Mostrando entradas con la etiqueta M. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta M. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de noviembre de 2015

LOS TRES MARQUESES DE MYENNES



MYENNES_1er. Marqués de / 1er. Marquis de_René de Vieilbourg, Señor de Cosne, des Granges y de Myennes, 1er. Marqués de Myennes (Ob. Castillo de Myennes, Cosne, 1669). Fue Capitán de las Guardias-Francesas, Tnte.-General de los Ejércitos del Rey en el Nivernais y en el Donziais, que se ilustró durante la guerra civil de la Fronda, al servicio de la Corona. Hijo menor del Caballero Claude de Vieilbourg, Señor de Myennes, muerto de sus heridas recibidas en el asedio de Candie, en Creta, y hermano menor de Charles de Vieilbourg, muerto soltero y sin descendencia. Sus abuelos paternos fueron Ravaud de Vieilbourg, Señor de Myennes, y Jeanne de Fontenay. Fue también el sobrino de Jean de Vieilbourg, Señor de Myennes, caído en el asedio de Casale en 1640, y de Gilbert de Vieilbourg, Gran Prior de Aquitania.

De antigua familia perteneciente a la nobleza de espada, con posesiones en diversos sitios al Norte del ducado de Nevers o Nivernais, sobretodo en Myennes desde el siglo XVI, los Vieilbourg han sido repetidas veces oficiales en los ejércitos reales y han servido en la Orden de Malta y, eventualmente, gestionado comandancias de la orden como Villemoison. Muchos de ellos encontraron honorablemente la muerte en el campo de batalla. Incluso en tiempos de la Fronda, y a pesar de la proximidad geográfica de Saint-Fargeau y de Bléneau, permanecen fieles a la Regente Ana de Austria y a su primer ministro el Cardenal de Mazarino. Este último, reconocedor de sus servicios y habiendo adquirido el ducado de Nivernais (1659), atribuyó a René de Vieilbourg, jefe de su familia, la función de Teniente-General del Rey en el gobierno de Nivernais y de Donziais, una nominación que le convertía en gobernador militar representante de la autoridad del Estado en una provincia, por aquél entonces, dotada de gran autonomía. En sus atribuciones, estaba el poder mobilizar o enviar a sus casas a la nobleza local en caso de invasión, de guerra civil o de batidas contra los lobos.

En 1661, el señorío de Myennes fue erigido en marquesado a favor de René de Vieilbourg, haciendo entrar a la familia en el estamento de la alta nobleza. Bajo Luis XIV, el flamante marqués de Myennes, ya desposado con Mademoiselle de Bretelle de Grémonville (hija del entonces Embajador de Francia en Venecia y de una Loménie de Brienne), puede casar sus hijos y familiares a las herederas de las más grandes familias del reino y, de paso, presentarse en la Corte y llevar un alto tren de vida en sus palacetes de París, asi como en sus castillos de Myennes y des Granges.

René de Vieilbourg, que era entonces el Teniente-General de los Ejércitos del Rey desde 1664, encontró la muerte de la manera más tonta cinco años más tarde. Se estaba armando en su habitación del Castillo de Myennes para ir de cacería cuando, accidentalmente, se le disparó una de sus armas matándolo en el acto. En el momento de desaparecer (1669), dejaba tras de si a una hija muerta en la niñez y dos hijos de carácteres y destinos muy diferentes:

El primogénito, Louis-René de Vieilbourg, convertido en 2º Marqués de Myennes (conocido como Marqués de Vieilbourg en la corte), asumió el cargo de su padre como Tnte.-Gal. del Nivernais; en 1693, contraía matrimonio con Anne-Françoise de Harlay de Champvallon (ob.1735), una militante activa y de renombre de la causa jansenista.

Sin embargo, y siendo coronel de un regimiento de Infantería, el 2º Marqués de Myennes encontró la muerte a la edad de 28 años, al caer en el asedio de Namur. Murió en la flor de la vida, sin haber tenido el tiempo de asegurarse una descendencia que pudiera recoger el testigo.

El hermano del difunto, Edmé-Ravaud de Vieilbourg, nacido en 1665, había sido destinado a la carrera eclesiástica, como la mayoría de los hijos menores de la nobleza. Convertido en Abad Comendador de la Abadía de Saint-Martin en Massay (Prov. de Berry), Prior y Señor de Cessy, resultó ser mucho más asiduo a los prostíbulos parisinos que a las clases de teología. La muerte de su hermano mayor lo devuelve al estado laico: asume el título de 3er. Marqués de Myennes y, obviamente, todas las atribuciones militares del anterior. Si mostró un gran desinterés por la vida clerical, no será menos para su nueva vida como oficial de la Corona y terrateniente. En vez de asumir sus obligaciones tanto públicas como militares, huye de la provincia y prefiere quedarse en París, llevando la típica vida de los disolutos que ya abundan durante la Regencia de Felipe II de Orléans y, de paso, despilfarra sin miramientos la fortuna familiar. Su mala conducta y amoralidad serían tan notorias en la alta sociedad, que haría fracasar dos proyectos de boda. Pese a todo y, a la edad de 33 años, contra la voluntad de toda su familia, contrae matrimonio con una joven damisela: Anne Marie Madeleine de La Varenne. Aunque pertenece ésta a la nobleza, tiene escasa fortuna y, por tanto, no resulta un buen partido a ojos de sus parientes. La pobre marquesa fallecería en 1728, sin haberle dado un solo hijo. Dos años antes de enviudar, el Marqués de Myennes había conocido una cortesana de altos vuelos que, con 28 primaveras, salía por segunda vez de la cárcel y de la que sería la nueva presa financiera hasta el final de sus días y hasta la completa alienación de sus bienes. Esa mujer, que se hace llamar Florentine Payen de Saint-Marc o Florence Dumont, es una prostituta muy cara y muy conocida de la policía parisina. Convertida en la amante y mantenida del Marqués de Myennes, se hace costear un suntuoso apartamento lujosamente amueblado en la capital, finge descubrir que es un hombre casado, se hace la escandalizada y obtiene más rentas para callar la boca y no provocar un escándalo. Tras la muerte de la marquesa, se instala en la residencia del marqués, consigue hacerse atribuir el señorío de Thou y empieza a vender muebles, joyas y los servicios de plata. En 1729, pese a su mala fama, consigue que el cura de Myennes la case con el marqués en plena noche y sin publicar la noticia. Gracias a la denuncia de la cuñada y Marquesa Vda. de Myennes, el asunto llega a manos del Obispo de Auxerre, Monseñor de Caylus, líder jansenista. Éste anula la boda y sanciona al cura complaciente. El marqués y su amante huyen entonces a París pero, una vez allí, la aventurera es detenida y encarcelada por tercera vez. Finalmente liberada, obtendrá un contrato de matrimonio que confirmará las donaciones anteriores del Marqués de Myennes, y añade otras tantas (1736). Pero las consecuencias para ambos es el ostracismo general. Convertidos en apestados, acabarán por abandonar la capital e instalarse en Myennes. Nunca tendrían hijos.

El último Marqués de Myennes, más conocido como Marqués de Vieilbourg, fallecería el 13 de agosto de 1741, a la edad de 76 años y sin ningún socorro temporal y sin sacramento en su castillo de Myennes, al borde de la bancarrota y arruinado. Enterrado junto a sus predecesores en la capilla señorial de la iglesia de Cosne, su supuesta viuda se desvanece en el aire poco después y sin dejar rastro.

A falta de descendencia, el marquesado acaba siendo heredado por la pariente más cercana, Anne-Pierrette Hinselin de Morache quien, en el mes de octubre siguiente, hizo donación del marquesado a su sobrino el Caballero Pierre Antoine Hinselin, Señor de Morache.


 

jueves, 16 de abril de 2015

EL Ier. DUQUE DE MORNY




MORNY_1er. Duque de / 1er. Duc de_Charles Auguste de Morny, conde luego 1er. Duque de Morny (Saint-Maurice, Suiza, 10-09-1811 / París, Francia, 10-03-1865) fue un financiero y un político francés, medio-hermano del emperador Napoleón III, y un bulímico de la política y de las finanzas.

Su nombre de pila fue también el de otro fascinante y extraordinario personaje del siglo XIX: el príncipe Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, y no se puede decir que sea esa una coincidencia fruto del azar, puesto que la vida de Morny fue movida, a imagen y semejanza de su presunto padre natural.

Tendremos en cuenta su sorprendente ascendencia, que se complacía en definir sin complejos y con mucho sentido del humor con esas palabras: "En mi linaje, somos bastardos de madre a hijo desde hace tres generaciones. Soy el bisnieto de un rey, el nieto de un obispo, el hijo de una reina y el hermano de un emperador."


Su partida de nacimiento le sitúan en París, el 21 de octubre de 1811. En realidad, su madre no era otra que la reina Hortensia (nacida De Beauharnais), consorte de Luis I Bonaparte, rey de Holanda. Si su tercer hijo fue Luis Napoleón Bonaparte -el futuro Napoleón III, emperador de los Franceses-, Charles Auguste de Flahaut, futuro duque de Morny, figuraba como el cuarto. Lejos de ser un Bonaparte, Morny no era sino el fruto de un desliz de la reina Hortensia de Holanda con el apuesto conde Charles de Flahaut de La Billarderie. Eso explicaría también por qué la reina prefirió parir al bastardo en Suiza y no en París, por discreción y decoro. En cuanto al Sr. Demorny, intermediario que prestó su apellido al bastardo, desapareció rápidamente después de haber convenientemente dado su nombre a cambio de una buena suma; poco después, el apellido Demorny se convirtió en De Morny y luego en el título nobiliario de "duque de Morny".

Su padre natural, el conde Charles de Flahaut, tampoco era hijo del Conde de Flahaut de La
Billarderie, aristócrata de treinta y siete años más viejo que su encantadora esposa, Adélaïde Filleul, condesa de Flahaut, conocida en la sociedad de la época por ser la amante de Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, Obispo de Autun. Entonces las infidelidades se hacían públicas...

El complaciente y cornudo Conde de Flahaut no tuvo reparos en reconocer al bastardo como hijo suyo, dándole sus apellidos, a menos que fuera engañado o que no se le pidió su expreso permiso a la hora de inscribir al niño en el registro.

Finalmente, para llegar a la tercera generación, decir que Adélaïde Filleul, condesa de Flahaut, era hija de Irene du Buisson de Longpré, rica mujer que dividía salomónicamente sus noches entre su marido, un comisario en vinos, con un potentado recaudador de impuestos y con... el mismísimo rey Luis XV de Francia. De ahí que el duque de Morny pudiera presumir de su real ascendencia.


Beneficiario de tan brillante procedencia, resulta fácil comprender que Morny se haya atribuido, sin escrúpulo alguno, una partícula transformando así su presumible apellido original y añadiendo nada menos que el título de conde y de duque, pese a que la ascendencia real quedaba por demostrarse tenida cuenta de los eclécticos gustos de Irene du Buisson de Longpré.

Educado por su abuela paterna, la condesa Adélaïde de Flahaut, viuda y convertida tardíamente en la esposa de un diplomático portugués, el Señor De Souza, el joven Morny inaugura su carrera en tiempos de la Monarquía de Julio (1830-1848), como brillante oficial enrolado para la conquista de Argelia.




Rápidamente hastiado de la vida militar, se lanza en la fabricación de azúcar de remolacha al comprar una empresa azucarera de Clermont, que le sirve simultáneamente de trampolín para entrar en la vida política al hacerse elegir diputado del Puy-de-Dôme en 1842. Reelegido en 1849, entra en contacto con su medio-hermano el príncipe Luis Napoleón Bonaparte, recientemente elegido Presidente de la IIª República Francesa.


No se puede afirmar que entre ambos exista una perfecta sintonía, pero el presidente aprecia el dinamismo del diputado, que le empuja a ampliar sus poderes aprovechando la baza de su popularidad. De hecho, Morny será el hombre clave del Golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851. Singular paralelismo: su abuelo, Talleyrand, había sido el instigador del Golpe del 18 de Brumario (2 de diciembre de 1799).

Sus servicios se ven recompensados con la cartera ministerial del Interior, que abandonará casi de inmediato... (2 de diciembre de 1851 hasta el 22 de enero de 1852). Curiosamente, Morny es un Orleanista de corazón y de sentimiento, y no aprecia en absoluto la ingerencia de la República, que ha secuestrado los bienes de la familia de Orléans.

Bajo el IIº Imperio, su papel político no conserva más que el aspecto representativo, asumiendo con eficacia el cargo de presidente del cuerpo legislativo. Esa función le permite, además, lanzarse en asuntos financieros, implicándose en múltiples empresas; el simple hecho de aparecer en cualquier negocio parece atraer a todos los inversores y los capitales, aunque muchas veces sus métodos sean discutibles.

De su mano surgirá Deauville, Le Vésinet, lanzará la carrera de la actriz Sarah Bernhardt y tomará bajo su protección a Alphonse Daudet, al que confiará el secretariado de sus negocios financieros. Su desaparición prematura, en 1865, le ahorrará ser testigo del desmoronamiento del IIº Imperio y de la caída de su medio-hermano. Fallece de un cáncer de páncreas, entonces desconocido por los médicos.





En 1857 (7 de enero), contrajo matrimonio en San Petersburgo con una linajuda y rica aristócrata rusa, la princesa Sofía Sergeïevna Trubetzkaya, hija del príncipe Sergeï Trubetzkoy y de la condesa Ekaterina Moussin-Pushkina. Cuatro hijos nacerán de dicho matrimonio:

-Charlotte de Morny (1858-1883), casada en 1877 con José Osorio y Heredia, Conde de La Corzana -con descendencia-.

-Auguste de Morny, 2º Duque de Morny (1859-1920), casado en 1886 con Carlota de Guzmán y Ybarra -con descendencia-.

-Serge de Morny, Conde de Morny (1861-1922), oficial del Ejército, -soltero-.

-Sophie de Morny (1863-1944), casada en 1881 con Jacques Godart, Marqués de Belbeuf -sin descendencia-.

De su relación extramatrimonial con la Condesa Le Hon, tuvo a:

-Léopoldine Le Hon (1838-1931), casada en 1858 con el Príncipe Stanislaw August Poniatowski, con el que tuvo 3 hijos y, de entre su descendencia, se cuenta al Príncipe Michel Poniatowski, antiguo ministro del Interior durante el gobierno del Primer Ministro Raymond Barre (década de 1970), y a la Princesa Sarah Poniatowski, esposa del cantante francés Marc Lavoine.





domingo, 28 de diciembre de 2014

LOS SEÑORES & MARQUESES DE MIRABEAU

GENEALOGÍA DE LOS RIQUETI DE MIRABEAU

HISTORIA DE UN LINAJE: los Riquet que se hicieron Riqueti

Un supuesto "antepasado noble" habría vivido en la localidad de Riez en el año 1398. Un acta fechada en 1346, indica que uno de los cónsules de Seyne-les-Alpes se llamaba Riquet y, según la teoría del Duque de Castries (historiador y miembro de la Academia Francesa), todo apunta a que su origen era piemontés. Su descendencia se instaló en la localidad de Digne y prosperó en el comercio, ampliandolo al mudarse a Marsella para que prosperase.

Los Riquet, italianizados en Riqueti o Riquetti en el siglo XV, se asentaron previamente en la pequeña localidad de Digne, antes de que en 1570 Jean Riquetti se hiciera con el señorío y el castillo de Mirabeau, que le había sido vendida por su cuñado, Gaspard de Pontevès, y que anteriormente había pertenecido a la antigua e ilustre familia provenzal de los Condes de Barras. Con la compra del feudo noble, y para evitar pagar un impuesto a la Corona (el llamado Derecho de Feudo-Franco), declaró que su familia era noble y descendiente de un viejo linaje de la aristocracia florentina, los Arrighetti, lejanamente emparentados con los Médicis. El asunto trajo cola: traído ante la autoridad real, Carlos IX no quiso sentenciarlo y Jean Riquetti exigió una investigación. Los investigadores no encontraron rastros tangibles de sus supuestos antepasados nobles (ni tumbas ni hospitales fundados), pero tanto en Seyne como en Digne, testigos sobornados por el Primer Consul de Marsella juraron que los Riqueti eran de ascendencia noble desde siempre. Riqueti ganó su juicio y desde ese momento, fue considerado noble por la Hacienda Real. Más tarde, cuando uno de sus descendientes quiso entrar en la Orden de Malta, tuvo éste que producir más pruebas que atestiguaran de sus origenes nobles. Puesto que el genealogista del Rey, D'Hozier, rehusó dejarse corromper por el postulante a caballero, éste encontró a otro llamado L'Hermite que, contra un sustancioso pago en monedas contantes y sonantes, se encargó de fabricar las "pruebas" necesarias para que las puertas del Capítulo de Malta se abrieran de par en par.

Cuando Luis XIV bajó hasta Marsella, en 1660, se instaló en casa del escudero Thomas de Riqueti de Mirabeau, esposo de una damisela de Pontevès. Puesto que su anfitrión había respaldado el partido del rey durante la Fronda, éste le prometió recompensarle con un marquesado. Pero, para disgusto del esperanzado Señor de Mirabeau, Luis XIV se olvidó de la promesa al volver a París.

En 1666, los Riqueti de Mirabeau reconocían su parentesco con los Riquet del Languedoc, una rama pobre y lejana de Béziers que, sin embargo, se había visto agraciada con la baronía de Bonrepos, después de haberse negado durante años. Mediante actas notariales, se oficializó dicho reconocimiento en el momento en que esos parientes pobres prosperaban y veían como su feudo de Caraman era erigido en condado y luego en marquesado. El rey aceptó entonces acordarse de su promesa hecha en 1660.

En 1685, con Honoré III de Riquetti, la familia obtiene la ansiada erección de su señorío de Mirabeau en marquesado, confirmada por Cartas Patentes del Parlamento de París fechadas a 30 de mayo de 1686. El hijo de éste, Jean-Antoine de Riquetti, 2º Marqués de Mirabeau, sirvió con distinción en las últimas campañas militares de Luis XIV, distinguiéndose especialmente en la batalla de Cassano (1705), donde fue malherido en la garganta; sin embargo, jamás consiguió ascender más allá del rango de coronel por tener la excéntrica costumbre de hablar a sus superiores con rudeza. Retirado del servicio, contrajo matrimonio con Françoise de Castellane, dejando tras su muerte, en 1737, a tres hijos: Victor, 3er Marqués de Mirabeau (1715-1789) -que fue Gran-Cruz de la Orden de Vasa-, Jean-Antoine II, Baílio de Mirabeau -caballero de la Orden de Malta- y el Conde Louis-Alexandre de Mirabeau.

GENEALOGÍA DE LOS RIQUETI DE MIRABEAU

-Pierre Riquet o Riquetti / Riqueti / Riquety, padre de:

-Antoine Riqueti, Co-Señor du Riez y de Sièyes (ob. circa 1510); c.c. (1451) Catherine de Lauthoin o Lanthome; padres de:

-Honoré I Riqueti c.c. (1515) Jeanne Thillière o Tillier (ob.1544); padres de:

-Jean Riqueti, 1er. Consul de Marsella, Señor de Mirabeau en 1570 (ob.1599); c.c. (1564) Marguerite de Glandevès, hija del Caballero Antoine de Glandevès y de Dama Jeanne Doria; padres de:

1-Honoré II de Riqueti, Escudero, IIº Señor de Mirabeau y de Beaumont, Gentilhombre ordinario de la Cámara del Rey en 1614 (1567-1622); c.c. (1592) Jeanne Lenche; padres de:

1A-Thomas de Riqueti, IIIer. Señor de Mirabeau y de Beaumont, Capitán, Síndico de la Nobleza (1602-1687); c.c. (1620) 




Anne de Pontevès (1602-1687), hija de Pompée de Pontevès y de Marguerite de La Baume-Suze, Señores de Buoux; padres de:



1AA-Honoré III de Riqueti, 1er. Marqués de Mirabeau en 1685, 1er. Consul de Aix en 1660 (1622-1687); c.c. (1660) 




Elisabeth de Rochemore (1633-1698); padres de:

1AAA-Alphonse de Riqueti (ob.1665)

1AAB-Eugénie de Riqueti (1665-1739); c.c. (1684) François de Grille, Marqués d'Estoublon, Señor de Roubiac (c.1660-1741)

1AAC-Jean-Antoine I de Riqueti, 2º Marqués de Mirabeau, 1er. Conde de Beaumont en 1713 (1666-1737); casado con (1708):




Françoise de Castellane-Norante (1695-1769) hija de Jean-François de Castellane y de Madeleine de Gruel, Marqueses de Norante; padres de:

1AAC1-Jean-François de Riqueti de Mirabeau, Conde de Mirabeau (1711-1715)

1AAC2-Victor de Riqueti de Mirabeau, Caballero de la Orden de Malta (1712-1728)




1AAC3-Victor de Riqueti de Mirabeau, 3er. Marqués de Mirabeau y 2º Conde de Beaumont, Barón de Pierre-Buffière (1715-1789); c.c. (1743) Marie Geneviève de Vassan, Vizcondesa de Saint-Mathieu, Baronesa de Pierre-Buffière, Dama de La Tournelle y de Chéronnac, Marquesa Viuda de Sauveboeuf (1725-1794), hija de Charles de Vassan y de Marie-Anne Thérèse de Ferrières de Sauveboeuf, Marqueses de Vassan; padres de:

1AAC30-Victor Charles François de Riqueti de Mirabeau (1744-1744)






1AAC31-Honoré IV Gabriel de Riqueti de Mirabeau, Conde de Mirabeau, 4º Marqués de Mirabeau en 1789, Barón de Pierre-Buffière, Diputado del Tercer-Estado en los Estados Generales de 1789 (1749-1791); casado con (1772):




Marie Marguerite Emilie de Covet de Marignane (1752-1800), hija de los Marqueses de Marignane; padres de:

1AAC311a-Victor Gabriel Emmanuel de Riquetti de Mirabeau (1773-1778)




En relación adúltera con Marie-Thérèse Sophie Richard de Ruffey, Marquesa de Monnier (1754-1789), madre de su hija reconocida:

1AAC311b-Gabrielle Sophie de Riquetti de Mirabeau (1778-1780)

En relación adúltera con Edmée Adélaïde Baignères, Madame Lucas de Montigny, madre de su hijo adoptivo:



1AAC311c-Jean Marie Nicolas Lucas de Montigny (1782-1852); c.c. Augustine Thérèse Louise Roland (1784-1856); padres de:

a-Philippe Joseph Gabriel Lucas de Montigny (1814-1894); c.c. Louise Elisabeth Charlotte de La Ferté-Meung (1821-1896); padres de:



a1-Charles François Gabriel Lucas de Montigny (1844-1908); c.c. (1872) Pauline de Tressemanes-Brunet de Simiane (1851-1941), hija de los Marqueses de Simiane

b-Clémentine Louise Lucas de Montigny (1820-1893); c.c. (1839) Pierre M. Marcel, arquitecto (1805-1882) => 4 hijos varones / Familia Marcel

1AAC32-Jean-Antoine de Riqueti de Mirabeau



1AAC33-André Boniface Louis de Riqueti de Mirabeau, Vizconde de Mirabeau, Conde de Mirabeau en 1789, 5º Marqués de Mirabeau en 1791 (1754-1792), Diputado de la Nobleza de la Senescalía de Limoges en los Estados Generales de 1789 y en la Asamblea Constituyente 1789-1790; casado con:



Marie-Louise Adélaïde Jacquette de Robien (1756-1790); padres de:

1AAC333-Victor Claude Dumas de Riqueti de Mirabeau, 6º Marqués de Mirabeau (1789-1831); c.c. Louise Éléonore Danthon; padres de:

1AAC3333-Joseph Arundel de Riqueti de Mirabeau, 7º y último Marqués de Mirabeau (1820-1860); c.c. Marie Le Harivel de Gonneville (1827-1903); padres de:



1AAC33333-Sybille Aimée Marie-Antoinette Gabrielle de Riqueti de Mirabeau (1849-1932), escritora con el seudónimo de "Gyp"; c.c. (1869) Roger de Martel de Janville, Conde de Martel de Janville => 3 hijos / Condes de Martel de Janville

1AAC34-Marie-Anne Jeanne de Riqueti de Mirabeau (1745- ? ) Monja en las Damas de Saint-Dominique de Montargis

1AAC35-Anne Gabrielle de Riqueti de Mirabeau, Melle. de Mirabeau

1AAC36-Caroline Élisabeth de Riqueti de Mirabeau (1747- ? ); c.c. Gaspard de Lasteyrie, Marqués du Saillant => con descendencia / Marqueses du Saillant

1AAC37-Victor de Riqueti de Mirabeau, Caballero de Mirabeau -muerto soltero-

1AAC38-Marie Louise Élisabeth Catherine de Riqueti de Mirabeau (1752-1807); c.c. (1769) Jean-Paul de Clapiers, Marqués de Cabris (1750-1813); padres de:

1AAC388-Elisabeth Victorine Pauline de Clapiers c.c. (1788) Paul-Anne-François de Navailles-Labatut, Barón de La Batut-Figuières; padres de:

1AAC3888-Paul Édouard de Navailles-Labatut, Conde de La Batut-Figuières (1789-1864); c.c. (1821) Marie-Louise Fortunée de Villeraze (1793-18??) => 1 hija

1AAC39-Marie-Anne Françoise de Riqueti de Mirabeau, Melle. de Mirabeau.



1AAC4-Jean-Antoine II Joseph Charles Elzéar de Riquetti de Mirabeau, Caballero y Baílio de la Orden de Malta, General de Galeras (1717-1794), Gobernador de La Guadeloupe entre 1735 y 1757.

1AAC5-Joseph de Riquetti de Mirabeau (1719-1727)

1AAC6-Marie de Riquetti de Mirabeau (ob.1722)

1AAC7-Louis-Alexandre de Riquetti de Mirabeau, Caballero de Mirabeau, Chambelán del Margrave de Brandenburgo (1724-1761); c.c. (1747) Marie Gabrielle Hévin de Navarre (ob.1749)

1AAD-Jean-François Annibal de Riqueti de Mirabeau, Caballero de la Orden de Malta (1669-1701)

1AB-Jeanne de Riqueti de Mirabeau (1624-16??); c.c. (1643) François de Clapiers

1AC-Bruno de Riqueti de Mirabeau, Conde de Mirabeau, Gobernador del Quesnoy (1637-1729); c.c. 1º(1683) Catherine Forest (ob.1686) / c.c. 2º/ Anne Aimée de Boulainvilliers (ob.1733); padres de:

1ACC-Catherine Edmée de Riqueti de Mirabeau (1693-1765); c.c. (1711) François Emmanuel de Royer, Marqués de Saint-Micaud => con descendencia / Marqueses de Saint-Micaud

1AD-François de Riqueti, Abate de Mirabeau

1AE-François de Riqueti de Mirabeau, Caballero de la Orden de Malta (1631-1690)

1B-Anne de Riqueti de Mirabeau (1603-1637); c.c. (1619) Sauveur Blancard

2-Antoine de Riqueti de Mirabeau, Escudero; c.c. Anne Perrin => Rama de los Señores de Négréaux

3-Ogier de Riqueti de Mirabeau (ob.1604)

4-Pierre de Riqueti de Mirabeau (ob.1611)

5-Thomas de Riqueti de Mirabeau (ob.1609), Religioso

6-Gaspard de Riqueti de Mirabeau

7-Claire de Riqueti de Mirabeau (ob.1604)

8-Marguerite de Riqueti de Mirabeau, Dama de Géménos (1581-1655); c.c. (1596) Antoine Nicolas d'Albertas, Diputado de la Nobleza de Marsella en los Estados Generales de Blois (ob.1611) => con descendencia / Marqueses d'Albertas & Señores de Géménos
 

domingo, 30 de noviembre de 2014

EL OBISPO DE AMIENS



AMIENS_Obispo de / Évêque de_Monseñor Louis Charles de Machault d'Arnouville, Obispo de Amiens (Hôtel de Machault, París, 29-12-1737 / Castillo de Arnouville, Dpto. Yvelines, 13-07-1820). Fue un prelado francés, primogénito del Secretario de Estado Jean-Baptiste Machault d'Arnouville, Controlador General de las Finanzas y Ministro de Justicia, y de Geneviève Rouillé du Coudray.

Siendo estudiante de derecho, elegirá interrumpirlos para abrazar la carrera eclesiástica en 1757, recibiendo las órdenes menores en 1758. Convertido en diácono en mayo de 1760, es finalmente ordenado sacerdote el 5 de junio de 1762.

Nombrado el 30 de noviembre de 1762 vicario-general de la diócesis de Amiens, se convierte en coadjutor del obispo Gabriel d'Orléans de La Mothe en 1771. El 17 de junio de 1774, sucede a éste como nuevo obispo de Amiens, precediéndole su fama de hombre caritativo en la corte.

Elegido diputado del Clero en los Estados Generales de 1789, destacará por su posición ultraconservadora, oponiéndose sistemáticamente a todas las reformas propuestas. Contrario a la Constitución Civil del Clero, rechaza prestar juramento y opta por exiliarse en 1791 en los Países-Bajos austríacos (Bélgica) y, posteriormente, en Westfalia (Alemania). Tres años escasos después de su partida, su familia que ha optado por permanecer en Francia, es encarcelada y sus bienes secuestrados.

Pasada la tormenta revolucionaria y a punto de nacer el 1er Imperio de manos de Napoleón Bonaparte, decide regresar a su patria en 1802 tras ser borrado de la Lista de los Emigrados. El mismo año, ya en París, dimite oficialmente de sus funciones episcopales en virtud del Concordato de 1801. Se retira, junto con su hermano Armand, en el castillo familiar de Arnouville, contentándose en ser un mero espectador del auge y caída del Imperio y de la restauración de los Borbones en el trono.

En julio de 1815, él y su hermano tendrán el honor de acoger bajo su techo al rey Luis XVIII y a su séquito por unos días. Fallecería a los 83 años (1820).


 

viernes, 21 de diciembre de 2012

EL VIIIº MARQUÉS DE MIREPOIX

 
 
MIREPOIX_VIIIº Marqués de / 8eme Marquis de_Louis François Marie Gaston de Lévis-Léran, Marqués de Léran y de Mirepoix (Castillo de Léran, Languedoc, 1724 / Venecia, 23-02-1800). Hijo de Gaston-Jean-Baptiste de Lévis, Conde de Léran (1704-1747) y de Jeanne-Gillette Baillon de Blancpignon, era el nieto de Paul-Louis de Lévis, Marqués de Léran y Vizconde de Pradelles (1666- ? ), caballero de la Orden Militar de San Luis, y de Anne-Marguerite de Lévis-Mirepoix. Fue el representante y jefe de la rama de Lévis-Léran.

Nuestro personaje pertenece a una de las primerísimas familias de muy rancio e ilustre abolengo de la Francia meridional, muy ligada al Languedoc. Hasta donde alcanza la memoria popular, ya existía un proverbio que hablaba de la familia Lévis como una de las responsables, con otras cuatro locales, de haber echado a sangre y fuego a visigodos y sarracenos de aquellas tierras, forzándoles a cruzar los Pirineos. Lejos de contentarse con sus viejas gestas militares en las Cruzadas, los Lévis gustaban recordar su "parentesco" con la Virgen María, madre de Jesús de Nazaret, indicando que ésta procedía de la tribu judía de los Lévi y que, por ese motivo, todos ellos eran "primos" de la madre de Cristo. Cierto o no ese lazo de sangre, todo parece apuntar que dicho linaje sacó su nombre de la localidad francesa de Lévis-Saint-Nom, señorío que fue cedido en el siglo XII a Philippe I de Lévis (c.1150-1204), probablemente (y como todo parece apuntar) benjamín de una muy numerosa y ya poderosa familia feudal como los Chevreuse y los Montfort (?). De hecho, esas tres casas compartían los tradicionales nombres de pila de Guy, Simon y Philippe.

Guy I de Lévis (c.1180-1233), será el 1er señor de Mirepoix, feudo concedido por su suegro Simon de Montfort, después de haber participado activamente en la Cruzada Albigense, y cuya posesión sería ratificada en 1229 por el Tratado de París. Los Lévis pasaron a ser llamados "mariscales de Mirepoix" y, en el siglo XV, a ostentar el título hereditario de "Mariscal de la Fe". La familia consiguió erigir su ciudad de Mirepoix (actualmente en el Departamento de l'Ariège, región del Mediodía-Pirineos) en sede del obispado del mismo nombre en 1317, de manos del papa Juan XXII. También ostentaron la senescalía de Carcassone a lo largo de dos siglos. En el siglo XVII, la tierra de Mirepoix era erigida en marquesado.

El viejo linaje dio extraordinarios frutos a la Corona Francesa, sobretodo en el ámbito militar y clerical a lo largo de su historia.

Louis François abrazó la carrera militar siguiendo la ya muy antigua tradición familiar, inaugurándola como Mosquetero de la Guardia del Rey en 1744; luego pasó a ser coronel del Regimiento Royal-Marine en 1745, brigadier en 1756... Participó activamente en las guerras de Sucesión Austríaca y de los Siete Años, siendo condecorado con la cruz de la Orden Militar de San Luis por Luis XV, y licenciándose con una impecable y brillante hoja de servicio.

Ya en aquella época, alternaba la vida de los cuarteles y campos de batalla con la de gran propietario agrario y de patrón industrial dueño de 3 fundiciones, sin olvidarse de las imprescindibles aunque cortas estancias en la Corte.
 
 

En 1751, casó con su prima Catherine-Agnès de Lévis-Châteaumorand (1736-1783), una de las cuatro hijas de Charles-François de Lévis, Marqués de Châteaumorand (1698-1751) y de Philiberte de Languet de Robelin de Rochefort. Las otras tres hermanas de la novia fueron:

-Anne-Charlotte de Lévis-Châteaumorand, c.c. Louis-Claude de Clermont, Marqués de Montoison (1722-1765).

-Marie-Éléonore-Eugénie de Lévis-Châteaumorand, c.c. Charles-François-Casimir, Conde de Saulx-Tavannes, Ier Duque de Tavannes (1739-1792).

-Marie-Odette de Lévis-Châteaumorand (1740-1766), c.c. Achille-Joseph de Robert, Marqués de Lignerac, IIº Duque de Caylus.

 

La pareja, bien avenida, tendrá ocho hijos a los dos años de casados:

-Charles-Philibert-Marie-Gaston de Lévis, Conde de Lévis-Mirepoix (1753-1794), c.c. Alexandrine-Marie-Julie-Félicitée de Montboissier de Beaufort-Canillac (ob.1807) => con descendencia.

-Marie-Vincentine de Lévis-Mirepoix, c.c. Jean-Jacques Joseph de Polastron de La Hillère, Marqués de Grepiac.

-Henriette-Charlotte de Lévis-Mirepoix, canóniga en Metz.

-Marie-Gabrielle de Lévis-Mirepoix, Abadesa de Montargis.

-Jeanne-Odette de Lévis-Mirepoix, canóniga en Neuville.

-Marie-Thérèse de Lévis-Mirepoix, c.c. Louis Sylvestre de Crugy Marcillac.

-Louise-Élisabeth de Lévis-Mirepoix, religiosa en Montargis.

-Guy-Casimir de Lévis-Mirepoix, Vizconde de Mirepoix, subteniente de caballería.

En 1757, al fallecer su pariente el Mariscal-Duque de Mirepoix, heredó, no solo del marquesado de Mirepoix, sino también de todas las tierras y señoríos de las dos ramas mayores de la familia, que se extinguieron por línea de varón en 1699 y 1757. Invierte mucho en su castillo de Lagarde a partir de 1759: restauración y reacondicionamiento de una antigua fortaleza medieval-gótica reconvertida cien años atrás en una joya arquitectónica del clasicismo francés por capricho de una antepasada suya, la Marquesa Viuda de Mirepoix, Louise de Roquelaure (ob.1674). Los trabajos serán tan logrados, que la mansión merecerá el justo apelativo de "Versailles del Languedoc". Tan absorbido por ese pasatiempo, le llevó a que sus apariciones en la corte de Luis XVI se hicieran cada vez más raras por no decir escasas:

-"¡Sois raro de ver, Monsieur de Mirepoix!" le soltó un día la reina Maria-Antonieta al verle aparecer en Versailles.

-"¡Madame, ya se ve que Vuestra Majestad no conoce Lagarde!" espetó el marqués.

De hecho, a finales del reinado de Luis XV, el marqués prefiere invertir su tiempo en gestionar su patrimonio y su negocio de la fundición -que le da más beneficio que la explotación agraria de sus tierras-, que perder su tiempo en pavonearse por los salones de Versailles o París. Después de la firma de la paz en Europa y a partir de 1774, el Marqués de Mirepoix deja de lado las armas para dedicarse a gestionar su fortuna y vigilar sobre el terreno la buena marcha de sus negocios.

Cuando en 1789 se cierne sobre Francia la grave crisis económica que trae consigo la tormenta revolucionaria, el marqués asiste a la apertura de los Estados Generales del Languedoc, el 17 de marzo. De aquellas sesiones políticas saldría elegido diputado de la nobleza junto con su hijo, para representar a su provincia en los Estados Generales convocados por Luis XVI en Versailles. Sin embargo, rehusa participar activamente en éstos y delega en su hijo Charles-Philibert, quien se encarga de acudir a la ceremonia de apertura el 5 de mayo.

Después del 14 de julio, la revolución es un hecho y los desórdenes se multiplican tanto en París como en provincias. Muchos aristócratas optan por emigrar a tierras más apacibles y seguras, siguiendo el ejemplo del Conde de Artois, hermano menor del Rey. Durante aquel agitado verano, el marqués se ve en la obligación de hacer constatar a las autoridades populares que, contrariamente a lo que afirman los rumores, no hace acopio de miles de armas y de municiones en pólvora y en balas de plomo en su castillo de Lagarde. Para poner punto final a esa acusación popular, requerirá de los municipios de Pamiers, Saverdun y Foix una visita con inspección incluída. Los inspectores darán fe, mediante acta oficial, "de que no se encontró en su residencia más que las armas habituales de un gran propietario que vive en el campo, y que puede y debe de tener junto con sus municiones para la caza."

El municipio de Saverdun le librará, en consecuencia, un certificado de "civismo".

Pese a todo, el marqués ya no se siente a gusto en sus tierras: su autoridad es puesta en entredicho, desafiada por el pueblo aplastado por los impuestos y por esa naciente burguesía que aspira al poder político.

Oliendo lo que se le viene encima, el marqués de Mirepoix opta por trasladar sus archivos históricos a Toulouse y manda arreglar a su notario la sucesión a favor de su hijo, cediéndole todos sus bienes. Con todos sus asuntos arreglados y dejando al Sr. Dufresne, su notario e intendente, al frente de la gestión de sus tierras y con precisas ordenes de liquidar sus negocios, de vender sus caballos y despedir a parte del personal doméstico sobrante, prepara su huída al extranjero. Su hijo, que se encuentra en ese momento en París, intentará defender el patrimonio familiar en medio de la imparable marea revolucionaria.

En octubre de 1789, el Marqués de Mirepoix hace sus baúles y abandona discretamente su querido Castillo de Lagarde llevándose con él todo el dinero que ha podido reunir: 500.000 Francos. No sin dificultades, consiguirá llegar a Roma el 29 de octubre, donde será cálidamente acogido por su amigo el embajador de Francia en la Corte Vaticana, el Cardenal de Bernis. Atrás, ha dejado a sus hijos e hijas; su mujer había fallecido en 1783, ahorrándole la muerte el disgusto de ver cómo se hundía, de la noche a la mañana, todo su mundo.

En 1790, el diplomático y cardenal de Bernis intentará, desde su embajada romana, evitar tener que prestar el juramento a la Constitución Civil del Clero. Un año después, en 1791, recibe la orden desde París de prestar dicho juramento pero se niega a hacerlo y, en consecuencia, recibe una carta oficial anunciándole que debe regresar de inmediato a París. Una segunda negativa por parte del cardenal, que opta por permanecer en Roma, provoca su relevo del cargo, le quitan su obispado de Albi, su renta y embargan todos sus bienes. Fallecería completamente arruinado en Roma, en 1794.

El hijo del Marqués de Mirepoix, Charles-Philibert, que ha optado por permanecer en Francia, intenta en vano salvar el patrimonio familiar. Arrestado en su castillo de Lagarde, es transferido a París, llevado ante un tribunal y guillotinado el 28 de mayo de 1794. El castillo de Lagarde, mientras tanto, será saqueado e incendiado por el populacho.

El intendente y notario del marqués, Dufresne, será a su vez apresado junto con otras 11 personas de la ciudad de Mirepoix y llevadas en carreta hasta París para ser allí guillotinadas. Por fortuna, el convoy de los condenados llegará justo después de la caída del gobierno de terror de Robespierre y Saint-Just, lo que les salvará a todos la vida.

Tras la muerte del Cardenal de Bernis, su principal sostén en Roma, el Marqués de Mirepoix y de Léran tendrá que abandonar las orillas del Tíber para instalarse en Venecia. Es allí donde le sorprende la muerte, el 23 de febrero de 1800, arruinado y viviendo casi en la indigencia. Sus restos serán sepultados en la Iglesia de San Vitale, donde una placa de mármol y un retrato perpetúan su recuerdo.
 
 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

LA Iª DUQUESA DE MAILLÉ



MAILLÉ_Iª Duquesa de / 1ere Duchesse de_Madeleine Angélique Charlotte de Bréhant, Condesa de Maillé, Iª Duquesa de Maillé (Paris, 15-04-1750 / Paris, 26-07-1819). Hija del aristócrata bretón Marie-Jacques, Marqués de Bréhant, Vizconde de L'Isle (1715-1764), y de Marie-Jeanne-Angélique Delpech de Cailly (1724-1750).

El 8 de marzo de 1769, contrae matrimonio con Charles René de Maillé de La Tour-Landry (1732-1791), Conde de Maillé que, en enero de 1784, sería creado Ier Duque hereditario de Maillé por el rey Luis XVI. Su marido pertenece a la ilustre Casa de Maillé, antigua familia noble emparentada con los Príncipes de Condé y Duques de Borbón, y los Duques de Richelieu entre otros, que en 1494 tomó el nombre y las armas de otra importante familia, los De La Tour-Landry, a raíz del matrimonio de Hardouin de Maillé con Françoise de La Tour-Landry. Posteriormente, ambos apellidos se fusionaron con permiso del rey de Francia.

La pareja tendría dos hijos varones:

-Charles de Maillé de La Tour-Landry (1770-1837), IIº Duque de Maillé, c.c. 1º/ Henriette Victoire FitzJames Stuart (1770-1809); c.c. 2º/ Blanche Joséphine Le Bascle d'Argenteuil =>con descendencia.

-Charles-Jean de Maillé de La Tour-Landry (1771); fallecido en la cuna.

El 23 de agosto de 1784 en Versailles, los duques casan a su único hijo de 14 años con la hija de los Duques de Fitz-James y biznieta del Duque de Berwick, y se convierten en abuelos en 1789.

El 19 de julio de 1788, la reina Maria-Antonieta cursa la orden al Barón de Breteuil de nombrar a la entonces duquesa nueva dama de palacio, tras aceptar la dimisión formal de la Vizcondesa de Choiseul-Praslin.

El 15 de enero de 1791, fallece su marido el Duque de Maillé, gentilhombre de la cámara del rey.

En plena Revolución Francesa, la Duquesa de Maillé se entera de los peligros sufridos por la reina Maria-Antonieta durante la jornada del 10 de octubre de 1792 en el Palacio de las Tulerías. Tras intentar llegar en vano hasta la reina, será arrestada y encarcelada para ser posteriormente juzgada de manera expeditiva ante un tribunal revolucionario. Gracias a un error administrativo cometido en el acta de su juicio, su ejecución fue suspendida y, a los dos días, con la caída de Maximilien de Robespierre y su régimen de Terror, salvó su cabeza y recobró su libertad.

 

martes, 20 de noviembre de 2012

EL Vº CONDE DE MONTIJO



MONTIJO_Vº Conde de_Cristóbal Gregorio Portocarrero de Guzmán Luna Henríquez de Almansa y Fúnes de Villalpando Monroy y Aragón, Vº Conde Montijo y Grande de España, VIIº Marqués de La Algaba y de Villanueva del Fresno, VIIIº de Valderrábanos y de Barcarrota, Conde de Fuentidueña, IVº Marqués consorte de Osera, de Castañeda y de Ugena, etc. (Montijo, 1692 / Madrid, 15-06-1763). Hijo y sucesor del IVº Conde de Montijo, Cristóbal de Portocarrero de Guzmán, y de su segunda esposa, María Regalado de Villalpando y Monroy, IVª Marquesa de Osera, de Castañeda y de Ugena.

Fue investido Caballero de la Orden del Toisón de Oro el 9 de diciembre de 1713. A esta alta distinción, se sumaron otras fruto de sus excelentes embajadas: caballero de las Ordenes de San Miguel y del Espíritu Santo, y de la Real Orden de San Genaro.

Contrajo matrimonio con su sobrina, Dominga Fernández de Córdoba Guzmán y Portocarrero, hija ésta de Antonio Fernández de Córdoba y Catalina de Portocarrero, Condes de Teba y de Ardales. La pareja solo tendría un hijo varón: Cristóbal Portocarrero Guzmán y Fernández de Córdoba, Marqués de Valderrábanos que, a su vez, casó con María Josefa de Zúñiga y Chávez, hija de los Condes de Miranda de Castañar, y que tuvieron una hija llamada María Francisca de Sales, futura VIª Condesa de Montijo.

Bajo el reinado de Felipe V, fue nombrado embajador de España en la corte de Saint-James (Londres, 1732-1735) y, a su regreso de Inglaterra, nombrado Presidente del Consejo de Indias (1737). En 1741, se le encomendó encabezar la delegación diplomática española para acudir a la dieta de Frankfurt, en la que salió elegido Emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico el Duque-Elector Carlos VII Alberto de Baviera.
Regresado a Madrid en 1744, retomó la Presidencia del Consejo de Indias y asumió, además, el cargo de Caballerizo Mayor y Mayordomo Mayor de la reina Isabel Farnesio en 1745. También fue nombrado Gobernador y Mayordomo Mayor de la Infanta Maria-Teresa Rafaela de Borbón, destinada a casarse con el Delfín de Francia, heredero del rey Luis XV.

Su proximidad con la reina supuso un obstáculo para su continuidad en los distintos cargos que ostentaba en la corte, tras fallecer Felipe V y al asumir la corona el rey Fernando VI. En 1748, el nuevo monarca le cesaba en todas sus atribuciones.

Muerto prematuramente su hijo y heredero, se convierte en tutor legal de su nieta y única heredera de la Casa de Montijo, hasta que fallece el 15 de junio de 1763, a la edad de 71 años.
 

sábado, 17 de noviembre de 2012

LA VIª CONDESA DE MONTIJO



MONTIJO_VIª Condesa de_María Francisca de Sales de Portocarrero Guzmán Luna y López de Zúñiga, VIª Condesa de Montijo, G.E., IXª Condesa de Baños, G.E. (Madrid, 1754 / Logroño, 1808).

Fue hija única de Cristóbal de Portocarrero Luna Osorio y Fernández de Córdoba, VIº Marqués de Valderrábano y heredero de la Casa Condal de Montijo (ob.1757), y de María Josefa López de Zúñiga Chaves y Téllez-Girón (ob.1796), hija ésta del IXº Duque de Peñaranda de Bracamonte y biznieta -por su madre- del Vº Duque de Uceda.

En sus venas se mezclaba la ilustre sangre de los Fernández de Córdoba con la de los López de Zúñiga, junto con la de los Pacheco, Portocarrero, Pimentel y Téllez-Girón, sin olvidarse de que descendía del condestable Álvaro de Luna.

Su educación recaerá bajo el cuidado de su abuelo paterno al fallecer prematuramente su padre cuando tiene 3 años. Su madre, destrozada por el dolor, opta por retirarse del mundo e ingresar en un convento. Para su formación, la niña será entregada a las monjas salesianas, encargadas desde su establecimiento en España (por iniciativa de la ya finada reina Bárbara de Braganza, esposa del rey Fernando VI) de la formación de jóvenes damiselas de rancio abolengo.

A los 14 años de edad, es casada con el Teniente General Felipe Antonio de Palafox y Croy d'Havré Centurione (1739-1790), hijo del segundo matrimonio del VIº Marqués de Ariza con la Princesa Marie Anne Charlotte de Croy d'Havré. Él tiene entonces 29 años y les separan 15 años de diferencia. El contrato matrimonial es firmado el 24 de octubre de 1768 en el convento de las Carmelitas de San José, donde se encontraban la novia y su madre, la Marquesa Viuda de Valderrábanos. El Conde consorte de Baños, esposo de la VIIIª Condesa de Baños, prima-hermana de los padres de la novia, actúa como testigo y en representación de otro primo-hermano y tutor legal de ésta, el Arzobispo de Toledo y Cardenal Luis Fernández de Córdoba y Portocarrero, Conde de Teba y de Ardales.

En el contrato matrimonial, se establecen cláusulas que especifican que el contrayente tendrá que adoptar el nombre y las armas de la Casa de Portocarrero, titular del condado extremeño de Montijo y otros feudos. Si los bienes aportados por el novio son valorados en 320.000 reales, los de la novia son mucho más considerables: 1.775.709 reales sin contar los mayorazgos y sus rentas, sus pertenencias de uso doméstico, joyas, carruajes y vestidos; en total, su fortuna es estimada en 2.337.411 reales! A eso se tuvo que sumar la cantidad de 29.052 reales y 15 maravedís en moneda de oro y plata, que procedían de la cuenta de su tutela.

Tras el deceso de su abuelo paterno (1763), de su tío-abuelo el Arzobispo de Toledo (1771) y de su tía la Condesa de Baños (1792), María Francisca de Sales de Portocarrero de Guzmán Luna y López de Zúñiga se convierte sucesivamente en la VIª Condesa de Montijo, XVIª Condesa de Teba, IXª Condesa de Baños, Vª Condesa de Fuentidueña, VIIª Marquesa de Valderrábanos, VIª Marquesa de Osera y de Castañeda, Xª Marquesa de Villanueva del Fresno y de La Algaba, XIª Marquesa de Barcarrota, Marquesa de Martorell, de Ardales, de Algava, de Molina y de Ugena, Condesa de Ablitas, Señora del Adelantazgo Mayor de Murcia, dos veces Grande de España de 1ª clase, Condestablesa de las Indias, Mariscala Mayor de Castilla, y de un sinfín de señoríos menores.

Más tarde, a toda esa lista de dignidades y títulos nobiliarios se sumarían, también por herencia, el condado de Miranda de Castañar y el ducado de Peñaranda de Bracamonte que, a la postre y a través de una de sus nietas, pasarían a engrosar el patrimonio de la Casa de Alba y de Berwick.

En los primeros años de vida conyugal, que fueron amenos, María Francisca de Sales dará a luz a ocho hijos, de los que solo sobrevivieron seis: cuatro chicas y dos varones; la futura XVIª Duquesa de Medina Sidonia, los futuros VIIº y VIIIº Condes de Montijo, la futura XVIª Marquesa de Belgida, la futura VIª Condesa de Parcent y Contamaina, y la IVª Marquesa de Lazán.

La pareja forma un matrimonio bien avenido por no decir dichoso, de ideas marcadamente reformistas y liberales en una España que se abre dificilmente a las ideas de la Ilustración francesa. Tan solo la alta sociedad se hará adepta de las nuevas ideas del Siglo de las Luces. Pese a su gran apego a la religión, de la que siempre hará ostentación, la VIª Condesa de Montijo será una de las cuatro grandes damas españolas de la Villa y Corte de Madrid en abrir un salón de tertulias a imagen y semejanza de los de París. De hecho, ella formará parte, y muy activamente, de ese movimiento femenino que opera en la 2ª mitad del siglo XVIII español y que pretende salir del habitual ostracismo al que siempre estuvo el mal llamado sexo débil condenado.

Por aquellos años, la Sociedad Económica de Amigos del País, más conocida como la Matritense, abre sus puertas a las mujeres permitiéndoles el acceso pero con condicionamientos. Dada la resistencia de los hombres ante la intromisión del género femenino en asuntos tan "viriles", el mismo rey Carlos III se verá en la necesidad de intervenir para calmar las aguas en 1786... En cuanto a los salones que se abren en Madrid, que son pocos, éstos nunca llegarían en realidad a adquirir la importancia, la trascendencia y el prestigio europeo conseguido por los franceses. Llegó a ser más bien un signo exterior de "prestigio" algo provinciano y un excelente pretexto para el lucimiento propio. Pero, por otro lado, tenían una gran carga simbólica: la conquista de un espacio público presidido por las mujeres con abolengo, ociosas, educadas y refinadas, un espacio para tener voz y abordar temas intelectuales y culturales.

De los cuatro salones que se abren entonces en Madrid, el más importante e ilustrado es el de la Condesa-Duquesa de Benavente, pero el de la Condesa de Montijo es, sin lugar a dudas, el más polémico. Si en el de la Condesa-Duquesa de Benavente se discute de música, literatura y de teatro, en el de la Condesa de Montijo se aborda el delicado tema de la religión que, a la postre, le atraerán las furias de la Inquisición. En él acuden Jovellanos, Meléndez Valdés, Lleredi,... y algún que otro clérigo a espiar para informar o denunciar ante el tribunal del Santo Oficio lo que allí se decía.

Lejos de limitarse a presidir un "salón", la Condesa de Montijo intervino activamente en la sociedad para conseguir una mejora de la condición femenina. Convertida en secretaria de la Junta de Damas, cargo que desempeñaría a lo largo de 17 años, y cuya presidencia ostentaba la Condesa-Duquesa de Benavente, la Montijo pudo actuar eficazmente. Gracias a Carlos III, se creó la "Junta de Damas" dentro de la Sociedad Económica de Amigos del País, primera agrupación integrada exclusivamente por mujeres y que no se dedicaba a fines espirituales. La Junta asumió entonces la dirección de las Escuelas Patrióticas que habían sido creadas a raíz de una Real Cédula de Carlos III. En ellas, se enseñaban a las niñas tan solo a rezar y a hacer labores, mientras que a los chicos se le enseñaba a leer, escribir, matemáticas y gramática junto con el catecismo y los rezos.

Fue la intervención de la Condesa de Montijo muy decisiva en una asunto tan curioso como el intento, por parte del Gobierno del Conde de Floridablanca, de imponer a la mujer un "traje nacional" con visos a uniformarlas y a controlar el gasto que suponía la moda femenina de entonces. Su réplica surtió tal efecto en el ministro que éste hubo de retirar el proyecto y abandonarlo en un cajón.

También intervino en el asunto de la Real Inclusa de Madrid, cuya situación era por lo menos trágica: la inexistencia de higiene y el desbordamiento de las nodrizas al encontrarse al cargo de muchos bebés, causaban mucha mortandad infantil. Carlos IV se resistió al principio pero, al cabo de casi 7 años, acabó entregando la dirección de la inclusa a la Junta de Damas (13 de septiembre de 1799). Ese mismo año, el índice de mortandad infantil era de un 96%... En 1800 y tras doce meses de hacerse cargo la Junta de la Real Inclusa, la mortalidad se había reducido hasta un 46% y, en 1801, al 36% lo que probaba holgadamente la eficacia e inteligencia de esas damas al frente de la institución cuando asumieron su gerencia y dirección a finales de 1799.

Animada por el éxito de aquella empresa, la Condesa de Montijo propuso también al Gobierno que la Junta de Damas se hiciera cargo de la penosa situación de las presas de la cárcel de La Galera. Las condiciones miserables en que se debatían las reclusas en aquella prisión hacía que muchas de ellas envejecieran y murieran antes de que se celebrara el juicio. Lejos de limitarse al papel de directora, la condesa también trabajó como simple enfermera en las dependencias carcelarias. Por otro lado, creó una asociación que se ocupara de enseñar a aquellas presas oficios que les permitieran conseguir pequeños ingresos y prepararlas para afrontar el momento de volver a pisar la calle, buscar trabajo y poder vivir dignamente. De este modo nació la Asociación de Presas de La Galera y constituyó una novedad sin precedentes en toda España.

Gran mujer, valiente y luchadora, la Condesa de Montijo defendió sus creencias religiosas aunque aquello supusiera la enemistad del clero y conllevara el exilio. Pretendía, como otros ilustrados, cambiar aquella religiosidad fanática de los españoles por un sentimiento religioso más puro, predicando con el ejemplo. Aquella manera de entender la religión fue erróneamente calificada de "jansenismo", obviamente por los enemigos aferrados a la tradición hasta la irracionalidad.

Es también de interés saber que la Condesa de Montijo tradujo del francés al castellano Introducciones sobre el matrimonio de Nicolas Letoumeaux, a instancias del obispo Josep Climent y que la obra se editara con todos los permisos eclesiales en 1774, en Barcelona. Obviamente, la condesa se guardó de que su nombre apareciese en la edición barcelonesa pero, pese a esa discreción, se supo de su colaboración. Para colmo, la obra y su contenido se convirtieron en sospechosos de herejía...

La Condesa de Montijo se convirtió en el punto de mira de la Inquisición y de los enemigos de la Ilustración, de aquellos cobardes acólitos del oscurantismo que querían, por todos los medios, poner cortapisas al progreso y a la modernidad que se abrían paso en toda Europa. Los jesuitas, que habían sido expulsados de España por Carlos III, habían vuelto en 1789 por orden de Carlos IV y miraban como enemigos suyos a todos aquellos que se habían adherido a las ideas ilustradas.

Pese a las sospechas primero, y a las denuncias después, la Condesa de Montijo y de Baños siguió su labor benéfica en favor de los desprotegidos sin dejar que nada ni nadie interfiriera. Sólo cuando Carlos IV firma una Real Orden en 1805, disponiendo de su destierro, la condesa se aparta de todo y abandona Madrid. Procesada por la Inquisición -a instancias de Manuel de Godoy, según afirmó el embajador francés-, que le acusaba de jansenismo, fue condenada al exilio. De rebote, sus hijos también fueron desterrados por declarada y visceral enemistad hacia el valido.

Los tiempos habían cambiado. La Revolución Francesa había sacudido Europa y removido los cimientos del Antiguo Régimen. Las ideas ilustradas, señaladas como las verdaderas inductoras de la revolución gala, fueron vetadas, sus libros censurados y prohibidos, los salones y cenáculos cerrados. Todo lo que oliera a francés era herejía a ojos de la Iglesia y una amenaza al establishment monárquico. Los Montijo y sus amigos, señalados como elementos sospechosos y peligrosos.

Dado que se la echaba de la corte, la Condesa de Montijo y de Baños hizo sus baúles el 9 de septiembre y viajó hasta sus tierras extremeñas, residiendo en su palacio de Montijo. Posteriormente, en 1807, se traslada a Logroño, donde tiene extensas tierras, para hacer una cura de aguas termales en la localidad de Arnedillo, muy de moda entonces. Su caída en desgracia pasa desapercibida o se ignora ostentosamente en la Villa y Corte.

Tras el Motín de Aranjuez, que provoca la caída de Godoy y la renuncia de Carlos IV el 18 de marzo de 1808, el flamante rey Fernando VII levanta la orden de destierro que pesa sobre la Condesa de Montijo y su familia, reparando así una injusticia de su padre. La noticia la llena de alegría pero no podrá regresar a la corte: enferma y fallece inoportunamente de lo que entonces llamaban "calentura aguda inflamatoria". Sus restos recibieron cristiana sepultura en la catedral de la capital riojana.

Desde que había enviudado de su marido en 1790, la Condesa de Montijo se había casado nuevamente, pero en la mayor discreción, con Estanislao de Lugo y Molina en 1795. Dada su posición de Grande de España, estuvo obligada a solicitar al rey su real permiso para semejante enlace y, según se deduce, lo consiguió gracias a la mediación de Godoy. La unión fue feliz y los hijos de la condesa jamás interfirieron en su nueva vida conyugal.

En su testamento de finales de enero de 1800, la Condesa de Montijo y de Baños legaba sus mayorazgos a su primogénito Eugenio, Conde de Teba; sus bienes libres eran repartidos a partes iguales entre sus seis hijos, descontándose de éstos las legítimas que cada uno de ellos había recibido al contraer matrimonio. Su hijo menor, Cipriano, Marqués de Fuentelsol, es encomendado al cuidado y protección del mayor. A los pobres de su condado de Baños, les lega la suma de 2.000 reales; a su servidumbre, conformada por 31 criados, corresponde la coqueta suma 256.877 reales. Para su viudo y segundo marido, Estanislao de Lugo y Molina, que fallecerá exiliado en Burdeos en 1833 por haber sido consejero del rey José I Bonaparte, le legó 500.000 reales.

Sus hijos fueron:

-Eugenio de Palafox y Portocarrero, VIIº Conde de Montijo, casado con María Ignacia de Idiáquez y Carvajal, hija del IVº Duque de Granada de Ega.

-María Gabriela de Palafox y Portocarrero, IVª Marquesa consorte de Lazán.

-María Ramona de Palafox y Portocarrero, VIª Condesa consorte de Parcent.

-Cipriano de Palafox y Portocarrero, Marqués de Fuendelsol y luego VIIIº Conde de Montijo, casado con María Manuela Kirkpatrick de Closeburn. Fueron los padres de la futura XVª Duquesa consorte de Alba y de Berwick, y de la Emperatriz de los Franceses.

-María Tomasa de Palafox y Portocarrero, XVIª Duquesa consorte de Medina Sidonia.

-Benita Dolores de Palafox y Portocarrero, XVIª Marquesa consorte de Bélgida.

 

jueves, 15 de noviembre de 2012

LA MARQUESA DE MONTGLAS




MONTGLAS_Marquesa de / Marquise de_Cécile Élisabeth Hurault de Cheverny, Marquesa de Montglas, Dama y IIIª Condesa de Cheverny (1618-1695). Fue la única hija nacida del segundo matrimonio de Henri Hurault, IIº Conde de Cheverny, con Marie Marguerite Gaillard de La Morinière.

En 1645, contrajo matrimonio con un oficial, François de Paule de Clermont, Marqués de Montglas (1620-1674), coronel del Regimiento Navarra-Infantería, mariscal de campo y Gran Maestre del Guardarropa del Rey.
El mismo año de su enlace, da a luz a un hijo varón:

-Louis de Clermont, futuro Marqués de Montglas y IVº Conde de Cheverny (1645-1722).



Tras la muerte de su padre (1648), que le deja en herencia todos sus bienes, en los que se incluyen el señorío y el castillo de Cheverny a medio terminar, la Marquesa de Montglas manda proseguir con las obras de acondicionamiento y contrata a los más notables artistas e interioristas de la ciudad de Blois a partir de 1650. El resultado final será deslumbrante para sus distinguidos visitantes: "Es un palacio encantado" dirá su gran amiga la princesa Anne-Marie de Orléans, Duquesa de Montpensier.

La Marquesa de Montglas formará parte de la élite parisina que abre mundanos salones literarios en el aristocrático barrio del Marais, en los que se reúnen la flor y nata de la sociedad y de la cultura francesa. En aquella época, se convirtió en la gran amante del Conde de Bussy, primo de la Marquesa de Sévigné y autor en 1660 de La Historia Amorosa de las Galias.

lunes, 12 de noviembre de 2012

EL Vº VIZCONDE DE MOUNT STUART



MOUNT STUART_Vº Vizconde de / 5th Viscount of_ John Stuart, Vº Lord Mount Stuart (25-09-1767 / 22-01-1794). Fue el primogénito y heredero del IVº Conde y Ier Marqués de Bute y de su primera esposa Lady Charlotte Jane Hickman-Windsor, y nieto del IIIer Conde de Bute, primer ministro de Gran-Bretaña a inicios del reinado de Jorge III. Llevó el título subsidiario (o de cortesía) tradicional de los herederos de su familia, por lo que en sociedad siempre se le conoció como Lord Mount Stuart.
Educado en Eton y luego en el Saint-John's College de la Universidad de Cambridge, inició su carrera política en 1790, al ser elegido miembro del Parlamento por la ciudad de Cardiff. En 1793, fue nombrado Lord Teniente de Glamorganshire. Esos cargos los mantuvo hasta su muerte.

El 12 de octubre de 1792, contrajo matrimonio con Lady Elizabeth McDouall-Crichton, hija del VIº Conde de Dumfries. La pareja tan solo tuvo dos hijos que, en 1805, adoptarían legalmente el apellido materno de Crichton para anteponerlo al paterno de Stuart:

-John Crichton-Stuart, Lord Mount Stuart (1793-1848), IIº Marqués de Bute.

-Lord Patrick James Herbert Crichton-Stuart (1794-1859).

Lord Mount Stuart falleció prematuramente a la edad de 26 años (enero de 1794), mientras el famoso pintor Sir Thomas Lawrence le pintaba su retrato "goyesco". Su esposa Lady Elizabeth le sobrevivió tan solo 3 años, muriendo a los 24 años (julio de 1797).