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sábado, 31 de marzo de 2018

LA MARQUESA DE SÉGUR




SÉGUR_Marquesa de / Marquise de_Louise Anne Madeleine de Vernon de Beauval, Marquesa y Condesa de Ségur (Haití, Isla de La Española, Caribe, ca. 1729 / París, Francia, 12-03-1778). Fue una criolla, hija y co-heredera de un rico plantador del Caribe, dama de la alta sociedad parisiense y esposa de un mariscal de Francia y ministro de la Guerra.

Hija de Alexandre de Vernon de Beauval*, un rico colono y plantador francés  (fallecido en La Croix des Bouquets, Haití, en 1729), y de Anne Elisabeth Du Vivier, rica criolla de Santo-Domingo (su segunda esposa), Louise Anne de Vernon, convertida en una rica heredera “americana”, abandonó el Caribe y se instaló en París buscando pretendiente.

Fue en uno de los salones literarios parisinos dónde conoció al aguerrido oficial Philippe-Henri de Ségur, Marqués de Ségur y Barón de Romainville, de cinco años mayor que ella, y convalesciente de una herida de guerra. Es un aristócrata tradicional, curtido militar y conocido cortesano de Versailles, nieto del duque Felipe II de Orléans, con mucho abolengo, sangre real y muchas más deudas. Alto oficial del ejército galo, coronel de regimiento, ha hecho las campañas de Italia y Bohemia, ha sido herido en Raucoux (Flandes), y ha perdido un brazo en la batalla de Lawfeld (1747), que le mereció un ascenso a rango de brigadier, y suceder a su padre en el cargo de teniente-general de los ejércitos del rey en las provincias de Champaña y de Brie.

“Mademoiselle de Vernon, sin ser de una belleza regular, ofrecía en toda su persona un raro conjunto de seducciones. Alta, esbelta, bien proporcionada, tenía –dijo la Condesa de Genlis, que la conoció muy bien- “hermosos dientes, una dulce fisionomía, un talle encantador y mucha elegancia en el porte y en la manera de desenvolverse. La dulzura y la bondad formaban parte de su carácter. Era amada por todo el mundo y lo merecía.” Su considerable fortuna hacía de la joven “americana” un partido muy buscado entre la alta sociedad francesa.

Ella tenía fortuna y atractivo, él pedigrí y fama. Estaba cantado que iban a casarse, cosa que se hizo finalmente el 3 de febrero de 1749. Las 120.000 libras de dote de la novia permite a Philippe-Henri de Ségur, al borde de la ruina, continuar sus campañas militares para el rey Luis XV. El contrato matrimonial fue firmado en Versailles, en presencia del rey y de la reina, y la boda celebrada en la parisiense iglesia de Saint-Eustache.

En agosto de 1749, el marqués de Ségur es ascendido al rango de mariscal de campo. Cuatro años después, Luis XV le concede el gobierno del condado de Foix (1753).

Mujer de ingenio y culta, la flamante marquesa de Ségur participará con toda naturalidad de esa brillante sociedad de los salones parisinos. En ellos, conocerá al mejor amigo de su marido, el Barón de Besenval. El encuentro será un flechazo y, en poco tiempo, se convertirán en amantes a lo largo de dos décadas.

Reparte su existencia entre el Hôtel de Ségur, en la calle Saint-Florentin, y el Hôtel de Besenval, en la calle de Grenelle –hoy sede de la Embajada Suiza-, con pasmosa naturalidad. Sus inquietudes intelectuales se centran, sobretodo, en las artes y bellas letras.

En 1753, daría a luz a su primer hijo: Louis-Philippe de Ségur, Conde de Ségur, que aseguraría la continuidad del linaje.

En 1756, nacería su segundo hijo: Joseph Alexandre Pierre, Vizconde de Ségur. Pero, al respecto de ese segundo feliz acontecimiento, surge una duda sobre la paternidad del niño y las sospechas apuntan a que el verdadero padre sería Pierre Victor de Besenval de Brünstatt, Barón de Besenval, su amante y el mejor amigo del Marqués de Ségur. Y las sospechas tomarían más fuerza con el paso del tiempo: el joven vizconde de Ségur tendrá gustos literarios muy parecidos a su padre natural.

En cualquier caso, el marqués de Ségur reconoce al segundo como al primogénito como sus hijos legítimos, aún siendo sabedor de la relación adúltera de su esposa con su mejor amigo suizo.

Cuando estalla la Guerra de los Siete Años, el marqués de Ségur vuelve a los campos de batalla, y a batirse en Hastenbeck (1757), Krefeld (1758) y Minden (1759), es nombrado inspector general de infantería y teniente-general de los ejércitos el 18 de mayo de 1760. En octubre del mismo año, es hecho prisionero en la batalla de Klostercamp. Convertido en huésped forzoso del rey de Prusia, se distrae de su cautiverio con los correos enviados por su amigo Besenval. Tras la firma del Tratado de París, que pone fin al conflicto europeo, Ségur es liberado y devuelto a Francia en 1763. Regresado a la corte, Luis XV le condecora caballero de la Orden del Espíritu Santo para premiar sus hazañas militares, y es recibido solemnemente en el seno de la primera orden del reino el 7 de junio de 1767.



Es en 1763, cuando el dibujante Carmontelle hace el retrato de la Marquesa de Ségur, sentada de perfil y con su perrito en su falda.

Con el cambio de reinado, y demostradas sus capacidades como gobernador del Franco-Condado en 1775, su nombre ya es barajado en el entorno de Luis XVI para asumir la dirección del ministerio de la Guerra. El marqués está a punto de alcanzar el zénit de su carrera como general y cortesano. Sin embargo, su esposa la marquesa cae enferma y fallece en 1778. Ocho años antes, François-Hubert Drouais había pintado su último retrato conocido.

Viudo, el Marqués de Ségur se queda solo al cuidado de sus dos hijos, junto con su madre la Condesa Viuda, también inmortalizada junto a su primer nieto por Carmontelle.

En diciembre de 1780, Luis XVI le nombra Secretario de Estado en la Guerra (lo que hoy correspondería al cargo de ministro de Defensa). Ségur creará el estado-mayor general permanente (1783), y adopta importantes reglamentos para reformar y mejorar los cuarteles y hospitales militares. Se le atribuye la autoría del reaccionario “Edicto de Ségur” de 1781, que exigía cuatro cuarteles de nobleza a los aspirantes a oficiales, pero al parecer nunca aprobó esa medida discriminatoria.

Nombrado mariscal de Francia el 13 de junio de 1783, dimite de su ministerio el 29 de agosto de 1787 y toma su retiro. Dos años después, la retratista Elisabeth Vigée-Lebrun lo inmortalizaría con su uniforme de mariscal y todas sus condecoraciones (1789).

Durante la Revolución y el régimen del Terror, es arbitrariamente encarcelado en la cárcel de La Force, en París y, después de su liberación, se ve reducido a vivir en la mayor indigencia imaginable. El futuro emperador Napoleón I, entonces Primer Cónsul de Francia, apiadado por su situación y para reparar las injusticias revolucionarias, le concedería una pensión en 1800. El viejo mariscal moriría un año después, el 3 de octubre de 1801, justo cuando su primogénito se convierte en diputado del Cuerpo Legislativo y entra en el favor de Bonaparte, empezando una meteórica ascensión en una Francia que pasa de republicana a imperial: miembro del Consejo de Estado, Gran Maestre de Ceremonias, miembro de la Academia Francesa, Gran Águila de la Legión de Honor (Gran Cruz), conde del Imperio y senador…

LA DESCENDENCIA

Los marqueses de Ségur, casados en 1749, tuvieron 2 hijos varones:

1-Louis-Philippe Charles de Ségur (1753 – 1830), Conde de Ségur; c.c. (1777) Antoinette Elisabeth d’Aguesseau, tuvieron a:

1-1_Octave Henri Gabriel de Ségur (1779 – 1818), Conde de Ségur; c.c. (1797) Marie Félicité Henriette d’Aguesseau, tuvieron a:

1-11_Henri Raymond Eugène de Ségur (1798 – 1869), Conde de Ségur, Par de Francia; c.c. (1819) Condesa Sofia Fiodorovna Rostopchina (1799 – 1874) => con descendencia

1-2_Philippe Paul de Ségur (1780 – 1873), Conde de Ségur; c.c. (1806) 1º/ Antoinette Charlotte Le Gendre de Luçay (1787 – 1813); c.c. (1826) 2º/ Marie Françoise Célestine Gabrielle de Vintimille (1787 – 1862), padres de:

1-22_Paul Charles Louis Philippe de Ségur (1809 – 1886), Conde de Ségur

1-23_Marie Charlotte Antoinette Laure de Ségur (1810 – 1883)

1-24_Célestine Marie Amédée de Ségur (1830 – 1918)

1-25_Marie-Laure de Ségur (1832 – 1867)

2-Joseph Alexandre Pierre de Ségur (1756 – 1805), Vizconde de Ségur; con 1º/ Louise Julie Careau; 2º/ Marie Reine Claude Chartraire de Bourbonne (1764 – 1812), padres de:

2-1_Alexandre Félix de Ségur (1781 - 1805).

2-2_Alexandre Joseph de Ségur (1793 – 1864) c.c. (1819) Caroline Mathilde Mathieu de Mauvières (1798 – 1855), padres de:

2-22_Marie Sophie de Ségur (1824 – 1903)



NOTA:


[*]_Alexandre (de) Vernon (de) Beauval, un hábil hombre de negocios con visión de futuro, se había constituido en la colonia caribeña de Santo-Domingo una extensa plantación entre los años 1690 y 1710. Ese burgués, mitad comerciante mitad colono, formaba parte de esos hombres que, resintiéndose de las limitaciones de la llanura de Léogane, dónde se había establecido, pusieron sus ojos ssobre las frondosas sabanas de Cul-de-Sac. Presintiendo la llegada de la edad del azúcar, solicitaron grandes concesiones y compraron tierras que reunieron con la expectativa de enriquecerse. En 1690, Alexandre Vernon, asociado con un tal Pierre Roland llamado La Flèche, hereda su concesión y la revende en 1700, a otro pionero llamado Bacon de Gazal, pero conserva vastos terrenos que posee a orillas del río Boucan Brou et del de Orangers. En 1688, se había adueñado de un conjunto  impresionante de tierras después de comprar la parte de los herederos de un tal Morand, su asociado del momento. A estas adquisiciones, añadirá los bienes de Marie Dubois, hija de un gran terrateniente del Oeste y viuda de Simon de La Buxière, otro gran propietario con bienes considerables. Al término de compras, ventas y concesiones coronadas por un hermoso matrimonio “criollo” con la viuda de La Buxière, Alexandre Vernon añade la partícula a su apellido, creyendo erróneamente que le dará las apariencias de la nobleza, y entra en el Consejo Superior del Petit-Goave, pronto relocalizado en Léogane, tomando asiento entre 1701 y 1711. El 3 de setiembre de 1709, el consejero asienta su ascensión económica y social al casar su hija Marie-Thérèse con Claude de Santo-Domingo, un oficial francés procedente de Nantes y cuyos antepasados eran oriundos de Burgos, que será finalmente ascendido a teniente del rey en el Petit-Goave y luego de Léogane. Alexandre de Vernon, tras enviudar de Marie Dubois, contrae un segundo matrimonio con Anne Elisabeth Du Vivier (o Duvivier), que pertenece a una numerosa y adinerada familia de la zona. De este segundo matrimonio celebrado en 1726, nacería Louise Anne Madeleine de Vernon, futura Marquesa de Ségur. Su nacimiento implicará el reparto de los dominios de Vernon entre las dos herederas, Marie-Thérèse de Santo-Domingo y Louise Anne de Ségur. Para la primera serán las posesiones de Santo, la explotación de índigo de Léogane (prontamente reconvertida en una  gran explotación azucarera), cuyo valor asciende a 3.045.600 libras. Para la segunda, un capital de 2 millones ciento-treinta y cinco mil ochocientos cuarenta libras.   

domingo, 12 de junio de 2016

LA IVª MARQUESA DE ALORNA




ALORNA_IVª Marquesa de_Leonor de Almeida Portugal y de Lorena Lencastre, Condesa von Oeynhausen-Gravenburg, Condesa y IVª Marquesa de Alorna, IXª Condesa de Assumar (Sao Jorge de Arroios, Lisboa, Portugal, 31-10-1750 / Coraçao de Jesús, Benfica, Portugal, 11-10-1839).
Era la hija primogénita del 2º Marqués de Alorna y 4º Conde de Assumar, Don Joao de Almeida Portugal y de Doña Leonor de Lorena y Távora.
Fue una célebre escritora de cartas pre-románticas portuguesa que Alessandro Herculano comparaba a Madame de Staël, con la que tenía muchos puntos en común.

Doña Leonor de Almeida ha dejado una obra poética (Oferenda aos Mortos) y epistolar considerable aún en gran parte inédita. Su correspondencia será en breve publicada, más concretamente sus cartas a la Condesa de Vimioso, Doña Teresa de Mello Breyner apodada "Tirce", durante su reclusión en el convento de San Félix de Chelas, en Lisboa. Tenía 9 años de edad en 1759, cuando se produjo la exterminación de su familia materna, los Távora, de manos del Marqués de Pombal, primer ministro de José I, en un sangriento ajuste de cuentas que provocó una honda impresión en toda Europa y marcó durante décadas la memoria de las gentes.

Enclaustrada a lo largo de dieciocho años, como su madre y su hermana María, futura Condesa de Ribeira Grande, y los próximos de la Casa de Távora. En el convento empleará su tiempo en leer, escribir y tener su propio salón de poesía, cosa que conservará una vez recobrada su libertad en su residencia de Bemfica. Adquiere una cultura enciclopédica y se adhiere a las ideas ilustradas. Corresponde bajo el seudónimo arcadiano de "Alcipe" y adquiere renombre en el mundo de las Letras como "Outeiros de Chelas" (Eminencias de Chelas).

Tras haber casado con el Conde Karl Peter Maria Josef August von Oeynhausen-Gravenburg (1739-1793), caballero de la Orden de Cristo y embajador plenipotenciario de la corte portuguesa a Viena, nuestra protagonista se instala en la capital austríaca donde sería objeto de la gran estima de la emperatriz Maria-Teresa I.

Su enorme bagaje cultural, su carácter amable y sus múltiples talentos artísticos le abren por igual las puertas de las cortes de Madrid, Versailles y Londres.

Ella y su marido, tras su brillante embajada en Viena, regresaron a Lisboa a finales de la década de 1780. Por entonces, la bella condesa de Oeynhausen-Gravenburg, cuyo marido había sido nombrado gobernador de los Algarves y que falleció el 3 de marzo de 1793, teniendo apenas 54 años, gozaba de gran fama. Muy apenada, la viuda se retiró con sus hijos en sus propiedades de Almeirim y de Almada. Entregada a la educación de su prole, se vió prontamente estimada por todos gracias a sus obras benéficas para con los pobres, y por financiar una pequeña escuela para que enseñara a las niñas de familias humildes a coser, leer, escribir y a hacer las tareas domésticas propias de una mujer.

Muy considerada y respetada por la Familia Real, no tardó en ser nombrada dama de honor de la Princesa Doña Carlota Joaquina de Borbón, esposa del heredero del trono; se le encargó entonces elaborar los diseños para la decoración interior del Palacio de Ajuda pero que nunca llegó a ejecutar.

Tras la muerte de su padre en 1802, partió para Madrid y de allí a Londres, donde se demoró más de lo que tenía planeado al recibir inquietantes noticias de la invasión francesa y de la marcha al exilio brasileño de la Familia Real Portuguesa. En la ciudad del Támesis, frecuentó asiduamente los salones aristocráticos y elegantes de la alta sociedad, como también la casa del embajador luso Domingo de Sousa Couthino, conde de Funchal.


Pese a todo, la dama regresó a Portugal en 1809, encontrándose en una situación crítica: su hermano, el 3er Marqués de Alorna, Don Pedro José de Almeida Portugal, había marchado a Francia comandando la Legión Portuguesa tras haber mandado a Rio de Janeiro a sus hijos (fallecerían en la adolescencia). A instancias de los gobernadores del reino, la condesa vda. de Oeynhausen-Gravenburg fue invitada a abandonar sine die la ciudad del Tajo, por lo que se trasladó nuevamente a Londres, ciudad que no debía abandonar hasta 1813, cuando recibió por fin el permiso para regresar a su patria y se enteró del fallecimiento de su hermano. De vuelta a Portugal, residió en casa de su nieto el Marqués de Fronteira (Don José Trazimundo de Mascarenhas Barreto), en Benfica. Se dedicó entonces en rehabilitar la memoria de su difunto hermano, condenado como traidor a la patria por haber servido en el ejército napoleónico. Su lucha duró un decenio, harto difícil pero constante en su empeño, la condesa consiguió que el nombre de su hermano fuera borrado de la lista negra de los traidores y fue solamente en aquella época que nuestra dama pasó a ostentar públicamente el título de 4ª Marquesa de Alorna y 9ª Condesa de Assumar, como heredera de su hermano, último representante masculino de su linaje.

En 1822, su hijo el Conde Don Carlos-Ulrico de Oeynhausen-Gravenburg (14 de agosto), fallecía sin descendencia y la dejaba en la más absoluta tristeza. El título condal, heredado de su padre, era alemán y la titularidad acabó perdiéndose.

Su hija primogénita, Doña Leonor Benedita, había casado con el Marqués de Fronteira quien, andando el tiempo, pasaría a heredar del marquesado de Alorna por Real Decreto del 22 de octubre de 1839 y Real Carta de Julio de 1844. En cuanto al condado de Assumar, se declaró extinto y revirtió a la Corona.

Otras de sus hijas: Juliana, casaría sucesivamente con el 2º Conde de Ega, y con el Conde Strogonov; Henriqueta sería dama de honor de la reina Maria II; Luisa contraería matrimonio con Heliodoro Jacinto Carneiro de Araújo, gentilhombre de la Casa Real y consejero privado del rey Juan VI.

En 1826, la Marquesa de Alorna acude a la solemne apertura de las Cortes, en calidad de camarera mayor , y en 1828 como dama de honor de la Infanta Isabel Maria, en cuya sesión la infanta entregaba el Gobierno a su hermano, el Infante Don Miguel. Asistió al Te-Deum celebrado en honor de Don Pedro IV y Doña María II, cuando éstos entraron en Lisboa; presente en las exequias de Don Pedro IV, en la boda de María II con el Príncipe Augusto de Beauharnais-Leuchtenberg, no pudo hacer acto de presencia en el segundo enlace de la soberana con Don Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha, por su avanzada edad; aquello no impidió que los reyes fueran luego a visitarla en su residencia de Benfica.

La reina Maria II le concedió la banda de la Orden de Santa Isabel. La Marquesa de Alorna fue también dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Austria).

Fallecería a sus 89 años.

Las obras de la Marquesa de Alorna serían publicadas póstumamente, al menos en parte.


Nota:

 
Mientras fue encarcelada junto con su madre y su hermana en el convento de Chelas, su padre fue preso en la Torre de Belém y luego trasladado a la fortaleza de Junqueira, como sospechoso de haber tenido conocimiento de la conspiración de los Távora-Aveiro. Dieciocho años después, y tras el fallecimiento del rey José I y el advenimiento de María I, todos los presos de Estado fueron liberados por orden de la nueva soberana, aunque muchos de aquellos rehusaron la libertad si no eran públicamente exculpados e inocentados. De entre ellos, nótese al Marqués de Alorna, cuyo único crimen fue estar emparentado con los Távora.

Muchos de aquellos presos fallecieron antes de verse nuevamente en libertad; las duras condiciones en las que fueron encarcelados son por lo menos escalofriantes: malos tratos, hambruna, suciedad, parásitos, enfermedades derivadas de la insalubridad de aquellas infectas celdas acabaron con gran parte de esos presos políticos. El propio marqués de Alorna correspondía secretamente con su mujer e hijas escribiendo mensajes con su propia sangre, al carecer de tinta y de pluma.




domingo, 17 de mayo de 2015

LA MARQUESA DE SÉVIGNÉ



SÉVIGNÉ_Marquesa de / Marquise de_Marie de Rabutin-Chantal, Marquesa de Sévigné y Dama des Rochers (Place Royale, París, 05-02-1627 / Castillo de Grignan, Provenza, Departamento de la Drôme, 17-04-1696). Célebre dama de la alta sociedad parisina del siglo XVII, que sobresalió como escritora y pensadora.

Nieta de una beata fundadora de la Orden de la Visitación de Santa María, que sería canonizada en 1767 con el nombre de "Santa Juana Francisca de Chantal", descendia de un linaje de rancio abolengo borgoñón. Tempranamente viuda de un turbulento marqués bretón y madre de dos hijos en 1651, brilló en el escenario de la alta sociedad parisina como pensadora y escritora, amiga de grandes figuras de la filosofía, de la religión, de las letras y de la corte. Cualquier historiador no puede dejar de referirse a los testimonios dejados por ésta en sus más de tres mil cartas, en las que analiza con humor y elegancia literaria todos los hechos notables de su época, siendo un testigo de primera fila del Gran Siglo Francés.


CUNA E INFANCIA


Nació en un palacete de la Place Royale de París, el 5 de febrero de 1627, hija de Celso Benigno de Rabutin, barón de Chantal, y de María de Coulanges, procedente ésta de una familia de las finanzas y de reciente nobleza. Su padre, que pertenecía a un ilustre y respetado linaje noble de Borgoña, era hijo de Cristóbal de Rabutin, barón de Chantal (1565-1601), caballero y distinguido militar que falleció en un estúpido accidente de cacería tras 9 días de horrible agonía, y de la beatificada Juana Francisca Frémiot (1572-1641), amiga de San Francisco de Sales y San Vicente de Paul, fundadora de la Orden de la Visitación y, mucho más tarde, elevada a los altares en 1767 como "Santa Juana Francisca de Chantal".

Huérfana de padre en 1627, caído en acto de servicio durante el asedio de la Isla de Ré, su madre fallece poco después en 1633, contando ella tan solo 7 años. Es pues tomada a cargo por sus tíos maternos, Philippe y Marie de Coulanges, sus tutores, quienes se ocupan a conciencia de su cuidada educación a pesar de que la familia es numerosa. De hecho, los Coulanges son personas de gran fortuna e influencia en el teatro de sociedad. Pasará entonces su infancia entre París y el castillo de Sucy, sin llegar a tener mucho contacto con su familia paterna.

Su educación es una de las mejores: aprende canto, baile, equitación, letras, un poco de latín, castellano y sobre todo italiano. Su formación literaria sería perfeccionada bajo la supervisión de Ménage y de Chapelain, eminencias de la época.


MATRIMONIO Y VIUDEDAD



En 1644, sus tíos encuentran para ella el marido supuestamente ideal: Henri, marqués de Sévigné (1623-1651), de excelente linaje bretón y con bienes nada despreciables. Si resulta seductor a primera vista, se revela con alma de rebelde, derrochador, excesivamente galante con las damas y siempre dispuesto a querellarse por una minucia.

El 10 de octubre de 1646 nacería su primera hija, Françoise Marguerite de Sévigné, que a la postre casaría con el conde de Grignan.

El 12 de marzo de 1648 nacería su hijo, Charles de Sévigné, el heredero.

Estalla por entonces la "Fronda" del Parlamento y de los Príncipes contra la regente Ana de Austria y el cardenal Mazarino. El marqués de Sévigné, partidario del duque de Longueville contra la autoridad de Mazarino, hace entonces figura de rebelde. En 1650, con el dinero de su mujer, el marqués compra el cargo de gobernador de Fougères. Un año más tarde, Henri de Sévigné se batía en duelo por su amante Madame de Gondran, muriendo atravesado por la espada de su contrincante.

Viuda la marquesa de Sévigné, cuenta entonces 26 años y con dos hijos a cargo. Afortunadamente, buena parte de su herencia había sido protegida por su tío el abad de Coulanges, hábil hombre de negocios que había obtenido la separación de bienes de su sobrina y del marido de ésta, con el fin de evitar el prolongado derroche de su fortuna.

En 1652, una violenta disputa entre el duque de Rohan y el caballero de Tonquédec tiene lugar ante la casa de la marquesa. La causa fue que ambos suspiraban por obtener su mano y se batieron en duelo para decidir quién podría pedirle en matrimonio. Aunque halagada, la marquesa rehusará las ofertas de los dos suspirantes y optará por permanecer libre y única dueña de sí misma.


TEATRO DE SOCIEDAD





La marquesa de Sévigné, entonces viuda y libre de un marido derrochador, rebelde y duelista, deja sus tierras de Bretaña para aparecer en el teatro de la refinada sociedad parisina. Muy bien rodeada y celebrada por los poetas Saint-Pavin, Marigny y Montreuil, se labra una merecida fama de mujer de mundo culta y amable. Entre sus amistades se cuentan a la prima-hermana del rey Luis XIV, la Duquesa de Montpensier, la Condesa de La Fayette, la mundana viuda del poeta Scarron, Françoise d'Aubigné (futura marquesa de Maintenon), la novelista Madeleine de Scudéry, ...

En esa misma época se instala en el palacete Carnavalet que, durante años, sería su residencia parisina en el aristocrático barrio del Marais, vecino al palacio de los duques de Guisa. En su patio erigirá una estátua del rey Luis XIV.

Cuando en 1661 Luis XIV toma efectivamente las riendas del poder, al fallecer el cardenal Mazarino, acontece la famosa recepción del superintendente Nicolas Fouquet en su castillo de Vaux-le-Vicomte, ofrecida al rey y a toda la corte. Insultado por tanta magnificencia y sospechando malversaciones, Luis XIV mandará arrestarlo y abrir un juicio contra Fouquet, gran amigo de la marquesa de Sévigné.

Al confiscarse los papeles y documentos del ex-superintendente de Hacienda, Luis XIV descubre varias cartas de la marquesa que encuentra "adorables" después de leerlas. El parecer del rey no hace más que dar más lustro si cabe al prestigio de la autora.

En 1663, la marquesa figura como bailarina en "el Ballet de las Artes" y, el año siguiente, en "el Ballet de los Amores" que animan las fiestas de la corte. Parece ser que, entonces, la marquesa se convierte en el centro de atención del monarca.

El mismo año, París se entera de que Fouquet es finalmente condenado al encarcelamiento de por vida, a pesar de las protestas y peticiones de clemencia de sus numerosos amigos entre los que se cuenta a la marquesa de Sévigné.

En 1665, su primo el Conde de Bussy publica su escandalosa obra "la Historia Amorosa de las Galias" donde éste hace un cruel retrato de la marquesa de Sévigné, a la cual culpa de haberle negado un préstamo necesario para su última campaña militar. Es el principio de un largo enfado entre los dos primos. A esto se añade que muchos señores y grandes damas se hallen harto comprometidas por el libro de Bussy. Se encuentra, incluso, el propio rey satirizado por el conde junto con sus amantes. La ira del rey se traduce en un año de encarcelamiento en La Bastilla para el conde de Bussy, y un exilio en sus tierras borgoñonas largo de 18 años.

En enero de 1669, la marquesa casa a su hija: "la más hermosa chiquilla de Francia casa, no con el más hermoso chico, sino con el más honesto de los hombres del reino...". Françoise-Marguerite de Sévigné contrae matrimonio en París con el Conde de Grignan, de 37 años de edad, dos veces viudo y jefe de una vieja familia provenzal.

El mismo año, la marquesa compra para su hijo el cargo de porta-insignia del Regimiento de los Gendarmes del Delfín.

El conde de Grignan, nombrado teniente general del Rey en Provenza, abandona entonces París para tomar posesión de su cargo.

Al año siguiente, en 1670, nace la 1ª hija de la Condesa de Grignan: Marie-Blanche. La pobre niña entraría en un convento a la edad de 5 años, donde acabaría por tomar el velo de por vida.

El 4 de febrero de 1671, la condesa hace sus baúles para reunirse con su marido, dejando sola a su hija a cargo de su madre. Esa fecha es el punto de partida de una numerosa y extensa correspondencia entre madre e hija.

En noviembre, la condesa da a luz a su 2º hijo, un varón: Louis-Provence de Grignan, nieto de la marquesa de Sévigné.

De 1672 a 1673, la marquesa se reuniría con su hija y yerno en Provenza, no volviendo a París hasta 1674, acompañada por su hija que haría una estancia en París prolongada hasta 1675. Ese mismo año, daría a luz a su tercer hijo: una niña llamada Pauline de Grignan; mientras, en Bretaña se producían insurrecciones populares que fueron brutalmente reprimidas.

En 1676, la marquesa de Sévigné se traslada a su castillo bretón des Rochers, donde su espléndida salud se ve mermada por un reumatismo que tendrá que combatir tomando las aguas termales de Vichy. Su hija se reuniría con ella en París, permaneciendo juntas hasta 1679, con viajes frecuentes en Provenza durante 1677.

En 1679 fallece el cardenal de Retz, pariente y amigo de la marquesa, y poco después marcha su hija a Grignan, no volviendo hasta 1681 y permaneciendo de nuevo con ella en París hasta 1684, ya que Charles de Sévigné contrae finalmente matrimonio con Marguerite de Mauron, en el castillo des Rochers, en Bretaña. Por desgracia, la joven pareja nunca obtendrá descendencia.

Mientras tanto, la marquesa de Sévigné reparte su vida entre su salón mundano y literario de París y sus asuntos en Bretaña, ya que no descuida sus tierras y sus negocios.

1685 marca otro reencuentro de madre e hija, inseparables y bien avenidas. La marquesa irá el mismo año a Bourbon-L'Archambault, a tomar las aguas termales para su reuma.

En 1688, fallece su tío el abad de Coulanges, rico y hábil hombre de negocios que la salvó antaño de la ruina interviniendo en su matrimonio. El mismo año, su hija regresaría nuevamente en Provenza, hecha una incansable viajera. En 1689, la marquesa dejaba sus tierras bretonas para reunirse con su hija en el castillo de los Grignan, prolongando su estancia provenzal hasta 1691, fecha en la que regresaría a París acompañada por su hija y su yerno.

En 1694 se produce la última separación de madre e hija cuando la condesa de Grignan regresa en Provenza, y que la marquesa acaba por ir a verla algunos meses más tarde.

En 1695, el nieto de la marquesa, el marqués Louis-Provence de Grignan, contrae matrimonio con Anne-Marguerite de Saint-Amand, hija de un rico intendente de provincias. El duque de Saint-Simon dirá en sus memorias que la condesa de Grignan presentó a su nuera en sociedad con este cruel comentario: "Hace falta estiércol sobre las mejores tierras..."

El mismo año, se casa la otra hija de la condesa, Pauline, con el marqués de Simiane.

Es el último festejo familiar al cual participaría la marquesa de Sévigné ya que, durante su estancia en el castillo de Grignan, fallece el 17 de abril de 1696.

En 1704, es su nieto Louis-Provence de Castellane, marqués de Grignan quien muere a la edad de 33 años y sin hijos, por lo que el linaje de Grignan se extingue con él.

Un año después, la condesa de Grignan fallece agotada por sus numerosas enfermedades y una pena inconsolable por las muertes de su hijo y de su madre. Su hermano, el marqués Charles de Sévigné, después de llevar una vida de jolgorio y luego de ermitaño jansenista, le seguiría a la tumba en 1713, dejando tras de sí varios hijos naturales que serían a la postre legitimados y reconocidos por el rey.

En 1714, moriría finalmente el conde de Grignan en una posada de Lambesc, en Bretaña.

No sería hasta 1725 que aparecerían publicadas algunas de las famosas cartas de la Marquesa de Sévigné.

En 1737, la última heredera, Pauline de Castellane de Grignan, marquesa de Simiane, fallece; los castillos des Rochers y de Grignan, con todo su mobiliario y hasta los retratos de familia son puestos en venta para pagar las deudas de los Grignan.

 

martes, 21 de abril de 2015

LA CONDESA DU BARRY



BARRY_Condesa du / Comtesse du_Jeanne Bécu de Cantigny alias de Vaubernier o Beauvarnier, Condesa du Barry, Dama de Louveciennes y de Saint-Vrain (Vaucouleurs, Lorena, 19-08-1743 / Plaza de la Concordia, París, 08-12-1793). Fue la última favorita oficial del rey Luis XV de Francia y la menos ambiciosa y la más bondadosa de todas las que le precedieron en el envidiado puesto.

Nacida en Vaucouleurs en 1743, Jeanne Bécu de Cantigny de Vaubernier, es hija natural de los amores de Anne Bécu de Cantigny con un ex-monje apellidado De Vaubernier o Beauvarnier, del convento de Picpus de París. Por parte de su madre, es nieta de Fabien Bécu, hombre apuesto y tenido como el más hermoso varón de la capital francesa, que posee un afamado restaurante, y de una auténtica dama de la añeja aristocracia gala, la Condesa de Cantigny. A favor de ese extaordinario matrimonio por amor, Fabien Bécu aprovecha para añadir el apellido de su esposa al suyo con el fin de pormenorizar su plebeya ascendencia. Su nieta es entonces educada en el parisiense convento de las damas de Sainte-Aure, como otras tantas muchachas de noble procedencia, bajo el nombre de "Señorita de Cantigny", mientras que su madre es convenientemente desposada con el señor Nicolás Rançon, miembro de la burguesía acomodada en 1749.

Tras su salida del convento, es empleada en casa de una noble viuda en calidad de "lectora" y de la cual es finalmente expulsada por otorgar sus favores al hijo de aquella. Sin embargo, sale del Castillo de La Courneuve ducha en los modales y buenas maneras de la sociedad aristocrática.

Empleada como vendedora en la famosa casa de moda de la Señora Mabille, Jeanne Bécu de Cantigny atrae por su gran belleza a toda una cohorte de aristócratas que pronto le abrirán las puertas de las mejores casas parisinas.

Convertida en la amante del caballero Jean Du Barry, que se hace llamar Conde du Barry-Cérès, un aventurero ya casado y padre de 1 hijo bajo cuyo techo se organizan juegos de mesa con fuertes apuestas, regenta su casa como si fuera su esposa y acoge con inigualable elegancia a ilustres invitados de la talla del mariscal-duque de Richelieu, quien la presentará sutilmente al rey Luis XV, tras organizar un encuentro accidental en Versalles. Inmediatamente prendado de la bella "Madame du Barry", la convierte paulatinamente en su amante, con la intención de casarse con ella pero, ante las presiones de la Familia Real, desiste de contraer un matrimonio morganático para finalmente presentarla oficialmente como su nueva favorita real. Para legalizar su situación, Luis XV la casa convenientemente con el hermano mayor del caballero Jean Du Barry, Guillermo, Conde Du Barry, aún soltero y viviendo apaciblemente en su provincia de Languedoc.

Tras las nupcias blancas, el conde regresa a sus tierras con una fuerte suma de dinero como única compensación por su papel de marido ficticio (5.000 libras), con el fin de dar un título y una posición a la nueva amante del monarca.



Extremadamente bella, elegante, ingeniosa y bondadosa, la Condesa Du Barry es tratada como una reina pero se ve rechazada de plano por las hijas y nietos del rey, escandalizados por su pasado algo más que dudoso y por su papel de favorita real en la Corte. Molesto también con ella el clan del duque de Choiseul, principal ministro y ex-protegido de la difunta Marquesa de Pompadour, al que le habría sido más grato que el rey hubiese elegido a su hermana la duquesa de Gramont como amante, para asegurar asi su puesto en el poder. Sus sinsabores en el entorno de la Familia Real aumentarán con la llegada de la joven esposa del Delfín Luis-Augusto (nieto de Luis XV y futuro Luis XVI en 1774), la archiduquesa María-Antonieta de Austria-Lorena, que la tendrá como única responsable de la caída del duque de Choiseul.

Respaldada por el mariscal-duque de Richelieu, por el duque de Aiguillon (joven pariente de Richelieu), por el canciller vizconde de Maupeou, la Condesa Du Barry será el origen y objeto involuntario de una evidente escisión en la corte y entre la opinión pública, y la imagen simbólica del partido monárquico (Barrysianos) frente al del partido parlamentarista liderado por Choiseul y su clan (Choiseulistas).

El enfrentamiento del ministro con la favorita seria decisivo en la inevitable caída en desgracia de éste por fraguar en secreto una guerra contra Gran-Bretaña a pesar de la desaprobación del rey. Descubiertos sus planes belicistas, Choiseul es inmediatamente cesado y exiliado de la corte. Se inicia entonces una "Revolución Real" en 1770, con un nuevo plantel de ministros reformadores (Maupeou, Terray y d'Aiguillon) todos amigos de la Condesa du Barry, que apuestan por una reforma judicial e institucional a favor del pueblo, abatiendo la oposición parlamentaria, aferrada a sus privilegios nobiliarios, a sus cargos hereditarios y a esa sistemática oposición a cualquier reforma beneficiosa propuesta por la Corona.

Sin embargo, la reforma impulsada llega demasiado tarde... Cuatro años más tarde Luis XV fallecería de viruelas.

La imagen de la favorita será el blanco de las más duras críticas de la oposición, cuando en realidad la condesa se desentendía por completo de la política y se guardaba de influenciar al rey en los asuntos de Estado, cosa que siempre le agradeció. A pesar de su irreprochable conducta, la Condesa du Barry fue insultada y acosada a través de una auténtica campaña difamatoria lanzada por los magistrados-parlamentarios apartados de sus funciones.

El 10 de mayo de 1774, tras una horrenda agonía, Luis XV rendía su último suspiro, y la Condesa Du Barry era inmediatamente recluída en la abadía de Pont-aux-Dames, por orden de Luis XVI, a instancias de la nueva reina, María-Antonieta de Austria, su enemiga más acérrima.

Tras una larga temporada de reclusión, fue finalmente liberada con el beneplácito de Luis XVI y autorizada a regresar a su castillo de Louveciennes, sin por ello permitirle volver a Versalles.



Soltera, inmensamente rica y sin compromiso, se enamoró entonces de su principal suspirante, Louis-Hercule-Timoléon de Cossé, 8º duque de Brissac, gran cortesano y gobernador de París, con quien mantuvo públicamente su relación sentimental incluso cuando estalla la Revolución Francesa en 1789. Opta entonces por refugiarse en Londres, pero regresa a Francia en 1792 para ofrecer su ayuda económica a la Familia Real, que atraviesa sus peores días de adversidad.

El mismo año, el amor de su vida, el duque de Brissac, era masacrado en plena calle por una multitud incontrolada, mientras era conducido como prisionero a París para ser juzgado por un supuesto delito de alentar sentimientos favorables a la monarquía en las filas de la Guardia Francesa; sus asesinos lanzaron su cabeza a los pies de la condesa horrorizada, tras forzar la puerta de su castillo de Louveciennes.

Injustamente acusada de ser un agente monárquico, de ayudar en sus dificultades económicas al rey, la Condesa Du Barry es arrestada y condenada a muerte por el Tribunal Revolucionario. Es guillotinada la mañana del 8 de diciembre de 1793. Sus últimas palabras delante de la guillotina fueron, dirigiéndose al verdugo: "Esperad un momento más, por favor..."
Esa mujer inofensiva amaba la vida y se resistía a abandonarla incluso delante del patíbulo.

Su único crimen fue ser la última "puta del rey-tirano", como tan bien se complacían sus enemigos en llamarla durante aquel juicio expeditivo.

 


jueves, 9 de abril de 2015

La Iª DUQUESA DE DANTZIG



DANTZIG_1ª Duquesa de / 1ère. Duchesse de_Catherine Hubscher Lefebvre, 1ª Duquesa de Dantzig y del Imperio Francés, Par de Francia (Goldbach-Altenbach, Alto-Rhin, Alsacia, Francia, 02-02-1753 / Hôtel de Dantzig, París, 29-12-1835). Mujer famosa de humildes orígenes que trabajó de cantinera, lavandera y planchadora, luego de criada y finalmente estableciendo su propio negocio como lavandera a dos pasos del Palacio Real de Las Tulerías, en París, contrajo matrimonio con un sargento del Regimiento de las Guardias-Francesas, François Joseph Lefebvre, futuro mariscal de Francia y 1er. Duque de Dantzig.

Catherine Hubscher nació en el Valle de Saint-Amarin, en Alsacia, en el seno de una muy humilde familia. Desde temprana edad, su madre le enseñó a lavar y planchar la ropa, y las tareas domésticas más básicas pero cuan necesarias para una chiquilla destinada a trabajar toda su vida para ganarse el pan.

Enviada a París como criada, acabó por progresar e independizarse regentando una lavandaría que estaba a dos pasos del Palacio de Las Tulerías.

En 1783 se había casado con un militar alsaciano, nacido en Rouffach, François Joseph Lefebvre (1755-1820), hijo de un suboficial del cual se había quedado huérfano a la temprana edad de 10 años, siendo educado por un tío que era párroco. Un mal estudiante pero con grandes aptitudes. De chico peluquero, ingresa a los 18 años como simple soldado en el Regimiento de las Guardias-Francesas.

La bien avenida pareja tendrá nada menos que catorce hijos, de los cuales doce morirán en la cuna o siendo infantes.

Lefebvre será finalmente ascendido a sargento a sus 33 años, en 1788. El 14 de julio de 1789, muchos de sus oficiales le deberán la vida al salvarlos de la turba popular envalentonada por la fiebre revolucionaria. Ascendido desde entonces a teniente de la guardia nacional parisina pero fiel al rey Luis XVI, es herido cuando protegía a la Familia Real durante la tentativa de ésta de trasladarse al Real Sitio de Saint-Cloud. Facilitará la huída de las tres tías del rey al extranjero.



La Revolución tomando un giro sangriento, pasa a integrarse en los ejércitos de la República y se convierte en capitán de infantería en 1792. Sirve en el ejército del centro y en el de La Mosella. Distinguido por su bravura, es ascendido a general de brigada a finales del año 1793, participa en la batalla de Geisberg y se convierte en general de división en enero 1794. Su mujer, Catherine, no se separa de él y le acompaña en todas sus campañas, ayudando en todo lo que puede: cocina, lava, cura a los heridos,... sin amilanarse. De hecho, será herida en Forbach y condecorada por su valentía.

Lefebvre se distingue en la toma de Arlon y en la de Dinant, en la victoria de Fleurus, y es trasladado al ejército de Sambre-et-Meuse, sirviendo bajo las órdenes del General Kléber y del General Lazare Hoche. Presente en Altenkirchen y en Wetzlar, en Friedberg, en el pasaje del Rhin en Neuwied, pasa al ejército de Mayence (Magúncia), cuyo mando asume por intermitencias. Herido en Pfullendorf, se convierte en gobernador militar de París en 1799. Designado por el Consejo de los Quinientos como candidato al Directorio, no consigue ser elegido.

Unido a la suerte del General Napoleón Bonaparte, cliente moroso de su mujer Catherine como el pretencioso pero pobre Joseph Fouché, Lefebvre juega un importante papel durante el golpe de Estado del 18 Brumario. Napoleón nunca se olvidará de él y, agradecido, le convierte en presidente del Senado en diciembre de 1799. Mejor aún: Lefebvre es ascendido a mariscal del 1er Imperio durante la primera promoción de mariscales, y "Gran Aguila" de la Orden de La Legión de Honor. Su edad y su perfecto conocimiento de los reglamentos de infantería le convierten en un buen comandante de retaguardia, pero sus maneras rudas y el desenvuelto comportamiento de su mujer Catherine Hubscher, que no ha renunciado a sus costumbres de mujer del pueblo, irritan al Emperador cuando la pareja aparece en la Corte de Las Tulerías.

A Fouché, durante los sangrientos días revolucionarios, Catherine había espetado: "...cuando seas ministro, yo seré duquesa!", lo que equivalía a decir que cuando las gallinas tuviesen dientes, ella sería más que una simple lavandera del barrio de Las Tulerías. Sorprendentemente, esa frase parece haber sido premonitoria: Joseph Fouché, "el Carnicero de Lyon", se convirtió efectivamente en ministro imperial y Catherine Hubscher en "Madame la Duquesa de Dantzig".

En 1807, Lefebvre vuelve a los campos de batalla. El Emperador le confía el asedio de Dantzig. El 27 de mayo, la plaza capitula y Lefebvre recibe, en recompensa, el ducado de Dantzig. De este modo, su mujer lavandera, además de ser esposa de un mariscal, se convierte en duquesa.

Enviado a España en 1808, Lefebvre es victorioso en Durango, toma Bilbao y Santander, derrota a los británicos en Guenes, Valmaceda y toma Segovia. Destinado nuevamente a Alemania, durante la campaña contra Austria, y puesto a la cabeza de los Bávaros, es presente en Abensberg, Eckmühl y en Wagram. En Rusia toma el mando de la infantería de la Vieja-Guardia, combatiendo admirablemente durante la campaña de Francia.

Será uno de los mariscales que convencerá a Napoleón que abdique en Fontainebleau y vota su deposición. Durante los Cien-Días, vuelve a unirse a Napoléon que le hará Par de Francia sin mando concreto. Tras Waterloo y la IIª Restauración, Luis XVIII le destituye momentáneamente para castigar su trahición. Sin embargo, en 1819, le devuelve su rango en la Cámara de los Pares. Un año después, fallece tras haber elegido él mismo su tumba en el cementerio del Père-Lachaise.

Catherine Hubscher perdería antes a uno sus dos únicos hijos supervivientes:

Joseph, llamado "Coco", nació en 1802 y falleció en 1817. El segundo, Marie-Xavier-Joseph, nacido en 1812, viviría hasta 1885, siendo 2º duque de Dantzig y Par de Francia a partir de 1820.

La pareja había adquirido en París un palacete en la calle del Cherche-Midi, en 1808, y en el departamento de Seine-et-Marne, el Castillo de Combault en la localidad de Pontault-Combault (hoy sede del ayuntamiento).

Napoleón les concedió el título de "Duques de Dantzig" el 28 de mayo de 1807, y el rango de Pares de Francia el 2 de junio de 1815.

Catherine Hubscher y François Joseph Lefebvre formaron la más original pareja que existió en la Corte Imperial Francesa. Célebre fue Catherine por su llana manera de hablar, con su rudo lenguaje de calle, su vitalidad y su jocosa costumbre de decir las cosas tal y como eran, no olvidandose nunca de sus humildes orígenes de lavandera.

Se ganaría el célebre apodo de "Madame Sans-Gêne" (Señora Sin-Reparo, apodo que le fue dado póstumamente por el actor Victorien Sardou), al hablar al Emperador y a la Emperatriz Josefina de tu a tu, como si nunca hubiesen cambiado las cosas desde 1789. Llegó incluso a tener una tremenda trifulca con Napoleón que intentó presionar a Lefebvre para divorciarse de ella y casarle con otra mujer más refinada; en el curso de la discusión, ésta le recordó que le adeudaba aún todas las facturas impagadas de la lavandería desde tiempos de la Revolución. Napoleón acabó por pagar su deuda: 3 Napoleones!

La admirable Catherine Hubscher fallecería quince años después de su enamorado esposo, en 1835.

 


domingo, 29 de marzo de 2015

LA DUQUESA DE KENDAL & DE MUNSTER



KENDAL & MUNSTER_Iª Duquesa de / 1st. Duchess of_Ehrengard Melusine von der Schulenburg, Baronesa von der Schulenburg, 1ª Duquesa de Kendal y de Munster, Condesa de Feversham, Baronesa de Glastonbury, Marquesa y Condesa de Dungannon, Baronesa Dundalk, Par de Inglaterra y de Irlanda, Princesa von Eberstein y del Sacro Santo Imperio Romano Germánico (Emden, Alemania, 25-12-1667 / Kendal House, Isleworth, Middlesex, Inglaterra, 10-05-1743). Fue hija del Barón Gustavus Adolphus von der Schulenburg y de Petronelle Oddie von Schwenken, y la amante del rey Jorge I de Gran-Bretaña, Elector de Hannover.

Ehrengard Melusine von der Schulenburg nació el 25 de diciembre de 1667 en la localidad alemana de Emden. Su segundo nombre de pila fue probablemente tomado de la legendaria Melusina, protectora de los linajes nobles europeos.

Introducida en la corte del elector de Hannover, fue nombrada dama de honor de la princesa-electriz Sofía y, no se aclara si antes o después de 1686, convertida en la amante del hijo de ésta, el príncipe-elector Jorge-Luis, del cual tuvo tres hijas ilegítimas convenientemente casadas:

-Anne-Luise Sophie von der Schulenburg, Condesa de Dölitz (1692-1773), quien casaría con Ernst-August Philipp von dem Bussche zu Ippenburg.

-Melusina von der Schulenburg, Condesa de Walsingham (1693-1778), que contraería matrimonio con Philip Dormer Stanhope, 4º Conde de Chesterfield.

-Margaret Gertrude von der Schulenburg, Condesa von Oeynhausen (1701-1726), unida a Albrecht Wolfgang, Conde von Schaumburg-Lippe.

Jorge-Luis sucedió a su padre y predecesor en 1698, en calidad de Príncipe-Elector de Hannover, asumiendo también el papel de candidato al trono de Gran-Bretaña como sucesor de su prima la reina Ana I, privada de descendencia directa.



En 1714, el Parlamento Británico, al fallecer la reina Ana I, última soberana de la dinastía Estuardo (Stuart o Stewart), le llamó para que ciñese la corona inglesa convirtiéndose en el rey Jorge I de Gran-Bretaña y de Irlanda.

Jorge I embarcó para las costas inglesas llevándose consigo a Ehrengard Melusine von der Schulenburg y, el 18 de julio de 1716, ésta fue creada duquesa de Munster, marquesa y condesa de Dungannon, y baronesa Dundalk con paridad irlandesa. Menos de un año después, el 19 de marzo de 1719, Melusine fue agraciada con nuevos títulos, esta vez dentro de la paridad inglesa: duquesa de Kendal, condesa de Feversham y baronesa Glastonbury.

Como insigne favor, y en nombre de una alianza anglo-imperial, el emperador Carlos VI de Austria concedería a la duquesa de Kendal y de Munster el título imperial de Princesa von Eberstein (Reichsfürstin von Eberstein), en 1723. Se cree que con dicha concesión imperial, el gesto confirma que Melusine casó secretamente con el rey Jorge I durante esa época.

Convertida en la mujer más poderosa de Gran-Bretaña y del Electorado de Hannover, Sir Robert Walpole dijo de ella que "era mucho más reina de Inglaterra que cualquiera de las que hubo antes..." .Y es que, a imagen y semejanza del contemporáneo y rival rey Luis XIV de Francia, casado morganáticamente con la marquesa de Maintenon, Jorge I de Gran-Bretaña había convertido a Melusine en su cónyuge entre bastidores pero también en la primera dama de su reino sin tener oficialmente el título.

La duquesa de Kendal hacía oficio de intérprete entre Jorge I y sus ministros británicos, ya que el rey nunca hizo el esfuerzo de aprender el inglés y siempre se expresó en su lengua materna estuviese en su feudo hannoveriano o en Londres. Semejante papel le daba, obviamente, mucho poder para hacer el bien o el mal, e intervenir en cualquier asunto de Estado.

Cuando Jorge I pasaba la temporada en Londres, la duquesa de Kendal residía en su propia casa, Kendal House, en Isleworth, Middlesex.



En su madurez, la duquesa de Kendal era conocida por su extrema delgadez y su figura esvelta, casi esperpéntica, nada agraciada según los cánones de entonces, aunque en la actualidad sería la envidia de ciertas damas de la alta sociedad. De hecho, en Hannover se la conocía popularmente como "la Espantapájaros" (en inglés "Scarecrow"), y en Londres como "the Maypole" (el Palo de Mayo o la Cucaña).

Es por ello que a Jorge I se le atribuía entonces ese peculiar gusto por las mujeres feas, ya que su también otra supuesta amante, la Condesa de Darlington, otra dama alemana nacida Charlotte-Sophia von Platen, Baronesa consorte von Kielmansegg (1675-1725), era más que oronda: una obesa de proporciones monstruosas, que se asemejaba a un barril de cerveza. En la corte inglesa se la conocía como "la Elefanta".

Pero lo cierto, respecto a la condesa de Darlington y de Leinster, es que ésta fue sin duda alguna su medio-hermana, una bastarda de su padre, el elector Ernesto-Augusto de Hannover, habida con la baronesa Clara-Elisabeth von Platen und Hallermund. Desde 1701, estaba casada con el barón Johann Adolf von Kielmansegg (1668-1717), Caballerizo Mayor del rey Jorge I, y madre de una hija que casaría con el 2º Vizconde Howe.

Mejor que su oponente la duquesa de Kendal, la condesa de Darlington se aclimató maravillosamente al ambiente cortesano de Londres, y recogía muchas más simpatías que Melusine entre los británicos que, erróneamente, asumían que era la otra amante del rey Jorge I.

Cuando Jorge I falleció en 1727, la duquesa de Kendal se retiró del escenario público sin ser molestada, falleciendo tranquilamente en 1743, a la edad de 76 años.


 

domingo, 1 de marzo de 2015

LA XIIª DUQUESA DE FLORIDIA



FLORIDIA_XIIª Duquesa de / 12ª Duchessa di_Lucia Migliaccio e Borgia, XIIª Duquesa de Floridia, VIIIª Princesa di Partanna e di Castura, XVIIIª Vizcondesa di Galtellin, VIIª Duquesa di Ciminna, XXVª Baronesa di Partanna (Palazzo Migliaccio, Siracusa, Sicilia, 18-07-1770 / Palazzo Partanna, Chiaia, Nápoles, 26-04-1826). Fue la heredera del ducado de Floridia, en Sicilia, esposa del Príncipe de Partanna, consejero de Estado del Rey Fernando IV de Nápoles y de Sicilia; ella misma fue Dama de la Corte Real Napolitana, Dama de la Orden de Maria-Luisa de España y de la Orden de la Cruz Estrellada. Viuda en 1812 y madre de 5 hijos, contrajo matrimonio morganático con el Rey Fernando IV de Nápoles y de Sicilia (Fernando I, Rey de las Dos-Sicilias) en 1814, tras enviudar éste de la reina Maria-Carolina de Austria.

Lucia Migliaccio Borgia nació en Siracusa, Sicilia, el 18 de julio de 1770, hija y heredera de Vincenzo Migliaccio e Bonanno, 11º Duque de Floridia y de San Donato, y Doretta Borgia e Rau, hija de los Marqueses del Casale y perteneciente ésta a la célebre familia oriunda de Játiva (Valencia, España), la noble casa de los Borja, duques de Gandía y marqueses de Lombay que, en Italia y con el papa Calixto III, pasó a italianizarse como "Borgia" en el siglo XV. Con semejante linaje y fortuna, Lucia no podía casarse con alguien de menor pedigrí y fue prontamente desposada en 1781 por Benedetto Maria III Grifeo, 25º Barón y 8º Príncipe de Partanna y de Castura (1755-1812), representante de una antiquísima y poderosa familia de Palermo de la cual ya se hablaba en el siglo XI. En el momento de la boda, la novia tan solo computaba 11 años y el novio 25!

La jovencísima Lucía aportaba en dote nada menos que el ducado de Floridia al matrimonio, del que era la heredera universal.

La flamante pareja formó inmediatamente parte de la animada corte napolitana y, en 1786, el príncipe fue nombrado diputado del reino de Sicilia, gentilhombre de la Cámara, consejero de Estado del Rey y caballero de la Insigne y Real Orden de San Genaro mientras que la princesa, debidamente presentada a los soberanos, se convirtió en una de las damas de honor de la reina Maria-Carolina de Austria y pronto condecorada con las órdenes de Maria-Luisa de España y de la Cruz Estrellada de Austria.




Semejante beldad no pasó inadvertida y pronto conquistó al rey Fernando IV, dada su proximidad con la familia real napolitana. Pese a sus numerosos y seguidos embarazos, la princesa fue asiduamente cortejada por el monarca y acabó cediendo ante su insistencia, convirtiéndose finalmente en su amante. De este modo, se inició una relación que iba a durar años y que estuvo condenada al secretismo mientras estuvieron vivos los respectivos consortes de uno y otro. Como amante del rey, la princesa de Partanna siempre jugó un discreto papel con poquísima influencia en el escenario cortesano. Moderada y prudente, Lucia nunca se valió de su ascendencia sobre el monarca para inmiscuirse en asuntos de gobierno que no le competían, como tampoco en otros de menor calibre como las pequeñas intrigas palaciegas. En eso, se diferenciaba enormemente de la reina Maria-Carolina que, desde su llegada a Nápoles, ya metía mano en todos los asuntos y gobernaba como si fuera ella el rey y no su marido Fernando.



El Príncipe de Partanna fallecería el 28 de marzo de 1812, dejando a su viuda a la cabeza de una colosal fortuna que aseguraba el futuro de su numerosa prole. Muerto el príncipe, tan solo faltaba que muriera la reina... Lucia y Fernando tuvieron que esperar a que Maria-Carolina, exiliada en Viena desde 1812, falleciera el 8 de septiembre de 1814 para poder regularizar su situación y acabar con un adulterio que duraba desde hacía años. Unos escasos tres meses después de que muriera la reina, Fernando IV y Lucia se casaron morganáticamente en Palermo el 27 de noviembre de 1814, lo que significaba que la princesa nunca podría ascender al rango de reina de las Dos-Sicilias, ni disfrutar de sus tratamientos y honores, y que los posibles hijos nacidos de aquella unión no podrían pretender a la Corona. En el momento de la boda, Lucia computaba 44 años y Fernando 63, por lo que la posibilidad de tener hijos era bastante remota, sobretodo en el caso de ella. A eso se sumaba el hecho de que Fernando IV había delegado gran parte de su poder en su hijo y sucesor Francisco, Duque de Calabria, al que había nombrado Príncipe Regente de Nápoles y de Sicilia.

Aqui cabría explicar cual era la situación del reino napolitano en ese momento. Desde que las tropas francesas del General Napoleón Bonaparte habían entrado victoriosamente en Italia (1796), Nápoles se vio en la imposibilidad de hacer frente a la imparable invasión gala y obligada a firmar el armisticio de Brescia (5 de junio). Posteriormente, se proclamaban las nuevas repúblicas de la Liguria, la Cisalpina (1797) y la Romana (1798), hechuras de los franceses y de los francófilos jacobinos italianos que se habían desembarazado de los principículos, duques y reyes de la mitad Norte de la península Itálica. Finalmente, Nápoles se vio abocada a declarar la guerra a los franceses el 23 de octubre de 1798, contando con su ejército de 70.000 hombres comandado por el general austríaco Karl von Mack y el inestimable apoyo naval inglés del almirante Nelson, y con la clara intención de liberar Roma y restaurar el poder papal. Seis días después, Fernando IV entraba triunfalmente en Roma como un conquistador pero, el 14 de diciembre, la contraofensiva francesa obligó al ejército napolitano a una pronta retirada que se tradujo en una llana derrota. Regresado a su capital, ahora amenazada por los franceses, y siendo insostenible la situación, Fernando IV no tuvo más opción que la de planear su embarque para Sicilia con toda su familia, su corte y su gobierno, llevándose en sus baúles las joyas de la Corona, gran cantidad de oro y un gran número de obras de arte de gran valor. Asi pues, el 21 de diciembre de 1798, Fernando IV y la familia real subían a bordo del Vanguard, navío de Lord Nelson que debía conducirlos hasta Palermo, capital siciliana, mientras delegaba en Francesco Pignatelli, Príncipe de Strongoli, poderes para representarle en Nápoles. Acto seguido y, en virtud de aquellos poderes reales, Pignatelli mandó prender fuego a toda la flota napolitana para evitar que los franceses la utilizacen para llegar hasta Sicilia. El 12 de enero de 1799, Pignatelli concluyó un armisticio que implicaba la ya inevitable entrada de los franceses en Nápoles... Sin embargo, los lazzari, leales al rey Fernando IV, se alzaron y unieron con la población civil para defender la capital del ejército invasor; no estaban dispuestos a facilitar la conquista a los franceses. Por desgracia y gracias a una estratagema, los galos consiguieron hacerse con el castillo de Sant'Elmo y bombardear la ciudad de tal modo que causaron unas 8.000 bajas entre los civiles, provocando la general desbandada y dispersión de los lazzari. Finalmente, los franceses entraron en la ciudad sitiada y proclamaron, con el apoyo de algunos nobles y burgueses francófilos, la República Partenopea el 23 de enero.

La temporada que pasó en Sicilia la familia real y su séquito se caracterizó, sobretodo, en planear cómo recuperar Nápoles y echar al invasor francés.

Gracias a que las tropas francesas fueron nuevamente mobilizadas hacia el Norte de Italia un 7 de mayo, dejando la capital del Vesuvio con una reducida guarnición, se presentó la ocasión para liberar Nápoles del ocupante. El cardenal Fabrizio Ruffo la aprovechó y armó su llamado Ejército de la Santa Fe, compuesto por 25.000 voluntarios y, contando con el soporte de la artillería inglesa, partió desde Calabria para unirse a los lazzari del temido bandido Fra Diavolo con el objetivo de reconquistar la capital del reino. Aquello causó el colapso de la República Partenopea y sus dirigentes tuvieron que rendirse al cardenal Ruffo; rendición que, por cierto, no fue aceptada por Lord Nelson y mucho menos por el rey Fernando IV, quien ordenó de inmediato prender a los cerca de 8.000 prisioneros para enjuiciarlos de manera expeditiva. La venganza de Fernando fue épica: 124 fueron condenados a muerte, 6 fueron perdonados, 222 fueron condenados a cadena perpétua, 322 a penas menores, 288 fueron deportados y 67 exiliados, y el resto liberado. Después de satisfacer su sed de venganza, Fernando se fijó el objetivo de liberar Roma y reponer en el trono de San Pedro al pontífice. Fue cosa hecha el 27 de septiembre de 1799.

El 31 de enero de 1801, la familia real volvía a Nápoles en medio de vítores y grandes festejos, celebrando el regreso del monarca y la liberación del reino con gran alegría. Un año después, en 1802, Nápoles y Sicilia fueron provisionalmente liberadas de tropas francesas, inglesas y rusas en virtud de la Paz de Amiens. En 1805, Fernando IV firmaba un tratado de neutralidad con los franceses, cosa que no le impidió permitir el libre paso, por su territorio, de un cuerpo expedicionario anglo-ruso que tenía por misión defender las fronteras de una posible invasión francesa. Después del desastre de Austerlitz, los rusos abandonaron Italia mientras los ingleses se retiraban en Sicilia.

A primeros de febrero de 1806, las tropas galas reorganizadas y dirigidas por Masséna volvieron a invadir el reino napolitano provocando la segunda estampida de la familia real... El 23 de enero, en medio del pánico general, Fernando IV embarcaba a toda prisa a bordo del Arquímedes para refugiarse en Palermo, sin sus hijos y sin su esposa la reina que se habían quedado atrás. El 14 de febrero, las tropas francesas entraban por segunda vez en Nápoles y Napoleón I declaraba derrocada la dinastía de los Borbones proclamando a su hermano José Bonaparte, nuevo rey de Nápoles como José I. A partir de ese momento, Fernando IV se ve confinado en su reino insular de Sicilia, defendido y protegido por los británicos, y no regresaría a Nápoles hasta la caída de Napoleón I y tras apresar y fusilar al usurpador Joaquín Murat que, desde 1808, ceñía la corona napolitana (octubre de 1815). De hecho, Fernando IV recuperó el trono de Nápoles uniéndolo al de Sicilia para refundar sus dos reinos en uno solo: el Reino de las Dos-Sicilias, y adoptando el ordinal de Fernando I.



Volviendo al hilo inicial, Fernando consigue liberar Nápoles de las garras napoleónicas tras su victoria en la batalla de Tolentino (3 de mayo de 1815) sobre el rey usurpador Joaquín I Murat. El 8 de diciembre de 1816, se opera la unión de Nápoles con Sicilia para conformar el nuevo Estado de las Dos-Sicilias, siendo regente el príncipe heredero Francisco de Borbón, Duque de Calabria. Obviamente, Fernando regresó a su capital dando el brazo a su nueva consorte Lucia Migliaccio, con la que se había casado morganáticamente para no dificultar la línea de sucesión al trono. Sin embargo, y pese a todo, el príncipe-regente nunca aceptó de buen grado que su padre casase con su antigua amante... Se puede decir que el heredero no se llevaba nada bien con su madrastra, a la que despreciaba por ser nada menos que el auténtico amor de su padre, cosa que le dolía sobremanera y ofendía la memoria de su madre.

Asi las cosas, Lucia seguía siendo oficialmente la Princesa de Partanna y Duquesa de Floridia a ojos del Mundo, aunque estuviera legalmente casada con el rey Fernando I de las Dos-Sicilias. El príncipe-regente Francisco no la hubiera tolerado de otro modo... y ella se contentó con esa delicada situación: ser esposa de un rey sin ser su reina.

En 1823, Lucia recibió de su real marido una vasta finca sobre la colina del Vomero, otra en Certosa di San Martino y un puñado de villas palatinas entre las que sobresale la Villa Carafa di Belvedere. En su finca principal, la princesa Lucia mandó construir un palacio de estilo neoclásico conocido como Villa Floridiana, y otro próximo de menor dimensión llamado Villa Lucia. En ambas villas vivieron tranquilamente el rey y su esposa, ajenos a cualquier asunto de Estado.

Fernando I moriría el 4 de enero de 1825 y Lucia, su viuda, le sobreviviría un año y tres meses. Tras la muerte de la Princesa Vda. de Partanna, acaecida el 26 de abril de 1826, todas sus propiedades fueron heredadas por los hijos de su primer matrimonio, quienes se repartieron sus posesiones en dos partes.