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sábado, 31 de marzo de 2018

LA MARQUESA DE SÉGUR




SÉGUR_Marquesa de / Marquise de_Louise Anne Madeleine de Vernon de Beauval, Marquesa y Condesa de Ségur (Haití, Isla de La Española, Caribe, ca. 1729 / París, Francia, 12-03-1778). Fue una criolla, hija y co-heredera de un rico plantador del Caribe, dama de la alta sociedad parisiense y esposa de un mariscal de Francia y ministro de la Guerra.

Hija de Alexandre de Vernon de Beauval*, un rico colono y plantador francés  (fallecido en La Croix des Bouquets, Haití, en 1729), y de Anne Elisabeth Du Vivier, rica criolla de Santo-Domingo (su segunda esposa), Louise Anne de Vernon, convertida en una rica heredera “americana”, abandonó el Caribe y se instaló en París buscando pretendiente.

Fue en uno de los salones literarios parisinos dónde conoció al aguerrido oficial Philippe-Henri de Ségur, Marqués de Ségur y Barón de Romainville, de cinco años mayor que ella, y convalesciente de una herida de guerra. Es un aristócrata tradicional, curtido militar y conocido cortesano de Versailles, nieto del duque Felipe II de Orléans, con mucho abolengo, sangre real y muchas más deudas. Alto oficial del ejército galo, coronel de regimiento, ha hecho las campañas de Italia y Bohemia, ha sido herido en Raucoux (Flandes), y ha perdido un brazo en la batalla de Lawfeld (1747), que le mereció un ascenso a rango de brigadier, y suceder a su padre en el cargo de teniente-general de los ejércitos del rey en las provincias de Champaña y de Brie.

“Mademoiselle de Vernon, sin ser de una belleza regular, ofrecía en toda su persona un raro conjunto de seducciones. Alta, esbelta, bien proporcionada, tenía –dijo la Condesa de Genlis, que la conoció muy bien- “hermosos dientes, una dulce fisionomía, un talle encantador y mucha elegancia en el porte y en la manera de desenvolverse. La dulzura y la bondad formaban parte de su carácter. Era amada por todo el mundo y lo merecía.” Su considerable fortuna hacía de la joven “americana” un partido muy buscado entre la alta sociedad francesa.

Ella tenía fortuna y atractivo, él pedigrí y fama. Estaba cantado que iban a casarse, cosa que se hizo finalmente el 3 de febrero de 1749. Las 120.000 libras de dote de la novia permite a Philippe-Henri de Ségur, al borde de la ruina, continuar sus campañas militares para el rey Luis XV. El contrato matrimonial fue firmado en Versailles, en presencia del rey y de la reina, y la boda celebrada en la parisiense iglesia de Saint-Eustache.

En agosto de 1749, el marqués de Ségur es ascendido al rango de mariscal de campo. Cuatro años después, Luis XV le concede el gobierno del condado de Foix (1753).

Mujer de ingenio y culta, la flamante marquesa de Ségur participará con toda naturalidad de esa brillante sociedad de los salones parisinos. En ellos, conocerá al mejor amigo de su marido, el Barón de Besenval. El encuentro será un flechazo y, en poco tiempo, se convertirán en amantes a lo largo de dos décadas.

Reparte su existencia entre el Hôtel de Ségur, en la calle Saint-Florentin, y el Hôtel de Besenval, en la calle de Grenelle –hoy sede de la Embajada Suiza-, con pasmosa naturalidad. Sus inquietudes intelectuales se centran, sobretodo, en las artes y bellas letras.

En 1753, daría a luz a su primer hijo: Louis-Philippe de Ségur, Conde de Ségur, que aseguraría la continuidad del linaje.

En 1756, nacería su segundo hijo: Joseph Alexandre Pierre, Vizconde de Ségur. Pero, al respecto de ese segundo feliz acontecimiento, surge una duda sobre la paternidad del niño y las sospechas apuntan a que el verdadero padre sería Pierre Victor de Besenval de Brünstatt, Barón de Besenval, su amante y el mejor amigo del Marqués de Ségur. Y las sospechas tomarían más fuerza con el paso del tiempo: el joven vizconde de Ségur tendrá gustos literarios muy parecidos a su padre natural.

En cualquier caso, el marqués de Ségur reconoce al segundo como al primogénito como sus hijos legítimos, aún siendo sabedor de la relación adúltera de su esposa con su mejor amigo suizo.

Cuando estalla la Guerra de los Siete Años, el marqués de Ségur vuelve a los campos de batalla, y a batirse en Hastenbeck (1757), Krefeld (1758) y Minden (1759), es nombrado inspector general de infantería y teniente-general de los ejércitos el 18 de mayo de 1760. En octubre del mismo año, es hecho prisionero en la batalla de Klostercamp. Convertido en huésped forzoso del rey de Prusia, se distrae de su cautiverio con los correos enviados por su amigo Besenval. Tras la firma del Tratado de París, que pone fin al conflicto europeo, Ségur es liberado y devuelto a Francia en 1763. Regresado a la corte, Luis XV le condecora caballero de la Orden del Espíritu Santo para premiar sus hazañas militares, y es recibido solemnemente en el seno de la primera orden del reino el 7 de junio de 1767.



Es en 1763, cuando el dibujante Carmontelle hace el retrato de la Marquesa de Ségur, sentada de perfil y con su perrito en su falda.

Con el cambio de reinado, y demostradas sus capacidades como gobernador del Franco-Condado en 1775, su nombre ya es barajado en el entorno de Luis XVI para asumir la dirección del ministerio de la Guerra. El marqués está a punto de alcanzar el zénit de su carrera como general y cortesano. Sin embargo, su esposa la marquesa cae enferma y fallece en 1778. Ocho años antes, François-Hubert Drouais había pintado su último retrato conocido.

Viudo, el Marqués de Ségur se queda solo al cuidado de sus dos hijos, junto con su madre la Condesa Viuda, también inmortalizada junto a su primer nieto por Carmontelle.

En diciembre de 1780, Luis XVI le nombra Secretario de Estado en la Guerra (lo que hoy correspondería al cargo de ministro de Defensa). Ségur creará el estado-mayor general permanente (1783), y adopta importantes reglamentos para reformar y mejorar los cuarteles y hospitales militares. Se le atribuye la autoría del reaccionario “Edicto de Ségur” de 1781, que exigía cuatro cuarteles de nobleza a los aspirantes a oficiales, pero al parecer nunca aprobó esa medida discriminatoria.

Nombrado mariscal de Francia el 13 de junio de 1783, dimite de su ministerio el 29 de agosto de 1787 y toma su retiro. Dos años después, la retratista Elisabeth Vigée-Lebrun lo inmortalizaría con su uniforme de mariscal y todas sus condecoraciones (1789).

Durante la Revolución y el régimen del Terror, es arbitrariamente encarcelado en la cárcel de La Force, en París y, después de su liberación, se ve reducido a vivir en la mayor indigencia imaginable. El futuro emperador Napoleón I, entonces Primer Cónsul de Francia, apiadado por su situación y para reparar las injusticias revolucionarias, le concedería una pensión en 1800. El viejo mariscal moriría un año después, el 3 de octubre de 1801, justo cuando su primogénito se convierte en diputado del Cuerpo Legislativo y entra en el favor de Bonaparte, empezando una meteórica ascensión en una Francia que pasa de republicana a imperial: miembro del Consejo de Estado, Gran Maestre de Ceremonias, miembro de la Academia Francesa, Gran Águila de la Legión de Honor (Gran Cruz), conde del Imperio y senador…

LA DESCENDENCIA

Los marqueses de Ségur, casados en 1749, tuvieron 2 hijos varones:

1-Louis-Philippe Charles de Ségur (1753 – 1830), Conde de Ségur; c.c. (1777) Antoinette Elisabeth d’Aguesseau, tuvieron a:

1-1_Octave Henri Gabriel de Ségur (1779 – 1818), Conde de Ségur; c.c. (1797) Marie Félicité Henriette d’Aguesseau, tuvieron a:

1-11_Henri Raymond Eugène de Ségur (1798 – 1869), Conde de Ségur, Par de Francia; c.c. (1819) Condesa Sofia Fiodorovna Rostopchina (1799 – 1874) => con descendencia

1-2_Philippe Paul de Ségur (1780 – 1873), Conde de Ségur; c.c. (1806) 1º/ Antoinette Charlotte Le Gendre de Luçay (1787 – 1813); c.c. (1826) 2º/ Marie Françoise Célestine Gabrielle de Vintimille (1787 – 1862), padres de:

1-22_Paul Charles Louis Philippe de Ségur (1809 – 1886), Conde de Ségur

1-23_Marie Charlotte Antoinette Laure de Ségur (1810 – 1883)

1-24_Célestine Marie Amédée de Ségur (1830 – 1918)

1-25_Marie-Laure de Ségur (1832 – 1867)

2-Joseph Alexandre Pierre de Ségur (1756 – 1805), Vizconde de Ségur; con 1º/ Louise Julie Careau; 2º/ Marie Reine Claude Chartraire de Bourbonne (1764 – 1812), padres de:

2-1_Alexandre Félix de Ségur (1781 - 1805).

2-2_Alexandre Joseph de Ségur (1793 – 1864) c.c. (1819) Caroline Mathilde Mathieu de Mauvières (1798 – 1855), padres de:

2-22_Marie Sophie de Ségur (1824 – 1903)



NOTA:


[*]_Alexandre (de) Vernon (de) Beauval, un hábil hombre de negocios con visión de futuro, se había constituido en la colonia caribeña de Santo-Domingo una extensa plantación entre los años 1690 y 1710. Ese burgués, mitad comerciante mitad colono, formaba parte de esos hombres que, resintiéndose de las limitaciones de la llanura de Léogane, dónde se había establecido, pusieron sus ojos ssobre las frondosas sabanas de Cul-de-Sac. Presintiendo la llegada de la edad del azúcar, solicitaron grandes concesiones y compraron tierras que reunieron con la expectativa de enriquecerse. En 1690, Alexandre Vernon, asociado con un tal Pierre Roland llamado La Flèche, hereda su concesión y la revende en 1700, a otro pionero llamado Bacon de Gazal, pero conserva vastos terrenos que posee a orillas del río Boucan Brou et del de Orangers. En 1688, se había adueñado de un conjunto  impresionante de tierras después de comprar la parte de los herederos de un tal Morand, su asociado del momento. A estas adquisiciones, añadirá los bienes de Marie Dubois, hija de un gran terrateniente del Oeste y viuda de Simon de La Buxière, otro gran propietario con bienes considerables. Al término de compras, ventas y concesiones coronadas por un hermoso matrimonio “criollo” con la viuda de La Buxière, Alexandre Vernon añade la partícula a su apellido, creyendo erróneamente que le dará las apariencias de la nobleza, y entra en el Consejo Superior del Petit-Goave, pronto relocalizado en Léogane, tomando asiento entre 1701 y 1711. El 3 de setiembre de 1709, el consejero asienta su ascensión económica y social al casar su hija Marie-Thérèse con Claude de Santo-Domingo, un oficial francés procedente de Nantes y cuyos antepasados eran oriundos de Burgos, que será finalmente ascendido a teniente del rey en el Petit-Goave y luego de Léogane. Alexandre de Vernon, tras enviudar de Marie Dubois, contrae un segundo matrimonio con Anne Elisabeth Du Vivier (o Duvivier), que pertenece a una numerosa y adinerada familia de la zona. De este segundo matrimonio celebrado en 1726, nacería Louise Anne Madeleine de Vernon, futura Marquesa de Ségur. Su nacimiento implicará el reparto de los dominios de Vernon entre las dos herederas, Marie-Thérèse de Santo-Domingo y Louise Anne de Ségur. Para la primera serán las posesiones de Santo, la explotación de índigo de Léogane (prontamente reconvertida en una  gran explotación azucarera), cuyo valor asciende a 3.045.600 libras. Para la segunda, un capital de 2 millones ciento-treinta y cinco mil ochocientos cuarenta libras.   

domingo, 18 de marzo de 2018

LA MARQUESA DE LAGE DE VOLUDE





LAGE DE VOLUDE_Marquesa de / Marquise de_Stéphanie Béatrix Etiennette de Fuchsamberg d’Amblimont, Marquesa de Lage de Volude (París, 17-04-1764 / Baden-Baden, Alemania, 07-12-1842). Fue una cortesana y dama de honor de la Princesa de Lamballe.

Hija de Claude Marguerite François Renart de Fuchsamberg, 3er. Marqués y Conde d’Amblimont (1736-1797), Señor de Saint-Fort, Le Bouquet y otros lares, teniente de la Marina Real y caballero de la Orden de Nuestra Señora del Monte-Carmelo y de San Lázaro de Jerusalén, y de la dama Marie-Anne de Chaumont-Quitry. Su bautizo, celebrado en la parisina iglesia de Saint-Eustache el 19 de abril de 1764, fue acorde con su alta cuna: el Duque de Choiseul y su hermana la Duquesa de Gramont la sostuvieron sobre la pila bautismal.

Pasa su despreocupada infancia entre París y el castillo de Saint-Fort-sur-Gironde. Por espacio de 4 años, estuvo a cargo de su tío, el Conde de Quitry, quien cuidó su educación.

En 1779, la joven celebra su décimo sexto cumpleaños, momento en el que su familia ya baraja buscarle el marido adecuado. Su padrino, el Duque de Choiseul, que contaba con importantes amistades (entre ellas la Reina María-Antonieta y el Duque de Penthièvre), se había encargado de hablar de su ahijada a la Reina y, como primer favor, la Señorita d’Amblimont se ve agraciada por el Rey con el usufructo del apartamento de su madre en el Arsenal de París que, en caso de renunciar a él, iba a ser atribuido al Conde de Artois, hermano menor de Luis XVI.

Por la misma época, la joven damisela fue presentada al Duque de Penthièvre y a su nuera, la Princesa de Lamballe. Gustó a la princesa quien, encantada por su gracia y su vivacidad, la “adoptó” como su protegida.  De hecho, se convirtió prontamente en una compañía indispensable para la princesa. La formó a su gusto y le proporcionó una educación mucho más amplia, como la que ella había recibido. Compañera inseparable de Madame de Lamballe, la señorita d’Amblimont la sigue en todos sus viajes y desplazamientos a los castillos del Duque de Penthièvre: Eu, Vernon, Sceaux, Crécy, Anet, Rambouillet…

La Princesa de Lamballe, como protectora de la señorita d’Amblimont, pensó entonces en buscarle al pretendiente ideal. Los candidatos no se hicieron esperar y, entre todos ellos, sobresalió un joven que había abrazado la carrera de marino, rico, de buena familia, amable y con buen físico: Joseph Paul Jean,  Conde de Lage de Volude (1763-1799).

El contrato matrimonial fue entonces establecido con el permiso del Rey, de la Reina, de Monsieur, del Conde de Artois, de Madame Elisabeth, de las princesas Adelaida, Luisa y Sofía de Francia, del Duque de Penthièvre y de la Princesa de Lamballe, y firmado en Versailles el 13 de enero de 1782. Tres días después se celebraba la ceremonia en la capilla del Palacio de la Guerra, ante el obispo de Saintes, Monseñor de La Rochefoucauld-Bayers, y con una lista de invitados ilustres: entre ellos estaban su tío el Conde de Quitry, sus primos el Marqués de Castellane y el Conde de Moriolles. El novio tan solo computaba 19 años (nacido en 1763), teniendo por padrinos a su abuelo el Conde de Kergariou, y a su prima-hermana la Señorita de Guébriant, futura Marquesa de Las Cases y dama de honor de la Princesa de Lamballe. La flamante pareja fue entonces instalada en el apartamento del Arsenal para su luna de miel, mientras se estaba adecentando su futura residencia, el Hôtel de Toulouse. Acuden a todos los bailes, espectáculos, cenas y paseos, formando parte de todas las fiestas de alto copete, tanto en Versailles como en París,… Y seguirán así hasta que truene la Revolución.

Del matrimonio nacerían 3 hijas:

-Marie Louise Stéphanie Béatrix Nathalie de Lage de Volude, c.c. (1802) Coronel Thomas Sumter Jr., diplomático y militar de EE.UU. => con descendencia

-Anne Joséphine Françoise Stéphanie de Lage de Volude, c.c. (1809) Louis-François, Conde d’Isle de Beauchesne. => con descendencia

-Jeanne Henriette Calixte Stéphanie de Lage de Volude (1790-1800 )

Durante la tormenta revolucionaria se impuso el exilio. El régimen de terror que conllevó masacres, saqueos, confiscaciones, asesinatos y ejecuciones expeditivas sin apelación, empujó a todos aquellos que habían optado a quedarse en Francia después del 14 de julio de 1789, a temer realmente por sus vidas. Luis XVI había pasado ha ser "Rey de los Franceses" tras jurar la Iª Constitución de 1791, y su pérdida de poder dejaba sin protección al clero y a la nobleza. Versailles ha dejado de ser la sede del gobierno y de la corte, y el palacio de Las Tulerías se ha convertido en la cárcel de la familia real. Pronto, un derrocado Luis XVI y su familia son encarcelados en peores condiciones en el Temple. Las cárceles se llenan de aristócratas y contrarrevolucionarios arbitrariamente denunciados, de las que salen para ser masacrados o para conducirles ante la guillotina. La gran amiga y antigua protectora de la Marquesa de Lage de Volude, la Princesa de Lamballe, es incluso bestialmente linchada en plena calle, su cadáver desnudado, su cabeza cercenada para pasearla sobre una pica y presentarla a la ex reina para que "bese a su amada amiga" el 3 de setiembre de 1792. El horror inunda París y recorre las provincias. Castillos, iglesias y conventos son saqueados e incendiados, sus ocupantes masacrados. Ya nadie está seguro en ninguna parte bajo el régimen del Terror impuesto por Robespierre.

La Marquesa de Lage de Volude opta entonces por emprender la ruta del exilio e instalarse en España entre 1794 y 1800, lo que no le impedirá hacer un par de viajes a Suiza y a Inglaterra. Entre mayo y junio de 1796, se encontró residiendo temporalmente en Edimburgo. Mientras, su padre y su marido se enrolan en la Armada Española y se ponen al servicio del rey Carlos IV.

El 14 de febrero de 1797, la Armada Española, bajo las ordenes de Don José de Córdoba, se encuentra frente a frente con la flota británica del almirante Jervis, ante el cabo de San Vicente. El Marqués de Amblimont, padre de la marquesa, se encuentra al mando de un navío de tres puentes con 110 cañones. Del lado español, el enfrentamiento toma un mal giro. La batalla está, de antemano, perdida. Sin embargo, el impetuoso D’Amblimont no se amedrenta y se lanza en medio de las filas enemigas y consigue salvar a su gente pero a un precio muy alto: una bola de cañón le siega el cuerpo por la mitad. Su sacrificio suscita la admiración entre los marinos españoles, guardando de él un glorioso recuerdo: “dejando en la marina española la memoria de un pundonoroso jefe y de un soldado bizarro, recuerdo que siempre se menciona en los anales de nuestra armada, con orgullo y honra.”

Cuatro años antes, su cuñado Jean-Henri, Vizconde de Volude,  había caído bajo las balas francesas en Quiberon, junto con su tío el Conde de Kergariou.

Los duelos se sucedieron en esos tiempos tan convulsos. Después del suegro, vino la muerte del cuñado, del padre y finalmente del marido en actos de guerra. Poco después es la hija pequeña la que fallece el 12 de abril de 1800, en Madrid, con apenas 10 años de edad.

El 14 de setiembre de 1800, la Marquesa de Lage de Volude regresa a Francia, después de siete años de ausencia. Tuvo al menos la alegría de poder reencontrarse con su madre, la Marquesa Vda. d’Amblimont, quien se había visto echada de su castillo de Saint-Fort, confiscado por la nación y vendido, obligándola a buscar alojamiento en la ciudad de Saintes, dónde se habían reunido la mayoría de sus parientes y amigos, recién salidos de las cárceles o regresados del exilio.

Con su regreso a Francia, la marquesa había llevado a cabo gestiones para obtener su eliminación de las listas de los emigrados. El 1 de julio de 1801, los jueces la autorizaban a entrar nuevamente en posesión de los bienes que no se habían incautado como bienes nacionales y vendidos. ¿Qué quedaba de la fortuna de su padre y de su difunto marido? La República había alienado los bienes del Marqués d’Amblimont por valor de 526.555 francos, y los del Marqués de Lage de Volude por 1.009.748 francos. Afortunadamente, las autoridades pasaron por alto dos casas situadas en Rochefort: el palacete d’Amblimont, convertido en la sede de la alcaldía, y el palacete de la marquesa ubicado en el puerto. El 29 de noviembre de 1801, la marquesa vendió el palacete de su padre al ciudadano Philippe Augier, empresario y subprefecto del lugar, y conservó la casa de su madre para darla como dote de una de sus hijas. Buscó también recuperar los bienes perdidos, confiscados y subastados, implicándose en varios procesos judiciales que no llegaron a buen puerto. Menos suerte tuvo en su intento de recuperar el apartamento de su madre en el Arsenal de París. El gobierno se había hecho con él y lo había afectado a la Biblioteca Nacional.

El 20 de marzo de 1802, la primogénita de la marquesa, Nathalie, regresada de América, casaba con el coronel Thomas Sumter Jr., representante de los Estados-Unidos, hijo del general del mismo nombre, miembro del congreso y uno de los más ilustres compañeros de armas de George Washington.

En marzo de 1809, es la segunda hija quien casa con el Conde d’Isle de Beauchesne (o Beauchaîne), hijo del Marqués d’Isle, antiguo teniente-coronel del regimiento Noailles-Dragones, y de una Du Breuil de Théon, dos nombres de antiguo abolengo de Saintes.

La Condesa Vda. d’Amblimont murió el 4 de mayo de 1812. Empieza entonces la fiebre de los viajes para la marquesa: Burdeos, Agen, Toulouse, Montpellier, Nimes, París, Versailles, Rambouillet, Citran, Clisson, La Bretesche, Esclimont, Dampierre,… No puede estar quieta en un mismo sitio y visita incansablemente a sus viejas amistades para compartir recuerdos y penas.

En 1825, enferma durante su estancia en Rambouillet, la marquesa escribe su testamento de su propia pluma. Pero la muerte se hace esperar. Es durante su estancia en el gran ducado de Baden (Alemania Occidental, actual land Baden-Württemberg), cuando fallece tranquilamente a la edad de 78 años, el 7 de diciembre de 1842. Había ido allí para hacer una cura termal.




domingo, 12 de junio de 2016

LA IVª MARQUESA DE ALORNA




ALORNA_IVª Marquesa de_Leonor de Almeida Portugal y de Lorena Lencastre, Condesa von Oeynhausen-Gravenburg, Condesa y IVª Marquesa de Alorna, IXª Condesa de Assumar (Sao Jorge de Arroios, Lisboa, Portugal, 31-10-1750 / Coraçao de Jesús, Benfica, Portugal, 11-10-1839).
Era la hija primogénita del 2º Marqués de Alorna y 4º Conde de Assumar, Don Joao de Almeida Portugal y de Doña Leonor de Lorena y Távora.
Fue una célebre escritora de cartas pre-románticas portuguesa que Alessandro Herculano comparaba a Madame de Staël, con la que tenía muchos puntos en común.

Doña Leonor de Almeida ha dejado una obra poética (Oferenda aos Mortos) y epistolar considerable aún en gran parte inédita. Su correspondencia será en breve publicada, más concretamente sus cartas a la Condesa de Vimioso, Doña Teresa de Mello Breyner apodada "Tirce", durante su reclusión en el convento de San Félix de Chelas, en Lisboa. Tenía 9 años de edad en 1759, cuando se produjo la exterminación de su familia materna, los Távora, de manos del Marqués de Pombal, primer ministro de José I, en un sangriento ajuste de cuentas que provocó una honda impresión en toda Europa y marcó durante décadas la memoria de las gentes.

Enclaustrada a lo largo de dieciocho años, como su madre y su hermana María, futura Condesa de Ribeira Grande, y los próximos de la Casa de Távora. En el convento empleará su tiempo en leer, escribir y tener su propio salón de poesía, cosa que conservará una vez recobrada su libertad en su residencia de Bemfica. Adquiere una cultura enciclopédica y se adhiere a las ideas ilustradas. Corresponde bajo el seudónimo arcadiano de "Alcipe" y adquiere renombre en el mundo de las Letras como "Outeiros de Chelas" (Eminencias de Chelas).

Tras haber casado con el Conde Karl Peter Maria Josef August von Oeynhausen-Gravenburg (1739-1793), caballero de la Orden de Cristo y embajador plenipotenciario de la corte portuguesa a Viena, nuestra protagonista se instala en la capital austríaca donde sería objeto de la gran estima de la emperatriz Maria-Teresa I.

Su enorme bagaje cultural, su carácter amable y sus múltiples talentos artísticos le abren por igual las puertas de las cortes de Madrid, Versailles y Londres.

Ella y su marido, tras su brillante embajada en Viena, regresaron a Lisboa a finales de la década de 1780. Por entonces, la bella condesa de Oeynhausen-Gravenburg, cuyo marido había sido nombrado gobernador de los Algarves y que falleció el 3 de marzo de 1793, teniendo apenas 54 años, gozaba de gran fama. Muy apenada, la viuda se retiró con sus hijos en sus propiedades de Almeirim y de Almada. Entregada a la educación de su prole, se vió prontamente estimada por todos gracias a sus obras benéficas para con los pobres, y por financiar una pequeña escuela para que enseñara a las niñas de familias humildes a coser, leer, escribir y a hacer las tareas domésticas propias de una mujer.

Muy considerada y respetada por la Familia Real, no tardó en ser nombrada dama de honor de la Princesa Doña Carlota Joaquina de Borbón, esposa del heredero del trono; se le encargó entonces elaborar los diseños para la decoración interior del Palacio de Ajuda pero que nunca llegó a ejecutar.

Tras la muerte de su padre en 1802, partió para Madrid y de allí a Londres, donde se demoró más de lo que tenía planeado al recibir inquietantes noticias de la invasión francesa y de la marcha al exilio brasileño de la Familia Real Portuguesa. En la ciudad del Támesis, frecuentó asiduamente los salones aristocráticos y elegantes de la alta sociedad, como también la casa del embajador luso Domingo de Sousa Couthino, conde de Funchal.


Pese a todo, la dama regresó a Portugal en 1809, encontrándose en una situación crítica: su hermano, el 3er Marqués de Alorna, Don Pedro José de Almeida Portugal, había marchado a Francia comandando la Legión Portuguesa tras haber mandado a Rio de Janeiro a sus hijos (fallecerían en la adolescencia). A instancias de los gobernadores del reino, la condesa vda. de Oeynhausen-Gravenburg fue invitada a abandonar sine die la ciudad del Tajo, por lo que se trasladó nuevamente a Londres, ciudad que no debía abandonar hasta 1813, cuando recibió por fin el permiso para regresar a su patria y se enteró del fallecimiento de su hermano. De vuelta a Portugal, residió en casa de su nieto el Marqués de Fronteira (Don José Trazimundo de Mascarenhas Barreto), en Benfica. Se dedicó entonces en rehabilitar la memoria de su difunto hermano, condenado como traidor a la patria por haber servido en el ejército napoleónico. Su lucha duró un decenio, harto difícil pero constante en su empeño, la condesa consiguió que el nombre de su hermano fuera borrado de la lista negra de los traidores y fue solamente en aquella época que nuestra dama pasó a ostentar públicamente el título de 4ª Marquesa de Alorna y 9ª Condesa de Assumar, como heredera de su hermano, último representante masculino de su linaje.

En 1822, su hijo el Conde Don Carlos-Ulrico de Oeynhausen-Gravenburg (14 de agosto), fallecía sin descendencia y la dejaba en la más absoluta tristeza. El título condal, heredado de su padre, era alemán y la titularidad acabó perdiéndose.

Su hija primogénita, Doña Leonor Benedita, había casado con el Marqués de Fronteira quien, andando el tiempo, pasaría a heredar del marquesado de Alorna por Real Decreto del 22 de octubre de 1839 y Real Carta de Julio de 1844. En cuanto al condado de Assumar, se declaró extinto y revirtió a la Corona.

Otras de sus hijas: Juliana, casaría sucesivamente con el 2º Conde de Ega, y con el Conde Strogonov; Henriqueta sería dama de honor de la reina Maria II; Luisa contraería matrimonio con Heliodoro Jacinto Carneiro de Araújo, gentilhombre de la Casa Real y consejero privado del rey Juan VI.

En 1826, la Marquesa de Alorna acude a la solemne apertura de las Cortes, en calidad de camarera mayor , y en 1828 como dama de honor de la Infanta Isabel Maria, en cuya sesión la infanta entregaba el Gobierno a su hermano, el Infante Don Miguel. Asistió al Te-Deum celebrado en honor de Don Pedro IV y Doña María II, cuando éstos entraron en Lisboa; presente en las exequias de Don Pedro IV, en la boda de María II con el Príncipe Augusto de Beauharnais-Leuchtenberg, no pudo hacer acto de presencia en el segundo enlace de la soberana con Don Fernando de Sajonia-Coburgo-Gotha, por su avanzada edad; aquello no impidió que los reyes fueran luego a visitarla en su residencia de Benfica.

La reina Maria II le concedió la banda de la Orden de Santa Isabel. La Marquesa de Alorna fue también dama de la Orden de la Cruz Estrellada (Austria).

Fallecería a sus 89 años.

Las obras de la Marquesa de Alorna serían publicadas póstumamente, al menos en parte.


Nota:

 
Mientras fue encarcelada junto con su madre y su hermana en el convento de Chelas, su padre fue preso en la Torre de Belém y luego trasladado a la fortaleza de Junqueira, como sospechoso de haber tenido conocimiento de la conspiración de los Távora-Aveiro. Dieciocho años después, y tras el fallecimiento del rey José I y el advenimiento de María I, todos los presos de Estado fueron liberados por orden de la nueva soberana, aunque muchos de aquellos rehusaron la libertad si no eran públicamente exculpados e inocentados. De entre ellos, nótese al Marqués de Alorna, cuyo único crimen fue estar emparentado con los Távora.

Muchos de aquellos presos fallecieron antes de verse nuevamente en libertad; las duras condiciones en las que fueron encarcelados son por lo menos escalofriantes: malos tratos, hambruna, suciedad, parásitos, enfermedades derivadas de la insalubridad de aquellas infectas celdas acabaron con gran parte de esos presos políticos. El propio marqués de Alorna correspondía secretamente con su mujer e hijas escribiendo mensajes con su propia sangre, al carecer de tinta y de pluma.




martes, 21 de abril de 2015

LA CONDESA DU BARRY



BARRY_Condesa du / Comtesse du_Jeanne Bécu de Cantigny alias de Vaubernier o Beauvarnier, Condesa du Barry, Dama de Louveciennes y de Saint-Vrain (Vaucouleurs, Lorena, 19-08-1743 / Plaza de la Concordia, París, 08-12-1793). Fue la última favorita oficial del rey Luis XV de Francia y la menos ambiciosa y la más bondadosa de todas las que le precedieron en el envidiado puesto.

Nacida en Vaucouleurs en 1743, Jeanne Bécu de Cantigny de Vaubernier, es hija natural de los amores de Anne Bécu de Cantigny con un ex-monje apellidado De Vaubernier o Beauvarnier, del convento de Picpus de París. Por parte de su madre, es nieta de Fabien Bécu, hombre apuesto y tenido como el más hermoso varón de la capital francesa, que posee un afamado restaurante, y de una auténtica dama de la añeja aristocracia gala, la Condesa de Cantigny. A favor de ese extaordinario matrimonio por amor, Fabien Bécu aprovecha para añadir el apellido de su esposa al suyo con el fin de pormenorizar su plebeya ascendencia. Su nieta es entonces educada en el parisiense convento de las damas de Sainte-Aure, como otras tantas muchachas de noble procedencia, bajo el nombre de "Señorita de Cantigny", mientras que su madre es convenientemente desposada con el señor Nicolás Rançon, miembro de la burguesía acomodada en 1749.

Tras su salida del convento, es empleada en casa de una noble viuda en calidad de "lectora" y de la cual es finalmente expulsada por otorgar sus favores al hijo de aquella. Sin embargo, sale del Castillo de La Courneuve ducha en los modales y buenas maneras de la sociedad aristocrática.

Empleada como vendedora en la famosa casa de moda de la Señora Mabille, Jeanne Bécu de Cantigny atrae por su gran belleza a toda una cohorte de aristócratas que pronto le abrirán las puertas de las mejores casas parisinas.

Convertida en la amante del caballero Jean Du Barry, que se hace llamar Conde du Barry-Cérès, un aventurero ya casado y padre de 1 hijo bajo cuyo techo se organizan juegos de mesa con fuertes apuestas, regenta su casa como si fuera su esposa y acoge con inigualable elegancia a ilustres invitados de la talla del mariscal-duque de Richelieu, quien la presentará sutilmente al rey Luis XV, tras organizar un encuentro accidental en Versalles. Inmediatamente prendado de la bella "Madame du Barry", la convierte paulatinamente en su amante, con la intención de casarse con ella pero, ante las presiones de la Familia Real, desiste de contraer un matrimonio morganático para finalmente presentarla oficialmente como su nueva favorita real. Para legalizar su situación, Luis XV la casa convenientemente con el hermano mayor del caballero Jean Du Barry, Guillermo, Conde Du Barry, aún soltero y viviendo apaciblemente en su provincia de Languedoc.

Tras las nupcias blancas, el conde regresa a sus tierras con una fuerte suma de dinero como única compensación por su papel de marido ficticio (5.000 libras), con el fin de dar un título y una posición a la nueva amante del monarca.



Extremadamente bella, elegante, ingeniosa y bondadosa, la Condesa Du Barry es tratada como una reina pero se ve rechazada de plano por las hijas y nietos del rey, escandalizados por su pasado algo más que dudoso y por su papel de favorita real en la Corte. Molesto también con ella el clan del duque de Choiseul, principal ministro y ex-protegido de la difunta Marquesa de Pompadour, al que le habría sido más grato que el rey hubiese elegido a su hermana la duquesa de Gramont como amante, para asegurar asi su puesto en el poder. Sus sinsabores en el entorno de la Familia Real aumentarán con la llegada de la joven esposa del Delfín Luis-Augusto (nieto de Luis XV y futuro Luis XVI en 1774), la archiduquesa María-Antonieta de Austria-Lorena, que la tendrá como única responsable de la caída del duque de Choiseul.

Respaldada por el mariscal-duque de Richelieu, por el duque de Aiguillon (joven pariente de Richelieu), por el canciller vizconde de Maupeou, la Condesa Du Barry será el origen y objeto involuntario de una evidente escisión en la corte y entre la opinión pública, y la imagen simbólica del partido monárquico (Barrysianos) frente al del partido parlamentarista liderado por Choiseul y su clan (Choiseulistas).

El enfrentamiento del ministro con la favorita seria decisivo en la inevitable caída en desgracia de éste por fraguar en secreto una guerra contra Gran-Bretaña a pesar de la desaprobación del rey. Descubiertos sus planes belicistas, Choiseul es inmediatamente cesado y exiliado de la corte. Se inicia entonces una "Revolución Real" en 1770, con un nuevo plantel de ministros reformadores (Maupeou, Terray y d'Aiguillon) todos amigos de la Condesa du Barry, que apuestan por una reforma judicial e institucional a favor del pueblo, abatiendo la oposición parlamentaria, aferrada a sus privilegios nobiliarios, a sus cargos hereditarios y a esa sistemática oposición a cualquier reforma beneficiosa propuesta por la Corona.

Sin embargo, la reforma impulsada llega demasiado tarde... Cuatro años más tarde Luis XV fallecería de viruelas.

La imagen de la favorita será el blanco de las más duras críticas de la oposición, cuando en realidad la condesa se desentendía por completo de la política y se guardaba de influenciar al rey en los asuntos de Estado, cosa que siempre le agradeció. A pesar de su irreprochable conducta, la Condesa du Barry fue insultada y acosada a través de una auténtica campaña difamatoria lanzada por los magistrados-parlamentarios apartados de sus funciones.

El 10 de mayo de 1774, tras una horrenda agonía, Luis XV rendía su último suspiro, y la Condesa Du Barry era inmediatamente recluída en la abadía de Pont-aux-Dames, por orden de Luis XVI, a instancias de la nueva reina, María-Antonieta de Austria, su enemiga más acérrima.

Tras una larga temporada de reclusión, fue finalmente liberada con el beneplácito de Luis XVI y autorizada a regresar a su castillo de Louveciennes, sin por ello permitirle volver a Versalles.



Soltera, inmensamente rica y sin compromiso, se enamoró entonces de su principal suspirante, Louis-Hercule-Timoléon de Cossé, 8º duque de Brissac, gran cortesano y gobernador de París, con quien mantuvo públicamente su relación sentimental incluso cuando estalla la Revolución Francesa en 1789. Opta entonces por refugiarse en Londres, pero regresa a Francia en 1792 para ofrecer su ayuda económica a la Familia Real, que atraviesa sus peores días de adversidad.

El mismo año, el amor de su vida, el duque de Brissac, era masacrado en plena calle por una multitud incontrolada, mientras era conducido como prisionero a París para ser juzgado por un supuesto delito de alentar sentimientos favorables a la monarquía en las filas de la Guardia Francesa; sus asesinos lanzaron su cabeza a los pies de la condesa horrorizada, tras forzar la puerta de su castillo de Louveciennes.

Injustamente acusada de ser un agente monárquico, de ayudar en sus dificultades económicas al rey, la Condesa Du Barry es arrestada y condenada a muerte por el Tribunal Revolucionario. Es guillotinada la mañana del 8 de diciembre de 1793. Sus últimas palabras delante de la guillotina fueron, dirigiéndose al verdugo: "Esperad un momento más, por favor..."
Esa mujer inofensiva amaba la vida y se resistía a abandonarla incluso delante del patíbulo.

Su único crimen fue ser la última "puta del rey-tirano", como tan bien se complacían sus enemigos en llamarla durante aquel juicio expeditivo.

 


domingo, 29 de marzo de 2015

LA DUQUESA DE KENDAL & DE MUNSTER



KENDAL & MUNSTER_Iª Duquesa de / 1st. Duchess of_Ehrengard Melusine von der Schulenburg, Baronesa von der Schulenburg, 1ª Duquesa de Kendal y de Munster, Condesa de Feversham, Baronesa de Glastonbury, Marquesa y Condesa de Dungannon, Baronesa Dundalk, Par de Inglaterra y de Irlanda, Princesa von Eberstein y del Sacro Santo Imperio Romano Germánico (Emden, Alemania, 25-12-1667 / Kendal House, Isleworth, Middlesex, Inglaterra, 10-05-1743). Fue hija del Barón Gustavus Adolphus von der Schulenburg y de Petronelle Oddie von Schwenken, y la amante del rey Jorge I de Gran-Bretaña, Elector de Hannover.

Ehrengard Melusine von der Schulenburg nació el 25 de diciembre de 1667 en la localidad alemana de Emden. Su segundo nombre de pila fue probablemente tomado de la legendaria Melusina, protectora de los linajes nobles europeos.

Introducida en la corte del elector de Hannover, fue nombrada dama de honor de la princesa-electriz Sofía y, no se aclara si antes o después de 1686, convertida en la amante del hijo de ésta, el príncipe-elector Jorge-Luis, del cual tuvo tres hijas ilegítimas convenientemente casadas:

-Anne-Luise Sophie von der Schulenburg, Condesa de Dölitz (1692-1773), quien casaría con Ernst-August Philipp von dem Bussche zu Ippenburg.

-Melusina von der Schulenburg, Condesa de Walsingham (1693-1778), que contraería matrimonio con Philip Dormer Stanhope, 4º Conde de Chesterfield.

-Margaret Gertrude von der Schulenburg, Condesa von Oeynhausen (1701-1726), unida a Albrecht Wolfgang, Conde von Schaumburg-Lippe.

Jorge-Luis sucedió a su padre y predecesor en 1698, en calidad de Príncipe-Elector de Hannover, asumiendo también el papel de candidato al trono de Gran-Bretaña como sucesor de su prima la reina Ana I, privada de descendencia directa.



En 1714, el Parlamento Británico, al fallecer la reina Ana I, última soberana de la dinastía Estuardo (Stuart o Stewart), le llamó para que ciñese la corona inglesa convirtiéndose en el rey Jorge I de Gran-Bretaña y de Irlanda.

Jorge I embarcó para las costas inglesas llevándose consigo a Ehrengard Melusine von der Schulenburg y, el 18 de julio de 1716, ésta fue creada duquesa de Munster, marquesa y condesa de Dungannon, y baronesa Dundalk con paridad irlandesa. Menos de un año después, el 19 de marzo de 1719, Melusine fue agraciada con nuevos títulos, esta vez dentro de la paridad inglesa: duquesa de Kendal, condesa de Feversham y baronesa Glastonbury.

Como insigne favor, y en nombre de una alianza anglo-imperial, el emperador Carlos VI de Austria concedería a la duquesa de Kendal y de Munster el título imperial de Princesa von Eberstein (Reichsfürstin von Eberstein), en 1723. Se cree que con dicha concesión imperial, el gesto confirma que Melusine casó secretamente con el rey Jorge I durante esa época.

Convertida en la mujer más poderosa de Gran-Bretaña y del Electorado de Hannover, Sir Robert Walpole dijo de ella que "era mucho más reina de Inglaterra que cualquiera de las que hubo antes..." .Y es que, a imagen y semejanza del contemporáneo y rival rey Luis XIV de Francia, casado morganáticamente con la marquesa de Maintenon, Jorge I de Gran-Bretaña había convertido a Melusine en su cónyuge entre bastidores pero también en la primera dama de su reino sin tener oficialmente el título.

La duquesa de Kendal hacía oficio de intérprete entre Jorge I y sus ministros británicos, ya que el rey nunca hizo el esfuerzo de aprender el inglés y siempre se expresó en su lengua materna estuviese en su feudo hannoveriano o en Londres. Semejante papel le daba, obviamente, mucho poder para hacer el bien o el mal, e intervenir en cualquier asunto de Estado.

Cuando Jorge I pasaba la temporada en Londres, la duquesa de Kendal residía en su propia casa, Kendal House, en Isleworth, Middlesex.



En su madurez, la duquesa de Kendal era conocida por su extrema delgadez y su figura esvelta, casi esperpéntica, nada agraciada según los cánones de entonces, aunque en la actualidad sería la envidia de ciertas damas de la alta sociedad. De hecho, en Hannover se la conocía popularmente como "la Espantapájaros" (en inglés "Scarecrow"), y en Londres como "the Maypole" (el Palo de Mayo o la Cucaña).

Es por ello que a Jorge I se le atribuía entonces ese peculiar gusto por las mujeres feas, ya que su también otra supuesta amante, la Condesa de Darlington, otra dama alemana nacida Charlotte-Sophia von Platen, Baronesa consorte von Kielmansegg (1675-1725), era más que oronda: una obesa de proporciones monstruosas, que se asemejaba a un barril de cerveza. En la corte inglesa se la conocía como "la Elefanta".

Pero lo cierto, respecto a la condesa de Darlington y de Leinster, es que ésta fue sin duda alguna su medio-hermana, una bastarda de su padre, el elector Ernesto-Augusto de Hannover, habida con la baronesa Clara-Elisabeth von Platen und Hallermund. Desde 1701, estaba casada con el barón Johann Adolf von Kielmansegg (1668-1717), Caballerizo Mayor del rey Jorge I, y madre de una hija que casaría con el 2º Vizconde Howe.

Mejor que su oponente la duquesa de Kendal, la condesa de Darlington se aclimató maravillosamente al ambiente cortesano de Londres, y recogía muchas más simpatías que Melusine entre los británicos que, erróneamente, asumían que era la otra amante del rey Jorge I.

Cuando Jorge I falleció en 1727, la duquesa de Kendal se retiró del escenario público sin ser molestada, falleciendo tranquilamente en 1743, a la edad de 76 años.


 

domingo, 30 de noviembre de 2014

LA IVª MARQUESA DE NESLE




NESLE_IVª Marquesa de / 4ème. Marquise de_Armande Félicité de La Porte-Mazarin, IVª Marquesa de Nesle y de Mailly, Princesa de Orange y d'Isle-sous-Montréal, Condesa de Bohain, de Beaurevoir y de Bernon, Dama de Maurup (Hôtel de Mazarin, Paris, 03-09-1691 / Palacio de Versailles, 14-10-1729). Hija de Paul-Jules de La Porte-Mazarin, Duque de Rethel, de Mayenne, de La Meilleraye y de Mazarin (1666-1731) y de Charlotte Félicité Armande de Durfort-Duras (ob.1730), es la sobrina-biznieta del célebre Cardenal-Duque de Mazarin y la nieta de la no menos conocida Hortense Mancini, Duquesa de Mazarin y de La Meilleraye.

Casó el 2 de abril de 1709 con Louis III de Mailly (1689-1767), 4º Marqués de Nesle y de Mailly, Príncipe titular de Orange y d'Isle-sous-Montréal, Conde de Bohain, de Beaurevoir, de Bernon, Caballero de las Ordenes del Rey. La unión produjo cinco hijas y un hijo:

-Louise-Julie de Mailly-Nesle (1710-1751), Condesa de Mailly-Rubempré

-Pauline-Félicité de Mailly-Nesle (1712-1741), Marquesa de Vintimille

-Diane-Adélaïde de Mailly-Nesle (1714-1769), Duquesa de Lauraguais

-Hortense-Félicité de Mailly-Nesle (1715-1799), Marquesa de Flavacourt

-Marie-Anne de Mailly-Nesle (1717-1744), Marquesa de La Tournelle, Duquesa de Châteauroux

-1 hijo varón (ob.1729)

El Cardenal Guillaume Dubois, primer ministro durante la Regencia, dijo de la Marquesa de Nesle: "Esta dama tiene miradas tan llameantes que resulta inevitable quemarse como la mariposa a la luz de un candil. Es perfecta de cuerpo y de espíritu; felices los que llegan a la tierra prometida!"

De moral y costumbres relajadas, como todas las damas de aquella época, no tardó en poner los cuernos a su marido. Se convirtió en la amante del Duque de Borbón, primer ministro de Luis XV, del que nacería una hija bastarda, Henriette de Borbón-Condé (1725-1780). Se llegó incluso a rumorear que su hija Marie-Anne de Mailly-Nesle, futura Marquesa de La Tournelle y Duquesa de Châteauroux, era fruto de ese idilio.

Sin embargo, la Marquesa de Nesle saltaría a la fama por su relación adúltera con el Duque de Richelieu quien mantenía, paralelamente, otra relación con la Marquesa de Polignac, esposa de su primo-hermano. Loca de rabia, la marquesa no dudó en provocar en duelo a su rival para disfrutar en exclusividad de los favores de Richelieu. Madame de Nesle no toleraba compartir amante. El encuentro tuvo lugar en el bosque de Boulogne en setiembre de 1718 y el arma escogida fue la pistola. Madame de Polignac apuntó mejor e hirió en el hombro a Madame de Nesle. El escándalo disgustó al duque que, poco amigo de la publicidad, abandonó a ambas mujeres por la princesa Charlotte-Aglaé de Orléans, hija del Regente.

Cuando el rey Luis XV contrajo matrimonio con la hija del ex rey de Polonia, la Marquesa de Nesle fue nombrada Dama de Palacio de la flamante reina de Francia, María Leszczynska, el 27 de abril de 1725.

Fallecería de sobreparto en Versailles el 14 de octubre de 1729, con tan solo 38 años de edad, tras haber dado a luz a su sexto retoño y único hijo varón que la siguió, días después, a la tumba. Su hija la Condesa de Mailly-Rubempré la sucedería en el cargo de Dama de Palacio de la Reina.

De sus cinco hijas, cuatro serían las amantes y favoritas del rey Luis XV. La excepción fue Hortence-Félicité, Marquesa de Flavacourt.


 

domingo, 18 de mayo de 2014

LA IIª DUQUESA DE WESTMINSTER




WESTMINSTER_IIª Duquesa de / 2nd Duchess of_Lady Constance Edwina Cornwallis-West Grosvenor, IIª Duquesa de Westminster & Par de Gran-Bretaña, IVª Marquesa de Westminster, Condesa Grosvenor, Vizcondesa Belgrave, Baronesa Grosvenor (1876 / 21-01-1970); fue la primera esposa del IIº Duque de Westminster, uno de los hombres más ricos del Reino-Unido, y una distinguida dama de la alta sociedad británica. Por parte paterna, era tataranieta del IIº Conde de La Warr, mientras que por el lado materno era biznieta del IIº Marqués de Headfort.




Lady Constance Edwina Cornwallis-West era la más joven hija de William y Mary Cornwallis-West, y hermana de Daisy, Princesa von Pless. Fue gracias a una fiesta en la residencia de los Duques de Marlborough, Blenheim Palace, que su madre pidió al entonces Príncipe de Gales (futuro rey Eduardo VII), que convenciera a Hugh Grosvenor, IIº Duque de Westminster, para que pidiera la mano de Constance. Fue cosa hecha el 16 de febrero de 1901. Poco después de la luna de miel, la pareja se instaló en la mansión de Grosvenor House, en Park Lane (Londres), que el duque acababa de heredar de su abuelo. Un tiempo después, los duques se instalarían en la mansión solariega de Eaton Hall, en el condado de Cheshire.

Del matrimonio bien avenido nacerían tres hijos:

-Lady Ursula Mary Olivia Grosvenor (1902-1978) => con descendencia.

-Lord Edward George Hugh Grosvenor, Conde Grosvenor (1904-1909)

-Lady Mary Constance Grosvenor (1910-2000)

La duquesa fue una de las dos únicas mujeres que compitieron en los Juegos Olímpicos del verano de 1908, en una carrera de yates que le valió la medalla de bronce.

Tanto el duque como la duquesa formaban una feliz pareja que compartían las mismas aficiones deportivas: las competiciones marítimas y las carreras de coches. Sin embargo, las expectativas financieras de sus padres a través de su rico matrimonio y sus largas ausencias lejos del hogar familiar, acabaron por arruinar el futuro de la pareja ducal. En 1909, el único hijo varón y heredero del ducado, Lord Grosvenor, falleció tras ser operado de apendicitis mientras la duquesa estaba ausente. El duque la acusó entonces de negligencia y desapego por sus hijos, prohibiéndole aparecer en los funerales de su propio hijo. Por entonces, se rumoreaba en sociedad que la duquesa andaba teniendo un 'affaire' en secreto con un aristócrata español: el Duque de Alba y de Berwick. Cierto o no, el escándalo de su supuesta infidelidad y su imperdonable ausencia durante la muerte de su hijo, sentenciaron su matrimonio.

En 1913, el Duque de Westminster pidió formalmente el divorcio. Sin embargo, al estallar la Iª Guerra Mundial (1914-1918), los trámites fueron paralizados al estar destinado el duque, junto con su regimiento, a reunirse con el grueso del Ejército Británico en el frente francés. Mientras tanto, la duquesa dedicó su tiempo a patrocinar un hospital militar en la localidad costera de Le Touquet, en Francia.

Tras el armisticio de 1918, la Duquesa de Westminster fue solemnemente investida Comendadora de la Orden del Imperio Británico (O.B.E.), por los servicios prestados durante la guerra.

El 19 de diciembre de 1919, los duques se divorciaban formalmente, siendo ella la perjudicada por las acusaciones de adulterio y abandono del hogar. Sin embargo, y pese al revuelo de semejante separación en la alta sociedad británica, tanto el duque como la duquesa mantuvieron una relación amigable después de divorciarse; llegaron incluso a reunirse en Buckingham Palace para presentar a sus hijas a los reyes Jorge V y Mary, y acompañarlas en su puesta de largo en sociedad.

La buena sintonía de la ex pareja levantó entonces rumores de que ambos se habían divorciado de común acuerdo y amigablemente, para poder casarse otra vez cada uno por su lado.

El hecho es que, el 14 de enero de 1920, la ex Duquesa de Westminster casaba secretamente con su secretario privado y agente, el Capitán James Lewes. Ambos se habían conocido durante la Gran Guerra: el capitán, malherido, había sido atentido en el hospital de Le Touquet, regentado por la duquesa. La pareja enamorada nunca tuvo hijos.




miércoles, 30 de abril de 2014

LA IVª MARQUESA DE CASA PONTEJOS



CASA-PONTEJOS_IVª Marquesa de_María Ana o Mariana de Pontejos y Sandoval, VIIIª Condesa de La Ventosa y IVª Marquesa de Casa-Pontejos (Palacio de Pontejos, Madrid, 11-09-1762 / Palacio de Miraflores, Madrid, 18-07-1834).

Fue hija de Don Antonio Bruno de Pontejos y Sesma, IIIer Marqués de Casa Pontejos (1732-1807) y de María Vicenta de Sandoval y Blasco de Orozco, VIIª Condesa de La Ventosa (+1801). Educada desde los 8 años de edad en el Colegio de las Salesas Reales, saldría de allí poco antes de casarse con Don Francisco Antonio Moñino y Redondo, hermano del 1er Conde de Floridablanca, Secretario de Estado del rey Carlos III, y de 20 años mayor que ella. La boda se celebraría el 23 de diciembre de 1786, en Madrid. Poco antes, posaría para el pintor Francisco de Goya, quien la retrató. Llevaba entonces el título de su madre, Condesa de La Ventosa.

Ya casada, en 1787 figura como una de las damas fundadoras de la Junta de Damas de Honor y Mérito de la Real Sociedad Matritense de Amigos del País. Su marido, Francisco Antonio Moñino y Redondo (1742-1808), Conde consorte de La Ventosa, fue ministro de capa y espada del Consejo de Indias, habiendo sido designado Embajador de España en la corte de Lisboa aunque nunca desempeñó dicha función diplomática al ser nombrado, al poco, Gobernador del Consejo de Indias, cargo que retuvo a lo largo de 5 años. En 1792, al caer en desgracia su hermano, tuvo que dimitir y exiliarse en sus posesiones de Murcia, donde le acompañaría su esposa.

A la muerte de su padre en 1807, Mariana de Pontejos y Sandoval, entonces VIIIª Condesa de La Ventosa, heredó el título paterno como IVª Marquesa de Casa Pontejos, y regresó con su marido a Madrid. Un año después, en septiembre de 1808 y en plena Guerra de la Independencia, enviudaba marchando a Sevilla para buscar la protección de su cuñado el Conde de Floridablanca. Al poco tiempo de instalarse en la capital andaluza, contrajo nuevo matrimonio con un oficial de Guardias de Corps y caballero de la Orden de Carlos III, descendiente de los Condes de Cifuentes, Don Fernando de Silva Meneses y Ascarza (1775-1817), quien se había visto privado de sus bienes al ser confiscados y vendidos posteriormente bajo el reinado de José I Bonaparte. El flamante matrimonio se instaló en Cádiz durante los años en que se mantuvieron las Cortes, abriendo los salones de su palacio a la élite de la época, donde se celebraban célebres tertulias políticas.

Nuevamente viuda en 1817, llevando 8 meses muerto su segundo marido, la Marquesa de Casa Pontejos contrajo un tercer matrimonio con Don Joaquín Vizcaíno y Martínez Moles, un Capitán de Dragones y Caballero de la Orden de Santiago 18 años más joven que ella y socio destacado de la Matritense de Amigos del País.

En 1823, tras la restauración del absolutismo del rey Fernando VII, ella y su tercer marido se exiliaron a París por una década. En 1833, al fallecer Fernando VII, los Marqueses de Casa Pontejos regresaron a Madrid y, un año después, la marquesa falleció en el palacio de su yerno, el Marqués de Miraflores.

De su primer matrimonio, la Marquesa de Casa Pontejos tuvo:

-José Moñino y Pontejos -muerto en la adolescencia-.

-María Vicenta Moñino y Pontejos, Vª Marquesa de Casa Pontejos, IIª Condesa de Floridablanca, G.E., IXª Condesa de La Ventosa (1795-1867); c.c. Manuel María de Pando y Fernández de Pinedo, IIº Marqués de Miraflores, G.E., IVº Conde de Villapaterna (1792-1872) => con descendencia / Casa de Miraflores y Casa Pontejos.

-María Ana Moñino y Pontejos, c.c. Francisco de Castillejo y Ahumada; padres de:

-José María de Castillejo y Moñino, IIIer Conde de Floridablanca, G.E. (1826-1892); c.c. María de los Dolores Sánchez de Teruel y Ansoti, VIIIª Condesa de Villa Amena de Cozbíjar => con descendencia / Casa de Floridablanca