Mostrando entradas con la etiqueta dama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dama. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de marzo de 2018

LA MARQUESA DE SÉGUR




SÉGUR_Marquesa de / Marquise de_Louise Anne Madeleine de Vernon de Beauval, Marquesa y Condesa de Ségur (Haití, Isla de La Española, Caribe, ca. 1729 / París, Francia, 12-03-1778). Fue una criolla, hija y co-heredera de un rico plantador del Caribe, dama de la alta sociedad parisiense y esposa de un mariscal de Francia y ministro de la Guerra.

Hija de Alexandre de Vernon de Beauval*, un rico colono y plantador francés  (fallecido en La Croix des Bouquets, Haití, en 1729), y de Anne Elisabeth Du Vivier, rica criolla de Santo-Domingo (su segunda esposa), Louise Anne de Vernon, convertida en una rica heredera “americana”, abandonó el Caribe y se instaló en París buscando pretendiente.

Fue en uno de los salones literarios parisinos dónde conoció al aguerrido oficial Philippe-Henri de Ségur, Marqués de Ségur y Barón de Romainville, de cinco años mayor que ella, y convalesciente de una herida de guerra. Es un aristócrata tradicional, curtido militar y conocido cortesano de Versailles, nieto del duque Felipe II de Orléans, con mucho abolengo, sangre real y muchas más deudas. Alto oficial del ejército galo, coronel de regimiento, ha hecho las campañas de Italia y Bohemia, ha sido herido en Raucoux (Flandes), y ha perdido un brazo en la batalla de Lawfeld (1747), que le mereció un ascenso a rango de brigadier, y suceder a su padre en el cargo de teniente-general de los ejércitos del rey en las provincias de Champaña y de Brie.

“Mademoiselle de Vernon, sin ser de una belleza regular, ofrecía en toda su persona un raro conjunto de seducciones. Alta, esbelta, bien proporcionada, tenía –dijo la Condesa de Genlis, que la conoció muy bien- “hermosos dientes, una dulce fisionomía, un talle encantador y mucha elegancia en el porte y en la manera de desenvolverse. La dulzura y la bondad formaban parte de su carácter. Era amada por todo el mundo y lo merecía.” Su considerable fortuna hacía de la joven “americana” un partido muy buscado entre la alta sociedad francesa.

Ella tenía fortuna y atractivo, él pedigrí y fama. Estaba cantado que iban a casarse, cosa que se hizo finalmente el 3 de febrero de 1749. Las 120.000 libras de dote de la novia permite a Philippe-Henri de Ségur, al borde de la ruina, continuar sus campañas militares para el rey Luis XV. El contrato matrimonial fue firmado en Versailles, en presencia del rey y de la reina, y la boda celebrada en la parisiense iglesia de Saint-Eustache.

En agosto de 1749, el marqués de Ségur es ascendido al rango de mariscal de campo. Cuatro años después, Luis XV le concede el gobierno del condado de Foix (1753).

Mujer de ingenio y culta, la flamante marquesa de Ségur participará con toda naturalidad de esa brillante sociedad de los salones parisinos. En ellos, conocerá al mejor amigo de su marido, el Barón de Besenval. El encuentro será un flechazo y, en poco tiempo, se convertirán en amantes a lo largo de dos décadas.

Reparte su existencia entre el Hôtel de Ségur, en la calle Saint-Florentin, y el Hôtel de Besenval, en la calle de Grenelle –hoy sede de la Embajada Suiza-, con pasmosa naturalidad. Sus inquietudes intelectuales se centran, sobretodo, en las artes y bellas letras.

En 1753, daría a luz a su primer hijo: Louis-Philippe de Ségur, Conde de Ségur, que aseguraría la continuidad del linaje.

En 1756, nacería su segundo hijo: Joseph Alexandre Pierre, Vizconde de Ségur. Pero, al respecto de ese segundo feliz acontecimiento, surge una duda sobre la paternidad del niño y las sospechas apuntan a que el verdadero padre sería Pierre Victor de Besenval de Brünstatt, Barón de Besenval, su amante y el mejor amigo del Marqués de Ségur. Y las sospechas tomarían más fuerza con el paso del tiempo: el joven vizconde de Ségur tendrá gustos literarios muy parecidos a su padre natural.

En cualquier caso, el marqués de Ségur reconoce al segundo como al primogénito como sus hijos legítimos, aún siendo sabedor de la relación adúltera de su esposa con su mejor amigo suizo.

Cuando estalla la Guerra de los Siete Años, el marqués de Ségur vuelve a los campos de batalla, y a batirse en Hastenbeck (1757), Krefeld (1758) y Minden (1759), es nombrado inspector general de infantería y teniente-general de los ejércitos el 18 de mayo de 1760. En octubre del mismo año, es hecho prisionero en la batalla de Klostercamp. Convertido en huésped forzoso del rey de Prusia, se distrae de su cautiverio con los correos enviados por su amigo Besenval. Tras la firma del Tratado de París, que pone fin al conflicto europeo, Ségur es liberado y devuelto a Francia en 1763. Regresado a la corte, Luis XV le condecora caballero de la Orden del Espíritu Santo para premiar sus hazañas militares, y es recibido solemnemente en el seno de la primera orden del reino el 7 de junio de 1767.



Es en 1763, cuando el dibujante Carmontelle hace el retrato de la Marquesa de Ségur, sentada de perfil y con su perrito en su falda.

Con el cambio de reinado, y demostradas sus capacidades como gobernador del Franco-Condado en 1775, su nombre ya es barajado en el entorno de Luis XVI para asumir la dirección del ministerio de la Guerra. El marqués está a punto de alcanzar el zénit de su carrera como general y cortesano. Sin embargo, su esposa la marquesa cae enferma y fallece en 1778. Ocho años antes, François-Hubert Drouais había pintado su último retrato conocido.

Viudo, el Marqués de Ségur se queda solo al cuidado de sus dos hijos, junto con su madre la Condesa Viuda, también inmortalizada junto a su primer nieto por Carmontelle.

En diciembre de 1780, Luis XVI le nombra Secretario de Estado en la Guerra (lo que hoy correspondería al cargo de ministro de Defensa). Ségur creará el estado-mayor general permanente (1783), y adopta importantes reglamentos para reformar y mejorar los cuarteles y hospitales militares. Se le atribuye la autoría del reaccionario “Edicto de Ségur” de 1781, que exigía cuatro cuarteles de nobleza a los aspirantes a oficiales, pero al parecer nunca aprobó esa medida discriminatoria.

Nombrado mariscal de Francia el 13 de junio de 1783, dimite de su ministerio el 29 de agosto de 1787 y toma su retiro. Dos años después, la retratista Elisabeth Vigée-Lebrun lo inmortalizaría con su uniforme de mariscal y todas sus condecoraciones (1789).

Durante la Revolución y el régimen del Terror, es arbitrariamente encarcelado en la cárcel de La Force, en París y, después de su liberación, se ve reducido a vivir en la mayor indigencia imaginable. El futuro emperador Napoleón I, entonces Primer Cónsul de Francia, apiadado por su situación y para reparar las injusticias revolucionarias, le concedería una pensión en 1800. El viejo mariscal moriría un año después, el 3 de octubre de 1801, justo cuando su primogénito se convierte en diputado del Cuerpo Legislativo y entra en el favor de Bonaparte, empezando una meteórica ascensión en una Francia que pasa de republicana a imperial: miembro del Consejo de Estado, Gran Maestre de Ceremonias, miembro de la Academia Francesa, Gran Águila de la Legión de Honor (Gran Cruz), conde del Imperio y senador…

LA DESCENDENCIA

Los marqueses de Ségur, casados en 1749, tuvieron 2 hijos varones:

1-Louis-Philippe Charles de Ségur (1753 – 1830), Conde de Ségur; c.c. (1777) Antoinette Elisabeth d’Aguesseau, tuvieron a:

1-1_Octave Henri Gabriel de Ségur (1779 – 1818), Conde de Ségur; c.c. (1797) Marie Félicité Henriette d’Aguesseau, tuvieron a:

1-11_Henri Raymond Eugène de Ségur (1798 – 1869), Conde de Ségur, Par de Francia; c.c. (1819) Condesa Sofia Fiodorovna Rostopchina (1799 – 1874) => con descendencia

1-2_Philippe Paul de Ségur (1780 – 1873), Conde de Ségur; c.c. (1806) 1º/ Antoinette Charlotte Le Gendre de Luçay (1787 – 1813); c.c. (1826) 2º/ Marie Françoise Célestine Gabrielle de Vintimille (1787 – 1862), padres de:

1-22_Paul Charles Louis Philippe de Ségur (1809 – 1886), Conde de Ségur

1-23_Marie Charlotte Antoinette Laure de Ségur (1810 – 1883)

1-24_Célestine Marie Amédée de Ségur (1830 – 1918)

1-25_Marie-Laure de Ségur (1832 – 1867)

2-Joseph Alexandre Pierre de Ségur (1756 – 1805), Vizconde de Ségur; con 1º/ Louise Julie Careau; 2º/ Marie Reine Claude Chartraire de Bourbonne (1764 – 1812), padres de:

2-1_Alexandre Félix de Ségur (1781 - 1805).

2-2_Alexandre Joseph de Ségur (1793 – 1864) c.c. (1819) Caroline Mathilde Mathieu de Mauvières (1798 – 1855), padres de:

2-22_Marie Sophie de Ségur (1824 – 1903)



NOTA:


[*]_Alexandre (de) Vernon (de) Beauval, un hábil hombre de negocios con visión de futuro, se había constituido en la colonia caribeña de Santo-Domingo una extensa plantación entre los años 1690 y 1710. Ese burgués, mitad comerciante mitad colono, formaba parte de esos hombres que, resintiéndose de las limitaciones de la llanura de Léogane, dónde se había establecido, pusieron sus ojos ssobre las frondosas sabanas de Cul-de-Sac. Presintiendo la llegada de la edad del azúcar, solicitaron grandes concesiones y compraron tierras que reunieron con la expectativa de enriquecerse. En 1690, Alexandre Vernon, asociado con un tal Pierre Roland llamado La Flèche, hereda su concesión y la revende en 1700, a otro pionero llamado Bacon de Gazal, pero conserva vastos terrenos que posee a orillas del río Boucan Brou et del de Orangers. En 1688, se había adueñado de un conjunto  impresionante de tierras después de comprar la parte de los herederos de un tal Morand, su asociado del momento. A estas adquisiciones, añadirá los bienes de Marie Dubois, hija de un gran terrateniente del Oeste y viuda de Simon de La Buxière, otro gran propietario con bienes considerables. Al término de compras, ventas y concesiones coronadas por un hermoso matrimonio “criollo” con la viuda de La Buxière, Alexandre Vernon añade la partícula a su apellido, creyendo erróneamente que le dará las apariencias de la nobleza, y entra en el Consejo Superior del Petit-Goave, pronto relocalizado en Léogane, tomando asiento entre 1701 y 1711. El 3 de setiembre de 1709, el consejero asienta su ascensión económica y social al casar su hija Marie-Thérèse con Claude de Santo-Domingo, un oficial francés procedente de Nantes y cuyos antepasados eran oriundos de Burgos, que será finalmente ascendido a teniente del rey en el Petit-Goave y luego de Léogane. Alexandre de Vernon, tras enviudar de Marie Dubois, contrae un segundo matrimonio con Anne Elisabeth Du Vivier (o Duvivier), que pertenece a una numerosa y adinerada familia de la zona. De este segundo matrimonio celebrado en 1726, nacería Louise Anne Madeleine de Vernon, futura Marquesa de Ségur. Su nacimiento implicará el reparto de los dominios de Vernon entre las dos herederas, Marie-Thérèse de Santo-Domingo y Louise Anne de Ségur. Para la primera serán las posesiones de Santo, la explotación de índigo de Léogane (prontamente reconvertida en una  gran explotación azucarera), cuyo valor asciende a 3.045.600 libras. Para la segunda, un capital de 2 millones ciento-treinta y cinco mil ochocientos cuarenta libras.   

domingo, 18 de marzo de 2018

LA MARQUESA DE LAGE DE VOLUDE





LAGE DE VOLUDE_Marquesa de / Marquise de_Stéphanie Béatrix Etiennette de Fuchsamberg d’Amblimont, Marquesa de Lage de Volude (París, 17-04-1764 / Baden-Baden, Alemania, 07-12-1842). Fue una cortesana y dama de honor de la Princesa de Lamballe.

Hija de Claude Marguerite François Renart de Fuchsamberg, 3er. Marqués y Conde d’Amblimont (1736-1797), Señor de Saint-Fort, Le Bouquet y otros lares, teniente de la Marina Real y caballero de la Orden de Nuestra Señora del Monte-Carmelo y de San Lázaro de Jerusalén, y de la dama Marie-Anne de Chaumont-Quitry. Su bautizo, celebrado en la parisina iglesia de Saint-Eustache el 19 de abril de 1764, fue acorde con su alta cuna: el Duque de Choiseul y su hermana la Duquesa de Gramont la sostuvieron sobre la pila bautismal.

Pasa su despreocupada infancia entre París y el castillo de Saint-Fort-sur-Gironde. Por espacio de 4 años, estuvo a cargo de su tío, el Conde de Quitry, quien cuidó su educación.

En 1779, la joven celebra su décimo sexto cumpleaños, momento en el que su familia ya baraja buscarle el marido adecuado. Su padrino, el Duque de Choiseul, que contaba con importantes amistades (entre ellas la Reina María-Antonieta y el Duque de Penthièvre), se había encargado de hablar de su ahijada a la Reina y, como primer favor, la Señorita d’Amblimont se ve agraciada por el Rey con el usufructo del apartamento de su madre en el Arsenal de París que, en caso de renunciar a él, iba a ser atribuido al Conde de Artois, hermano menor de Luis XVI.

Por la misma época, la joven damisela fue presentada al Duque de Penthièvre y a su nuera, la Princesa de Lamballe. Gustó a la princesa quien, encantada por su gracia y su vivacidad, la “adoptó” como su protegida.  De hecho, se convirtió prontamente en una compañía indispensable para la princesa. La formó a su gusto y le proporcionó una educación mucho más amplia, como la que ella había recibido. Compañera inseparable de Madame de Lamballe, la señorita d’Amblimont la sigue en todos sus viajes y desplazamientos a los castillos del Duque de Penthièvre: Eu, Vernon, Sceaux, Crécy, Anet, Rambouillet…

La Princesa de Lamballe, como protectora de la señorita d’Amblimont, pensó entonces en buscarle al pretendiente ideal. Los candidatos no se hicieron esperar y, entre todos ellos, sobresalió un joven que había abrazado la carrera de marino, rico, de buena familia, amable y con buen físico: Joseph Paul Jean,  Conde de Lage de Volude (1763-1799).

El contrato matrimonial fue entonces establecido con el permiso del Rey, de la Reina, de Monsieur, del Conde de Artois, de Madame Elisabeth, de las princesas Adelaida, Luisa y Sofía de Francia, del Duque de Penthièvre y de la Princesa de Lamballe, y firmado en Versailles el 13 de enero de 1782. Tres días después se celebraba la ceremonia en la capilla del Palacio de la Guerra, ante el obispo de Saintes, Monseñor de La Rochefoucauld-Bayers, y con una lista de invitados ilustres: entre ellos estaban su tío el Conde de Quitry, sus primos el Marqués de Castellane y el Conde de Moriolles. El novio tan solo computaba 19 años (nacido en 1763), teniendo por padrinos a su abuelo el Conde de Kergariou, y a su prima-hermana la Señorita de Guébriant, futura Marquesa de Las Cases y dama de honor de la Princesa de Lamballe. La flamante pareja fue entonces instalada en el apartamento del Arsenal para su luna de miel, mientras se estaba adecentando su futura residencia, el Hôtel de Toulouse. Acuden a todos los bailes, espectáculos, cenas y paseos, formando parte de todas las fiestas de alto copete, tanto en Versailles como en París,… Y seguirán así hasta que truene la Revolución.

Del matrimonio nacerían 3 hijas:

-Marie Louise Stéphanie Béatrix Nathalie de Lage de Volude, c.c. (1802) Coronel Thomas Sumter Jr., diplomático y militar de EE.UU. => con descendencia

-Anne Joséphine Françoise Stéphanie de Lage de Volude, c.c. (1809) Louis-François, Conde d’Isle de Beauchesne. => con descendencia

-Jeanne Henriette Calixte Stéphanie de Lage de Volude (1790-1800 )

Durante la tormenta revolucionaria se impuso el exilio. El régimen de terror que conllevó masacres, saqueos, confiscaciones, asesinatos y ejecuciones expeditivas sin apelación, empujó a todos aquellos que habían optado a quedarse en Francia después del 14 de julio de 1789, a temer realmente por sus vidas. Luis XVI había pasado ha ser "Rey de los Franceses" tras jurar la Iª Constitución de 1791, y su pérdida de poder dejaba sin protección al clero y a la nobleza. Versailles ha dejado de ser la sede del gobierno y de la corte, y el palacio de Las Tulerías se ha convertido en la cárcel de la familia real. Pronto, un derrocado Luis XVI y su familia son encarcelados en peores condiciones en el Temple. Las cárceles se llenan de aristócratas y contrarrevolucionarios arbitrariamente denunciados, de las que salen para ser masacrados o para conducirles ante la guillotina. La gran amiga y antigua protectora de la Marquesa de Lage de Volude, la Princesa de Lamballe, es incluso bestialmente linchada en plena calle, su cadáver desnudado, su cabeza cercenada para pasearla sobre una pica y presentarla a la ex reina para que "bese a su amada amiga" el 3 de setiembre de 1792. El horror inunda París y recorre las provincias. Castillos, iglesias y conventos son saqueados e incendiados, sus ocupantes masacrados. Ya nadie está seguro en ninguna parte bajo el régimen del Terror impuesto por Robespierre.

La Marquesa de Lage de Volude opta entonces por emprender la ruta del exilio e instalarse en España entre 1794 y 1800, lo que no le impedirá hacer un par de viajes a Suiza y a Inglaterra. Entre mayo y junio de 1796, se encontró residiendo temporalmente en Edimburgo. Mientras, su padre y su marido se enrolan en la Armada Española y se ponen al servicio del rey Carlos IV.

El 14 de febrero de 1797, la Armada Española, bajo las ordenes de Don José de Córdoba, se encuentra frente a frente con la flota británica del almirante Jervis, ante el cabo de San Vicente. El Marqués de Amblimont, padre de la marquesa, se encuentra al mando de un navío de tres puentes con 110 cañones. Del lado español, el enfrentamiento toma un mal giro. La batalla está, de antemano, perdida. Sin embargo, el impetuoso D’Amblimont no se amedrenta y se lanza en medio de las filas enemigas y consigue salvar a su gente pero a un precio muy alto: una bola de cañón le siega el cuerpo por la mitad. Su sacrificio suscita la admiración entre los marinos españoles, guardando de él un glorioso recuerdo: “dejando en la marina española la memoria de un pundonoroso jefe y de un soldado bizarro, recuerdo que siempre se menciona en los anales de nuestra armada, con orgullo y honra.”

Cuatro años antes, su cuñado Jean-Henri, Vizconde de Volude,  había caído bajo las balas francesas en Quiberon, junto con su tío el Conde de Kergariou.

Los duelos se sucedieron en esos tiempos tan convulsos. Después del suegro, vino la muerte del cuñado, del padre y finalmente del marido en actos de guerra. Poco después es la hija pequeña la que fallece el 12 de abril de 1800, en Madrid, con apenas 10 años de edad.

El 14 de setiembre de 1800, la Marquesa de Lage de Volude regresa a Francia, después de siete años de ausencia. Tuvo al menos la alegría de poder reencontrarse con su madre, la Marquesa Vda. d’Amblimont, quien se había visto echada de su castillo de Saint-Fort, confiscado por la nación y vendido, obligándola a buscar alojamiento en la ciudad de Saintes, dónde se habían reunido la mayoría de sus parientes y amigos, recién salidos de las cárceles o regresados del exilio.

Con su regreso a Francia, la marquesa había llevado a cabo gestiones para obtener su eliminación de las listas de los emigrados. El 1 de julio de 1801, los jueces la autorizaban a entrar nuevamente en posesión de los bienes que no se habían incautado como bienes nacionales y vendidos. ¿Qué quedaba de la fortuna de su padre y de su difunto marido? La República había alienado los bienes del Marqués d’Amblimont por valor de 526.555 francos, y los del Marqués de Lage de Volude por 1.009.748 francos. Afortunadamente, las autoridades pasaron por alto dos casas situadas en Rochefort: el palacete d’Amblimont, convertido en la sede de la alcaldía, y el palacete de la marquesa ubicado en el puerto. El 29 de noviembre de 1801, la marquesa vendió el palacete de su padre al ciudadano Philippe Augier, empresario y subprefecto del lugar, y conservó la casa de su madre para darla como dote de una de sus hijas. Buscó también recuperar los bienes perdidos, confiscados y subastados, implicándose en varios procesos judiciales que no llegaron a buen puerto. Menos suerte tuvo en su intento de recuperar el apartamento de su madre en el Arsenal de París. El gobierno se había hecho con él y lo había afectado a la Biblioteca Nacional.

El 20 de marzo de 1802, la primogénita de la marquesa, Nathalie, regresada de América, casaba con el coronel Thomas Sumter Jr., representante de los Estados-Unidos, hijo del general del mismo nombre, miembro del congreso y uno de los más ilustres compañeros de armas de George Washington.

En marzo de 1809, es la segunda hija quien casa con el Conde d’Isle de Beauchesne (o Beauchaîne), hijo del Marqués d’Isle, antiguo teniente-coronel del regimiento Noailles-Dragones, y de una Du Breuil de Théon, dos nombres de antiguo abolengo de Saintes.

La Condesa Vda. d’Amblimont murió el 4 de mayo de 1812. Empieza entonces la fiebre de los viajes para la marquesa: Burdeos, Agen, Toulouse, Montpellier, Nimes, París, Versailles, Rambouillet, Citran, Clisson, La Bretesche, Esclimont, Dampierre,… No puede estar quieta en un mismo sitio y visita incansablemente a sus viejas amistades para compartir recuerdos y penas.

En 1825, enferma durante su estancia en Rambouillet, la marquesa escribe su testamento de su propia pluma. Pero la muerte se hace esperar. Es durante su estancia en el gran ducado de Baden (Alemania Occidental, actual land Baden-Württemberg), cuando fallece tranquilamente a la edad de 78 años, el 7 de diciembre de 1842. Había ido allí para hacer una cura termal.




sábado, 27 de junio de 2015

LA DAMA DE SAINT-BASLEMONT




SAINT-BASLEMONT_Dama de / Dame de_Alberte Barbe d'Ernecourt, Dama de Saint-Baslemont y de Neuville-en-Verdunois (Castillo de Neuville, Neuville-en-Verdunois, Lorena, 1606 / Castillo de Neuville, Neuville-en-Verdunois, Lorena, 1660). Fue una dama perteneciente a la vieja aristocracia del Ducado de Lorena que, aparte de escribir obras dramáticas y religiosas, capitaneó su propio ejército contra el invasor extranjero endosando el traje masculino durante la Guerra de los Treinta Años.


Nacida en 1606, hija única de Simón II d'Ernecourt, gentilhombre del duque de Lorena, y de Marguerite Housse de Watronville, Alberta-Bárbara d'Ernecourt hereda varios feudos del ducado. Confiada a su tía la baronesa d'Etrepy, que le otorgará una educación refinada uniendo la economía doméstica a la cultura humanista, sin olvidar el arte de la caza y de la equitación. A sus dieciséis años, su padre la casa con un caballero lorenés de rancio abolengo pero sin pecunio, Jean-Jacques de Haraucourt, señor de Saint-Baslemont (cerca de Contrexéville), favorito del duque Carlos IV. La pareja residiría entonces sobre las tierras de la joven desposada, en el castillo de Neuville-en-Verdunois, dónde su marido le comunicaría sus dos únicas pasiones: los caballos y la guerra. En la carrera de las armas se entregará con ardor al lado del príncipe, mientras que la administración de su esposa permite saldar los exorbitantes rescates exigidos por los Franceses, que le capturan por dos veces: en 1632 y en 1633.

 Haraucourt va siguiendo los pasos del duque de Lorena, que combate en Alemania junto con los Imperiales, mientras la duquesa conserva a sus vasallos en el marco de una paz dentro de una región devastada por el ocupante francés, Alberta-Bárbara d'Ernecourt, Dama de Saint-Baslemont, ordena fortificar su feudo, constituye una milicia instruída por un joven oficial reformado recomendado por su marido y, segura de su magnífica caballeriza, consigue hacer de su señorío un auténtico Estado en miniatura. Allí acoge a los campesinos de los pueblos cercanos y a los mejores artesanos del ducado de Bar, que trabajan en paz y sin impuestos en este oasis de prosperidad, con la única condición de servir en su ejército en caso de necesidad. Los franceses serán derrotados con rapidez, pero la defensa se revelerá mucho más ardua contra los mercenarios Lorenos e Imperiales, y de los Croatas quienes, abandonados por sus generales tras la derrota de los franceses en Magúncia (1635), penetran en el país de Bar, matando y saqueando.

Con traje de hombre, la dama de Saint-Baslemont pone en práctica su ciencia de la guerra y su ejército, gracias a todo tipo de engaños, consigue contener victoriosamente al enemigo, al que aterroriza con sus fulgurantes cargas de caballería. Yendo más allá de sus límites, irá hasta socorrer las plazas de Bar y de Verdún, escoltando los convoyes de víveres y provocando la admiración del gobernador de Verdún, el marqués de Feuquières, quien suplicará al rey poner bajo su mando una unidad militar acuartelada en Neuville. Pero la dama de Saint-Baslemont rehusará la oferta del rey Luis XIII, invocando su libertad.

 En 1644, Alberta-Bárbara pierde a su hijo, víctima de la peste, y su marido cae muerto en combate en Alemania. Un entorno envidioso y malévolo imputará esa doble desgracia a un castigo celestial provocado por sus ropajes masculinos y su actividad guerrera que ejerce, ciertamente, con mucha pasión. Impresionada, se limita entonces a proteger de los "Corbatas" (Croatas) el santuario vecino de Benoîte-Vaux, a veces al frente de su ejército alineado para la batalla, sin dejar de dar escolta a los convoyes que se dirigen a Verdún. Los capitanes franceses, para rendirle homenaje, la hacen retratar por el pintor Claude Deruet en el centro de un inmenso lienzo que representa sus hazañas.

 En su castillo, la dama de Saint-Baslemont se entrega a actividades literarias y artísticas para educar a sus vasallos. Propietaria de una rica biblioteca, conocedora de literatura antigua, patrológica y hasta gnóstica, lectora de los Jesuitas Bolandistas, escribe libros piadosos (de entre los cuales, un "Examen de Consciencia" de gran difusión en su época) y santas tragedias casi todas desaparecidas hoy en día. También compuso motetos para el coro de su capilla. Cuando Lorena es librada al temible gobierno del duque de La Ferté-Saint-Nectaire, que arruina los Tres-Obispados (Trois-Évêchés), la dama de Saint-Baslemont tampoco escapa a las confiscaciones: le requisa todos sus bienes, caballos, ganados, muebles, y le priva de sus mejores criados, obligándole a permanecer en su castillo a lo largo de cuatro interminables años cual una sombra en su propia casa ocupada. Afectada por la enfermedad y por la rabia causada por su impotencia, herida en su honor, se convierte en monja clarisa en Bar-le-Duc, pero su salud no pudiendo resistir semejante régimen, regresa a su casa para morir allí el año siguiente, el 22 de mayo de 1660. Deja tras de si a una única hija, Marie-Claude de Haraucourt, casada desde 1646 con Louis des Armoises, señor de Commercy.

 Rápidamente caída en el olvido gracias a la influencia mundana y machista que desconsidera a las "mujeres de carácter", Madame de Saint-Baslemont tan solo sigue siendo honrada en la región del Mosa. Su tumba, en la iglesia de Neuville-en-Verdunois, siempre se encuentra provista de flores. Su castillo, comprado por el Consejo General, es optimamente mantenido pero no se permiten visitas. Sus tragedias, marcadas por la erudición humanista del siglo anterior, fueron olvidadas hasta ahora, redescubriéndolas hoy como un precioso testimonio del teatro pre-clásico.



domingo, 17 de mayo de 2015

LA MARQUESA DE SÉVIGNÉ



SÉVIGNÉ_Marquesa de / Marquise de_Marie de Rabutin-Chantal, Marquesa de Sévigné y Dama des Rochers (Place Royale, París, 05-02-1627 / Castillo de Grignan, Provenza, Departamento de la Drôme, 17-04-1696). Célebre dama de la alta sociedad parisina del siglo XVII, que sobresalió como escritora y pensadora.

Nieta de una beata fundadora de la Orden de la Visitación de Santa María, que sería canonizada en 1767 con el nombre de "Santa Juana Francisca de Chantal", descendia de un linaje de rancio abolengo borgoñón. Tempranamente viuda de un turbulento marqués bretón y madre de dos hijos en 1651, brilló en el escenario de la alta sociedad parisina como pensadora y escritora, amiga de grandes figuras de la filosofía, de la religión, de las letras y de la corte. Cualquier historiador no puede dejar de referirse a los testimonios dejados por ésta en sus más de tres mil cartas, en las que analiza con humor y elegancia literaria todos los hechos notables de su época, siendo un testigo de primera fila del Gran Siglo Francés.


CUNA E INFANCIA


Nació en un palacete de la Place Royale de París, el 5 de febrero de 1627, hija de Celso Benigno de Rabutin, barón de Chantal, y de María de Coulanges, procedente ésta de una familia de las finanzas y de reciente nobleza. Su padre, que pertenecía a un ilustre y respetado linaje noble de Borgoña, era hijo de Cristóbal de Rabutin, barón de Chantal (1565-1601), caballero y distinguido militar que falleció en un estúpido accidente de cacería tras 9 días de horrible agonía, y de la beatificada Juana Francisca Frémiot (1572-1641), amiga de San Francisco de Sales y San Vicente de Paul, fundadora de la Orden de la Visitación y, mucho más tarde, elevada a los altares en 1767 como "Santa Juana Francisca de Chantal".

Huérfana de padre en 1627, caído en acto de servicio durante el asedio de la Isla de Ré, su madre fallece poco después en 1633, contando ella tan solo 7 años. Es pues tomada a cargo por sus tíos maternos, Philippe y Marie de Coulanges, sus tutores, quienes se ocupan a conciencia de su cuidada educación a pesar de que la familia es numerosa. De hecho, los Coulanges son personas de gran fortuna e influencia en el teatro de sociedad. Pasará entonces su infancia entre París y el castillo de Sucy, sin llegar a tener mucho contacto con su familia paterna.

Su educación es una de las mejores: aprende canto, baile, equitación, letras, un poco de latín, castellano y sobre todo italiano. Su formación literaria sería perfeccionada bajo la supervisión de Ménage y de Chapelain, eminencias de la época.


MATRIMONIO Y VIUDEDAD



En 1644, sus tíos encuentran para ella el marido supuestamente ideal: Henri, marqués de Sévigné (1623-1651), de excelente linaje bretón y con bienes nada despreciables. Si resulta seductor a primera vista, se revela con alma de rebelde, derrochador, excesivamente galante con las damas y siempre dispuesto a querellarse por una minucia.

El 10 de octubre de 1646 nacería su primera hija, Françoise Marguerite de Sévigné, que a la postre casaría con el conde de Grignan.

El 12 de marzo de 1648 nacería su hijo, Charles de Sévigné, el heredero.

Estalla por entonces la "Fronda" del Parlamento y de los Príncipes contra la regente Ana de Austria y el cardenal Mazarino. El marqués de Sévigné, partidario del duque de Longueville contra la autoridad de Mazarino, hace entonces figura de rebelde. En 1650, con el dinero de su mujer, el marqués compra el cargo de gobernador de Fougères. Un año más tarde, Henri de Sévigné se batía en duelo por su amante Madame de Gondran, muriendo atravesado por la espada de su contrincante.

Viuda la marquesa de Sévigné, cuenta entonces 26 años y con dos hijos a cargo. Afortunadamente, buena parte de su herencia había sido protegida por su tío el abad de Coulanges, hábil hombre de negocios que había obtenido la separación de bienes de su sobrina y del marido de ésta, con el fin de evitar el prolongado derroche de su fortuna.

En 1652, una violenta disputa entre el duque de Rohan y el caballero de Tonquédec tiene lugar ante la casa de la marquesa. La causa fue que ambos suspiraban por obtener su mano y se batieron en duelo para decidir quién podría pedirle en matrimonio. Aunque halagada, la marquesa rehusará las ofertas de los dos suspirantes y optará por permanecer libre y única dueña de sí misma.


TEATRO DE SOCIEDAD





La marquesa de Sévigné, entonces viuda y libre de un marido derrochador, rebelde y duelista, deja sus tierras de Bretaña para aparecer en el teatro de la refinada sociedad parisina. Muy bien rodeada y celebrada por los poetas Saint-Pavin, Marigny y Montreuil, se labra una merecida fama de mujer de mundo culta y amable. Entre sus amistades se cuentan a la prima-hermana del rey Luis XIV, la Duquesa de Montpensier, la Condesa de La Fayette, la mundana viuda del poeta Scarron, Françoise d'Aubigné (futura marquesa de Maintenon), la novelista Madeleine de Scudéry, ...

En esa misma época se instala en el palacete Carnavalet que, durante años, sería su residencia parisina en el aristocrático barrio del Marais, vecino al palacio de los duques de Guisa. En su patio erigirá una estátua del rey Luis XIV.

Cuando en 1661 Luis XIV toma efectivamente las riendas del poder, al fallecer el cardenal Mazarino, acontece la famosa recepción del superintendente Nicolas Fouquet en su castillo de Vaux-le-Vicomte, ofrecida al rey y a toda la corte. Insultado por tanta magnificencia y sospechando malversaciones, Luis XIV mandará arrestarlo y abrir un juicio contra Fouquet, gran amigo de la marquesa de Sévigné.

Al confiscarse los papeles y documentos del ex-superintendente de Hacienda, Luis XIV descubre varias cartas de la marquesa que encuentra "adorables" después de leerlas. El parecer del rey no hace más que dar más lustro si cabe al prestigio de la autora.

En 1663, la marquesa figura como bailarina en "el Ballet de las Artes" y, el año siguiente, en "el Ballet de los Amores" que animan las fiestas de la corte. Parece ser que, entonces, la marquesa se convierte en el centro de atención del monarca.

El mismo año, París se entera de que Fouquet es finalmente condenado al encarcelamiento de por vida, a pesar de las protestas y peticiones de clemencia de sus numerosos amigos entre los que se cuenta a la marquesa de Sévigné.

En 1665, su primo el Conde de Bussy publica su escandalosa obra "la Historia Amorosa de las Galias" donde éste hace un cruel retrato de la marquesa de Sévigné, a la cual culpa de haberle negado un préstamo necesario para su última campaña militar. Es el principio de un largo enfado entre los dos primos. A esto se añade que muchos señores y grandes damas se hallen harto comprometidas por el libro de Bussy. Se encuentra, incluso, el propio rey satirizado por el conde junto con sus amantes. La ira del rey se traduce en un año de encarcelamiento en La Bastilla para el conde de Bussy, y un exilio en sus tierras borgoñonas largo de 18 años.

En enero de 1669, la marquesa casa a su hija: "la más hermosa chiquilla de Francia casa, no con el más hermoso chico, sino con el más honesto de los hombres del reino...". Françoise-Marguerite de Sévigné contrae matrimonio en París con el Conde de Grignan, de 37 años de edad, dos veces viudo y jefe de una vieja familia provenzal.

El mismo año, la marquesa compra para su hijo el cargo de porta-insignia del Regimiento de los Gendarmes del Delfín.

El conde de Grignan, nombrado teniente general del Rey en Provenza, abandona entonces París para tomar posesión de su cargo.

Al año siguiente, en 1670, nace la 1ª hija de la Condesa de Grignan: Marie-Blanche. La pobre niña entraría en un convento a la edad de 5 años, donde acabaría por tomar el velo de por vida.

El 4 de febrero de 1671, la condesa hace sus baúles para reunirse con su marido, dejando sola a su hija a cargo de su madre. Esa fecha es el punto de partida de una numerosa y extensa correspondencia entre madre e hija.

En noviembre, la condesa da a luz a su 2º hijo, un varón: Louis-Provence de Grignan, nieto de la marquesa de Sévigné.

De 1672 a 1673, la marquesa se reuniría con su hija y yerno en Provenza, no volviendo a París hasta 1674, acompañada por su hija que haría una estancia en París prolongada hasta 1675. Ese mismo año, daría a luz a su tercer hijo: una niña llamada Pauline de Grignan; mientras, en Bretaña se producían insurrecciones populares que fueron brutalmente reprimidas.

En 1676, la marquesa de Sévigné se traslada a su castillo bretón des Rochers, donde su espléndida salud se ve mermada por un reumatismo que tendrá que combatir tomando las aguas termales de Vichy. Su hija se reuniría con ella en París, permaneciendo juntas hasta 1679, con viajes frecuentes en Provenza durante 1677.

En 1679 fallece el cardenal de Retz, pariente y amigo de la marquesa, y poco después marcha su hija a Grignan, no volviendo hasta 1681 y permaneciendo de nuevo con ella en París hasta 1684, ya que Charles de Sévigné contrae finalmente matrimonio con Marguerite de Mauron, en el castillo des Rochers, en Bretaña. Por desgracia, la joven pareja nunca obtendrá descendencia.

Mientras tanto, la marquesa de Sévigné reparte su vida entre su salón mundano y literario de París y sus asuntos en Bretaña, ya que no descuida sus tierras y sus negocios.

1685 marca otro reencuentro de madre e hija, inseparables y bien avenidas. La marquesa irá el mismo año a Bourbon-L'Archambault, a tomar las aguas termales para su reuma.

En 1688, fallece su tío el abad de Coulanges, rico y hábil hombre de negocios que la salvó antaño de la ruina interviniendo en su matrimonio. El mismo año, su hija regresaría nuevamente en Provenza, hecha una incansable viajera. En 1689, la marquesa dejaba sus tierras bretonas para reunirse con su hija en el castillo de los Grignan, prolongando su estancia provenzal hasta 1691, fecha en la que regresaría a París acompañada por su hija y su yerno.

En 1694 se produce la última separación de madre e hija cuando la condesa de Grignan regresa en Provenza, y que la marquesa acaba por ir a verla algunos meses más tarde.

En 1695, el nieto de la marquesa, el marqués Louis-Provence de Grignan, contrae matrimonio con Anne-Marguerite de Saint-Amand, hija de un rico intendente de provincias. El duque de Saint-Simon dirá en sus memorias que la condesa de Grignan presentó a su nuera en sociedad con este cruel comentario: "Hace falta estiércol sobre las mejores tierras..."

El mismo año, se casa la otra hija de la condesa, Pauline, con el marqués de Simiane.

Es el último festejo familiar al cual participaría la marquesa de Sévigné ya que, durante su estancia en el castillo de Grignan, fallece el 17 de abril de 1696.

En 1704, es su nieto Louis-Provence de Castellane, marqués de Grignan quien muere a la edad de 33 años y sin hijos, por lo que el linaje de Grignan se extingue con él.

Un año después, la condesa de Grignan fallece agotada por sus numerosas enfermedades y una pena inconsolable por las muertes de su hijo y de su madre. Su hermano, el marqués Charles de Sévigné, después de llevar una vida de jolgorio y luego de ermitaño jansenista, le seguiría a la tumba en 1713, dejando tras de sí varios hijos naturales que serían a la postre legitimados y reconocidos por el rey.

En 1714, moriría finalmente el conde de Grignan en una posada de Lambesc, en Bretaña.

No sería hasta 1725 que aparecerían publicadas algunas de las famosas cartas de la Marquesa de Sévigné.

En 1737, la última heredera, Pauline de Castellane de Grignan, marquesa de Simiane, fallece; los castillos des Rochers y de Grignan, con todo su mobiliario y hasta los retratos de familia son puestos en venta para pagar las deudas de los Grignan.

 

lunes, 8 de diciembre de 2014

LA IIIª MARQUESA DE LA FAYETTE



LA FAYETTE_IIIª Marquesa de / 3ème. Marquise de_Marie Louise Julie de La Rivière, IIIª Marquesa de La Fayette, IIª Marquesa de Vissac, VIª Baronesa de Vissac, XVIIª Dama de Champetières y de Chavaniac o Chavagnac, Dama suo jure du Vieux-Marché y de Saint-Quihouët (Palacio de Luxembourg, París, 1736 / Hôtel de La Rivière, París, 03-04-1770). Fue hija de Joseph Yves Thibault Hyacinthe, 2º Marqués de La Rivière, Señor de Kerauffret y de Saint-Michel (1695-1770), Comandante de la IIª Compañía de los Mosqueteros del Rey y diputado de la Nobleza en los Estados de Bretaña, y de Julie-Louise-Céleste de La Rivière (1721-1753), Dama de Palacio de la Reina Luisa-Isabel de las Españas y luego Dama de compañía de la Princesa Adelaida de Francia.

Por parte de su padre, Marie-Louise Julie entronca con la linajuda familia de los Goyon-Matignon a través de su abuela. Por parte de su madre, y a través de sus dos bisabuelas, es prima de los Marqueses d'Argenson y de Paulmy, y de los Marqueses de Pimodan. No solo cuenta con antepasados de ilustres nombres; también es heredera de una gran fortuna. Su padre, extremadamente rico y avaro en la misma medida, dejaría a su muerte una fabulosa herencia a su único nieto, el célebre general de la Guerra de Independencia Norteamericana.

Contrajo matrimonio con el no menos linajudo Michel Louis Christophe Du Motier, IIIer. Marqués de La Fayette (1731-1759), Coronel de Granaderos, en Bourbriac el 21 de abril de 1754, y luego en la Iglesia de Saint-Sulpice de París el 22 de mayo. El novio de 23 años, es el segundo hijo varón de Édouard François Du Motier, Marqués de Vissac (1669-1740) y de Marie-Catherine Suat de Chavaniac (h.1690-1772), biznieta de una La Rochefoucauld-Langeac. Es gracias a la muerte de su hermano mayor Jacques Roch Du Motier, IIº Marqués de La Fayette (1711-1734), caído en combate en Milán, que hereda del marquesado y se convierte en su tercer titular. En 1740, a la muerte de su padre, asume el título de 2º Marqués de Vissac y hereda de sus bienes.

Sin embargo, los La Fayette, de gran tradición militar y soldados de padre a hijo, no poseen una gran fortuna y su haber es modesto. La flamante pareja solo podrá contar sobre el producto de sus tierras y vivir con el sueldo de oficial del Cuerpo de Granaderos de Francia, que no son suficientes para asegurar un tren de vida decente y conforme a su rango en la corte de Versailles.

La marquesa de La Fayette solo tuvo el tiempo de concebir un hijo, al que dio a luz el 6 de setiembre de 1757, en el castillo familiar de Chavaniac, posesión de su suegra la Marquesa Viuda de Vissac:

-Marie Joseph Paul Yves Roch Gilbert Du Motier, IVº Marqués de La Fayette (1757-1834)

El 1 de agosto de 1759, su marido cae en el campo de batalla de Minden, en Westfalia, Alemania, tras recibir el impacto de una bola de cañón. Tan solo contaba 27 años de edad.
La desconsolada Marquesa Vda. de La Fayette se encuentra entonces sola a sus 23 años y con un hijo huérfano de padre que solo computa 2 años, y que será inicialmente cuidado por su suegra en el castillo de Chavaniac y educado por el abate Fayon.
Sin muchos recursos y con una pensión de viudedad, la marquesa tendrá que vivir en casa de sus padres, en París. En cuanto a su hijo, una vez cumplidos los 11 años, será finalmente enviado al Colegio du Plessis, en París (1768), y luego a la Academia militar de Versailles para recibir una mejor formación, y de la que saldría en 1772 para incorporarse en la IIª Cia. de los Mosqueteros del Rey, abrazando así la tradición familiar.

El 3 de abril de 1770, la Marquesa de La Fayette muere prematuramente a sus 34 años y, nueve días después, fallece su padre el 12 del mismo mes, dejando toda su fortuna a su nieto y una renta anual de 25.000 libras; poco después, a la muerte de un tío materno, heredaba otra fortuna que le aseguraba una fabulosa renta de 120.000 libras.



 

domingo, 24 de marzo de 2013

LA Iª PRINCESA DE SOUBISE



SOUBISE_Iª Princesa de / 1ère Princesse de_Anne Julie de Rohan-Chabot, Dama y Iª Princesa de Soubise, Dama y IIIª Duquesa de Frontenay & Par de Francia suo jure, Condesa de Rochefort (Paris, 1648 / Hôtel de Soubise, Paris, 04-02-1709). Fue la fundadora, junto con su marido, de la rama principesca de Rohan-Soubise, y la que sugirió a éste la adquisición del antiguo palacio parisino de los Duques de Guisa, el Hôtel de Guise, que fue reformado y rebautizado como Hôtel de Soubise.

Nacida en 1648, Anne-Julie de Rohan-Chabot es hija de Henri de Chabot, Señor de Jarnac y d'Apremont, y de Marguerite, Duquesa de Rohan (heredera universal ésta de sus padres el duque Henri II de Rohan y de Marguerite de Béthune, hija ésta del célebre duque de Sully).

Los orígenes de nuestra protagonista son por lo menos ilustres: desciende, por su madre, del más antiguo linaje de Bretaña, los Rohan, vizcondes de Porhoët, cuya probada filiación remontaba hasta el año 1008 y entroncaba directamente con los antiguos reyes de Bretaña. Sus repetidos enlaces con la Casa Ducal de Bretaña terminarían en 1407, fecha de la última boda de los Rohan con los Montfort (dinastía ducal bretona). Vizcondes y luego condes de Porhoët, alcanzarían el rango ducal en 1603 con la erección de su vizcondado de Rohan, siendo el beneficiado el célebre general protestante y 21er vizconde Henri II de Rohan*, primer duque del nombre, Conde de Porhoët, Marqués de Blain y Príncipe de Léon (1579-1638). Mejor aún, el futuro generalísimo de los Ejércitos Protestantes, nieto de una princesa de Navarra (su abuela es Isabel de Albret, Princesa de Navarra y Vizcondesa de Porhoët, lo que le emparenta directamente con el rey Enrique IV de Francia), obtiene en 1604 la mano de una de las hijas de Maximilien de Béthune, 1er duque de Sully y ministro del rey Enrique IV, la anteriormente citada Marguerite de Béthune, sellando así las bases de su fortuna. Duque y Par de Francia, Enrique IV le otorga el cargo de coronel de la Guardia Suiza y de los Grisones (guardia personal del Rey); el resto de su biografía es propia de un gran caudillo militar cuya memoria sigue aún viva y presente en la Historia de Francia.

Pese a la gloria, al rango y a la fortuna adquiridas, Henri II de Rohan tan solo conservará de su esposa (protestante como él) una hija -de los 9 hijos nacidos- también llamada Marguerite (1617-1684) que, convertida en el mejor partido de Francia por entonces, verá desfilar un sinfín de pretendientes hasta que, en 1645, por inclinación más que por interés, concede su mano a un gentilhombre católico descendiente de los barones y condes de Jarnac, Henri de Chabot (1615-1655); el escándalo es mayúsculo: en el asunto, que adquiere pronto tintes de asunto de Estado, intervienen los Rohan, los protestantes, los católicos, la corte, el cardenal de Richelieu y hasta el rey Luis XIII en persona. La boda entre la gran heredera protestante y el caballero católico pudo finalmente llevarse a cabo con el beneplácito real, con la expresa condición de que los hijos nacidos de dicha unión fueran educados en la religión católica. Otra condición, esta vez impuesta por la novia en el contrato nupcial, especifica que todos los hijos nacidos del matrimonio llevarían el apellido compuesto de De Rohan-Chabot. El monarca dispone entonces que el novio asuma el título de duque de Rohan y las armas correspondientes, causando vivas protestas por parte de los demás miembros del clan Rohan; de este modo, y mediante cartas patentes firmadas por el rey, Henri de Chabot funda la Casa Ducal de Rohan-Chabot convirtiéndose en el 2º duque de Rohan y asumiendo los otros titulos hereditarios de su suegro: conde de Porhoët y de Lorges, príncipe de Léon, marqués de Blain y de La Garnache, barón de Mouchamps, señor de Héric y de Fresnay, primer barón de la nobleza y presidente-hereditario de los Estados de Bretaña. Aparte de todos los títulos nobiliarios rimbombantes, el flamante segundo duque de Rohan obtiene del rey el cargo de gobernador de Anjou. Fallece diez años más tarde (1655), después de haber flirteado peligrosamente con los rebeldes de la Fronda y conseguir que el rey le perdonara.


Anne-Julie de Rohan-Chabot crecerá pues huérfana de padre, como una joven virtuosa, comedida y tranquila que se ha beneficiado de una excelente educación proporcionada por su autoritaria madre; ésta la casa, sin consultarla claro está, en 1663 con un primo perteneciente a otra rama del poderoso clan Rohan. François de Rohan, Príncipe de Soubise, de doce años mayor que ella pero al cual dará nada menos que una decena de hijos:

-Anne-Marguerite de Rohan-Soubise (1664-1721)

-Louis de Rohan-Soubise (1666-1689)

-Constance-Emilie de Rohan-Soubise (1667-1684)

-Hercule-Mériadec de Rohan, IIº Príncipe de Soubise (1669-1749)

-Alexandre-Mériadec de Rohan-Soubise (1670-1687)

-Henri-Louis de Rohan-Soubise (1672-1693)

-Armand-Gaston Maximilien, Cardenal de Soubise (1674-1749)

-Emilie de Rohan-Soubise (1678-1694)

-Eléonore Marie-Anne de Rohan-Soubise (1679-1753)

-Maximilien Gaston Guy de Rohan-Soubise (1680-1706)

-Frédéric-Paul de Rohan-Soubise (n./m.1685)

En 1665, la joven princesa de Soubise es una hermosa mujercita de 17 años, pelirroja y de ojos almendrados que no deja indiferente a los hombres de la corte. El rey Luis XIV, aún bajo los encantos de la Duquesa de La Vallière, repara en ella y muestra abiertamente interés. Lejos de desear que su hija caiga en las redes del monarca y vea su reputación comprometida, la Duquesa de Rohan se la lleva lejos de la corte durante un tiempo. La madre deseaba fervientemente que la hija no tuviera más ojos que para su marido y se dedicase enteramente a sus hijos y a su casa.

Pese a todas las prevenciones maternas, la bella princesa de Soubise se dejó conquistar por el rey y el escándalo estalló públicamente en 1669, durante una estancia de la corte en Chambord y estando la interesada presente; se hizo público el rumor de que aquélla había compartido cama con el fogoso soberano, después de resistir a repetidos asaltos infructuosos.

Sin embargo, un nuevo astro subía en el firmamento cortesano, eclipsando a la princesa de Soubise: la bellísima e ingeniosa Marquesa de Montespan se convertía en la nueva favorita oficial del rey. Puestos a compararlas, la pelirroja princesa estaba en desventaja frente a la rubia beldad de la marquesa, no solo en el plano físico sino también en el carácter y forma de ser.

Anne se conformaría con llevar una apacible existencia, alternando sus compromisos en la corte con la vida conyugal y sus repetidos embarazos que iban sucediéndose de forma muy seguida.

Luis XIV volvió a reencontrarse con la princesa de Soubise en 1673. Muy a pesar de sus seis partos, ésta había conservado milagrosamente la figura y su lozanía gracias a un régimen autoimpuesto, según cuentan los rumores, que consistía en una alimentación sana y equilibrada de frutas, legumbres, verduras y carnes hervidas, amén del ejercicio físico y de mucho aire puro.

La princesa de Soubise solía entonces usar de un código visual y secreto para comunicarse con Luis XIV, para advertirle cuándo estaba su marido fuera de casa y se levantaba la veda: llevando un par de pendientes de esmeraldas en las orejas.

Pero a la larga, el Príncipe de Soubise se enteró del "comercio" existente entre su esposa y el soberano, y hasta vió con buenos ojos el particular interés de Luis XIV por su mujer, calculando los beneficios que podrían derivar de aquel adulterio casi clandestino. Complaciente y honrado por aquella real cornamenta, hizo todo lo posible para allanar el camino del rey hasta la alcoba de su mujer, acariciando incluso la idea de que ésta se quedara preñada y diera a luz a un bastardo real. El Príncipe ya fabulaba con las consecuencias de aquella preñez: favores, fortuna y elevación por encima de los demás cortesanos si Luis XIV se decidiese a convertirla en su favorita oficial.

En enero de 1674, Anne-Julie de Rohan-Chabot fue nombrada dama de palacio de la Reina Maria-Teresa, cargo nada desdeñable, y daba a luz el 26 de junio del mismo año a un hijo varón que fue inmediatamente reconocido por el Príncipe de Soubise como siendo suyo, aunque se supo que percibió, poco después, una gran cantidad de dinero; quizá para comprar su silencio y tapar una más que dudosa paternidad?

Mucho más tarde, su hijo Armand-Gaston de Rohan-Soubise, que llegó a ser cardenal, príncipe-obispo de Estrasburgo, miembro de la Academia Francesa y Gran Limosnero de Francia, resultó tener un sospechoso parecido físico con Luis XIV. ¿Coincidencia?

Según testigos y contadores de dimes y diretes cortesanos, el príncipe de Soubise supo sacar muy buena tajada de su cornamenta, chantajeando sibilinamente al rey para que éste comprara su silencio y evitar asi que la marquesa de Montespan se enterase del desliz y provocase un escándalo.

Los amoríos secretos entre Luis XIV y la princesa de Soubise se reanudaron en el curso de 1675, cuando el rey se vió momentáneamente forzado a separarse de la marquesa de Montespan tras recibir serias amenazas de excomunión por parte de la Iglesia. Sin embargo, el comportamiento interesado de la princesa, que en el fondo demostró ser una mujer calculadora y nada sentimental en sus devaneos amorosos, empezó a aburrir al rey. A esto se unió el regreso triunfal de la marquesa de Montespan al lado del rey en 1676, con lo que la princesa fue definitivamente arrinconada y descartada. Pese al contratiempo sufrido, Anne-Julie de Rohan-Chabot permaneció en la corte por su cargo y siguió representando un peligro potencial para la favorita real hasta el día en que sufrió la pérdida parcial de su dentadura a raíz de un alumbramiento. Por entonces, Luis XIV dejó de mirarla y pasó página.

Anne-Julie de Rohan-Chabot, Princesa de Soubise, fallecería en 1709 a la edad de 61 años. Según se deduce, no habría resistido al "gran invierno" que hizo estragos en Francia y en toda Europa durante aquel año.

Nunca se pudo probar que el cardenal-príncipe Armand-Gaston Maximilien de Rohan-Soubise fuera el hijo natural de Luis XIV. Quizás fuera ciertamente el hijo del Príncipe François de Rohan-Soubise, tal y como figura en su acta de nacimiento y de bautizo... Los rumores de entonces corrían como reguero de pólvora y se tenían por verdades susurradas.

 
El Hôtel de Soubise, palacio parisino de los Príncipes de Soubise, según un grabado de inicios del s.XVIII. / Abajo, una fotografía actual del palacio desde el patio de honor.
 
 


(*)_Nota: Henri II, 1er duque de Rohan (1579-1638) era hijo de René II, 20º Vizconde de Rohan y de Porhoët, Príncipe de Léon, y de Catherine de Parthenay-L'Archevêque, baronesa Vda. de Pont-L'Abbé, rica heredera protestante del Poitou; por su padre, era nieto de Isabel d'Albret, Princesa Real de Navarra, hija del rey Juan II d'Albret y de Catalina de Foix, reyes de Navarra, y de René I de Rohan, 18º Vizconde de Rohan, Príncipe de Léon (1512-1552), que tuvieron cinco retoños:

-Françoise de Rohan, desposada con Jaime de Saboya, duque de Nemours.

-Louis de Rohan, Señor de Gié.

-Henri I de Rohan, 19º Vizconde de Rohan.

-Jean de Rohan.

-René II de Rohan, 20º Vizconde de Rohan (sucesor de su hermano).

viernes, 25 de enero de 2013

LA XXª VIZCONDESA DE ROHAN






ROHAN_XXª Vizcondesa de / XXeme Vicomtesse de_Catherine de Parthenay-Larchevêque, Condesa de Porhoët, XXª Vizcondesa de Rohan, Princesa de Léon, Dama de Pontivy, de Blain, de Ploërmel, de Mouchamps y de Soubise (Parc-Mouchamps, Vendée, 22-03-1554 / Parc-Mouchamps, Vendée, 26-10-1631).

Nuestra dama, contemporánea de Catalina de Médicis, de Elizabeth I de Inglaterra y de la Duquesa de Montpensier, por citar a tres mujeres sobresalientes, pertenecía a la poderosísima familia protestante de los Parthenay-Larchevêque, viejos señores feudales en la región del Poitou. Es, además, la gran heredera de su linaje y de su gran fortuna en tierras y cuantiosos bienes inmobiliarios. Sus padres eran Jean V de Parthenay-Larchevêque (1512-1566), Señor de Mouchamps y de Soubise, y Antoinette Bouchard d'Aubeterre (1535-1580).

Nació el 22 de marzo de 1554, en el castillo de Parc-Mouchamps, heredera de una saga femenina del Renacimiento que aliaban la erudición a la fe: su madre Antoinette d'Aubeterre, y su abuela paterna Michelle de Saubonne.

Su educación esmerada, más de lo que se permite a la mujer en estos aciagos tiempos de la Guerra Civil Francesa, sobresale sobre todo por su gran interés en la literatura, la astrología, la astronomía y las matemáticas. Tanto es así que, con tan solo 11 años, su madre le da por profesor a François Viète, uno de los mayores matemáticos de su época. De aquella relación entre profesor y alumna aplicada, surgiría una gran amistad que duraría toda la vida, convirtiéndole más adelante en su inseparable consejero. Viète le dedicaría en 1591 su célebre In Artem Analyticem Isagoge (Introducción al Arte Analítico), que establecía el uso de anotaciones simbólicas en álgebra. Eminente criptólogo, éste enseñará a su aventajada alumna cómo redactar cartas cifradas y el manejo de las tintas invisibles.

Tras la muerte de su padre, Catherine, entonces conocida como "Mademoiselle de Soubise", se verá pretendida por tres hombres de importancia en el bando calvinista francés: el hijo del Almirante De Coligny, Henri de Pontivy -benjamín de la Casa de Rohan-, y el Barón Charles de Quellenec, más conocido como "Barón de Pont-L'Abbé". El primero de la lista será finalmente elegido y el compromiso anunciado cuando, repentinamente, el novio fallece de peste en 1567. Muerto el primer candidato, el segundo es deshechado por su calidad de benjamín y la elección recae en el tercero.

A sus 15 primaveras, es llevada ante el altar por Charles de Quellenec, Barón de Pont-L'Abbé (15 de junio de 1568), que a la postre sería asesinado la terrible Noche de San-Bartolomé al querer, en vano, proteger al Almirante De Coligny. Poco le faltó a la joven baronesa compartir su misma suerte.

Cabe, en cualquier caso, hacer hincapié en la mala relación existente entre los flamantes esposos. Poco después de la boda, la viuda Parthenay se hace eco (por boca de los criados) de la impotencia sexual del yerno y que éste no consigue honrarla adecuadamente. Aconsejada por Théodore de Bèze y por la Reina de Navarra, Juana III de Albret, recibirá la confirmación de que aquello constituye un serio motivo para pedir la disolución del matrimonio de Catherine.

En 1570, Charles de Quellenec cae prisionero en la batalla de Jarnac pero consigue evadirse y refugiarse en La Rochelle, poniéndose a las órdenes del vizconde René de Rohan. Seriamente herido en la mandíbula, regresará a las tierras de Mouchamps para descubrir que su esposa ha huído a La Rochelle para reunirse con su madre. Allí, Catherine de Parthenay confirmará a su progenitora la supuesta impotencia del marido, lo que llevara a Charles de Quellenec a jurar ante la Reina de Navarra que los rumores sobre su "problema" no son más que calumnias. Sin embargo, y pese a su vehemente desmentido, persistirá la creencia de que el barón miente.

Poco tiempo después, éste rapta a su esposa y la encierra en uno de sus castillos de Bretaña. Antes de su rapto, Catherine tuvo el tiempo suficiente para dejar una carta a su madre anunciando que, a partir de ese mismo momento, ya no debían acordar crédito alguno a lo que pudiera escribir posteriormente.

Retenida prisionera, escribe y recibe visita de su tía Madame de La Rochechallas, a quien consigue entregar en secreto una carta cifrada dirigida a su madre. Solo la astucia y el dominio de las lenguas latina y griega (idiomas que su marido desconoce) le permiten corresponder con su madre y su antiguo profesor, utilizando tinta simpática (con zumo de naranja o limón) para redactar sus mensajes.

En diciembre de 1570, Antoinette d'Aubeterre decide llevar el caso ante la Corte de Francia y, con la ayuda de la reina Catalina de Médicis y el Duque d'Anjou, inicia un proceso judicial contra su yerno. En febrero de 1571, retenida en el castillo de Rostreven, Catherine obtiene del sínodo reunido en La Rochelle, el reconocimiento de su situación de "falsa esposa", ya que el matrimonio nunca fue consumado. Gracias a una treta del Mariscal de La Vieuville, que actúa por mandamiento del Almirante Gaspard II de Coligny, se consigue que el Barón de Quellenec deje libre a Catherine y permita que vuelva a reunirse con su madre en La Rochelle. Desde ese momento, se ponen de lado de Catherine la reina Juana III d'Albret, su hijo Enrique III de Borbón, Príncipe de Viana, y el Almirante de Coligny.

La causa será nuevamente presentada y discutida en el gran consejo del martes 11 de septiembre 1571, en presencia del rey Carlos IX. El caso es nuevamente enviado a un consejo de médicos y, de nuevo, a los jueces que lo instruyen.

Presente en París para el matrimonio de la princesa Margarita de Francia con el rey Enrique III de Navarra, el Barón de Quellenec morirá asesinado en el patio del Palacio del Louvre, la famosa Noche de la San-Bartolomé. Según un escrito protestante, tras haberse defendido con valentía de sus asesinos, su cadáver fue arrastrado y desnudado para ser expuesto bajo las ventanas de palacio, desde las cuales las damas de la corte quisieron verificar las causas del ensañamiento de la Viuda de Soubise contra su yerno.

Catherine de Parthenay y su madre deberán su salvación a la intervención providencial de algunos nobles cercanos al rey Carlos IX; su alojamiento será presa de la rapiña y el pillaje pero salvan los muebles. Los Señores de La Môle, de Surgères e incluso el Duque de Bouillon pedirán la mano de la joven viuda mientras la Viuda de Soubise concibe el proyecto de abandonar Francia. Finalmente, madre e hija vuelven a La Rochelle.

Viuda a sus 18, Catherine es un buen partido y pasa por ser una de las mujeres más inteligentes de su tiempo. Cortejada por René II, benjamín de la nobilísima familia de Rohan, ésta rechaza concederle su mano hasta que se convierta en vizconde de Rohan y herede de la fortuna familiar a la muerte de su hermano mayor (1574).

Cuando René II de Rohan, entonces conocido como el Señor de Pontivy, pierde a sus dos hermanos mayores, se convierte en el nuevo jefe de su casa y hereda el castillo familiar de Blain. Habiendo cambiado la situación, Catherine de Parthenay da por fin su mano al flamante vizconde y se casan en la más estricta intimidad, sin fiestas ni fastos en 1575, rodeados de amigos.

La primera hija nacería en 1577, con tales deformidades que la apodarían "La Jorobada":

-Henriette de Rohan (1577-1624)

-Henri II de Rohan-Gié, 1er Duque de Rohan (1579-1638)

-Catherine de Rohan (1580-1607)

-René de Rohan (+1581)

-N. de Rohan (+1582)

-Benjamin de Rohan, Duque de Soubise (1583-1642)

-Anne de Rohan (1584-1646)

Finalmente convertida en vizcondesa de Rohan, Catherine se ocupará principalmente en rehabilitar y hacer habitables las principales residencias de los Rohan en Bretaña, como los castillos de Blain, Josselin y Pontivy. En esos mismos señoríos, se dedicó a implantar varias iglesias protestantes.

Al reanudarse las luchas armadas entre hugonotes y católicos, su marido volvería al frente de sus tropas al lado del rey Enrique III de Navarra, mientras Catherine tomaba la precaución de refugiarse en La Rochelle (plaza fuerte protestante) con sus hijos. Desgraciadamente, su marido fallecería en el campo de batalla con tan solo 36 años de edad.

Viuda por segunda vez en 1586, consagraría su vida a educar a sus cinco hijos y a sostener el protestantismo bretón. En sus residencias de Parc-Soubise, parroquia de Mouchamps en la Vendée (Bajo Poitou), y de Blain, la Vizcondesa Vda. de Rohan se convierte en el alma de una intensa actividad política, cultural y religiosa. Viète el matemático, su gran amigo y consejero, la compara al hada Melusina, señalando su actitud solícita con él cada vez que se enteraba de sus penas y desgracias. Amaba escribir y demostraba sus aptitudes en poesía y tragedias.

Acérrima hugonote, será ella quien se encargue, con elocuente pasión, de encender la rebelión protestante y mantener la moral alta de los defensores de La Rochelle, ante el asedio y bloqueo de las tropas reales mandadas por el Cardenal de Richelieu.

Pero, tras la rendición de los habitantes de la plaza fuerte sitiada y hambrienta (1628), Richelieu mandará detenerla y encarcelarla en el lúgubre castillo de Niort por ser la principal instigadora de la heróica resistencia de La Rochelle desde 1627.

Como castigo a su desafiante actitud ante la autoridad real, sus castillos-fortalezas de Blain y de Josselin serían desmantelados, mientras ella soportaba con dignidad las consecuencias de su revuelta entre las húmedas paredes de la cárcel de Niort.

Perdonada por Luis XIII, tras un tiempo de detención, obtendría el permiso para volver a su residencia de Parc-Soubise para pasar allí sus últimos años de vejez, aureolada por su fama de mujer de acción en el bando protestante y sirviendo de ejemplo a sus hijos por sus convicciones y su gran valentía.

Fallecería en el año de 1631, a sus 77 años.

Su última voluntad fue que su cuerpo recibiera sepultura al lado de su difunto marido René II de Rohan, en la capilla del castillo de Blain.




Su primogénito, el aguerrido Henri II de Rohan, primer duque de Rohan y Par de Francia, se había convertido en el jefe del partido hugonote sucediendo al Príncipe de Condé, a Coligny y a Enrique III de Navarra. Había contraído matrimonio con una hija del Duque de Sully, de la que tan solo obtuvo una heredera que sería casada, por orden del rey Luis XIII, a un noble católico.

También tuvo tres hijas: Henriette, Anne y Catherine, desposada ésta con el duque Juan de Baviera-Zweibrücken, y un último hijo varón, Benjamín, príncipe de Soubise, que sobresalió como uno de los jefes del bando protestante.

Fue Catherine de Rohan quien, en su día, respondió altivamente a un rey encaprichado de su belleza (Enrique IV):

"Sire, soy demasiado pobre para ser vuestra mujer, pero de demasiado buen linaje para ser vuestra amante!"

Nota:

La noble familia de Parthenay-Larchevêque, señores feudales de Parthenay, adoptaron el apellido compuesto a partir del año 1140, en recuerdo a Joscelin II de Parthenay, arzobispo de Burdeos en el siglo XI. En cuanto a sus armas, fueron éstas directamente tomadas de la Casa de Lusignan (fajadas de plata y de azur) ya en el siglo XI y tras el matrimonio de Simón I de Parthenay con Melisenta de Lusignan, hija de Hugo V de Lusignan, o puede que en el curso de la boda de Hugo II de Parthenay con Valencia de Lusignan en 1247 (siglo XIII). Por único distintivo, añadieron la banda de gules que cruza el escudo.




En cuanto al linaje de los Parthenay, éste remonta con toda fiabilidad hasta Joscelin I de Parthenay, cuyo deceso es citado en un documento del año 1012.

La familia perdería su feudo ancestral con Jean II de Parthenay-Larchevêque, XVIIº Señor de Parthenay (muerto en 1427), quien ve confiscados sus feudos por felonía y, aunque recuperaría temporalmente sus bienes en 1419, sería para venderlos finalmente al Delfín Carlos de Francia al carecer de descendencia de su matrimonio con Brunisenda de Périgord.



A partir de ese momento, el señorío pasaría a manos de Arturo de Richemont, futuro duque de Bretaña y condestable de Francia en 1427. Y, de éste al Bastardo Juan de Orléans, conde de Dunois y a sus descendientes, extinguiéndose dicha rama principesca en 1641.

En los siglos XVII y XVIII, son los Duques de La Meilleraye (primos de los Richelieu), quienes se posesionan del señorío hasta el advenimiento de la Revolución Francesa.