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sábado, 25 de enero de 2014

LA IIIª CONDESA DE SÉNOZAN




SÉNOZAN_IIIª Condesa de / 3ème Comtesse de_Anne Marie Louise Nicole de Lamoignon de Malesherbes, Marquesa de Rosny, Condesa de Sénozan, Condesa de Viriville, Dama de Verneuil (Hôtel de Lamoignon, Paris, 06-06-1718 / Plaza de la Revolución, ex-Plaza Luis XV, París, 10-05-1794), fue una dama de la alta sociedad francesa perteneciente a una de las más eminentes familias de la nobleza de toga, los Lamoignon, y una descendiente del célebre ingeniero Marqués de Vauban.

Tercera hija del financiero, alto magistrado y presidente Guillaume de Lamoignon, Señor de Blancmesnil (1683-1772), Canciller de Francia entre 1750 y 1768, y de su segunda esposa Anne Élisabeth Roujault (1692-1734). De un matrimonio anterior con Madeleine Louise d'Aligre (1697-1714), éste había tenido dos hijos varones muertos en la infancia en 1713 y 1719.

Las hermanas y hermanos que precedieron y siguieron a nuestra dama fueron:

-Marie Élisabeth de Lamoignon-Malesherbes (1716-1758) c.c. César Antoine de La Luzerne, Conde de Beuzeville (ob.1755) => 3 hijos.

-Barbe Nicole de Lamoignon-Malesherbes (1717-1717).

-Marie Louise de Lamoignon-Malesherbes (1719-1790) c.c. Guillaume Castanier d'Auriac (1702- ? ) => 1 hijo.

-N. de Lamoignon-Malesherbes (1720), nacido muerto.

-Chrétien Guillaume de Lamoignon de Malesherbes (1721-1794), Señor de Malesherbes, jurista, magistrado, Presidente de la Corte de Ayudas, ministro de Luis XVI; c.c. Françoise Thérèse Grimod de La Reynière (1732-1771), padres de dos hijas:

*Marguerite-Thérèse de Lamoignon-Malesherbes (1756-1794), Marquesa de Rosanbo.

*Françoise Pauline de Lamoignon-Malesherbes (1758-1827), Marquesa de Montboissier.

-Agathe Françoise de Lamoignon-Malesherbes (1723-1806), religiosa en el Convento de la Visitación de París.

Anne Nicole de Lamoignon casa en París el 14 de febrero de 1735 con Jean Antoine Olivier de Sénozan, Marqués de Rosny (1713-1778) y futuro 3er Conde de Sénozan, señor de Magny y d'Alincour, presidente en el Parlamento de París desde 1733 y que se convertirá en consejero del Rey en 1758.

La pareja tan solo tuvo un hijo:

Antoine François Olivier de Sénozan (1737-1769), Marqués de Taulignan y Conde de Viriville, Capitán de caballería que en 1761 contrajo matrimonio con Claude Louise de Vienne (1741-1769), madre de su única hija Sabine Olivier de Sénozan (1764-1794) que casaría a su vez con Archambaud, Conde y 1er Duque de Talleyrand-Périgord (1762-1838) en 1778 y al cual daría 6 hijos.

Nuestra protagonista fue educada en París y, en plena adolescencia (17 años), le encuentran el marido ideal en el mismo círculo de la alta magistratura parisina, al que tendrá que dar su mano sin siquiera opinar al respecto. Su vida de casada no difiere de la de su infancia: mismo círculo social, mismas amistades, importantes relaciones mundanas y vida ociosa de gran dama y terrateniente que reparte su tiempo entre París, Versailles y cortas estancias en provincia.




1769 será un año negro para ella: asiste a las repentinas muertes de su único hijo y heredero, y de su nuera, convirtiéndola en la única tutora legal de su única nieta, la pequeña huérfana de 5 años Sabine Olivier de Sénozan.

En 1778, al fallecer su esposo el Conde de Sénozan, tiene 60 años de edad. Éste muere el 30 de septiembre, dejándole una sucesión harto complicada; la condesa viuda tendrá que deshacerse de una parte de las posesiones de su difunto marido pero, por otro lado, se convertirá en la nueva propietaria de la tierra, castillo y señorío de Verneuil-sur-Seine el 14 de abril de 1780. Envuelta en un pleito judicial contra su vecino Tautest Duplain, poseedor de las tierras de Vernouillet que ella persigue, consigue ganar la partida pero se atrae la hostilidad de los habitantes de Vernouillet, nada complacidos al ver cómo terrenos comunales son anexionados en provecho de la flamante señora de Verneuil.




Apasionada de botánica, la condesa pedirá a su jardinero cultivar naranjos en la nueva Orangerie del castillo de Verneuil. Cuando pasa sus temporadas invernales en París, tiene casa en la calle de Montmartre pero, deseosa de reforzar los lazos con su hermano Chrétien Guillaume, comprará un palacete en la calle Saint-Honoré, cerca del Palacio del Louvre y de Las Tulerías. Para hacerle compañía a su hermana, el ministro tiene su propias habitaciones en el castillo de Verneuil, donde acude con frecuencia para pasar temporadas de tranquilidad lejos del ruido de la capital.

Cuando estalla la Revolución, tanto la Condesa de Sénozan como su hermano deciden quedarse. Piensa equivocadamente que, con su avanzada edad, no tiene mucho que temer de esa tormenta y conserva su residencia de la capital. Comete, además, el craso error de recibir en su salón a eminentes personajes monárquicos y sospechosos de ser contrarrevolucionarios. El castillo ancestral de Sénozan sería, en 1789, asaltado, saqueado, incendiado y finalmente demolido. Pronto, con la caída de la monarquía en 1792 y la posterior ejecución del rey en enero de 1793, luego de la reina en octubre, el panorama se ensombrece aún más.

Puesta bajo vigilancia por las autoridades revolucionarias, es finalmente arrestada el 4 de noviembre de 1793. La Condesa de Sénozan es conducida hasta la cárcel pero, ante la falta de espacio estando las celdas repletas, es nuevamente llevada a su domicilio de la calle Saint-Honoré y puesta bajo arresto, obligada a cohabitar con sus dos guardianes mientras instruyen su proceso.

Juzgada ante el Tribunal Revolucionario en abril de 1794, es trasladada a la cárcel de Port-Royal. Allí, será inculpada en el juicio llevado a cabo contra la Princesa Elisabeth de Francia, hermana menor del guillotinado Luis XVI. Junto con otros aristócratas, es condenada a muerte por "complot contra la Revolución".

Subirá en la misma carreta que Madame Elisabeth, que las llevará hasta la guillotina el 10 de mayo de 1794. Tenía 75 años.

Su familia fue prácticamente eliminada por la Revolución, teniendo el tiempo suficiente para ver morir a varios de sus parientes: su hermano Chrétien Guillaume de Lamoignon-Malesherbes, de 72 años, es guillotinado el 20 de abril de 1794; Su sobrina Marguerite Thérèse, Marquesa de Rosanbo (38 años), es ejecutada el mismo día que su padre y su marido Louis Le Peletier, Marqués de Rosanbo (46 años). Dos días más tarde, el 22 de abril, es la hija y el yerno de éstos quienes también suben al patíbulo: Aline Thérèse Le Peletier de Rosanbo, Condesa de Châteaubriand (23 años) y su marido Jean-Baptiste Auguste, Conde de Châteaubriand (34 años), capitán de caballería en el Regimiento Real y hermano del escritor René de Châteaubriand.

Dos meses más tarde, es su única nieta y una de sus primas-hermanas quienes serán igualmente guillotinadas: Sabine Olivier de Sénozan, Condesa de Talleyrand-Périgord, de 31 años de edad, es decapitada el 26 de julio de 1794; y Madeleine Charlotte Le Peletier de Rosanbo, Princesa Viuda de Chimay, de 54 años. Ambas acusadas de conspiración.




jueves, 21 de febrero de 2013

LA CASA DUCAL DE SULLY

Orígenes de los Béthune 


La Casa de Béthune tiene su origen en Roberto de Artois (970-1030), Señor de Béthune en el condado de Artois, y 5º hijo de Adalelmo, último conde soberano de Artois, fundador del linaje de Béthune. Con la decimosexta generación, Juan IV de Béthune, fallecido en 1568, la familia hace una excelente alianza con la poderosa Casa de Melun, al casar éste con Ana de Melun, dama de Rosny, hija y heredera de Hugo de Melun, vizconde de Gante (fallecido en 1524) y de la condesa Juana de Horn, hija ésta del poderoso conde Arnaldo de Horn y de Juana de Montmorency, en suma, de lo más granado de la nobleza europea occidental. De ese brillante matrimonio nacería François de Béthune, 2º barón de Rosny -muerto en 1575-, padre del fundador de la Casa Ducal de Sully: Maximilien de Béthune (1559-1641), 1er duque de Sully y Par de Francia a partir de 1606, y figura de proa de la política reformista y reconciliadora del reinado de Enrique IV -1589/1610-, sentando asi mismo las bases sobre las que se edificaría el poder absolutista de la monarquía gala eficazmente aprovechada por sus sucesores Luis XIII y Luis XIV, gracias a la ayuda de dos ministros con visión de futuro: los cardenales de Richelieu y Mazarino.



De ese modo, tras distinguirse el 1er duque de Sully como guerrero y compañero de armas y fatigas de Enrique IV, durante los penosos años de guerra civil francesa, pasó a ser el hombre clave para levantar de la ruina económica un país desangrado por las confrontaciones religiosas, intentando reconciliar protestantes y católicos mediante el Edicto de Nantes. Apreciado igualmente por sus dotes de buen gerente, Sully acumuló las carteras ministeriales -entre ellas las Finanzas-, reconstruyó un París devastado por los asedios, mejoró los puentes y caminos del reino, fortificó puertos y fronteras, impulsó el comercio marítimo y los asentamientos de colonos en América del Norte, la agricultura y la industria, consiguiendo mediante impuestos indirectos sobre el consumo (lo que ahora conocemos como IVA = Impuesto sobre el Valor Añadido) llenar las arcas del Tesoro sin perjudicar a los súbditos más humildes, dejando al final de su ministerio una Hacienda fuerte y solvente muy por encima de lo esperado.

La Rama Primogénita y las ramas menores

Gracias a las sucesivas muertes de su padre y de su hermano mayor en el espacio de pocas semanas, en 1575, Maximilien de Béthune se convirtió en el 4º Barón de Rosny, lo que significaba que asumía la jefatura de su linaje. De barón a marqués y con una considerable fortuna amasada gracias a la excelente gerencia de sus bienes, empezó a adquirir propiedades señoriales en venta que, antaño, habían formado parte del patrimonio familiar, como la compra de la baronía de Sully (tierras y castillo) a un pariente suyo, Claude de La Trémoïlle, 2º duque de Thouars y 6º conde de La Trémoïlle, con vistas a formar el embrión o núcleo de lo que iba a ser el mayorazgo de su casa: el ducado de Sully, tan anhelado y finalmente constituído gracias a la concesión real de manos de Enrique IV en 1606.

En sus dos matrimonios, Sully supo elegir convenientemente. Primero al casarse con Ana de Courtenay en 1583, descendiente ésta de los antiguos emperadores de Constantinopla allá en el siglo XIII, y que le aportó, además de un heredero varón, el señorío y castillo de Bontin. Viudo en 1589, contrajo segundas nupcias en 1592 con la rica viuda de un caballero muerto en combate, Rachel de Cochefilet quien, además, reunía en su persona una considerable fortuna y una, nada desdeñable, sangre de esa añeja aristocracia de la región del Perche. Ésta le dió 10 hijos, la mayoría varones, y demostró tener unas sorprendentes dotes para la economía, acrecentando espectacularmente la fortuna familiar.

De uno y otro surgieron pues la Iª rama (Béthune-Sully) y las IIª y IIIª ramas (Béthune-Orval y Béthune-Orval de Meaux). La rama primogénita se extinguió en 1729 con el 5º duque de Sully, traspasando el mayorazgo a la IIª rama fundada por el 1er duque de Béthune-Orval con su 4º representante, convertido en el 6º duque de Sully quien, al fallecer sin hijos varones en 1761, provocó un nuevo traspaso de jefatura de linaje a la IIIª rama, fundada por el conde de Orval y príncipe de Boisbelle-Henrichemont, vizconde de Meaux, cuyo hijo pasó a ser el 7º duque de Sully. Con el nieto de éste, 10º duque, se extinguió entonces la Casa Ducal de Sully en 1807.

La extinción legal del ducado de Sully

La jefatura recayó entonces en un descendiente del hermano menor del primer duque de Sully, fundador de la Casa Ducal de Chârost -ducado creado en 1672- quien, al reconocer a un hijo natural habido fuera de su matrimonio legal en 1802, fue descartado y desheredado del ducado de Sully, legándose a otra rama mucho más lejana (rama de los condes de Béthune-Pénin) cuyo parentesco era más un asunto de cortesía que una palpable realidad. Los condes de Béthune-Pénin se posesionaron entonces de la tierra y castillo de Sully, pero no de la dignidad ducal ni mucho menos de su paridad, al tener en contra la muerte del heredero en 1812 dejando tras de si dos hijos menores que, ante las adversidades y los consecutivos cambios políticos (caída del Ier Imperio y la Iª Restauración Borbónica en 1814, los Cien Días y Waterloo en 1815, la IIª Restauración, las Revoluciones de 1830 y de 1848, la IIª República y el IIº Imperio en 1852) no consiguieron la transferencia de la dignidad ducal a su favor, sino tan solo el permiso real en 1816, de añadir a su apellido el nombre de Sully, su nueva posesión, tal y como se exigía en el testamento de la última duquesa viuda-usufructuaria de dicho nombre, fallecida en 1809. De titularse condes de Béthune-Pénin, pasaron a titularse condes de Sully, y se contentaron con esa matización legal, desistiendo finalmente de recuperar el rango ducal para si y sus descendientes.

La dispersión del patrimonio ducal



En 1902, el único hijo del conde de Sully fallecía envenenado por arsénico, dejando por única heredera a una niña nacida en 1901, que se convertiria en la jovencisima propietaria del castillo de Sully al fallecer su abuelo en 1908, último conde de Sully. En 1928, el castillo fue declarado monumento histórico y abrió sus puertas al público con una media de 30.000 visitantes al año. La joven heredera se casó por dos veces: 1º con el conde de Chabannes, y luego con el marqués de Bausset-Roquefort, teniendo hijos de sendos matrimonios. Con la IIª Guerra Mundial, el castillo de Sully fue seriamente dañado por los bombardeos de la aviación enemiga italiana, incendiado y desvalijado por los nazis, lo que forzó a la marquesa de Bausset-Roquefort, al no poder hacer frente a las reparaciones necesarias, venderlo al Estado Francés en 1941, y deshacerse de su mobiliario histórico mediante subasta en París. La última propietaria del castillo del ministro de Enrique IV de Francia falleció en 1981, a sus 80 años, y fue sepultada en el panteón de sus antepasados, en la iglesia de Saint-Ythier de Sully.