rezos.

Fue la intervención de la Condesa de Montijo muy decisiva en una asunto tan curioso como el intento, por parte del Gobierno del Conde de Floridablanca, de imponer a la mujer un "traje nacional" con visos a uniformarlas y a controlar el gasto que suponía la moda femenina de entonces. Su réplica surtió tal efecto en el ministro que éste hubo de retirar el proyecto y abandonarlo en un cajón.

También intervino en el asunto de la Real Inclusa de Madrid, cuya situación era por lo menos trágica: la inexistencia de higiene y el desbordamiento de las nodrizas al encontrarse al cargo de muchos bebés, causaban mucha mortandad infantil. Carlos IV se resistió al principio pero, al cabo de casi 7 años, acabó entregando la dirección de la inclusa a la Junta de Damas (13 de septiembre de 1799). Ese mismo año, el índice de mortandad infantil era de un 96%... En 1800 y tras doce meses de hacerse cargo la Junta de la Real Inclusa, la mortalidad se había reducido hasta un 46% y, en 1801, al 36% lo que probaba holgadamente la eficacia e inteligencia de esas damas al frente de la institución cuando asumieron su gerencia y dirección a finales de 1799.

Animada por el éxito de aquella empresa, la Condesa de Montijo propuso también al Gobierno que la Junta de Damas se hiciera cargo de la penosa situación de las presas de la cárcel de La Galera. Las condiciones miserables en que se debatían las reclusas en aquella prisión hacía que muchas de ellas envejecieran y murieran antes de que se celebrara el juicio. Lejos de limitarse al papel de directora, la condesa también trabajó como simple enfermera en las dependencias carcelarias. Por otro lado, creó una asociación que se ocupara de enseñar a aquellas presas oficios que les permitieran conseguir pequeños ingresos y prepararlas para afrontar el momento de volver a pisar la calle, buscar trabajo y poder vivir dignamente. De este modo nació la Asociación de Presas de La Galera y constituyó una novedad sin precedentes en toda España.

Gran mujer, valiente y luchadora, la Condesa de Montijo defendió sus creencias religiosas aunque aquello supusiera la enemistad del clero y conllevara el exilio. Pretendía, como otros ilustrados, cambiar aquella religiosidad fanática de los españoles por un sentimiento religioso más puro, predicando con el ejemplo. Aquella manera de entender la religión fue erróneamente calificada de "jansenismo", obviamente por los enemigos aferrados a la tradición hasta la irracionalidad.

Es también de interés saber que la Condesa de Montijo tradujo del francés al castellano Introducciones sobre el matrimonio de Nicolas Letoumeaux, a instancias del obispo Josep Climent y que la obra se editara con todos los permisos eclesiales en 1774, en Barcelona. Obviamente, la condesa se guardó de que su nombre apareciese en la edición barcelonesa pero, pese a esa discreción, se supo de su colaboración. Para colmo, la obra y su contenido se convirtieron en sospechosos de herejía...

La Condesa de Montijo se convirtió en el punto de mira de la Inquisición y de los enemigos de la Ilustración, de aquellos cobardes acólitos del oscurantismo que querían, por todos los medios, poner cortapisas al progreso y a la modernidad que se abrían paso en toda Europa. Los jesuitas, que habían sido expulsados de España por Carlos III, habían vuelto en 1789 por orden de Carlos IV y miraban como enemigos suyos a todos aquellos que se habían adherido a las ideas ilustradas.

Pese a las sospechas primero, y a las denuncias después, la Condesa de Montijo y de Baños siguió su labor benéfica en favor de los desprotegidos sin dejar que nada ni nadie interfiriera. Sólo cuando Carlos IV firma una Real Orden en 1805, disponiendo de su destierro, la condesa se aparta de todo y abandona Madrid. Procesada por la Inquisición -a instancias de Manuel de Godoy, según afirmó el embajador francés-, que le acusaba de jansenismo, fue condenada al exilio. De rebote, sus hijos también fueron desterrados por declarada y visceral enemistad hacia el valido.

Los tiempos habían cambiado. La Revolución Francesa había sacudido Europa y removido los cimientos del Antiguo Régimen. Las ideas ilustradas, señaladas como las verdaderas inductoras de la revolución gala, fueron vetadas, sus libros censurados y prohibidos, los salones y cenáculos cerrados. Todo lo que oliera a francés era herejía a ojos de la Iglesia y una amenaza al establishment monárquico. Los Montijo y sus amigos, señalados como elementos sospechosos y peligrosos.

Dado que se la echaba de la corte, la Condesa de Montijo y de Baños hizo sus baúles el 9 de septiembre y viajó hasta sus tierras extremeñas, residiendo en su palacio de Montijo. Posteriormente, en 1807, se traslada a Logroño, donde tiene extensas tierras, para hacer una cura de aguas termales en la localidad de Arnedillo, muy de moda entonces. Su caída en desgracia pasa desapercibida o se ignora ostentosamente en la Villa y Corte.

Tras el Motín de Aranjuez, que provoca la caída de Godoy y la renuncia de Carlos IV el 18 de marzo de 1808, el flamante rey Fernando VII levanta la orden de destierro que pesa sobre la Condesa de Montijo y su familia, reparando así una injusticia de su padre. La noticia la llena de alegría pero no podrá regresar a la corte: enferma y fallece inoportunamente de lo que entonces llamaban "calentura aguda inflamatoria". Sus restos recibieron cristiana sepultura en la catedral de la capital riojana.

Desde que había enviudado de su marido en 1790, la Condesa de Montijo se había casado nuevamente, pero en la mayor discreción, con Estanislao de Lugo y Molina en 1795. Dada su posición de Grande de España, estuvo obligada a solicitar al rey su real permiso para semejante enlace y, según se deduce, lo consiguió gracias a la mediación de Godoy. La unión fue feliz y los hijos de la condesa jamás interfirieron en su nueva vida conyugal.

En su testamento de finales de enero de 1800, la Condesa de Montijo y de Baños legaba sus mayorazgos a su primogénito Eugenio, Conde de Teba; sus bienes libres eran repartidos a partes iguales entre sus seis hijos, descontándose de éstos las legítimas que cada uno de ellos había recibido al contraer matrimonio. Su hijo menor, Cipriano, Marqués de Fuentelsol, es encomendado al cuidado y protección del mayor. A los pobres de su condado de Baños, les lega la suma de 2.000 reales; a su servidumbre, conformada por 31 criados, corresponde la coqueta suma 256.877 reales. Para su viudo y segundo marido, Estanislao de Lugo y Molina, que fallecerá exiliado en Burdeos en 1833 por haber sido consejero del rey José I Bonaparte, le legó 500.000 reales.

Sus hijos fueron:

-Eugenio de Palafox y Portocarrero, VIIº Conde de Montijo, casado con María Ignacia de Idiáquez y Carvajal, hija del IVº Duque de Granada de Ega.

-María Gabriela de Palafox y Portocarrero, IVª Marquesa consorte de Lazán.

-María Ramona de Palafox y Portocarrero, VIª Condesa consorte de Parcent.

-Cipriano de Palafox y Portocarrero, Marqués de Fuendelsol y luego VIIIº Conde de Montijo, casado con María Manuela Kirkpatrick de Closeburn. Fueron los padres de la futura XVª Duquesa consorte de Alba y de Berwick, y de la Emperatriz de los Franceses.

-María Tomasa de Palafox y Portocarrero, XVIª Duquesa consorte de Medina Sidonia.

-Benita Dolores de Palafox y Portocarrero, XVIª Marquesa consorte de Bélgida.

 

viernes, 16 de noviembre de 2012

SIR THOMAS II LUCAS of SAINT-JOHN




LUCAS of SAINT-JOHN_Sir Thomas II Lucas of Saint-John, Esq., Kt. (c.1530 / 24-08-1611), IIº Señor & Caballero de Saint-John de Colchester, IIº Señor de Fordham Hall, de Archentines, de Mile End, de Breewood Hall, de la Abadía de Saint-John en el condado de Essex; IVº Señor de Bury Saint-Edmund's Abbey y de Abbott's Hall en el condado de Suffolk. Fue Abogado colegiado y miembro del Inner Temple de Londres, Gran Sheriff del Condado de Essex, Presidente de la Corte de Peticiones, Consejero Privado de la Corona, Capitán de la Milicia de Essex, Juez de Paz y Registrador de Colchester, Miembro del Parlamento de Londres por Colchester (M.P.), etc.

Fue el hijo primogénito del rico y poderoso Sir John Lucas de Saint-John de Colchester y de su primera esposa Mary Abell, hija y heredera de una de las dos familias más ricas del condado de Essex, que habían amasado una fortuna gracias a la indústria textil y el comercio de paños.

 
Pabellón de la Puerta de acceso a la Abadía de St. John, de Colchester (Essex), que data de 1440. Es lo único que sobrevive de la antigua abadía que fue residencia de la familia Lucas.


Sir Thomas tenía 25 años cuando su padre falleció, heredando una gran fortuna, la vasta mansión y finca solariega de la Abadía de Saint-John, un buen puñado de propiedades inmobiliarias y numerosos feudos. Ambicioso, hambriento de dejar su marca en el mundo, contribuyó a la consolidación de la dinastía Lucas como la primera familia del Este de Inglaterra.

Tras haber cumplido con la tradición familiar, que exigía una sólida formación en Derecho Civil en la Universidad de Cambridge (que su familia patrocinaba generosamente) y en el Inner Temple de Londres, Sir Thomas fue elegido miembro del Parlamento por Colchester, sucediendo a su padre y predecesor en la Cámara de los Comunes. En las décadas siguientes, gracias a sus excelentes relaciones en la corte, y contando sobretodo con el favor de la reina Elizabeth I, consiguió ocupar numerosos cargos de importancia en el seno del Gobierno, aupándole hasta un estatus de poder y prestigio envidiables que le situaron muy por encima de sus vecinos locales.

También desempeñó el cargo de Juez de Paz de Colchester, lo que le llevó a juzgar a los malhechores locales, y el de Registrador, que le otorgaba la dirección y gerencia de los asuntos legales de la ciudad.

La reina Elizabeth I le nombró personalmente, por tres veces, Gran Sheriff de Essex, cargo que le convertía en la máxima autoridad policial, política y judicial de la región. Además de tan alta responsabilidad, la soberana le entregó la dirección y gestión de todos los asuntos e intereses de la Corona en el condado.

Pero, más allá de sus obligaciones y cargos oficiales, Sir Thomas Lucas sentía especial devoción por su capitanía al frente de la milicia de Essex. Para ella gastó su dinero y su tiempo sin contar: uniformó y equipó a los milicianos por su cuenta, les armó, preparó y entrenó para repeler eficazmente invasiones extranjeras o sofocar rebeliones internas, recreando así las asociaciones militares caballerescas conformadas por gentileshombres locales a imagen y semejanza de la Edad Media.

A finales del siglo XVI, Essex era uno de los más ricos condados de Inglaterra: "la tierra más rica, comparable a Palestina, en la que fluyen leche y miel", según las propias palabras del cartógrafo John Norden. Del condado fluía un constante tráfico de ganado con la mejor carne de Inglaterra, y convoyes rebosantes de grano y harina, hortalizas frescas, mantequilla, queso, cerveza y licores, cuero, lana y paños hacia el Suroeste para aprovisionar los mercados de Londres. La indústria de la lana vivía su gran auge. Los hilanderos, tejedores, teñidores producían lo mejor y trabajaban en sus casas para luego enviar sus ricos paños a los almacenes de los proveedores de todas las ciudades. En Colchester, gracias a su prosperidad comercial, la población experimentó un crecimiento demográfico considerable, provocando de rebote un "boom" de la construcción: se construyeron casas mucho más allá de las antiguas murallas de la ciudad y se extendieron por la campiña hacia el Sur y al Este hasta llegar al río Colne, donde los barcos atracaban en el puerto fluvial de The Hythe.

Colchester se convirtió en una de las más grandes ciudades de Inglaterra, que sobrepasaba ampliamente el kilómetro de extensión, dotada con una población de unas 10.000 almas. Sus casas, admirablemente bien construídas, combinaban sus blancas fachadas encaladas con el negro enmaderado y sus tejados con rutilantes tejas, estaban perfectamente alineadas con sus calles bien pavimentadas, dónde los transeúntes podían deambular sin temor a hundirse en el fango. A esta idílica planificación urbanística se unía un aprovisionamiento constante de agua fresca en abundancia, procedente de los manantiales de los alrededores, y que alimentaban las numerosas fuentes públicas.

Y, mientras tanto, la familia Lucas también prosperó. Dedicado a la adquisición de riquezas y de un estatus social proeminente, Sir Thomas gestionó tan enérgicamente sus fincas, que consiguió duplicar sus beneficios y rentas, dándole la oportunidad de poder reinvertirlas en la compra de más tierras.

Al morir Sir Thomas con 80 años, en agosto de 1611, su familia era una de las más ricas, poderosas y respetadas de Essex, con miles de hectáreas de tierra que aportaban a sus arcas una renta fija de 4.000 libras al año. Pero esa enérgica gestión y expansión inmobiliaria por parte de Sir Thomas, trajeron no pocos conflictos y roces con sus vecinos; numerosas disputas legales derivaron de enfrentamientos verbales por culpa de delimitaciones mal definidas, zonas comunales y vallados de parcelas de unos y otros, provocando constantes discordias y llevándole a poner numerosos pleitos con una intransigencia inquebrantable, convencido de sus legítimos derechos.

De gran y fuerte personalidad, temperamental, autoritario e intransigente, Sir Thomas no se dejaba amilanar por nada ni por nadie. Su pronunciado gusto por los pleitos con otros propietarios vecinos a sus fincas y su trato nada cordial, incluso su orgullo desmesurado y su manera tan estricta de interpretar y aplicar la ley, le llevaron, en la década de 1580, a ser la persona más odiada de todo Colchester, donde se le calificaba abiertamente de avaricioso y miserable egoísta. Cuando el resentimiento local contra él culminó en una feroz batalla campal entre bandas rivales de la milicia, Sir Thomas tuvo que hacer sus baúles y refugiarse en la corte de Londres ¡por espacio de tres años!

Pese a ser impopular en Colchester, Sir Thomas consiguió establecerse exitosamente a nivel nacional en la corte real. Armado caballero por Elizabeth I en 1571, Sir Thomas tuvo el inmenso pero también oneroso honor de hospedar y agasajar, por dos veces, a la soberana y a su corte en su suntuosa mansión solariega de Saint-John. Por otro lado, gracias a sus excelentes conexiones en los mejores círculos de la alta sociedad, y también a su notable influencia en la corte, consiguió que su hija Anne fuera admitida como dama de honor de la Reina. Un privilegio difícil de conseguir, ya que aseguraba un contacto directo con la soberana.

Posteriormente, los actos de dos de sus hijos contribuyeron a que perdiera gradualmente el favor de la Reina.

Sir Thomas Lucas, tan acostumbrado a moverse entre la élite de su época, había contraído un brillante matrimonio al desposar a la hija de Sir John Fermor de Easton Neston, un rico caballero propietario de Northamptonshire, Mary Fermor. La pareja tuvo tres hijas y dos hijos, pero sólo sobrevivieron dos:

-Sir Thomas Lucas de Saint-John, Kt. (c.1559 - 1625), c.c. Elizabeth Leighton de Leighton.

-Honorable Anne Lucas, c.c. Sir Arthur Throckmorton (1557-1626)

Su hija Anne fue la primera de la familia en provocar el real desagrado de Elizabeth I; siendo su dama de honor, se casó secretamente y por amor, desafiando la prohibición y contra el deseo de la Reina, que reservaba su mano para otro caballero de su gusto. Peor aún sentaría a la iracunda soberana, y de manera profunda e irremediablemente, la conducta del hijo mayor de Sir Thomas, también llamado Thomas y futuro padre de la Duquesa de Newcastle y de Lord Lucas.