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miércoles, 26 de noviembre de 2014

EL IIº CONDE DE ROFFIGNAC



ROFFIGNAC_IIº Conde de / 2ème. Comte de_René Annibal de Roffignac de Belleville, IIº Conde de Roffignac, Señor de Belleville, Grande de España, Caballero de la Orden de Montesa (Castillo de Belleville, Feuillade, Angoulême, Francia, 24-12-1740 / Madrid, España, 23-09-1807). Hijo de Jean de Roffignac, 1er Conde de Roffignac, y de Louise du Faux de Verrière, pertenece a una vieja y poderosa familia del Limosín que, por matrimonio de Gaspard de Roffignac con Favienne Morin de Belleville en la 1ª mitad del s. XVII, heredó del señorío y castillo de Belleville.

Contrajo matrimonio el 4 de febrero de 1768 con Marie-Madeleine Van Tongeren (1748-1793), rica heredera de una familia originaria de Flandes y dueña de una importante fábrica de papel de Angoulême. Él y su esposa fueron presentados en la corte de Versailles el 19 de julio de 1773, ante el rey Luis XV y la familia real (Honores de la Corte). El matrimonio produjo 3 hijos:

-Louise Elisabeth de Roffignac (1768-1849); c.c. Jean de Vassoigne, Caballero de La Bréchinie y de Grassac.

-Louis-Philippe Joseph, 3er. Conde de Roffignac (1773-1846); c.c. (1806) Solidelle Félicité Montégut => con descendencia / Casa Condal de Roffignac.

-Charles-Philippe de Roffignac, Vizconde de Roffignac (1781-1863).

Sirve desde la adolescencia como voluntario en el ejército francés y le encontramos más tarde con rango de capitán en el Regimiento de Chartres; se distingue en el bloqueo de Gibraltar y pasa al servicio del Rey de las Españas en 1784. Carlos III le recompensa concediéndole el título y rango de Grande de España. Llegaría a ser mariscal de campo y caballero de la Orden de Montesa. En 1792, figura como general de división para defender Cataluña de la ofensiva francesa. Llega incluso a ofrecer su cabeza para salvar la del rey Luis XVI de Francia, en vano. Cuando España declaró la guerra a Francia, vuelve a mandar el ejército que defiende la frontera pero es capturado por los franceses en julio de 1793 en el Bidasoa. Hecho prisionero tras su derrota, es retenido no como prisionero de guerra sino como "emigrante francés", estatus que le condena irremediablemente a la guillotina. Empieza su internamiento en Duplessis, luego su traslado en el Palacio de Luxembourg para acabar en La Conciergerie, antecámara de la muerte. Le salva la caída de Robespierre y la obstinada valentía de su hija para que revisasen su estatus. Liberado, es trasladado a la casa de salud Desnos y en el Hôtel de Dreneux, sin recobrar la plena libertad. Sería finalmente liberado como prisionero de guerra en 1795, y devuelto a la frontera española en un intercambio de prisioneros.

Nuevamente destinado en Santiago de Compostela a partir del 16 de abril de 1799, uno de sus hijos se casó en Galicia -fundando familia allí- y otros volvieron posteriormente a Francia. Murió en Madrid el 27 de junio de 1807.

 

domingo, 15 de junio de 2014

EL 1er MARQUÉS D' ARIANY



ARIANY_1er Marqués de / 1er Marquès d' _Marc Antoni de Cotoner i Sureda de Vivot, 1er Marqués d'Ariany (Palma de Mallorca, 15-11-1665 / Palma de Mallorca, 05-05-1749), fue un aristócrata, político y militar mallorquín perteneciente a la importante Casa de Cotoner que, durante la Guerra de Sucesión Española, tomó partido por el pretendiente francés al trono de las Españas, Felipe V de Borbón, por lo que fue tachado de "traidor" y de "botifler" por sus conciudadanos, partidarios del Archiduque Carlos de Austria (Carlos III).

El ilustre linaje de los Cotoner tiene sus orígenes en la ciudad italiana de Siena (Montepulciano), calificado entonces de "nobile del Cotoné" y que era citado en el juramento de fidelidad a dicha ciudad en 1202 (siglo XIII), tal y como se refleja en los archivos históricos de Florencia. La expansión de la familia Cotoner hizo que algunos de sus miembros abandonasen la Toscana para afincarse en otros puntos de la península, como en Ascoli, donde erigieron el Castillo de Monte Pastillo; también en Sicilia, convirtiéndose en Príncipes de Castelnuovo y de Santa-Catalina, así como en Mallorca. Dos miembros de la rama mallorquina son recordados especialmente por haber sido Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén (Soberana Orden Militar de Malta) en el siglo XVII: Fra Rafel de Cotoner y Fra Nicolau de Cotoner. Otro, fue Inquisidor General del Reino de Aragón.

Hijo de un caballero de la Orden de Santiago familiar del Oficio de la Santa Inquisición, Francesc de Cotoner i Oleza, y de Magdalena de Sureda de Vivot, contaba con 5 hermanos más (3 varones y 2 mujeres), de entre los cuales sobresale su hermana Joana de Cotoner, desposada con Joan Despuig i Martínez de Marcilla, 4º Conde de Montoro y 2º Conde de Montenegro (1661-1742). Otros dos hermanos suyos, Nicolau y Antoni de Cotoner, fueron Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta), siendo el primero Gran Prior de la Orden en Catalunya y Baílio de la misma en Mallorca.

Inició su carrera de militar como principal promotor del reclutamiento de una compañía que fue destinada en Italia para servir los intereses del rey Carlos II "el Hechizado"; allí se ilustró particularmente en Milán y en la toma de la Casa de Monferrato.

El 3 de septiembre de 1697, contrajo matrimonio con Bárbara Núnis de Sant-Joan i Quint, hija de un caballero de la Orden de Montesa, y tuvieron los siguientes hijos:

-Joana de Cotoner i Nunis de Sant-Joan (1698-1736); c.c. Antoni Fuster de Salas.

-Francesc de Cotoner i Nunis de Sant-Joan (1699-1731); c.c. Ramona de Queralt i Xetmar, hija del 4º Conde de Santa-Coloma => sin descendencia.

-Magdalena de Cotoner i Nunis de Sant-Joan (1699-1769); c.c. Fernando Chacón-Manrique de Lara y Chacón, hijo del 2º Conde de Mollina.

-Eleonor de Cotoner i Nunis de Sant-Joan (1712- ? ); c.c. Jaime de Togores y Salas, 4º Conde de Ayamans => con descendencia.

Durante el conflicto sucesorio (1701-1715), Marc Antoni de Cotoner, partidario del Borbón, rehusó rendir las armas tras la llegada de la armada anglo-holandesa en la bahía de Palma. Y, al estallar un alzamiento popular en favor del archiduque Carlos de Austria, tuvo que refugiarse, junto con 77 soldados franceses, en el Castillo de San Carles para ofrecer la última resistencia. Cuando el virrey cambió de bando y pasó a reconocer a Carlos de Austria, Marc Antoni fue apresado, encarcelado y deportado a la ciudadela de Roses. En represalia por su pertenencia al bando franco-castellano, sus bienes fueron luego confiscados y su familia obligada a abandonar la isla de Mallorca.

Tras evadirse de su prisión de Roses, Marc Antoni corrió a unirse al ejército borbónico para ofrecer sus servicios a Felipe V. Incorporado a éste como capitán de caballería, se ilustró en la batalla de Almansa, saliendo con el grado de coronel.

Tras la implantación de los Decretos de Nueva Planta en los territorios de la Corona de Aragón, fue recompensado por Felipe V con el nombramiento de Regidor Decano del Ayuntamiento de Palma de Mallorca (1715), cargo que ostentó a lo largo de 3 años. Escasos dos años después, Felipe V premiaba su 'fidelidad' otorgándole el título de primer marqués d'Ariany (13 de enero de 1717). Recuperaría, de paso, todos sus bienes y tierras señoriales.

En 1731, fallecía su único hijo varón y heredero de su marquesado.

Viudo el 20 de septiembre de 1738 de su primera esposa, contrajo nuevas nupcias con Maria-Teresa de Llupià, que le dió el hijo varón tan ansiado para dar continuidad a su título y a su linaje:

-Miquel Gaietà de Cotoner i de Llupià, IIº Marqués d'Ariany (ob.1802)

El 1er Marqués d'Ariany fallecería a la edad de 83 años, recibiendo sepultura en el Convento de Sant Domènec de Palma de Mallorca.

 

EL 1er MARQUÉS DE LA CENIA




LA CENIA / LA SÉNIA_1er Marqués de / 1er Marquès de_Ferran de Cotoner i Chacón-Manrique de Lara i Despuig, Ier Marqués de La Cenia, G.E., Vº Marqués d'Ariany (Palma de Mallorca, 17-11-1817 / Barcelona, 16-06-1888). Fue un oficial militar perteneciente a la alta nobleza mallorquina que alcanzó el rango de Teniente General de los Ejércitos, siendo además Capitán General de Catalunya y Baleares, Ministro de la Guerra y Senador Vitalicio de España.

Fue hijo segundón de Josep de Cotoner i Despuig, IVº Marqués d'Ariany, Caballero de la Orden de Calatrava y Regidor Perpétuo de Palma de Mallorca, y de María de las Mercedes Chacón-Manrique de Lara y Nett. Su hermano mayor, Francesc de Cotoner i Chacón-Manrique de Lara, Mariscal de Campo (nacido en 1807), era el heredero del marquesado d'Ariany pero fallecería sin herederos directos. Descendía de los principales linajes de las islas: Despuig, Dameto y Sureda.

Militar con una brillante hoja de servicio, destinado desde joven a la vida castrense (1825), se distinguió sobretodo en el escenario de las Guerras Carlistas que asolaron los inicios del reinado de Isabel II. En 1836, estuvo al mando del batallón de voluntarios guipuzcoanos de los "Chapelgorris". Compartió campañas militares con el General Leopoldo O'Donnell y se unió al General Serrano en la sublevación contra Espartero en 1843.

El mismo año de 1843, sería elegido diputado por las Islas Baleares, repitiendo en 1844 y 1846. Un año después, en abril de 1847, ostentaba el cargo de Capitán General de Burgos y luego de Baleares en el mes de junio. Elegido senador por las Baleares en 1857, repite también en el cargo en 1863 y en 1876.

Tras ostentar los cargos de Gobernador y Capitán General de Puerto-Rico, donde emprendió importantes obras públicas, ocupó de forma interina el Ministerio de la Guerra en 1874, mientras el General Serrano se ocupaba de las operaciones contra el ejército Carlista en el Norte. Para premiar sus grandes servicios, el rey Amadeo I le concedió el título de 1er Marqués de La Cenia o La Sénia (localidad de la provincia de Tarragona), el 18 de abril de 1871.

Convertido en Director General de la Guardia Civil, ocupó el cargo entre 1874 y 1882. Fue al frente de ese importante puesto que alcanzó notables progresos en la lucha contra el bandolerismo. Durante ese mandato, es nombrado Senador Vitalicio de España (1877).

El 15 de agosto de 1882, el rey Alfonso XII le concedía la Grandeza Española a su título.

Aparte de su carrera militar, con la que acumuló varias distinciones (Cruz Laureada de San Fernando, Orden Americana de Isabel la Católica, Orden de San Hermenegildo y Gran Cruz de la Orden de Carlos III), también ejerció como viticultor en sus tierras.

Contrajo matrimonio con la hija de los Condes de Montefuerte: Francisca de Allendesalazar y de Loizaga (1818-1890), natural de Bilbao e hija de los aristócratas vascos Nicolás María Allendesalazar, Conde de Montefuerte, y de María Ana de Loizaga y Bildosola. Ambos tuvieron por hijos a:

-Nicolás de Cotoner y Allendesalazar, IIº Marqués de La Cenia, VIº Marqués d'Ariany, G.E. (n.1847) ; c.c. Bárbara de Verí i Fortuny => con descendencia / Marqueses de La Cenia, d'Ariany y d'Anglesola.

-Manuel de Cotoner y Allendesalazar (n.1851)

-María de las Mercedes de Cotoner y Allendesalazar (1838-1905); c.c. Nicolau Dameto i Dezcallar (ob.1899).

-María de Cotoner y Allendesalazar (n.1842); c.c. Adolfo Basabé y Allendesalazar (ob.1909) => con descendencia / Marqueses de Miralrío y de San Dano.

-José María de Cotoner y Allendesalazar (1848-1927), diplomático; c.c. María del Carmen Álvarez de las Asturias Bohorques y Álvarez de las Asturias Bohorques, XXª Marquesa de Mondéjar, G.E., XIª Marquesa de Adeje, Marquesa de Villamonte, XXIIª Condesa de Tendilla, Xª Condesa de Sallent (1850-1931). => con descendencia.




miércoles, 30 de abril de 2014

LA IVª MARQUESA DE CASA PONTEJOS



CASA-PONTEJOS_IVª Marquesa de_María Ana o Mariana de Pontejos y Sandoval, VIIIª Condesa de La Ventosa y IVª Marquesa de Casa-Pontejos (Palacio de Pontejos, Madrid, 11-09-1762 / Palacio de Miraflores, Madrid, 18-07-1834).

Fue hija de Don Antonio Bruno de Pontejos y Sesma, IIIer Marqués de Casa Pontejos (1732-1807) y de María Vicenta de Sandoval y Blasco de Orozco, VIIª Condesa de La Ventosa (+1801). Educada desde los 8 años de edad en el Colegio de las Salesas Reales, saldría de allí poco antes de casarse con Don Francisco Antonio Moñino y Redondo, hermano del 1er Conde de Floridablanca, Secretario de Estado del rey Carlos III, y de 20 años mayor que ella. La boda se celebraría el 23 de diciembre de 1786, en Madrid. Poco antes, posaría para el pintor Francisco de Goya, quien la retrató. Llevaba entonces el título de su madre, Condesa de La Ventosa.

Ya casada, en 1787 figura como una de las damas fundadoras de la Junta de Damas de Honor y Mérito de la Real Sociedad Matritense de Amigos del País. Su marido, Francisco Antonio Moñino y Redondo (1742-1808), Conde consorte de La Ventosa, fue ministro de capa y espada del Consejo de Indias, habiendo sido designado Embajador de España en la corte de Lisboa aunque nunca desempeñó dicha función diplomática al ser nombrado, al poco, Gobernador del Consejo de Indias, cargo que retuvo a lo largo de 5 años. En 1792, al caer en desgracia su hermano, tuvo que dimitir y exiliarse en sus posesiones de Murcia, donde le acompañaría su esposa.

A la muerte de su padre en 1807, Mariana de Pontejos y Sandoval, entonces VIIIª Condesa de La Ventosa, heredó el título paterno como IVª Marquesa de Casa Pontejos, y regresó con su marido a Madrid. Un año después, en septiembre de 1808 y en plena Guerra de la Independencia, enviudaba marchando a Sevilla para buscar la protección de su cuñado el Conde de Floridablanca. Al poco tiempo de instalarse en la capital andaluza, contrajo nuevo matrimonio con un oficial de Guardias de Corps y caballero de la Orden de Carlos III, descendiente de los Condes de Cifuentes, Don Fernando de Silva Meneses y Ascarza (1775-1817), quien se había visto privado de sus bienes al ser confiscados y vendidos posteriormente bajo el reinado de José I Bonaparte. El flamante matrimonio se instaló en Cádiz durante los años en que se mantuvieron las Cortes, abriendo los salones de su palacio a la élite de la época, donde se celebraban célebres tertulias políticas.

Nuevamente viuda en 1817, llevando 8 meses muerto su segundo marido, la Marquesa de Casa Pontejos contrajo un tercer matrimonio con Don Joaquín Vizcaíno y Martínez Moles, un Capitán de Dragones y Caballero de la Orden de Santiago 18 años más joven que ella y socio destacado de la Matritense de Amigos del País.

En 1823, tras la restauración del absolutismo del rey Fernando VII, ella y su tercer marido se exiliaron a París por una década. En 1833, al fallecer Fernando VII, los Marqueses de Casa Pontejos regresaron a Madrid y, un año después, la marquesa falleció en el palacio de su yerno, el Marqués de Miraflores.

De su primer matrimonio, la Marquesa de Casa Pontejos tuvo:

-José Moñino y Pontejos -muerto en la adolescencia-.

-María Vicenta Moñino y Pontejos, Vª Marquesa de Casa Pontejos, IIª Condesa de Floridablanca, G.E., IXª Condesa de La Ventosa (1795-1867); c.c. Manuel María de Pando y Fernández de Pinedo, IIº Marqués de Miraflores, G.E., IVº Conde de Villapaterna (1792-1872) => con descendencia / Casa de Miraflores y Casa Pontejos.

-María Ana Moñino y Pontejos, c.c. Francisco de Castillejo y Ahumada; padres de:

-José María de Castillejo y Moñino, IIIer Conde de Floridablanca, G.E. (1826-1892); c.c. María de los Dolores Sánchez de Teruel y Ansoti, VIIIª Condesa de Villa Amena de Cozbíjar => con descendencia / Casa de Floridablanca

EL Vº CONDE DE OÑATE



OÑATE_Vº Conde de_Don Íñigo Vélez de Guevara y Tassis, Señor de Salinillas, IIº Conde de Villamediana, Vº Conde consorte de Oñate, G.E. (Salinillas de Buradón, Álava, 1566 / Palacio de Oñate, Madrid, 31-10-1644). Fue un militar, político, diplomático y cortesano español.

Íñigo Vélez de Guevara era hijo de Pedro Vélez de Guevara, señor de Salinillas, y de María de Tassis, es decir que era nieto del Correo Mayor de España Raimundo de Tassis (hacia 1515-1579). Gracias a su matrimonio con Catalina Vélez de Guevara, hija del 4º Conde de Oñate, Pedro Vélez de Guevara, (con la cual estaba, por lo tanto, emparentado) se hizo con el título de Conde de Oñate, puesto que el único hermano de su esposa, el Conde Ladrón Vélez de Guevara, había muerto en la batalla de la armada española contra la flota inglesa en Dover en 1588. Tras la violenta muerte en 1622 en Madrid de su primo Juan de Tassis, Conde de Villamediana, Correo Mayor de España, heredó tanto su posición como el título y las armas de Conde de Villamediana.

Íñigo Vélez de Guevara fue primer gentilhombre de la Corte del rey Felipe III y estuvo a su servicio en las guerras de Flandes, donde fue hecho prisionero. Sirvió al rey en numerosas misiones diplomáticas, en la corte del Duque Manuel de Saboya, en Hungría y, finalmente, en la corte del emperador Matías I en Viena, a quien, dado que no tenía hijos, ayudó a asegurar la sucesión de la corona austríaca en la figura del archiduque Fernando, que sería posteriormente el emperador Fernando II.

Bajo el dominio del emperador Fernando II permaneció también en la corte en Viena como embajador de la Corona española. Tomó partido abiertamente contra Wallenstein, a cuya caída contribuyó decididamente.

En la Corte española Vélez gozaba de una altísima consideración que hizo que se pensara en él como posible sucesor del Duque de Lerma como valido de Felipe IV, a pesar de que el favorito del rey era Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, enemigo declarado de Vélez. Pero Vélez de Guevara exigió demasiadas concesiones para sí y para sus hijos, y esto tuvo como consecuencia que perdiera el favor real, hasta el punto de que tras la deposición de Olivares, se nombró en su lugar a Don Luis de Haro.

Don Íñigo Vélez de Guevara murió en 1644 en Madrid. Ocupaba entonces la posición de consejero real y presidente del Consejo Real. Su hijo, Don Íñigo, quiso enterrarlo con grandes horones en la iglesia de San Felipe en Madrid. Pero el rey lo encontró inadecuado, ya que hacía poco había fallecido su esposa la reina Isabel de Francia (el 6 de octubre de 1644), por ello ordenó que se eliminara la decoración fúnebre e impuso a Don Íñigo una multa de 4.000 reales.




Descendientes:


De su matrimonio con Doña Catalina Vélez de Guevara, Vª Condesa de Oñate, G.E.:


-Pedro Vélez de Guevara, VIº Conde de Oñate -murió en Milán tras una caída de caballo-.


-Juan Vélez de Guevara, VIIº Conde de Oñate.

-Iñigo IV Vélez de Guevara, VIIIº Conde de Oñate y IIIer Conde de Villamediana, G.E. (1597–1658), Virrey de Nápoles de 1648 a 1653; c.c. Antonia Manrique de La Cerda, hija de los Marqueses de Aguilar de Campoo; padres de:


-Catalina Vélez de Guevara, IXª Condesa de Oñate y IVª Condesa de Villamediana, G.E.; c.c. 1º/ Beltrán Vélez de Guevara, Ier Conde de Campo Real y Ier Marqués de Monreale, G.E.; c.c. 2º/ Ramiro Núñez de Guzmán, Duque de Medina de Las Torres, Virrey de Nápoles => con descendencia.

-Mariana Vélez de Guevara, c.c. Juan Domingo Ramírez de Arellano, Conde de Aguilar de Inestrillas.


-Felipe Manuel Vélez de Guevara (+1642), -mando de las tropas reales, cayó en 1642 en Perpignan-.

-Beltrán Vélez de Guevara, Ier Conde de Campo Real, Ier Marqués de Monreale, G.E., virrey de Cerdeña.

-María-Ana Vélez de Guevara, c.c. Don Antonio María († 1678), 3° Principe di Musocco, desde 1656 1er Marqués di Melzo

-María Angeles, monja

-Catalina, monja

-María, monja




viernes, 18 de abril de 2014

EL 1er DUQUE DE LA ROCA




LA ROCA_1er Duque de_Vicente María de Vera de Aragón Ladrón de Guevara y Enríquez de Navarra, 1er Duque de La Roca, VIIº Conde de La Roca, G.E., 1er Marqués de Peñafuerte, de Villaviciosa y de Sofraga, Conde del Sacro Santo Imperio Romano Germánico y Vizconde de Monterubio (1731 / 1813). Fue un cortesano y militar español Capitán General de los Reales Ejércitos, Caballero de la Orden de Santiago, Caballero Gran Cruz de la Orden de Carlos III, Caballero de la Orden del Toisón de Oro, Director de la Real Academia de Historia y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.


En 1769, el rey Carlos III elevó al entonces 7º Conde de La Roca al rango de Grande de España. Bajo el reinado siguiente, fue Carlos IV quien erigió el condado creado en 1628 en un nuevo ducado por Real Decreto del 24 de marzo de 1793, concediéndole también el titulo de 1er Marqués de Peñafuerte ese mismo año.


En 1795, el pintor y retratista de la corte Francisco de Goya ejecutó su retrato por encargo de la Real Academia de Historia.

Contrajo matrimonio con Mª Francisca Bejarano del Águila, Marquesa de Sofraga, Condesa de Requena y de Coquilla. De dicha unión nació un hijo varón, Vicente Javier, Conde de Requena, que casaría a su vez con María-Ana Nin de Zatrillas y Sotomayor, VIIª Duquesa de Sotomayor, de la que nacería una única hija:

-Victoria María-Teresa de Vera de Aragón y Nin de Zatrillas (1798-1855) IIª Duquesa de La Roca, G.E., Marquesa de Sofraga, de Villaviciosa, etc. c.c. Juan del Alcázar y Venero Bustamante, VIº Marqué del Valle de La Paloma.

miércoles, 3 de julio de 2013

EL IVº MARQUÉS DE VIVOT




VIVOT_IVº Marqués de / 4rt Marquès de_Joan-Miquel Sureda i de Verí, 4º Marqués de Vivot (Palacio de Vivot, Palma de Mallorca, 24-12-1777 / Palma de Mallorca, 22-08-1835). Fue un eminente oficial y político mallorquín al servicio de la Corona Española que luchó contra las fuerzas de ocupación francesas durante la Guerra de Independencia Española. Entre otros rangos, fue capitán, coronel de Granaderos, brigadier, 2º Jefe de la División Mallorquina y Mariscal-de-Campo; también figuró como miembro de la Junta de Guerra Mallorquina.


Nació en Palma de Mallorca, en el actual Palacio Vivot ubicado en la calle de Savellá, el 24 de diciembre de 1777, siendo sus padres Don Joan Sureda y de Verí, IIIer Marqués de Vivot y Doña Leonor de Verí y Togores. Ya muerto su padre en 1806, heredó el título y fue caballero de la Orden de Alcántara.

Siendo apenas adolescente comenzó ya la carrera militar, pues Carlos III le concedió la gracia de cadete.

Ya mayor, fue nombrado subteniente el 8 de marzo de 1789, ascendiendo a teniente y luego a teniente de Granaderos pocos años después.

Intervino luego en campañas militares durante la guerra entre Francia y España, concretamente en las acciones de Sant Llorenç de la Muga. Actuó de comandante en el avanzado del collado de Barracas y se distinguió en la defensa del puesto de Estela. El día 19 de marzo de 1800 fue designado capitán de la compañía de Granaderos del Regimiento Provincial.

Su carrera militar se vio favorecida a partir de los acontecimientos del 2 de mayo de 1808. Iniciada la contienda, solicita a la Junta Suprema Gubernativa del Reino de Mallorca, autorización para levantar a sus expensas una unidad militar a principios de junio de 1808.

Se le concedió el permiso fijando el número de plazas en 585 que luego se ampliaron.

Fue designado coronel de la misma y sus dos hermanos, Ramon y Francesc, capitán y teniente respectivamente. Casi en los mismos días fue nombrado miembro de la Junta de Guerra del Reino de Mallorca a petición propia.

Actuaciones militares

Vivot solicitó que su regimiento fuera enviado al teatro de operaciones, el 28 de septiembre fue autorizada la salida de la unidad. La marcha tuvo lugar el 12 de noviembre de 1808.

El Regimiento de Voluntarios de Palma estaba entonces formado por dos batallones al mando del coronel Marqués de Vivot y del teniente coronel Tomàs de Verí. Las primeras intervenciones de la unidad fueron valiosas, siendo alabadas por el general Teodoro Reding en cuya división estaba integrada. Tras otro éxito en la montaña de Montjuïc su actuación fue desgraciada en Llinás, y la intervención resultó deshonrosa, pues Vivot y otros oficiales, entre ellos sus hermanos, desertaron llegando al puerto de Sòller ( Mallorca) donde fueron arrestados. Vivot fue castigado junto con otros al servicio de guerrillas donde adquirió una eficaz experiencia. Así redimió su falta siendo rehabilitado en sus empleos el 23 de marzo de 1809 al igual que sus compañeros. Vivot siguió con el mando del regimiento de Voluntarios de Palma actuando en Tarragona y otros puntos de Cataluña en combinación con las fuerzas del general Joaquín Blake, de origen irlandés al servicio de España, y de acuerdo con las instrucciones del Marqués de Coupigny, capitán general de las Baleares. En estas acciones fue herido y hecho prisionero por los franceses y conducido a Barcelona donde fue vejado con otros diez oficiales y 120 soldados, siendo paseado por las calles de la ciudad entre tropas y música.

Pudo llegar a Mallorca el 27 de julio y restablecido de sus heridas vuelve a la Península; en septiembre se hallaba en Tarragona. Sus hermanos corrieron peor suerte, pues permanecieron más tiempo cautivos teniendo que ser socorridos por su familia de Mallorca.

En esas fechas se formaba la División Mallorquina de Don Santiago Whittingham. Constituida ésta, Vivot, ya Brigadier desde 1810, se integra en ella y al salir la División hacia la Península, Vivot lo hace poco después, el 23 de julio de 1812, acompañando a Whittingham y su Estado Mayor.El 12 de agosto es designado 2º Jefe de la División y desde entonces sirve al General con disciplina y seriedad admirables; para el General fue un buen ayudante y compañero, como lo demuestra la correspondencia cruzada entre ambos.

Su gestión en la unidad tuvo carácter bélico a partir de octubre de 1813 y más al año siguiente. Desempeñó misiones diplomáticas y de avituallamiento muy importantes.

La necesidad constante de reponer tropas y elementos militares le obliga a viajar con frecuencia a Mallorca, donde chocó con el carácter fuerte y autoritario del Marqués de Coupigny, originándose continuas tensiones.

La designación de Whittingham para dirigir la Caballería obligó a este último a residir en Zaragoza y ello supuso la consiguiente separación de la Infantería de la División que se desplazó a Cataluña al mando del Marqués de Vivot, poco después que éste regresase de Cádiz.

Actuó la Infantería bajo su mando honorablemente en el campo de Reus y después al situarse entre Tortosa y Lleida para establecer el bloqueo a Barcelona en las postrimerías de la guerra. Las intervenciones de estas fuerzas bajo su mando fueron acertadas y es bien patente que su experiencia en las guerrillas le fue de gran ayuda, infligiendo pérdidas importantes a los franceses al intentar romper éstos el cerco de Barcelona. Estas actuaciones le valieron a Vivot el ascenso a Mariscal de Campo que seguramente Whittingham recomendó.

En 1815 regresó a Mallorca donde se dedicó a la política. El 22 de agosto de 1835 le sobrevino la muerte oficialmente a causa de una hidropesía cuando en realidad fue motivada por una mala caída de caballo en una finca suya.

Tenía 58 años, estuvo casado con Anna de Boixadors i Cotoner , hija del Marqués de Ariany , de cuyo matrimonio tuvo cuatro hijos. Por su esposa, era el cuñado de la Xª Condesa de Peralada y del 8º Marqués de Bellpuig, marido de aquélla.

Le concedieron la Gran Cruz de la Religiosa y Militar Orden de San Hermenegildo, placas de Alcántara y San Fernando, Cruz de Distinción de la División Mallorquina, de la batalla de Valls y del Primer Ejército y de las campañas de 1813 y 1814.




viernes, 1 de marzo de 2013

EL Ier CONDE DE LATORES



LATORES_1er Conde de_Sabino Fernández Campo, Ier Conde de Latores, G.E., Caballero del Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias y Vice Gran Maestre de la Real Orden de los Caballeros de Santa María del Puig (Oviedo, 17-03-1918 / Madrid, 26-10-2009). Jurista, General Interventor y Teniente-General honorífico que desempeñó diversas funciones de cierto relieve bajo la dictadura franquista y la monarquía parlamentaria. Fue hijo de Sabino Fernández Fernández, comerciante ovetense, y de María Campo del Valle.

Fue un militar que, siendo joven, se enroló y combatió en el bando nacional sublevado (Falange Española) durante la Guerra Civil Española (1936-1939), terminándola con el grado de alférez provisional y de teniente. Luego se licenció en derecho en la Universidad de Oviedo y, posteriormente, ingresó en el Cuerpo Militar de Intervención, del que llegaría a ser profesor y jefe de estudios de la academia, consiguiendo el grado de General Interventor en 1980. Con anterioridad, fue nombrado interventor de la Casa Militar del General Franco. En esos años, amplió sus estudios en el Industrial College de Estados Unidos, licenciándose en Economía de Guerra.

Obtuvo el título honorífico de Teniente General y desempeñó varios cargos durante los últimos años de la dictadura: subsecretario de la Presidencia del Gobierno (1975) y del Ministerio de Información y Turismo (1976). Con la monarquía instaurada en 1975, fue Secretario General de la Casa de Su Majestad el Rey (1977) y Jefe de la Casa Real (1990) en sustitución del General Alfonso Armada primero, y del Marqués de Mondéjar en segundo lugar respectivamente.

En 1990, renuncia a la Secretaría General de la Casa del Rey, al frente de la cual es sustituído por José Joaquín Puig de La Bellacasa Urdampilleta.

El 30 de abril de 1992, Juan-Carlos I le concedió sus cartas de nobleza con el título de Ier Conde de Latores, con Grandeza de España, por su larga y brillante trayectoria y servicio, tanto militar como civil, al Estado. Ocupó la jefatura de la Casa del Rey desde el 22 de enero de 1990 hasta el 8 de enero de 1993, sucediendo a Nicolás Cotoner i Cotoner, Marqués de Mondéjar.

Posteriormente, se convirtió en miembro de honor de la Real Academia de Medicina de Asturias y León, de la Real Academia de Doctores de España, censor de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. En 1999 fue nombrado Vice Gran Maestre de la Real Orden de Caballeros de Santa María del Puig. En 1997 ingresó en la Real Asociación de Hidalgos de España.

Su papel durante el intento de golpe de Estado del 23-F (23-02-1981), fue crucial para frenar y desbaratar la sublevación armada de algunos generales que planeaban acabar con la recién inaugurada democracia y volver a un régimen dictatorial con el rey al frente. Célebre quedó su famosa respuesta telefónica a la pregunta del General José Juste (de la división Acorazada Brunete) de si había llegado el General Armada a palacio: "Ni está, ni se le espera."

A finales de 1992, por desacuerdos aún por esclarecer con el rey, fue cesado al frente de la jefatura de la Casa Real y reemplazado por José Fernando de Almansa Moreno-Barreda, Vizconde del Castillo de Almansa.

Viudo desde 1993 de su esposa Elena Fernández-Vega y Diego, madre de sus 10 hijos, volvió a contraer un segundo matrimonio en 1997 con Maria-Teresa Álvarez García, actual Condesa Vda. de Latores.

Murió de neumonía en Madrid el 26 de octubre de 2009. Tenía 91 años.

Desde 2009, es su hija primogénita María-Elena Fernández y Fernández-Vega, quien ostenta el título de IIª Condesa de Latores.

 

sábado, 26 de enero de 2013

LOS CONDES DE PERALADA



LOS ROCABERTÍ
Condes de Peralada

 


Los Rocabertí fueron una de las familias feudales de la alta nobleza de Catalunya, y tuvieron una representación muy importante en el ámbito militar, jurídico y religioso, con una función muy destacada en estos estamentos desde el siglo X -en pleno período medieval- hasta bien entrado el siglo XVII, enlazaron con muchas de las más importantes casas de la alta nobleza catalana y aragonesa. Y prestando grandes servicios a los Condes de Barcelona y años más tarde a la recién fundada Corona de Aragón hasta su disolución, con el advenimiento del heredero de Carlos II, marcarían este modelo institucional que los habría caracterizado desde el siglo XII, con el casamiento de doña Petronila, hija del rey de Aragón, con el Conde de Barcelona en el año 1164.

Hubo una primera rama de este linaje, extinguida a finales del siglo X y principios del XI y una segunda que procedería de los Condes de Ampuries en el 1078, dando inicio a una segunda rama troncal.

En el 1131 herederó el Vizcondado de Rocabertí, el hijo segundo del Conde Ponç I, Dalmau Berenguer. Le sucedieron Jofre I (¿-1166), Dalmau I (¿-1181), Jofre II (¿-1212), Dalmau II (¿-1229), Jofre III (¿-1282), Dalmau (¿-1304), Jofre IV (¿-1309), Dalmau IV (¿-1324) y Jofre (¿-1342). (Ver Genealogía de esta familia en este blog).

Tomaron los Rocaberti su apellido del nombre del castillo del mismo nombre, ubicado en la comarca del Ampurdán (Girona), inicialmente este linaje en el siglo X, habitó en esta fortaleza limítrofe con la Jonquera y el Condado del Rosellón. Tras ser destruido por el fuego el primer castillo de los Rocabertí en el año 1285, éstos mandaron construir un segundo castillo durante el siglo XIV, fuera de las murallas, que hoy se halla rodeado por un expléndido jardín. En el Castillo de Perelada, se alza junto al convento de carmelitas, en cuyo interior se encuentra uno de los claustros góticos de Catalunya, y la hermosa iglesia, también de factura gótica, del Carmen.

Su etimología proviene del topónimo que da nombre a la montaña y al castillo de Rocaberti ("Castrum Bertini, 948"), que significa "roca d'en Berti". (Cfr. "Els Llinatges Catalans", de Francesc Moll, p. 153).

En el siglo XIII, se asentaron en la villa de Peralada (Girona) en el nuevo castillo, quizá para controlar mejor y administrar su enorme patrimonio feudal y primitivo que comprendía además del castillo de Rocabertí las poblaciones de Darnius, Agullana, Terrades, les Escaules, Cantallops, Capmany, Sant Climent Sescebes, Masarac i Espolla, en el Alto Ampurdán y la Bellaguarda, en el Vallespir. A mitad del siglo XIII, esta familia realizó nuevas adquisiciones como las baronías de Navata, Peralada (1256), y las baronias de Vilademuls y Sant Llorenç de la Muga, y la Jonquera (Girona).

En el XIV alcanzaron su máxima importancia política y económica, adquirieron la baronia de Cabrenys, en el 1324, y los señoríos de Serrallonga, Maçanet, Hostoles, Reiners y Rocacorba; y mediados del siglo XV, la baronia de Verges, con la villa de Vinçà en el Conflent, incluida y el castillo de Requesens, propiedad de otra familia de la nobleza catalana los Requesens en el 1418, al sur del Puig Neulós, que fue reformado a fines del siglo XIX. Nuevas baronías fueron a acrecentar su inmenso patrimonio como la de Sant Mori, en el Ampurdán en el año 1428, y la de Maella, en el Matarranya en el 1471. En estos años también ejercieron su jurisdicción señorial sobre las villas de Llers, Cabanes, Vilarnadal, Vilatenim, Vilabertran, Palol de Vila-sacra, Camallera i Santa Llogaia del Terri. Enlazaron con las principales familias catalanas añadiendo a su inmenso territorio las baronías de Vallmoll y Anglesola y algunas más.
Este linaje se extingue en el año 1672, siempre conservando el título de Vizconde de Rocaberti que ya habían adquirido a principios a finales del siglo X, con Dalmau I en el 971, también Vizconde de Peralada. El enorme patrimonio y los títulos adquiridos a lo largo de siglos pasaron a la familia de los Rocafull, condes d’Albatera, y a otra de las importantes familias catalanas como los Boixadors, condes de Savallà (1728) y en años posteriores a la no menos importante familia mallorquina de los Dameto, marqueses de Bellpuig (1862), siempre conservando el apellido Rocaberti. Extinguidas estas casas el derecho sucesorio recayó en los Sureda y a los Fortuny también importantes familias de las Baleares (1912) y a los Montaner en el año 1973. Actualmente el título lo ostenta desde el 2007 don Pere de Montaner i Cerdà, marquès de Vivot.

Genealogía*

Rocabertí (1r linaje):


Dalmau I de Rocabertí (a. 971-d. 985), vizconde de Peralada y vizconde de Rocabertí (?)
Dalmau II de Rocabertí (d. 985-d. 1017), vizconde de Peralada.
Guillem I de Rocabertí (d. 1017-d.1058), casó con Bonadona.
Ramon Guillem I de Rocabertí (d. 1058-1090), vizconde de Peralada, vizconde de Verges i vizconde de Rocabertí.
Arsenda de Rocabertí (1090-1110), casó con Berenguer d’Empúries o Berenguer Renard de Quermançó.

Rocabertí (2º linaje):
· Dalmau III de Rocabertí o de Carmençó (1110-a. 1131), vizconde de Peralada y vizconde de Rocabertí, hijo de Berenguer d’Empúries i d’Arsenda de Rocabertí.
· Berenguer Renard de Peralada (a. 1131-a. 1132).
· Gausbert de Peralada (a. 1132-1138).
· Jofre I de Rocabertí (1138-1166).
· Dalmau (IV) de Rocabertí (1166-1181).
· Jofre II de Rocabertí (1181-1212).
· Dalmau V de Rocabertí (1212-1229).
· Hug Jofre I de Rocabertí (1229-1250), regente.
· Jofre III de Rocabertí (1229/1250-1282).
· Dalmau VI de Rocabertí i de Palau (1282-1304).
· Jofre IV de Rocabertí i Desfar (1304-1309).
· Dalmau VII de Rocabertí i d’Urgell (1309-1324).
· Jofre V de Rocabertí i de Serrallonga (1324-1342).
· Felip Dalmau I de Rocabertí i de Montcada (1342-1392).
· Jofre VI de Rocabertí i de Fenollet (1392-1403).
· Dalmau VIII de Rocabertí i Ferrandis de Híjar (1403-1454).
· Jofre VII de Rocabertí i de Montcada (1454-1479).
· Felip Dalmau II de Rocabertí i de Castro-Pinós (1479-1512).
· Martí Onofre I de Rocabertí i de Rocabertí (1512-1567).
· Francesc Dalmau I de Rocabertí i de Sarriera (1567-1592).
· Francesc Jofre I de Rocabertí i de Pacs (1592-1634), 1er conde de Peralada el 1599.
· Francesc Dalmau II de Rocabertí i de Safortesa (1634-1644), 2º conde de Peralada.
· Ramon Dalmau I de Rocabertí i de Safortesa (1644-1663), 3er conde de Peralada, 1er marqués de Anglesola el 1645.
· Martí Jofre I de Rocabertí i de Safortesa (1663-1671) 4º Conde de Peralada, 2º Marqués de Anglesola.
· Elisenda I de Rocabertí i de Safortesa (1671-d 1672), 5ª Condesa de Peralada, 3ª Marquesa de Anglesola, casó con Ramon de Rocafull-Puixmarín, Conde de Albatera.

Rocabertí-Rocafull:
· Guillem Manel I de Rocabertí, antes Rocafull-Puixmarín i de Rocabertí (d. 1672-1728), 6º Conde de Peralada, Grande de España el 1703, Conde de Albatera.
Rocabertí-Boixadors:
· Joan Antoni I de Rocabertí-Boixadors-Pacs i de Pinós (1728-1745) 5e Comte de Savallà, 7e Comte de Peralada G.E., 5e Marquès d'Anglesola.
· Bernat Antoni I de Rocabertí-Boixadors i Sureda de Sant Martí (1745-1755), 8e Comte de Peralada, G.E., 6e Marquès d'Anglesola, 6e Comte de Savallà.
· Ferran Basili I de Rocabertí-Boixadors i Chaves (1755-1805), 9e Comte de Peralada, G.E., 7e Marquès d'Anglesola, 7e Comte de Savallà; Embajador de España en Venecia.
· Joana I de Rocabertí-Boixadors i Cotoner (1805-1862), 10ª Comtessa de Peralada, G.E., 8ª Marquesa d'Anglesola, 8ª Comtessa de Savallà; casada amb Antoni M. Dameto i Crespí de Valldaura, Marquès de Bellpuig.

Rocabertí-Boixadors-Dameto:
· Francesc Xavier de Rocabertí-Boixadors Dameto i de Boixadors (1863-1875), 11e Comte de Peralada, G.E., 9e Marquès d'Anglesola i de Bellpuig, 9e Comte de Savallà.
. Antoni de Rocabertí-Boixadors Dameto i de Verí (1831-1887), 10e Comte de Savallà -renúncia al títol de Comte de Peralada i altres dignitats hereditàries en favor del seu germà Tomàs, i a casar-se-.
· Tomàs de Rocabertí-Boixadors Dameto i de Verí (1875-1898), 12e Comte de Peralada, G.E., 10e Marquès d'Anglesola i de Bellpuig, 37e Vescomte de Rocabertí, 11e Comte de Savallà (1887). Mort solter.
· Joana II Adelaida de Rocabertí-Boixadors Dameto i de Verí (1898-1899); 13ª Comtessa de Peralada, G.E.; casada amb Ramon Despuig i Fortuny, Comte de Montenegro i de Montoro, G.E.


* Listado genealógico extraído de Wiquipedia.org, que a la vez lo ha tomado como modelo de "La Gran Enciclopedia Catalana".

Miembros destacados de esta familia
- Jofre I, Vizconde de Rocaberti, casó con Ermesenda de Vilademuls, hija de ….. Jofre I y su esposa procrearon a:

A) Ermesenda de Rocaberti (1185), casó con el Infante Don Sancho de Aragón, Conde del Rosellón, hijo del Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV Conde de Barcelona y su esposa Petronila, hija del rey de Aragón. Sucedió en 1181 el Vizconde de Rocaberti como Conde de Provenza.

- Hug Jofre I de Rocaberti (†1250). Sucedió a su padre en 1229 como Vizconde de Rocaberti, casó con doña María de Aragón, hija ilegítima de don Pedro II "el Católico" Rey de Aragón y su amante …

- Pere de Rocaberti, fue obispo de la catedral de Girona (1318-†1324). Puede verse su sarcófago con las armas de esta familia en el claustro de la mencionada catedral.

- Dalmau Rocaberti. Formó parte de la primera expedición de catalanes, a las órdenes de Bertran de Castellet en el año 1323, en la conquista de Cerdeña.

- Felipe Dalmau I Vizconde de Rocaberti (†Sicilia 1392). Fue nombrado Vicario General del Ducado de Atenas y Neopatria en el año 1381 por el Rey Pedro IV de Aragón. Fue destituido en 1382, por orden del rey Pedro. Le sucede Ramón de Vilanova como su adjunto.

- Jofre VI Rocaberti (†1403). Sucedió a su padre en 1392, como Vizconde de Rocaberti.

- Antoni de Rocaberti, conde de Zavallà, y Tomas de Rocaberti, conde de Perelada, embajador español en París, en el año 1888 empezó a vivir permanentemente en Peralada y creó la famosa biblioteca que se halla en el interior del castillo, hoy día aglutinando 80.000 libros los cuales se pueden consultar previa petición.



Heráldica
Las armas heráldicas más antiguas de esta familia, según algunos autores fueron: De oro, siete roques, de azur, puestos en palo, tres en el centro y dos en cada flanco. Vistas en un capitel románico del siglo XII, en la iglesia de Santa Maria de l’Estany (Manresa-Barcelona).

En el siglo XIII los Rocaberti modifican su blasón y lo acrecientan con dos palos: De gules con dos palos de oro, cargados cada uno de tres roques de azur. Estas armas se hallan representadas en un osario del obispo Ramón de Rocaberti, que se halla en una pared de la nave central de la catedral tarraconense, y en la capilla del Corpus Christi, junto al claustro de la catedral de Tarragona. Y en el portal de la iglesia de la localidad de la Jonquera (Girona).

Este escudo aparece acrecentado en el mismo siglo a finales del siglo XIII y principios del XIV, con esta distribución: De gules, tres palos de oro cargado cada uno de tres roques de azur. Sin embargo, existen labras heráldicas que cargan cuatro roques en el palo central, como el escudo existente en el trascoro viejo de la catedral de Tarragona.

En un sello de B. Pons de Rocabertí, datado del año 1440 y 1448, conservado en el Archivo Municipal de Barcelona, figuran estas armas: Partido: 1º, de oro, con dos palos de gules; 2º, de oro, un roque de azur.

Otro sello de Berenguer de Rocaberti, fechado en el 1534, que igualmente se guarda en el Archivo Municipal de Barcelona, aparece este escudo: Partido: 1º, de azur, con dos flores de lis de oro puestas en palo; 2º, de gules, con dos palos de oro, cargado cada uno de tres roques de azur. Sin duda las particiones son utilizadas para distinguir un miembro de otro de esta familia agregando las armas de sus enlaces y los dos palos que ya se habían acrecentado en tres, se modifican por razones de diseño del grabador.

Las armas posteriores se fueron acrecentando con numerosos blasones, añadidos en los cuarteles y escudetes de los nuevos propietarios y herederos del Vizcondado de Rocaberti.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL IIIer DUQUE DE OSUNA




OSUNA_IIIer Duque de_Pedro Téllez-Girón y Velasco Guzmán y Tovar, IIIer Duque de Osuna, G.E., IIIº Marqués de Peñafiel, VIIº Conde de Ureña, Caballero de la Orden del Toisón de Oro, etc. (Osuna, 17-12-1574 / Barajas, 24-09-1624).

Noble, político, militar y cortesano español más conocido bajo el apelativo de El Gran Duque de Osuna, que fue virrey y capitán-general de Sicilia y de Nápoles sucesivamente bajo los reinados de Felipe III y Felipe IV de España.

Hijo de Juan Téllez-Girón de Guzmán, IIº Duque de Osuna, y de Ana María de Velasco y Tovar, hija del IVº Duque de Frías, Condestable de Castilla.

De niño, se trasladó junto con sus padres y abuelo, el Ier Duque de Osuna (Pedro Téllez-Girón y de La Cueva), a Nápoles cuando éste fue nombrado virrey de aquel reino italiano en 1582. Huérfano de madre, estuvo al cuidado de su abuelastra Isabel de La Cueva y Castilla (hermana del VIº Duque de Alburquerque), y su formación académica le fue proporcionada por Andrea Savone, literato y humanista que le enseñó el latín, historia, geografía, compaginando sus estudios con la formación de caballero: esgrima, equitación,...

De vuelta a España, su abuelo lo envió a la Universidad de Salamanca para completar su educación y estudiar retórica, filosofía y derecho.

El 7 de febrero de 1594, casaba en Sevilla con Catalina Enríquez de Ribera, hija del opulento IIº Duque de Alcalá de los Gazules y nieta, por su madre, de Hernán Cortés.

Convertido ya en Marqués de Peñafiel tras la muerte de su abuelo en 1590 -título de los herederos de la Casa de Osuna-, hizo un viaje instructivo por Portugal antes de verse nombrado para formar parte de la embajada española a París, concluyéndose allí la Paz de Vervins.

El 13 de septiembre de 1590, fallecía en la Villa y Corte de Madrid su abuelo. Una década después, en 1600, fallecía a su vez su padre, convirtiéndole en el IIIer Duque de Osuna y Grande de España, y en la segunda fortuna española después de los Duques de Medina Sidonia.

Sus inicios en la corte se distinguieron por su pronunciado libertinaje sexual, sus escándalos, riñas y encontronazos con la Justicia, por lo que el rey Felipe III lo desterró a Sevilla. Dada la persistencia de su actitud inmoral en la capital andaluza, sería nuevamente obligado a retirarse en su villa de Osuna y, finalmente, apresado en Arévalo. Gracias a la ayuda de su tío el Duque de Frías, escapó de su prisión y marchó a combatir en los Países-Bajos como simple soldado. Agasajado en París y luego en Bruselas por el Archiduque Alberto y la Infanta Isabel-Clara-Eugenia, encontró su hueco en la compañía del capitán Diego Rodríguez, con una paga de 4 escudos mensuales. Tiempo después, le dieron el mando de dos compañías de caballería.

Su estancia en los Países-Bajos españoles duró 6 años, en los que demostró sobrada valía y arrojo en las batallas.

En 1604, se encontraba en Londres, junto con su tío el Duque de Frías, en las celebraciones del tratado de paz entre Jacobo I de Inglaterra y Felipe III de España.

En 1606, pierde el dedo pulgar de la mano derecha durante el asalto a la Plaza de Grol, que le es arrancado de un balazo de mosquete. Aunque prontamente recuperado, tuvo que hacer un aprendizaje intenso para adquirir soltura como zurdo: escribir, sostener y manejar la espada, la pistola y el tenedor con tanta soltura como cuando lo hacía siendo diestro.

Pese a sus eminentes y loables servicios, Osuna chocó frontalmente con el Archiduque Alberto de Austria cuando éste inició las conversaciones de paz con el Príncipe Mauricio de Orange, estatúder de Holanda. Radicalmente contrario a las negociaciones con los holandeses, Osuna fue conminado a dejar Bruselas y regresar a Madrid. Fue, sin embargo, recompensado con el collar de la Orden del Toisón de Oro.

De vuelta a Madrid, el Duque de Osuna fue recibido en audiencia privada por el rey Felipe III para, luego, dar cuenta de sus hechos en Flandes ante el Consejo en pleno, a lo largo de 2 horas. De allí salió nombrado gentilhombre de cámara, miembro del Consejo de Portugal y consejero privado de Su Majestad en los asuntos de Flandes y negociaciones con las Provincias Unidas.

Por otro lado, consiguió para su hijo y presunto heredero, Juan Téllez-Girón, Marqués de Peñafiel, la mano de Isabel de Sandoval, hija del Duque de Uceda y nieta del Duque de Lerma, validos del rey, lo que supuso la apertura, para él, de todas las puertas a los puestos más altos del Estado.

En febrero de 1610, Osuna era nombrado por el Consejo y por el rey, nuevo virrey del reino insular de Sicilia (confirmación del 18-09-1610). Llegado a la isla el 9 de marzo de 1611, se encontró con una situación desastrosa: el erario público se había declarado en bancarrota; se falsificaba y adulteraba la moneda; la inflación era galopante; los ladrones asaltaban comercios en pleno día, era imposible viajar sin una fuerte escolta armada hasta los dientes; el sistema judicial arbitrario, completamente corrompido y en manos de los nobles locales, y las cárceles sobrepobladas... Y, para colmo, la escuadra siciliana estaba desarmada, desorganizada y conformada por hombres de la peor calaña.

Como nuevo virrey, Osuna obró milagros para reconducir la paupérrima situación siciliana: restituyó el crédito de la hacienda, restableció la moneda, ajustó los impuestos, equilibró los presupuestos y consiguió aumentar la recaudación. Los caminos y las calles fueron limpiadas de salteadores y ladrones. Restauró la autoridad y libertad de los jueces y magistrados, se abrieron las cárceles y cesaron los arrestos arbitrarios.

Con mucha astucia, tesón y disciplina, consiguió reformar y consolidar la armada siciliana hasta llevarla al primer rango en eficacia y poder disuasorio ante la amenaza naval de turcos y berberiscos. Por otro lado, logró autorización real para conceder patentes de corso a capitanes de buques de su propiedad, dando una quinta parte de los botines obtenidos al rey Felipe III, otra quinta a la Real Hacienda y otro tanto a sus hombres convertidos en corsarios. El grueso de la rapiña llenaba sus arcas, facilitándole los medios para construir más buques y financiar los de la Corona Española.

Impresionado por la gran labor del duque-virrey, Felipe III le concedió el virreinato de Nápoles en junio de 1616, para que obrara los mismos milagros en un reino también afectado por muchos desórdenes. Renovó el éxito por segunda vez y, encima, se hizo con el dominio del Mar Adriático.

Sin embargo, sus contínuas acciones corsarias, sus choques con la Serenísima República Veneciana, celosa del poderío naval recién adquirido por el virrey, y su actitud desafiante ante las órdenes del Consejo Real (que consideraba perjudiciales para la Monarquía Hispánica) empezaron a malmeter sus excelentes relaciones con la corte de Madrid.

La famosa "Conjura de Venecia", urdida por la Serenísima, arruinó la reputación del Duque de Osuna, y puso al descubierto todo un entramado de sobornos en la corte española: desde el Duque de Uceda hasta el confesor del Rey Felipe III, eran untados con dinero contante y sonante, y regalos carísimos que venían directamente de Nápoles. A los sobornos, se unieron las maledicencias de parte de la aristocracia napolitana, enemistada con el virrey, acusándole de planear independizarse de España y soñar con coronarse rey de Nápoles aprovechando su poderío naval y su gran popularidad entre el pueblo.

Tras la caída en desgracia del Cardenal-Duque de Lerma en 1618 y su reemplazo por su propio hijo, el Duque de Uceda, se inició en la corte española una purga contra destacados miembros de la administración anterior. A esto se sumó la influyente intervención del fraile Lorenzo de Brindisi (agente de esa nobleza napolitana enemistada con el virrey) ante el rey Felipe III, que tuvo lugar en Lisboa en mayo de 1619, y en la que se atacó al Duque de Osuna denunciando sus abusos de poder y sus supuestos planes de independización.

Olvidando los grandes servicios brindados a la Corona, Felipe III ordenó que Osuna regresara a Madrid para que respondiera de todos los cargos presentados contra él (1620). El 28 de mayo de 1620, el duque abandonaba su cargo y se presentaba ante el Consejo Real.

Mientras Osuna pacientaba para obtener audiencia con el Rey, éste falleció el 31 de marzo de 1621. Considerado un "obstáculo" que había que silenciar y abatir por la camarilla de Baltasar de Zúñiga y el Conde de Olivares, el duque fue detenido y encarcelado sin brindarle jamás la oportunidad de tener un juicio justo.

De prisión en prisión, el Duque de Osuna nunca volvería a recobrar la libertad ni ser rehabilitado. El 24 de septiembre de 1625, fallecía enfermo y abatido por su suerte.

De su matrimonio con Catalina Enríquez de Ribera y Cortés de Zúñiga, hija de los Duques de Alcalá de los Gazules, tuvo dos hijos:

-Juan Téllez-Girón y Enríquez de Ribera (1598-1656), IVº Duque de Osuna, G.E.

-Antonia Téllez-Girón y Enríquez de Ribera (1610-1648), c.c. Francisco Fernández de Castro, IXº Conde de Lemos, G.E.

De sus deslices extramatrimoniales, tuvo 4 hijos ilegítimos: dos hijas y dos varones.

 


martes, 20 de noviembre de 2012

EL Vº CONDE DE MONTIJO



MONTIJO_Vº Conde de_Cristóbal Gregorio Portocarrero de Guzmán Luna Henríquez de Almansa y Fúnes de Villalpando Monroy y Aragón, Vº Conde Montijo y Grande de España, VIIº Marqués de La Algaba y de Villanueva del Fresno, VIIIº de Valderrábanos y de Barcarrota, Conde de Fuentidueña, IVº Marqués consorte de Osera, de Castañeda y de Ugena, etc. (Montijo, 1692 / Madrid, 15-06-1763). Hijo y sucesor del IVº Conde de Montijo, Cristóbal de Portocarrero de Guzmán, y de su segunda esposa, María Regalado de Villalpando y Monroy, IVª Marquesa de Osera, de Castañeda y de Ugena.

Fue investido Caballero de la Orden del Toisón de Oro el 9 de diciembre de 1713. A esta alta distinción, se sumaron otras fruto de sus excelentes embajadas: caballero de las Ordenes de San Miguel y del Espíritu Santo, y de la Real Orden de San Genaro.

Contrajo matrimonio con su sobrina, Dominga Fernández de Córdoba Guzmán y Portocarrero, hija ésta de Antonio Fernández de Córdoba y Catalina de Portocarrero, Condes de Teba y de Ardales. La pareja solo tendría un hijo varón: Cristóbal Portocarrero Guzmán y Fernández de Córdoba, Marqués de Valderrábanos que, a su vez, casó con María Josefa de Zúñiga y Chávez, hija de los Condes de Miranda de Castañar, y que tuvieron una hija llamada María Francisca de Sales, futura VIª Condesa de Montijo.

Bajo el reinado de Felipe V, fue nombrado embajador de España en la corte de Saint-James (Londres, 1732-1735) y, a su regreso de Inglaterra, nombrado Presidente del Consejo de Indias (1737). En 1741, se le encomendó encabezar la delegación diplomática española para acudir a la dieta de Frankfurt, en la que salió elegido Emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico el Duque-Elector Carlos VII Alberto de Baviera.
Regresado a Madrid en 1744, retomó la Presidencia del Consejo de Indias y asumió, además, el cargo de Caballerizo Mayor y Mayordomo Mayor de la reina Isabel Farnesio en 1745. También fue nombrado Gobernador y Mayordomo Mayor de la Infanta Maria-Teresa Rafaela de Borbón, destinada a casarse con el Delfín de Francia, heredero del rey Luis XV.

Su proximidad con la reina supuso un obstáculo para su continuidad en los distintos cargos que ostentaba en la corte, tras fallecer Felipe V y al asumir la corona el rey Fernando VI. En 1748, el nuevo monarca le cesaba en todas sus atribuciones.

Muerto prematuramente su hijo y heredero, se convierte en tutor legal de su nieta y única heredera de la Casa de Montijo, hasta que fallece el 15 de junio de 1763, a la edad de 71 años.
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

EL XVº MARQUÉS DE ASTORGA



ASTORGA_XVº Marqués de_Vicente Joaquín Osorio de Moscoso y Guzmán Fernández de Córdoba (Madrid, 10-01-1756 / Madrid, 26-08-1816), llevó los títulos de XVº Marqués de Astorga, XIIº Conde de Altamira, XIIIº Duque de Medina de las Torres, XVº Duque de Maqueda, XIVº Duque de Sessa, VIIIº Duque de Sanlúcar-la-Mayor, VIº Duque de Atrisco, de Soma y de Baena, Marqués de Leganés, de Ayamonte, de Villamanrique, de La Villa de San Román, de Almazán, de Poza, de Morata, de Mairena, de Elche, de Monasterio, de Montemayor y del Aguila, Conde de Palamós, de Lodosa, de Arzarcóllar, de Villalobos, de Nieva, de Saltés, de Garcíez, de Vallehermoso, de Cantillana, de Monteagudo, de Cabra, de Trastámara y de Santa-Marta, Vizconde de Iznájar y Barón de Bellpuig y de Calonge, sin contar los señoríos y 12 veces Grande de España.

Hijo de Ventura Osorio de Moscoso y Fernández de Córdoba, XIVº Marqués de Astorga, y de María Concepción de Guzmán y Fernández de Córdoba, hija de los Marqueses de Montealegre, su familia estaba muy ligada a la corte por su servicio a los reyes, sobretodo por el lado materno en el que tanto su abuelo, su bisabuelo y tatarabuelo fueron sumilleres de corps.

En 1776, contrae matrimonio con Mª Ignacia Álvarez de Toledo y Gonzaga Caracciolo (ob.1798), hija del Xº Marqués de Villafranca del Bierzo y nieta, por su madre, del Duque de Solferino.

A la muerte de sus padres, que fallecen el mismo año (su padre el 6 de enero de 1776), hereda de la primera fortuna de España y figura como el detentor de más títulos y grandezas de su época. Esto le dará la oportunidad de reanudar y finalizar las obras de su palacio de Altamira -situado en la calle Flor Alta de Madrid- que, en su día, mandó interrumpir el rey Carlos III a su padre porque temió que fuera más bello y suntuoso que el Palacio Real.

Un distinguido visitante británico en la corte de Madrid, Lord Holland, dijo a propósito de la diminuta estatura del entonces Conde de Altamira: "Es el hombre más pequeño que he visto nunca en sociedad."



Será Carlos III quien le nombrará Gobernador del Banco de San Carlos -futuro Banco de España-. Por la misma época, es recibido caballero de la Orden del Toisón de Oro y, después, caballero Gran Cruz de la Orden de Carlos III. También obtendrá un puesto de consejero de Estado.

Viudo en 1798, Carlos IV le convierte en su Caballerizo Mayor tres años después (1801). Tras el motín de Aranjuez (1808), el nuevo rey Fernando VII le confirma en su cargo pero, al poco, la Familia Real abandona Madrid para caer en la trampa de Bayona.

En 1806, contrae nuevamente matrimonio con una hija de los Marqueses de La Puebla de los Infantes, María Magdalena Fernández de Córdoba y Ponce de León.

Durante la Guerra de la Independencia, se convierte en el Presidente de la Junta Suprema Central entre 1808 y 1809.

A su muerte, és su hijo primogénito habido con su primera esposa, Vicente Isabel Osorio de Moscoso y Álvarez de Toledo (1777-1837) quien le sucede en todos sus títulos y grandezas.

sábado, 17 de noviembre de 2012

LA VIª CONDESA DE MONTIJO



MONTIJO_VIª Condesa de_María Francisca de Sales de Portocarrero Guzmán Luna y López de Zúñiga, VIª Condesa de Montijo, G.E., IXª Condesa de Baños, G.E. (Madrid, 1754 / Logroño, 1808).

Fue hija única de Cristóbal de Portocarrero Luna Osorio y Fernández de Córdoba, VIº Marqués de Valderrábano y heredero de la Casa Condal de Montijo (ob.1757), y de María Josefa López de Zúñiga Chaves y Téllez-Girón (ob.1796), hija ésta del IXº Duque de Peñaranda de Bracamonte y biznieta -por su madre- del Vº Duque de Uceda.

En sus venas se mezclaba la ilustre sangre de los Fernández de Córdoba con la de los López de Zúñiga, junto con la de los Pacheco, Portocarrero, Pimentel y Téllez-Girón, sin olvidarse de que descendía del condestable Álvaro de Luna.

Su educación recaerá bajo el cuidado de su abuelo paterno al fallecer prematuramente su padre cuando tiene 3 años. Su madre, destrozada por el dolor, opta por retirarse del mundo e ingresar en un convento. Para su formación, la niña será entregada a las monjas salesianas, encargadas desde su establecimiento en España (por iniciativa de la ya finada reina Bárbara de Braganza, esposa del rey Fernando VI) de la formación de jóvenes damiselas de rancio abolengo.

A los 14 años de edad, es casada con el Teniente General Felipe Antonio de Palafox y Croy d'Havré Centurione (1739-1790), hijo del segundo matrimonio del VIº Marqués de Ariza con la Princesa Marie Anne Charlotte de Croy d'Havré. Él tiene entonces 29 años y les separan 15 años de diferencia. El contrato matrimonial es firmado el 24 de octubre de 1768 en el convento de las Carmelitas de San José, donde se encontraban la novia y su madre, la Marquesa Viuda de Valderrábanos. El Conde consorte de Baños, esposo de la VIIIª Condesa de Baños, prima-hermana de los padres de la novia, actúa como testigo y en representación de otro primo-hermano y tutor legal de ésta, el Arzobispo de Toledo y Cardenal Luis Fernández de Córdoba y Portocarrero, Conde de Teba y de Ardales.

En el contrato matrimonial, se establecen cláusulas que especifican que el contrayente tendrá que adoptar el nombre y las armas de la Casa de Portocarrero, titular del condado extremeño de Montijo y otros feudos. Si los bienes aportados por el novio son valorados en 320.000 reales, los de la novia son mucho más considerables: 1.775.709 reales sin contar los mayorazgos y sus rentas, sus pertenencias de uso doméstico, joyas, carruajes y vestidos; en total, su fortuna es estimada en 2.337.411 reales! A eso se tuvo que sumar la cantidad de 29.052 reales y 15 maravedís en moneda de oro y plata, que procedían de la cuenta de su tutela.

Tras el deceso de su abuelo paterno (1763), de su tío-abuelo el Arzobispo de Toledo (1771) y de su tía la Condesa de Baños (1792), María Francisca de Sales de Portocarrero de Guzmán Luna y López de Zúñiga se convierte sucesivamente en la VIª Condesa de Montijo, XVIª Condesa de Teba, IXª Condesa de Baños, Vª Condesa de Fuentidueña, VIIª Marquesa de Valderrábanos, VIª Marquesa de Osera y de Castañeda, Xª Marquesa de Villanueva del Fresno y de La Algaba, XIª Marquesa de Barcarrota, Marquesa de Martorell, de Ardales, de Algava, de Molina y de Ugena, Condesa de Ablitas, Señora del Adelantazgo Mayor de Murcia, dos veces Grande de España de 1ª clase, Condestablesa de las Indias, Mariscala Mayor de Castilla, y de un sinfín de señoríos menores.

Más tarde, a toda esa lista de dignidades y títulos nobiliarios se sumarían, también por herencia, el condado de Miranda de Castañar y el ducado de Peñaranda de Bracamonte que, a la postre y a través de una de sus nietas, pasarían a engrosar el patrimonio de la Casa de Alba y de Berwick.

En los primeros años de vida conyugal, que fueron amenos, María Francisca de Sales dará a luz a ocho hijos, de los que solo sobrevivieron seis: cuatro chicas y dos varones; la futura XVIª Duquesa de Medina Sidonia, los futuros VIIº y VIIIº Condes de Montijo, la futura XVIª Marquesa de Belgida, la futura VIª Condesa de Parcent y Contamaina, y la IVª Marquesa de Lazán.

La pareja forma un matrimonio bien avenido por no decir dichoso, de ideas marcadamente reformistas y liberales en una España que se abre dificilmente a las ideas de la Ilustración francesa. Tan solo la alta sociedad se hará adepta de las nuevas ideas del Siglo de las Luces. Pese a su gran apego a la religión, de la que siempre hará ostentación, la VIª Condesa de Montijo será una de las cuatro grandes damas españolas de la Villa y Corte de Madrid en abrir un salón de tertulias a imagen y semejanza de los de París. De hecho, ella formará parte, y muy activamente, de ese movimiento femenino que opera en la 2ª mitad del siglo XVIII español y que pretende salir del habitual ostracismo al que siempre estuvo el mal llamado sexo débil condenado.

Por aquellos años, la Sociedad Económica de Amigos del País, más conocida como la Matritense, abre sus puertas a las mujeres permitiéndoles el acceso pero con condicionamientos. Dada la resistencia de los hombres ante la intromisión del género femenino en asuntos tan "viriles", el mismo rey Carlos III se verá en la necesidad de intervenir para calmar las aguas en 1786... En cuanto a los salones que se abren en Madrid, que son pocos, éstos nunca llegarían en realidad a adquirir la importancia, la trascendencia y el prestigio europeo conseguido por los franceses. Llegó a ser más bien un signo exterior de "prestigio" algo provinciano y un excelente pretexto para el lucimiento propio. Pero, por otro lado, tenían una gran carga simbólica: la conquista de un espacio público presidido por las mujeres con abolengo, ociosas, educadas y refinadas, un espacio para tener voz y abordar temas intelectuales y culturales.

De los cuatro salones que se abren entonces en Madrid, el más importante e ilustrado es el de la Condesa-Duquesa de Benavente, pero el de la Condesa de Montijo es, sin lugar a dudas, el más polémico. Si en el de la Condesa-Duquesa de Benavente se discute de música, literatura y de teatro, en el de la Condesa de Montijo se aborda el delicado tema de la religión que, a la postre, le atraerán las furias de la Inquisición. En él acuden Jovellanos, Meléndez Valdés, Lleredi,... y algún que otro clérigo a espiar para informar o denunciar ante el tribunal del Santo Oficio lo que allí se decía.

Lejos de limitarse a presidir un "salón", la Condesa de Montijo intervino activamente en la sociedad para conseguir una mejora de la condición femenina. Convertida en secretaria de la Junta de Damas, cargo que desempeñaría a lo largo de 17 años, y cuya presidencia ostentaba la Condesa-Duquesa de Benavente, la Montijo pudo actuar eficazmente. Gracias a Carlos III, se creó la "Junta de Damas" dentro de la Sociedad Económica de Amigos del País, primera agrupación integrada exclusivamente por mujeres y que no se dedicaba a fines espirituales. La Junta asumió entonces la dirección de las Escuelas Patrióticas que habían sido creadas a raíz de una Real Cédula de Carlos III. En ellas, se enseñaban a las niñas tan solo a rezar y a hacer labores, mientras que a los chicos se le enseñaba a leer, escribir, matemáticas y gramática junto con el catecismo y los rezos.

Fue la intervención de la Condesa de Montijo muy decisiva en una asunto tan curioso como el intento, por parte del Gobierno del Conde de Floridablanca, de imponer a la mujer un "traje nacional" con visos a uniformarlas y a controlar el gasto que suponía la moda femenina de entonces. Su réplica surtió tal efecto en el ministro que éste hubo de retirar el proyecto y abandonarlo en un cajón.

También intervino en el asunto de la Real Inclusa de Madrid, cuya situación era por lo menos trágica: la inexistencia de higiene y el desbordamiento de las nodrizas al encontrarse al cargo de muchos bebés, causaban mucha mortandad infantil. Carlos IV se resistió al principio pero, al cabo de casi 7 años, acabó entregando la dirección de la inclusa a la Junta de Damas (13 de septiembre de 1799). Ese mismo año, el índice de mortandad infantil era de un 96%... En 1800 y tras doce meses de hacerse cargo la Junta de la Real Inclusa, la mortalidad se había reducido hasta un 46% y, en 1801, al 36% lo que probaba holgadamente la eficacia e inteligencia de esas damas al frente de la institución cuando asumieron su gerencia y dirección a finales de 1799.

Animada por el éxito de aquella empresa, la Condesa de Montijo propuso también al Gobierno que la Junta de Damas se hiciera cargo de la penosa situación de las presas de la cárcel de La Galera. Las condiciones miserables en que se debatían las reclusas en aquella prisión hacía que muchas de ellas envejecieran y murieran antes de que se celebrara el juicio. Lejos de limitarse al papel de directora, la condesa también trabajó como simple enfermera en las dependencias carcelarias. Por otro lado, creó una asociación que se ocupara de enseñar a aquellas presas oficios que les permitieran conseguir pequeños ingresos y prepararlas para afrontar el momento de volver a pisar la calle, buscar trabajo y poder vivir dignamente. De este modo nació la Asociación de Presas de La Galera y constituyó una novedad sin precedentes en toda España.

Gran mujer, valiente y luchadora, la Condesa de Montijo defendió sus creencias religiosas aunque aquello supusiera la enemistad del clero y conllevara el exilio. Pretendía, como otros ilustrados, cambiar aquella religiosidad fanática de los españoles por un sentimiento religioso más puro, predicando con el ejemplo. Aquella manera de entender la religión fue erróneamente calificada de "jansenismo", obviamente por los enemigos aferrados a la tradición hasta la irracionalidad.

Es también de interés saber que la Condesa de Montijo tradujo del francés al castellano Introducciones sobre el matrimonio de Nicolas Letoumeaux, a instancias del obispo Josep Climent y que la obra se editara con todos los permisos eclesiales en 1774, en Barcelona. Obviamente, la condesa se guardó de que su nombre apareciese en la edición barcelonesa pero, pese a esa discreción, se supo de su colaboración. Para colmo, la obra y su contenido se convirtieron en sospechosos de herejía...

La Condesa de Montijo se convirtió en el punto de mira de la Inquisición y de los enemigos de la Ilustración, de aquellos cobardes acólitos del oscurantismo que querían, por todos los medios, poner cortapisas al progreso y a la modernidad que se abrían paso en toda Europa. Los jesuitas, que habían sido expulsados de España por Carlos III, habían vuelto en 1789 por orden de Carlos IV y miraban como enemigos suyos a todos aquellos que se habían adherido a las ideas ilustradas.

Pese a las sospechas primero, y a las denuncias después, la Condesa de Montijo y de Baños siguió su labor benéfica en favor de los desprotegidos sin dejar que nada ni nadie interfiriera. Sólo cuando Carlos IV firma una Real Orden en 1805, disponiendo de su destierro, la condesa se aparta de todo y abandona Madrid. Procesada por la Inquisición -a instancias de Manuel de Godoy, según afirmó el embajador francés-, que le acusaba de jansenismo, fue condenada al exilio. De rebote, sus hijos también fueron desterrados por declarada y visceral enemistad hacia el valido.

Los tiempos habían cambiado. La Revolución Francesa había sacudido Europa y removido los cimientos del Antiguo Régimen. Las ideas ilustradas, señaladas como las verdaderas inductoras de la revolución gala, fueron vetadas, sus libros censurados y prohibidos, los salones y cenáculos cerrados. Todo lo que oliera a francés era herejía a ojos de la Iglesia y una amenaza al establishment monárquico. Los Montijo y sus amigos, señalados como elementos sospechosos y peligrosos.

Dado que se la echaba de la corte, la Condesa de Montijo y de Baños hizo sus baúles el 9 de septiembre y viajó hasta sus tierras extremeñas, residiendo en su palacio de Montijo. Posteriormente, en 1807, se traslada a Logroño, donde tiene extensas tierras, para hacer una cura de aguas termales en la localidad de Arnedillo, muy de moda entonces. Su caída en desgracia pasa desapercibida o se ignora ostentosamente en la Villa y Corte.

Tras el Motín de Aranjuez, que provoca la caída de Godoy y la renuncia de Carlos IV el 18 de marzo de 1808, el flamante rey Fernando VII levanta la orden de destierro que pesa sobre la Condesa de Montijo y su familia, reparando así una injusticia de su padre. La noticia la llena de alegría pero no podrá regresar a la corte: enferma y fallece inoportunamente de lo que entonces llamaban "calentura aguda inflamatoria". Sus restos recibieron cristiana sepultura en la catedral de la capital riojana.

Desde que había enviudado de su marido en 1790, la Condesa de Montijo se había casado nuevamente, pero en la mayor discreción, con Estanislao de Lugo y Molina en 1795. Dada su posición de Grande de España, estuvo obligada a solicitar al rey su real permiso para semejante enlace y, según se deduce, lo consiguió gracias a la mediación de Godoy. La unión fue feliz y los hijos de la condesa jamás interfirieron en su nueva vida conyugal.

En su testamento de finales de enero de 1800, la Condesa de Montijo y de Baños legaba sus mayorazgos a su primogénito Eugenio, Conde de Teba; sus bienes libres eran repartidos a partes iguales entre sus seis hijos, descontándose de éstos las legítimas que cada uno de ellos había recibido al contraer matrimonio. Su hijo menor, Cipriano, Marqués de Fuentelsol, es encomendado al cuidado y protección del mayor. A los pobres de su condado de Baños, les lega la suma de 2.000 reales; a su servidumbre, conformada por 31 criados, corresponde la coqueta suma 256.877 reales. Para su viudo y segundo marido, Estanislao de Lugo y Molina, que fallecerá exiliado en Burdeos en 1833 por haber sido consejero del rey José I Bonaparte, le legó 500.000 reales.

Sus hijos fueron:

-Eugenio de Palafox y Portocarrero, VIIº Conde de Montijo, casado con María Ignacia de Idiáquez y Carvajal, hija del IVº Duque de Granada de Ega.

-María Gabriela de Palafox y Portocarrero, IVª Marquesa consorte de Lazán.

-María Ramona de Palafox y Portocarrero, VIª Condesa consorte de Parcent.

-Cipriano de Palafox y Portocarrero, Marqués de Fuendelsol y luego VIIIº Conde de Montijo, casado con María Manuela Kirkpatrick de Closeburn. Fueron los padres de la futura XVª Duquesa consorte de Alba y de Berwick, y de la Emperatriz de los Franceses.

-María Tomasa de Palafox y Portocarrero, XVIª Duquesa consorte de Medina Sidonia.

-Benita Dolores de Palafox y Portocarrero, XVIª Marquesa consorte de Bélgida.