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sábado, 29 de junio de 2013

EL VIIº CONDE DE PERALADA




PERALADA_VIIº Conde de / 7è Comte de_ Joan-Antoni de Rocabertí-Boixadors Pacs i de Pinós, VIº Conde de Savallà, VIIº Conde de Peralada, Vº Marqués de Anglesola, G.E., 32º Vizconde de Rocabertí, de Quermançó y de Requesens, Barón de Pau, 1er Marqués de Savallà, Barón de Vallmoll y de Bunyolí, Gentilhombre de Cámara del Rey, Virrey de Mallorca y de Valencia, Presidente del Consejo Supremo de los Países-Bajos Austríacos, Caballero de la Orden del Toisón de Oro.

Joan Antoni de Rocabertí-Boixadors Pacs i de Pinós (1672-1745) era hijo del segundo matrimonio de Joan II de Boixadors i Rocabertí, 5º Conde de Savallà y Barón de Vallmoll, con Teresa de Pinós. Del primer matrimonio de este último con su prima Esclarmonda de Rocabertí, había nacido tan solo una hija llamada Teresa de Boixadors, que casaría posteriormente con su primo Martí Onofre II de Rocabertí, 3er Marqués d'Anglesola. Sus abuelos paternos fueron Joan I de Boixadors, 3er Conde de Savallà (+1624), y Elisabet de Rocabertí, hija de los Condes de Peralada.

El padre de nuestro personaje había heredado del condado de Savallà (o Cevallà, Çavellà, creado en 1599) en 1643, al fallecer su hermano mayor Francesc de Boixadors, 4º titular de Savallà, sin herederos de su matrimonio con María de Blanes. Sus hermanos menores fueron Bernat, Caterina y Margarida de Boixadors.

Joan Antoni tuvo también por hermana a Maria Engràcia de Boixadors que, más tarde, contraería matrimonio con el noble valenciano Joan Pardo de La Casta, Marqués de La Casta, Conde d'Alaquàs y Barón de Bolbait.

Casado con una noble damisela de una muy influyente familia mallorquina, Dionisia Sureda de Sant-Martí, tuvo de ésta nada menos que 11 vástagos:

-Maria-Teresa de Boixadors, c.c. Francesc de Sentmenat i Torrelles, Marqués de Sentmenat.

-Maria Gràcia de Boixadors, c.c. N. de Pinós, Marqués de Santa-Maria de Barberà.

-Carles de Boixadors.

-Bernat Antoni de Boixadors i Sureda de Sant-Martí (1702-1755), 7º Conde de Savallà, 8º Conde de Peralada, G.E., c.c. Cecilia Faustina de Chaves => con descendencia / Iª Línea Condal de Peralada.*

-Joana de Boixadors i Sureda.

-Francesc de Boixadors i Sureda.

-Tomàs de Boixadors i Sureda.

-Josep de Boixadors i Sureda, Barón de Bunyolí, c.c. Joana de Verí => con descendencia / IIª Línea Condal de Peralada.**

-Joan-Tomàs de Boixadors i Sureda, Cardenal de Boixadors.

-Joan-Francesc de Boixadors i Sureda.

-Josefa de Boixadors i Sureda, c.c. Francisco de Lanuza, Conde de Plasencia.

Fue el fundador, en 1700, de la Academia de los Desconfiados, con sede en Barcelona y compuesta por 16 miembros procedentes de la nobleza catalana.

Al estallar la Guerra de Sucesión Española, el entonces Conde de Savallà tomó partido por el bando austríaco que defendía las pretensiones del archiduque Carlos al trono.

El 4 de abril de 1706, Savallà es nombrado ayuda-de-campo del proclamado rey Carlos III de Austria y participa activamente en la defensa de la ciudad de Barcelona, asediada por las tropas franco-españolas del Duque de Vendôme. Al año siguiente, es ascendido a gentilhombre de su cámara y, el 16 de agosto de 1707, nombrado virrey de Mallorca donde tiene gran influencia.

En septiembre de 1710, cuando se inicia la campaña para recuperar el Reino de Valencia con el asedio de la plaza de Morella, la reina-regente Maria-Cristina le nombra nuevo virrey y le encomienda dirigir la expedición militar junto con el general Rafael Nebot, nombrado su auxiliar.

En 1711, al fallecer el emperador José I, Carlos de Austria regresa a Viena acompañado por el Conde de Savallà. Posteriormente instalado en la corte del flamante emperador Carlos VI, le es entregada la superintendencia de la Música de la Capilla Real e Imperial de Viena.

El 26 de noviembre de 1721, Carlos VI le recibe solemnemente como Caballero de la Orden del Toisón de Oro.

En 1728, al fallecer sin descendencia su primo Guillem Manel I de Rocabertí de Rocafull-Puigmarín, 6º Conde de Peralada, 3er Conde d'Albatera y 4º Marqués d'Anglesola, eminente militar felipista que había sido premiado con la Grandeza Española en 1703, Savallà figuraba como su más próximo pariente y, por tanto, heredó de sus bienes, títulos y grandeza con el beneplácito del rey Felipe V. De este modo, se convertía en el 7º Conde de Peralada, 5º Marqués d'Anglesola y 32º Vizconde de Rocabertí.

En 1729, nombrado Presidente del Consejo Supremo de los Países-Bajos Austríacos, se traslada a Bruselas para asumir sus responsabilidades. Su permanencia al frente de los asuntos belgas duraría hasta la muerte del emperador en 1740. Por esas fechas, dimite de sus funciones y opta por retirarse en sus posesiones de Sant Pere d'Arena, donde moriría en 1745.






(*) Padres de Ferran Felip Basili de Rocabertí-Boixadors i de Chaves (1745-1805), 9º Conde de Peralada, 8º Conde de Savallà, 7º Marqués d'Anglesola, 34º Vizconde de Rocabertí, Barón de Vallmoll, G.E., que contrajo matrimonio con Maria-Teresa de Palafox i Castellet, Marquesa Vda. de Mondéjar => sin descendencia.

(**) Padres de Joan Antoni de Boixadors i de Verí, Barón de Bunyolí, Marqués d'Ariany (+1789), que casó con la noble mallorquina Maria-Teresa Cotoner i Despuig, Marquesa d'Ariany, madre de sus 3 hijos:

-Josep II de Boixadors i Cotoner (muerto joven)

-Joana de Rocabertí-Boixadors i Cotoner, 10ª Condesa de Peralada y 9ª Condesa de Savallà, 8ª Marquesa d'Anglesola, G.E. (1805-1862), c.c. Antoni Maria Dameto i Crespí de Valldaura, 8º Marqués de Bellpuig; padres de:

-Francesc Xavier de Rocabertí-Boixadors Dameto i Boixadors, 11º Conde de Peralada y 10º Conde de Savallà, 9º Marqués d'Anglesola, G.E., 9º Marqués de Bellpuig (+1875)

-Anna de Boixadors i Cotoner, c.c. Joan-Miquel Sureda i de Verí, 4º Marqués de Vivot (1777-1835) =>Linaje de Sureda / Marqueses de Vivot.

domingo, 9 de diciembre de 2012

EL IIº PRÍNCIPE DE LIGNE



LIGNE_IIº Príncipe de / 2e Prince de_Albert Henri de Ligne, IIº Príncipe de Ligne, d'Amblise, d'Épinoy y del S.S.I.R.G., Grande de España, Marqués de Roubaix y de Ville, Conde de Néchin, Vizconde de Leyden, Barón de Beloeil, de Wassenaer, d'Antoing y de Cysoing, Soberano de Faigneules, Par de Hainaut y de Namur, Caballero de la Orden del Toisón de Oro (Castillo de Beloeil, 27-12-1615 / Castillo de Beloeil, 01-05-1641). Hijo de Florent de Ligne, 1er Príncipe d'Amblise y Marqués de Roubaix (1588-1622) y de la Princesa Louise de Lorena-Chaligny, y nieto de Lamoral I, Conde y 1er Príncipe de Ligne (1563-1624) y de Anne-Marie de Melun, 2ª Princesa d'Épinoy (ob.1634).

La muerte prematura de su padre le convirtió en el heredero de su abuelo en 1622, ostentando el título paterno de Príncipe d'Amblise. Dos años después, se convertía en el 2º Príncipe de Ligne. Una década después, en 1634 y a la muerte de su abuela, heredaba el principado d'Épinoy y el marquesado de Roubaix.

El mismo año de 1634, el 27 de enero, casaba en Bruselas con su prima-hermana la Condesa Clara Maria von Nassau-Siegen (1621-1695), hija del Conde Johan VIII von Nassau-Siegen y de la Princesa Ernestine Yolande de Ligne. La pareja no tuvo descendencia.

Aparte de haber servido a la Corona Española como soldado y virrey de Sicilia, Albert-Henri de Ligne dedicó su energía en reunir una enorme biblioteca en su castillo de Beloeil, en la que se encontraban cantidad de incunables y manuscritos rarísimos.

A su muerte, acaecida el 1 de mayo de 1641, todos sus títulos y bienes pasaron a manos de su hermano menor Claude-Lamoral I de Ligne quien, además, casó con su viuda y tuvieron 4 hijos.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL IIIer DUQUE DE OSUNA




OSUNA_IIIer Duque de_Pedro Téllez-Girón y Velasco Guzmán y Tovar, IIIer Duque de Osuna, G.E., IIIº Marqués de Peñafiel, VIIº Conde de Ureña, Caballero de la Orden del Toisón de Oro, etc. (Osuna, 17-12-1574 / Barajas, 24-09-1624).

Noble, político, militar y cortesano español más conocido bajo el apelativo de El Gran Duque de Osuna, que fue virrey y capitán-general de Sicilia y de Nápoles sucesivamente bajo los reinados de Felipe III y Felipe IV de España.

Hijo de Juan Téllez-Girón de Guzmán, IIº Duque de Osuna, y de Ana María de Velasco y Tovar, hija del IVº Duque de Frías, Condestable de Castilla.

De niño, se trasladó junto con sus padres y abuelo, el Ier Duque de Osuna (Pedro Téllez-Girón y de La Cueva), a Nápoles cuando éste fue nombrado virrey de aquel reino italiano en 1582. Huérfano de madre, estuvo al cuidado de su abuelastra Isabel de La Cueva y Castilla (hermana del VIº Duque de Alburquerque), y su formación académica le fue proporcionada por Andrea Savone, literato y humanista que le enseñó el latín, historia, geografía, compaginando sus estudios con la formación de caballero: esgrima, equitación,...

De vuelta a España, su abuelo lo envió a la Universidad de Salamanca para completar su educación y estudiar retórica, filosofía y derecho.

El 7 de febrero de 1594, casaba en Sevilla con Catalina Enríquez de Ribera, hija del opulento IIº Duque de Alcalá de los Gazules y nieta, por su madre, de Hernán Cortés.

Convertido ya en Marqués de Peñafiel tras la muerte de su abuelo en 1590 -título de los herederos de la Casa de Osuna-, hizo un viaje instructivo por Portugal antes de verse nombrado para formar parte de la embajada española a París, concluyéndose allí la Paz de Vervins.

El 13 de septiembre de 1590, fallecía en la Villa y Corte de Madrid su abuelo. Una década después, en 1600, fallecía a su vez su padre, convirtiéndole en el IIIer Duque de Osuna y Grande de España, y en la segunda fortuna española después de los Duques de Medina Sidonia.

Sus inicios en la corte se distinguieron por su pronunciado libertinaje sexual, sus escándalos, riñas y encontronazos con la Justicia, por lo que el rey Felipe III lo desterró a Sevilla. Dada la persistencia de su actitud inmoral en la capital andaluza, sería nuevamente obligado a retirarse en su villa de Osuna y, finalmente, apresado en Arévalo. Gracias a la ayuda de su tío el Duque de Frías, escapó de su prisión y marchó a combatir en los Países-Bajos como simple soldado. Agasajado en París y luego en Bruselas por el Archiduque Alberto y la Infanta Isabel-Clara-Eugenia, encontró su hueco en la compañía del capitán Diego Rodríguez, con una paga de 4 escudos mensuales. Tiempo después, le dieron el mando de dos compañías de caballería.

Su estancia en los Países-Bajos españoles duró 6 años, en los que demostró sobrada valía y arrojo en las batallas.

En 1604, se encontraba en Londres, junto con su tío el Duque de Frías, en las celebraciones del tratado de paz entre Jacobo I de Inglaterra y Felipe III de España.

En 1606, pierde el dedo pulgar de la mano derecha durante el asalto a la Plaza de Grol, que le es arrancado de un balazo de mosquete. Aunque prontamente recuperado, tuvo que hacer un aprendizaje intenso para adquirir soltura como zurdo: escribir, sostener y manejar la espada, la pistola y el tenedor con tanta soltura como cuando lo hacía siendo diestro.

Pese a sus eminentes y loables servicios, Osuna chocó frontalmente con el Archiduque Alberto de Austria cuando éste inició las conversaciones de paz con el Príncipe Mauricio de Orange, estatúder de Holanda. Radicalmente contrario a las negociaciones con los holandeses, Osuna fue conminado a dejar Bruselas y regresar a Madrid. Fue, sin embargo, recompensado con el collar de la Orden del Toisón de Oro.

De vuelta a Madrid, el Duque de Osuna fue recibido en audiencia privada por el rey Felipe III para, luego, dar cuenta de sus hechos en Flandes ante el Consejo en pleno, a lo largo de 2 horas. De allí salió nombrado gentilhombre de cámara, miembro del Consejo de Portugal y consejero privado de Su Majestad en los asuntos de Flandes y negociaciones con las Provincias Unidas.

Por otro lado, consiguió para su hijo y presunto heredero, Juan Téllez-Girón, Marqués de Peñafiel, la mano de Isabel de Sandoval, hija del Duque de Uceda y nieta del Duque de Lerma, validos del rey, lo que supuso la apertura, para él, de todas las puertas a los puestos más altos del Estado.

En febrero de 1610, Osuna era nombrado por el Consejo y por el rey, nuevo virrey del reino insular de Sicilia (confirmación del 18-09-1610). Llegado a la isla el 9 de marzo de 1611, se encontró con una situación desastrosa: el erario público se había declarado en bancarrota; se falsificaba y adulteraba la moneda; la inflación era galopante; los ladrones asaltaban comercios en pleno día, era imposible viajar sin una fuerte escolta armada hasta los dientes; el sistema judicial arbitrario, completamente corrompido y en manos de los nobles locales, y las cárceles sobrepobladas... Y, para colmo, la escuadra siciliana estaba desarmada, desorganizada y conformada por hombres de la peor calaña.

Como nuevo virrey, Osuna obró milagros para reconducir la paupérrima situación siciliana: restituyó el crédito de la hacienda, restableció la moneda, ajustó los impuestos, equilibró los presupuestos y consiguió aumentar la recaudación. Los caminos y las calles fueron limpiadas de salteadores y ladrones. Restauró la autoridad y libertad de los jueces y magistrados, se abrieron las cárceles y cesaron los arrestos arbitrarios.

Con mucha astucia, tesón y disciplina, consiguió reformar y consolidar la armada siciliana hasta llevarla al primer rango en eficacia y poder disuasorio ante la amenaza naval de turcos y berberiscos. Por otro lado, logró autorización real para conceder patentes de corso a capitanes de buques de su propiedad, dando una quinta parte de los botines obtenidos al rey Felipe III, otra quinta a la Real Hacienda y otro tanto a sus hombres convertidos en corsarios. El grueso de la rapiña llenaba sus arcas, facilitándole los medios para construir más buques y financiar los de la Corona Española.

Impresionado por la gran labor del duque-virrey, Felipe III le concedió el virreinato de Nápoles en junio de 1616, para que obrara los mismos milagros en un reino también afectado por muchos desórdenes. Renovó el éxito por segunda vez y, encima, se hizo con el dominio del Mar Adriático.

Sin embargo, sus contínuas acciones corsarias, sus choques con la Serenísima República Veneciana, celosa del poderío naval recién adquirido por el virrey, y su actitud desafiante ante las órdenes del Consejo Real (que consideraba perjudiciales para la Monarquía Hispánica) empezaron a malmeter sus excelentes relaciones con la corte de Madrid.

La famosa "Conjura de Venecia", urdida por la Serenísima, arruinó la reputación del Duque de Osuna, y puso al descubierto todo un entramado de sobornos en la corte española: desde el Duque de Uceda hasta el confesor del Rey Felipe III, eran untados con dinero contante y sonante, y regalos carísimos que venían directamente de Nápoles. A los sobornos, se unieron las maledicencias de parte de la aristocracia napolitana, enemistada con el virrey, acusándole de planear independizarse de España y soñar con coronarse rey de Nápoles aprovechando su poderío naval y su gran popularidad entre el pueblo.

Tras la caída en desgracia del Cardenal-Duque de Lerma en 1618 y su reemplazo por su propio hijo, el Duque de Uceda, se inició en la corte española una purga contra destacados miembros de la administración anterior. A esto se sumó la influyente intervención del fraile Lorenzo de Brindisi (agente de esa nobleza napolitana enemistada con el virrey) ante el rey Felipe III, que tuvo lugar en Lisboa en mayo de 1619, y en la que se atacó al Duque de Osuna denunciando sus abusos de poder y sus supuestos planes de independización.

Olvidando los grandes servicios brindados a la Corona, Felipe III ordenó que Osuna regresara a Madrid para que respondiera de todos los cargos presentados contra él (1620). El 28 de mayo de 1620, el duque abandonaba su cargo y se presentaba ante el Consejo Real.

Mientras Osuna pacientaba para obtener audiencia con el Rey, éste falleció el 31 de marzo de 1621. Considerado un "obstáculo" que había que silenciar y abatir por la camarilla de Baltasar de Zúñiga y el Conde de Olivares, el duque fue detenido y encarcelado sin brindarle jamás la oportunidad de tener un juicio justo.

De prisión en prisión, el Duque de Osuna nunca volvería a recobrar la libertad ni ser rehabilitado. El 24 de septiembre de 1625, fallecía enfermo y abatido por su suerte.

De su matrimonio con Catalina Enríquez de Ribera y Cortés de Zúñiga, hija de los Duques de Alcalá de los Gazules, tuvo dos hijos:

-Juan Téllez-Girón y Enríquez de Ribera (1598-1656), IVº Duque de Osuna, G.E.

-Antonia Téllez-Girón y Enríquez de Ribera (1610-1648), c.c. Francisco Fernández de Castro, IXº Conde de Lemos, G.E.

De sus deslices extramatrimoniales, tuvo 4 hijos ilegítimos: dos hijas y dos varones.