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sábado, 18 de mayo de 2013

EL Vº CONDE DE SADE



SADE_Vº Conde de / 5ème Comte de_Donatien Alphonse François de Sade, Vº Conde de Sade, Señor de Mazan, de Lacoste y de Glatigny (Hôtel de Condé, París 02-06-1740 / Asilo de Charenton-St.-Maurice, 02-12-1814). Oficial de caballería, escritor y libertino que firmaba sus obras con el título de Marqués de Sade y que fue conocido bajo el mote de El Divino Marqués.

Donatien Alphonse François de Sade, que era realmente Conde de Sade, nació en París el 2 de junio de 1740, en el Palacio de Condé (residencia parisiense de los Príncipes de Condé). Descendía de una antiquísima y prestigiosa familia de la aristocracia provenzal: hijo del Conde Jean-Baptiste de Sade y de Marie-Éléonore de Maillé de Kerman, dama de honor de la Princesa de Condé, fue educado por un tío suyo, el abad de Sade, hombre culto y notablemente libertino. A sus 14 años, ingresó en una escuela militar reservada a los hijos de la más antigua nobleza francesa y, subteniente un año más tarde en un regimiento de caballería, participó en la Guerra de los Siete Años contra Prusia. En este conflicto, brilló por su valentía y coraje, aunque también ha de decirse que hizo igualmente gala de su pronunciado gusto por la mala vida. Regresa a su casa en 1763, con el grado de capitán, y frecuenta entonces a las actrices de teatro y a las prostitutas de lujo. Su padre el conde, para poner freno a sus aficiones, busca entonces casarle cuanto antes.

 
Retrato de Renée Pélagie Cordier de Launay de Montreuil, Vª Condesa de Sade (1741-1810).


El 17 de mayo de 1763, es cosa hecha. Contrae matrimonio con Mademoiselle de Montreuil (Renée Pélagie Cordier de Launay de Montreuil), de nobleza de nuevo cuño pero muy rica. A pesar de la unión, de la que nacieron dos hijos varones y una niña, nuestro protagonista no sienta la cabeza y, el mismo año, es encarcelado por vez primera por su "conducta indecente". En 1767, su padre fallece en el mes de enero y entonces asume el título de Conde de Sade, aunque en realidad nunca lo utilizó puesto que siempre prefirió titularse marqués de Sade. En 1768, es nuevamente encarcelado a lo largo de 6 meses por haber raptado y torturado a una transeúnte. Después del vergonzoso episodio, y una vez liberado, se dedica a dar fiestas y bailes en su castillo de La Coste, viaja a Italia con su cuñada, de la cual se ha enamorado y encaprichado. En Marsella, en 1772, es acusado de envenenamiento; lo cierto es que, durante una orgía organizada por él, hizo distribuir drageas afrodisíacas a cuatro prostitutas que hicieron enfermar a una de ellas. Con tal de evitar un tercer encarcelamiento, decide huir a Saboya. Condenado a muerte, es arrestado pero consigue escaparse... Cinco años más tarde, durante los cuales alterna viajes y escándalos muy sonados, es arrestado en París donde había acudido para poner orden en sus asuntos tras el fallecimiento de su madre (1777).

A pesar de la intercesión de su mujer, la Condesa de Sade, pasará cinco largos años encerrado en la torre del Castillo de Vincennes, donde escribirá diversas obras de teatro y novelas para distraerse del aburrimiento, antes de ser trasladado a La Bastilla donde empezará la redacción de "Los Ciento Veinte Días de Sodoma" (1785) y, dos años más tarde, "Los Infortunios de la Virtud" y "Aline y Valcour". En julio de 1789, diez días antes de la toma de La Bastilla, es trasladado a un manicomio en Charenton. En el traslado debe separarse de su biblioteca de 600 volúmenes y sus manuscritos.

Recobra la libertad gracias a la amnistía concedida a todas las víctimas de las "Cartas Selladas", en 1790. Su esposa, harta de su violenta conducta y de sus malos tratos, obtiene la separación de cuerpos y bienes. Sus dos hijos emigrarían poco después al extranjero ante la creciente inseguridad que se respira en la Francia revolucionaria. Abandonado por su familia, el Marqués de Sade, que se encuentra con sus bienes de Provenza embargados y saqueados (su castillo de La Coste será incendiado y saqueado), intenta sobrevivir en el París revolucionario poniendo en escena sus obras de teatro; en esa época de incertidumbre y penurias, se empareja con una joven actriz llamada Marie Constance Quesnel, que le sería asombrosamente fiel hasta el final. Su novela "Justina o las desgracias de la Virtud", es publicada en 1791 de forma anónima.

Para intentar hacer olvidar sus orígenes aristocráticos, el marqués milita en la sección revolucionaria de su barrio. Quizás su celo no fuera lo bastante convincente ya que, a finales de 1793, es arrestado y condenado a la guillotina. Olvidado en su calabozo gracias a un error administrativo, escapa de la guillotina y es liberado en octubre de 1794, como muchos otros condenados tras la caída del sanguinario Robespierre.

Viviendo a duras penas del producto de sus escritos, publica en 1795 "Filosofía en el Tocador", "Aline y Valcour", "La Nueva Justina" y "Julieta"... Justina y Julieta son dos hermanas, una encarnando la virtud y la otra el vicio, cuyas aventuras se desarrollan en un ambiente de lujuria y de crueldad. La prensa le acusará entonces de ser el autor de la infame novela de "Justina". De la acusación se defenderá bastante mal: en 1801, la Policía se apodera de sus obras en la imprenta de su publicista. No se le perdona su violencia erótica, su delirio del vicio, su pornografía. Sin juicio y por simple decisión administrativa, es encerrado nuevamente en el manicomio de Charenton, del cual había salido en 1790. Calificado de "loco", aunque perfectamente lúcido y en posesión de sus facultades mentales, el marqués de Sade fallece en el manicomio el 1 de diciembre de 1814 sin haber jamás recobrado la libertad.

Este espíritu libre, de tan controvertida fama que dió nombre a una tendencia sexual llamada "sadismo" por su conducta y su obra literaria, pasó 30 años de su vida, larga de 74, encarcelado o encerrado.

Sus descendientes, avergonzados por ver su nombre asociado al personaje y al género sexual-literario, rehusarán llevar el título de "Condes de Sade". Habrá que esperar hasta mediados del siglo XX para que su obra, en la cual abre la vía a la psicología sexual moderna, sea definitivamente "rehabilitada" y publicada sin censura por parte del Estado y de la Iglesia.

Sadismo: perversión sexual en la cual una persona no puede disfrutar del placer sin provocar sufrimientos en su pareja o compañero/a.

La palabra "sadismo" nació en 1841, y se impuso en el vocabulario occidental para describir la citada tendencia sexual o una actitud "sádica" que afecta a una o varias personas en sus relaciones con terceras.



Armas de los Condes de Sade: en campo de gules, una estrella de oro de ocho puntas cargada de un águila bicéfala de sable, armada y coronada de gules.

Soportes y adornos: a diestra un león de oro; a siniestra un grifo de oro alado de plata. Corona de conde sobre el escudo.

Lema: "Opinione De Sado"

domingo, 10 de febrero de 2013

EL IIº DUQUE DE LA ROCHEFOUCAULD





LA ROCHEFOUCAULD_IIº Duque de / 2ème Duc de_François VI de La Rochefoucauld, Príncipe de Marcillac, IIº Duque de La Rochefoucauld & Par de Francia, Señor, Barón y VIº Conde de La Rochefoucauld, Conde de Roucy y d'Estissac, Barón de Verteuil (París, 15-09-1613 / París, 17-03-1680), fue un eminente escritor, moralista y memorialista del siglo XVII, que pertenecía a una de las primerísimas familias de la aristocracia gala. Tuvo por hermanos menores a:

-Marie-Catherine de La Rochefoucauld (1620-1691), c.c. Louis Roger Brûlart, Marqués de Sillery (1619-1691).

-Hilaire Charles de La Rochefoucauld (1628-1651), Canciller de la Soberana Orden Militar de Malta.

François VI de La Rochefoucauld, sexto miembro de su familia en llevar ese nombre de pila y segundo duque de La Rochefoucauld y Par de Francia, nació y murió en París (1613-1680), siendo hijo del 1er duque François V de La Rochefoucauld (1588-1650) quien, tras militar en las filas protestantes francesas, abrazó el catolicismo, consiguió el título ducal con paridad en 1622 y obtuvo su nominación como Presidente del Consejo del Rey de 1622 a 1624 (rango que equivaldría hoy al cargo de Primer Ministro), sucedido luego en el cargo por el Cardenal de Richelieu. Su madre, Duquesa de La Rochefoucauld, fue Gabrielle du Plessis-Liancourt.

Dato curioso: era biznieto de Silvia Pico della Mirandola (c.1530-1554), primera esposa del Conde François III de La Rochefoucauld y nieta del filósofo italiano Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494), benjamín de los Condes de Mirandola y de Concordia.

Desde su nacimiento, producido el 15 de septiembre de 1613, recibió de su padre el título de príncipe de Marcillac, que tradicionalmente se adjudicaba automáticamente al primogénito y presunto heredero de su casa. Su educación fue escasa y prontamente abandonada para alistarse en el ejército a sus 16 años de edad, hecho que le empujó a hacerse notar en sociedad, abriéndole las puertas de la élite parisina y de la corte.

Los La Rochefoucauld figuran entonces entre las primerísimas casas de la aristocracia gala, cuyo orígen se documenta desde el siglo XI, y tan emparentada a la casa de Rochechouart-Mortemart (aún más antigua ésta, al remontar hasta la época de Carlomagno) que es casi imposible citar a los duques de La Rochefoucauld sin aludir a los duques de Mortemart.

La dimisión obligada del 1er duque a favor de Richelieu en 1624, suscitó un rencor hacia el cardenal que empujaría al padre de nuestro protagonista a participar de lleno en un sinfín de conspiraciones políticas. Cuatro años después (el 20 de enero de 1628), casaba a su heredero de 14 años con una niña que aún no había tenido su menarquía: la linajuda y rica Andrée de Vivonne, prima de la distinguida Marquesa de Rambouillet, que fallecería en 1670. Tempranamente enrolado en las filas militares, participó a distintas campañas en las que demostró su temple y valerosidad sin obtener los esperados reconocimientos y promociones debidas a sus capacidades de soldado. En la Corte, entraría en la órbita de Marie de Rohan, duquesa de Luynes -y futura duquesa de Chevreuse en segundas nupcias-, una de las tres mujeres que influenciaron sucesivamente en su vida. Gracias al favor de ésta, recibió un empleo como gentilhombre de la Casa de la Reina Ana de Austria, y empezó a participar en futiles cábalas y conspiraciones cortesanas dirigidas contra el Cardenal de Richelieu y Luis XIII, sin ningún resultado serio aunque le valiera un encarcelamiento de 8 días en La Bastilla y un posterior destierro a las posesiones de su padre.

El turbulento y ambicioso príncipe de Marcillac entraría en esa época de rebeldía protagonizada por los Grandes, participando desde muy joven a las intrigas palatinas contra Richelieu y a la "Fronda de los Príncipes" durante la minoría de edad de Luis XIV, lo que le costaría el encarcelamiento en La Bastilla primero (1637), y el exilio en sus tierras de Verteuil -a 30 kms. de la ciudad de Angulema- después, como cité anteriormente.

A la muerte, en 1642, de Richelieu, creyó tener una ocasión favorable para dar cuerpo a sus ambiciones personales. Se convirtió en uno de los personajes importantes que tomó parte activa en la reconciliación entre la Reina-Regente y el Príncipe Luis II de Condé, en una liga contra el Duque Gastón de Orléans. Pero la estrella ascendente del Cardenal Mazarino acabó por obstaculizar sus proyectos y la relación que mantenía con la bella Duquesa de Longueville (1645), le convirtió en un rebelde y actor de la Fronda. Se distinguió particularmente en el asedio de París, y se batió desesperadamente en el de Mardyck, donde recibió graves heridas.

En la segunda Fronda, Marcillac siguió a los Condé en sus aventuras y desventuras. Al fallecer su padre en 1650, protagonizó un incidente. Habiéndose reunido la nobleza de provincia para los funerales del 1er duque, el nuevo duque de La Rochefoucauld intentó en vano persuadirles para que se unieran a él y hacerse con el destacamento de Saumur. Luego se sucedieron diversas acciones militares en el curso de la cuales fue valiente y generalmente desafortunado. Su mala suerte culminó en la mortífera batalla del Faubourg Saint-Antoine, bajo los muros de París (1652), donde perecería la flor y nata de la nobleza rebelada, y en la que recibió un grave percance. Herido en la cabeza, los médicos y cirujanos temieron por sus ojos. Necesitó todo un año de convalescencia para recuperarse, encontrándose, tras veinte años de combates, desterrado en su castillo de Verteuil, con una salud debilitada, una fortuna menguada y conflictos con todos aquellos que tenían poder en el seno del Estado. Con paciencia y resignación, tomó el partido de retirarse de la vida pública y esperar a que muriera el Cardenal Mazarino para reaparecer en la alegre Corte de Luis XIV.

Aquellos años en la penumbra le llevaron a escribir sus memorias y a redactar sus famosas "Máximas", fruto de sus enriquecedoras conversaciones en los salones parisinos de la Marquesa de Rambouillet antes de la época de las Frondas.

Desengañado, renuncia finalmente a la política y a las intrigas futiles de su juventud, limitándose a frecuentar los célebres salones de Madame de Sablé y de la Condesa de La Fayette, en París, donde se reencuentran la flor y nata de la aristocracia francesa con las más importantes figuras de las Artes y Letras del país. En 1662, la publicación parcial de sus "Memorias" por los Elzeviers, levantaron una polvareda en el mundo de los salones. Muchos de sus amigos se mostraron profundamente dolidos al descubrir los juicios vertidos sobre ellos y La Rochefoucauld se dio prisa en negar su autenticidad para evitar más enemistades. Tres años después, publicaba sus "Máximas" sin firmarlas con su nombre, que le auparon de golpe y porrazo entre los más distinguidos nombres de las Letras. Por aquella época, tejió una gran amistad con Madame de La Fayette; una amistad que iba a durar hasta su muerte. Reconocido como un moralista y un escritor del más alto valor, y teniendo un círculo de amigos devotos tanto en los salones como en la Corte, habría podido ingresar en la Academia Francesa si lo hubiera solicitado. Sin embargo, la edición definitiva y completa de sus 700 máximas, no se produciría hasta 1817.

Culto y refinado, La Rochefoucauld veía la política como un juego de ajedrez... Denunciando de manera constante todas las apariencias de la virtud, las "Máximas" anuncian el fin del héroe corneliano que proseguirá con Nietzsche y Cioran.

El rey Luis XIV le distinguió con la Real Orden del Espíritu Santo, máxima condecoración francesa. El duque fallecería de gota a sus 67 años, completamente ciego.

Poco antes de su muerte e incapacitado por su ceguera, cedió sus títulos y honores a su hijo François VII, príncipe de Marcillac (1634-1714)*, convirtiéndole en el 3er duque de La Rochefoucauld y en beneficiario de una posición superior en el seno de la Corte de Versailles. Éste ya andaba casado con una prima desde 1659: Jeanne-Charlotte du Plessis-Liancourt (1644-1669), que le aportó el título de 3er duque de La Roche-Guyon y le dió tres hijos. Desde 1671, ostentaba el cargo de gobernador de Berry, a la que sumó el de gran maestre del guardarropa del Rey (1672) y el de Montero Mayor de Francia (1679).



(*)_primogénito de sus 8 hijos.

martes, 27 de noviembre de 2012

EL Ier DUQUE DE NEWCASTLE




NEWCASTLE_Ier Duque de / 1st Duke of_William Cavendish, VIIIº Barón Ogle y 1er Conde Ogle, 1er Vizconde Mansfield, 1er Conde y Marqués de Newcastle, 1er Duque de Newcastle & Par de Inglaterra, K.B., K.G. (Handsworth, Yorkshire, 06-12-1592 / Welbeck Abbey, 25-12-1676), fue un soldado, político y escritor británico. Hijo de Sir Charles Cavendish y de Lady Catherine (hija de Cuthbert, 7º Lord Ogle), era nieto de Sir William Cavendish y de la famosa Lady Elizabeth "Bess" de Hardwick, la mujer más rica de Inglaterra después de la reina Elizabeth I. Fue educado y formado académicamente en el Saint John's College de la Universidad de Cambridge.

Con la ocasión de la investidura del príncipe Enrique-Federico Stuart, como Príncipe de Gales en 1610, William Cavendish fue nombrado caballero de la Orden del Baño (Knight of the Bath / K.B.), y enviado junto a Sir Henry Wotton, embajador extraordinario del rey Jacobo I de Inglaterra a la corte del Duque de Saboya. A su vuelta, contrajo matrimonio con la que sería su primera esposa, Lady Elizabeth Basset, hija de Sir William Basset de Blore (terrateniente de Staffordshire), ya viuda de su primer esposo Henry Howard, tercer hijo de Lord Thomas Howard, 1er Conde de Suffolk. Poseedor de una inmensa fortuna, recibió en numerosas ocasiones a los reyes Jacobo I y Carlos I, y con magnificencia, en sus fincas de Welbeck Abbey y Bolsover Castle.

El 3 de noviembre de 1620, Jacobo I le concedió por carta patente el título de Vizconde Mansfield y, el 7 de marzo de 1628, Carlos I le concedió a su vez el título de 1er Conde de Newcastle. Al año siguiente, en 1629, la baronía de Ogle fue restaurada para su madre: el título, erigido en condado, junto con unos bienes que aportaban una renta anual de 3.000 Libras, acabaron por pasar a William a la muerte de ésta. En 1638, Carlos I le nombraba gobernador (tutor) del Príncipe de Gales -futuro rey Carlos II-, y consejero privado de la Corona al año siguiente.





Cuando estalló la guerra de Escocia (1639-1640), asistió al rey con una aportación económica de 10.000 Libras y militarmente con una tropa de caballería nutrida de voluntarios que consistía en 120 caballeros y gentilhombres.

Implicado en la "Conspiración del Ejército" de 1641, Lord Newcastle tuvo que abandonar temporalmente la corte londinense. El 11 de enero de 1642, Carlos I le concedió el mando de la ciudad de Hull, pero su autoridad fue rotundamente negada y rechazada por la ciudad. Cuando el rey declaró abiertamente la guerra, Newcastle recibió el comandamiento de los 4 condados del Norte y el poder de conferir el rango de caballero a quienes consideraba meritorios de tal dignidad. Mantuvo las tropas con su propio dinero y ocupó la ciudad de Newcastle, abriendo un canal de comunicación directa con la reina Enriqueta-María, despachando con el rey los asuntos exteriores. En noviembre de 1642, penetró en Yorkshire, sitió la ciudad de York y forzó Lord Thomas Fairfax (jefe del Ejército Parlamentario) a retirarse después de derrotarle en Tadcaster.

Seguidamente, sus planes de capturar a Fairfax en Leeds (enero de 1643) fracasaron y tuvo que replegarse en York. Escoltó a la reina, quien volvió en febrero a York, y seguidamente llevó a cabo la captura de Wakefield, Rotherham y Sheffield, sin conseguir que cayese en sus manos la ciudad de Leeds. En junio volvió a la carga, consiguiendo derrotar por segunda vez las fuerzas de Fairfax en Adwalton Moor (30 de junio), haciéndose con el control total del condado de Yorkshire a excepción de Hull y de Wressel Castle.

Lord Newcastle unió entonces sus tropas a las del rey Carlos I para enfrentarse a las de Lord Essex, continuando su campaña en el Norte y avanzando a través de Lincolnshire, tomando Gainsborough y Lincoln. Volvió a sitiar Hull sin éxito, siendo derrotado por las tropas de Oliver Cromwell en Winceby, el 11 de octubre de 1643, provocando la pérdida de control sobre el condado. Pese a ello, el 17 de octubre de 1643, fue creado 1er Marqués de Newcastle.

Al año, las posiciones de Newcastle se vieron amenazadas por el avance de las tropas escocesas, por lo que tuvo que enfrentarse a ellos en clara desventaja, aunque ganando finalmente la partida. Replegado en York, se vió cercado por los tres ejércitos enemigos de los Escoceses, de Lord Ferdinando Fairfax y de Lord Manchester. El Príncipe Rupert del Palatinado, duque de Cumberland, acudió en su ayuda y consiguió levantar el cerco enemigo. Sin embargo, y pese a la oposición de Newcastle, el príncipe quiso enfrentarse al día siguiente al enemigo en Marston Moor. Aquella batalla supuso la derrota de las fuerzas leales al rey...



Después del desastre, y contra los deseos del rey y del príncipe Rupert, Lord Newcastle anunció de inmediato su intención de abandonar la causa e Inglaterra. Embarcado en Scarborough, y acompañado por un numeroso séquito de criados, amigos y parientes, incluídos sus dos hijos y su hermano, llegó a la ciudad alemana de Hamburgo en julio de 1644, permaneciendo allí hasta febrero de 1645. Luego se trasladó a París en el mes de abril, instalándose en la capital francesa por espacio de 3 años. Allí conoció a la que sería su segunda esposa, Lady Margaret Lucas (1623-1673), hija de Sir Thomas Lucas de Saint-John de Colchester, Gran Sheriff de Essex, y de Lady Elizabeth Leighton, dama de honor de la reina Enriqueta-María, a la cual había seguido en el exilio. La joven tenía entonces 25 años menos que él. Convertida en marquesa de Newcastle tras casarse con él en 1645, se la conocería por ser una eminente dramaturga, poeta, filósofa y ensayista. Consta a los contemporáneos que aquel matrimonio fue uno de los más felices y mejor avenidos de la época.




En 1648, Lord Newcastle abandonó París para Rotterdam, con la intención de unirse al Príncipe Carlos de Gales, y obtener el mando de la Armada Rebelde, cosa que le fue negada. Finalmente, tuvo que instalarse en Amberes con su esposa (ocupando la hermosa mansión de Rubens), dónde permanecieron hasta el advenimiento de la Restauración de 1660, que supuso el fin de la República de la Commonwealth y el retorno de la monarquía.

En abril de 1650, fue nombrado consejero privado de Carlos II y, oponiéndose a Sir Edward Hyde, abogó por conseguir la colaboración y el beneplácito de los escoceses en los planes del restablecimiento de la corona británica en la persona de Carlos II.

En Amberes, Lord Newcastle fundó la célebre escuela ecuestre, estableciendo el arte del "manège" (Alta Escuela Ecuestre), y publicando su primer trabajo sobre el arte de cómo ser un excelente jinete: "Méthode et invention nouvelle de dresser les chevaux" (Método y nueva invención de cómo amaestrar a los caballos), siendo publicado en 1658, y nuevamente en 1747, para ser traducido finalmente bajo el título de "A General System of Horsemanship" en 1743.

Con la Restauración de 1660, Lord Newcastle y su esposa volvieron a Inglaterra, consiguiendo exitosamente recuperar la mayor parte de sus inmensos bienes, fincas y propiedades con las consecuentes deudas pendientes. Lady Newcastle estimó entonces el total de las pérdidas causadas por la guerra, en la enorme cifra de 941.303 Libras. Pese al formidable agujero financiero, el rey Carlos II le devolvió todos los cargos que había desempeñado bajo el reinado de su padre, y lo recibió como caballero de la Orden de la Jarretera en 1661, en Windsor. El 16 de marzo de 1665, el mismo monarca erigía su marquesado en ducado. Retirado, sin embargo, del escenario público y ocupado en reordenar sus asuntos, dedicó su tiempo sobretodo a su afición favorita: el arte ecuestre y entrenar a sus pura sangre. Incluso estableció la primera carrera de caballos de competición en los alrededores de su propiedad de Welbeck Abbey, en Nottinghamshire.

En 1673, la súbita muerte de su esposa le sumió en una profunda depresión de la que nunca se recuperaría. Aquejado de achaques y enfermo de Parkinson, falleció el 25 de diciembre de 1676. Su hijo primogénito, Henry Cavendish, Lord Mansfield (1630-1691), se convirtió en 2º y último Duque de Newcastle, al morir sin herederos.

De su primera esposa, William Cavendish, 1er duque de Newcastle-upon-Tyne, había tenido nada menos que 10 retoños pero únicamente sobrevivió un hijo varón para asegurar la sucesión ducal, Henry, 2º duque de Newcastle, quien falleció a su vez sin descendencia en 1691, por lo que todos los bienes pasaron en heredad a su hija mayor Lady Margaret Cavendish, casada con John Holles, Conde de Clare (1662-1711) -miembro de la Casa de los Condes de Essex-, y que fue creado nuevo 1er duque de Newcastle en 1694, de la mano del rey Guillermo III.

A la muerte de John Holles, en 1711, el ducado de Newcastle-upon-Tyne se extinguió nuevamente, siendo recreado a favor de un sobrino, Thomas Pelham-Holles (1693-1768), como 1er duque de Newcastle-upon-Tyne en 1715 -tercera creación-.

Finalmente, en 1757, se procedió a la creación del ducado de Newcastle-under-Lyne a favor del mismo y de sus descendientes varones. Con el 10º duque, Edward Charles Pelham-Clinton, que falleció en 1988, se extinguió definitivamente el ducado.

Sir Edward Hyde, Conde de Clarendon, dijo de él que fue un excelente y valioso soldado para la causa realista, pero que no sentía gusto alguno por los asuntos políticos y que se adhirió a la causa de Carlos I movido únicamente por motivos personales y por su lealtad a la dinastía Stuart, y que tenía un pronunciado gusto en provocar disturbios para malmeter la paz pública. Pese a todo, le reconoce como uno de los mejores y más nobles caballeros de su tiempo.