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sábado, 24 de marzo de 2018

EL ÚLTIMO BARÓN D'HARAMBURE




HARAMBURE_Barón de / Baron d’_Louis François Alexandre d’Harambure, Barón y último Marqués d’Harambure (Preuilly-sur-Claise, 12-02-1742 / Tours, Francia, 27-10-1828). Fue un general y político francés, último representante varón de su linaje.

Décimo tercer hijo de Paul d’Harambure, Marqués d’Harambure, gobernador de Poitiers, y de Marie-Anne de Moussy, pertenece a una vieja familia noble de raíces vascas y navarras establecida en Francia durante el reinado del rey Enrique IV. Como benjamín, lleva el título de cortesía de barón d’Harambure.

Inicia su carrera militar el 1 de febrero de 1757, con rango de corneta en el regimiento de dragones del Príncipe de Bauffremont. De éste saldría para ingresar con rango de capitán en el Regimiento de Noé en 1760, haciendo en ambos cuerpos las últimas campañas de la Guerra de los Siete Años. Asciende a mayor, luego a coronel en el Regimiento Royal-Roussillon caballería.

En 1771, le condecoran con la cruz de caballero de la Real y Militar Orden de San Luis. Diez años después (1781), es ascendido a brigadier. Nombrado mariscal de campo el 9 de marzo de 1788, es destinado al campamento de Saint-Omer, bajo el mando del Príncipe de Condé.

Antes de la Revolución, el barón d’Harambure, miembro de una noble familia de la Baja-Navarra que se había instalado en la provincia de Tours ( Touraine) desde el siglo XVII, reside en esa provincia dónde posee un considerable número de propiedades. El cabeza de familia, su hermano mayor Jean-Samuel, Marqués d’Harambure (nacido en 1716), gobernador de Poitiers como su padre, casado con Jeanne de Sorbier, carece de descendencia. Pero es él quien casualmente abraza la política y las nuevas ideas, mostrándose partidario de la Revolución.

Elegido diputado por la nobleza de Tours en los Estados Generales de 1789, publica un escrito en el que reclama la necesidad de reunir las tres órdenes. Es uno de los primeros en unirse a la asamblea del Tercer Estado. En los debates relativos al derecho de paz y de guerra, sostiene que ese derecho no puede dejarse en manos del rey y que su delegación debe ser renovada en cada legislatura. Se pronuncia con el ala izquierda de la asamblea en otras cuestiones, tales como la aceptación de la constitución a la cual quiere que se obligue al rey, y sobre el rechazo de algunos oficiales a prestar juramento a la nación, y que ya se exigía a éstos en esa época.

Sin embargo, en las sesiones del 19 de junio 1790 y del 30 de agosto 1791, se sitúa a la derecha de la Asamblea Constituyente para oponerse, con toda la fuerza y contundencia de la que es capaz, a los decretos que abogaban por la supresión de la nobleza y de todas las órdenes de caballería.

En el momento de la expiración de sus funciones legislativas, retoma sus atribuciones de mariscal de campo y es enviado con rango de general al Ejército del Rhin, que se encuentra a las fronteras de Alsacia. El 20 de marzo de 1792 es ascendido al rango de teniente-general. Se adhiere a la revolución el 10 de agosto de 1792, y le otorgan el mando del ejército tras la marcha del Barón de Luckner, cesado y arrestado. En marzo de 1793, recibe una declaración relativa a la ejecución de Luis XVI y cartas patentes del Conde de Provenza, hermano del rey, proclamado regente, que transmite a los comisarios de la Convención Nacional y manda consignar en los registros de la municipalidad de Neuf-Brisach. El gesto casi le resulta funesto, ya que la Convención sentencia enseguida su destitución, emite un decreto de acusación contra él el 13 de marzo y ordena su arresto.

Encarcelado, comparece ante el tribunal revolucionario el 22 de abril de 1793 quien, en una rara excepción para aquellos tiempos, rinde homenaje a sus intenciones y le indulta por unanimidad. Pese a la sentencia favorable y tras  recuperar su libertad, la Convención no le restablece en sus funciones. Desde entonces, el general d’Harambure ya no figura en el ejército ni en ningún cuerpo administrativo o judicial. Tendrá que esperar el regreso de los Borbones, en 1815, para hacer su reaparición en la vida pública.

Luis XVIII le nombra Comendador de la Real y Militar Orden de San Luis ese año de 1815, y le encarga presidir el colegio electoral de Loches, dónde se mostrará favorable a los realistas antes de volver a su retiro, de manera definitiva. Dedicó sus últimos años en escribir y publicar dos libros sobre la materia militar, que tuvieron buena acogida.

Se había casado en primeras nupcias con Anne Rosalie Nicole Bazin de Sainte-Honorine, el 28 de noviembre de 1771, quien le da dos hijos:

-Louis-Philippe d’Harambure (1772 – 1794) –caído en combate-

-Marie-Catherine Benjamine d’Harambure (1774 – 1833), c.c. (1796) François Eugène Marie-Pierre René de Saint-Pol (1770 – 1811)

En 1797, la baronesa d’Harambure fallece y el general contrae nuevas nupcias el 18 de diciembre del mismo año con Françoise Madeleine de Mégissier, que sólo le proporcionaría hijas:

-Louise Virginie d’Harambure, c.c. René Louis Ambroise de La Poëze, Señor de La Collessière (1781 - 1851), Barón y Marqués d'Harambure => con descendencia / Casa de La Poëze d'Harambure

-Françoise Marie Thérasie d’Harambure (1799 – 1872), c.c. (1820) Charles Louis de Villelume (1794 - 1853)

-Marie Emmanuelle Azélie d’Harambure, c.c. (1821) N. de La Lande

-Athénaïs Joséphine d’Harambure.

El único hijo varón del general, Louis-Philippe d’Harambure, se enroló como voluntario en el ejército de los Príncipes para luchar contra las fuerzas republicanas, y encontró la muerte en Berstheim, Alemania, en 1794. Con su muerte sentenciaba la extinción de su linaje.

La primogénita de su segundo matrimonio, Louise Virginie d’Harambure, contraería matrimonio con el caballero René Louis Ambroise de La Poëze, señor de La Collessière, capitán de los Carabineros de Monsieur y viudo de un primer matrimonio con 3 hijos.

El general d’Harambure, para preservar la continuidad de su apellido obtiene del rey Luis XVIII, en 1817, una ordenanza real autorizando al marido de su hija Louise-Virginie, a añadir el nombre de D’Harambure a su apellido para sí y sus descendientes. La pareja tendría dos hijos varones:

-Ludovic Jean Marie de La Poëze d’Harambure

-Gabriel François Marie de La Poëze d’Harambure

El barón d’Harambure fallecería a la avanzada edad de 86 años, en 1828.




sábado, 17 de noviembre de 2012

EL VIIº DUQUE DE BEJA




BEJA_VIIº Duque de_Francisco Xavier de Bragança, Infante de Portugal, Prior de Crato, IIº Señor del Infantado, VIIº Duque de Beja, Condestable de Portugal, Caballero de la Orden de Cristo (Palacio Real de Lisboa, 25-05-1691 / Óbidos, 21-07-1742). Sus nombres de pila bautismal fueron los de Francisco Xavier José Antonio Bento Urbano de Braganza, siendo tercer hijo del rey Pedro II de Portugal y de su segunda esposa Maria-Sofía de Baviera-Neoburgo; fue bautizado en la capilla real por el arzobispo de Lisboa y capellán mayor de palacio, Don Luis de Sousa, teniendo por padrino al Elector Palatino, hermano de su madre, representado por el Cardenal Veríssimo de Lancastre, arzobispo-primado de Braga e Inquisidor General del Reino.

En el orden sucesorio al trono, figuraba en segundo lugar después de su hermano Juan, Príncipe de Beira y de Brasil (1689-1750) -futuro rey Juan V de Portugal en 1706-. Mientras su hermano mayor careció de descendencia, fue el presunto heredero de la Corona hasta 1711, fecha en que nació la infanta Maria-Bárbara (futura reina de España).

Tras él venían:

-Antonio de Braganza, Infante de Portugal (1695-1747)

-Teresa de Braganza, Infanta de Portugal (1696-1704)

-Manuel de Braganza, Infante de Portugal (1697-1766)

-Francisca Josefa de Braganza, Infanta de Portugal (1699-1736)

Aún niño, su padre le concedió el título de Duque de Beja (séptimo titular), la dignidad de Condestable de Portugal, la de Prior de Crato y el Señorío de la Casa del Infantado -o Señorío del Infantado-, que reunía un enorme patrimonio que se había constituído con los bienes incautados a los partidarios de la Corona Española durante la guerra de independencia lusa (1640), y cuya "capital" era la localidad de Queluz.

Jamás infante portugués obtuvo tantos bienes y tan fabulosas rentas; irónicamente, a su muerte estaría cubierto de deudas.

Según los historiadores portugueses que se interesaron por este singular personaje principesco, "... continúa siendo un personaje enigmático de la Historia Portuguesa (...) a quien se atribuye el proyecto de, por violentos medios, substituir a su hermano en el trono. Faltan pruebas tangibles para asegurar que así fue, aunque ciertamente el infante no dejase buen recuerdo de su nombre, por sus instintos crueles y por la rudeza de sus maneras. Dedicaba su tiempo a las cacerías, su pasatiempo favorito, primero en Salvaterra y luego en el coto de Samora, acudiendo raramente a palacio para participar en las solemnidades religiosas y cortesanas (...) Todo rezuma misterio en su comportamiento, teniendo sin embargo la certeza de que a partir de 1715, se consumó su definitiva ruptura con la Familia Real."

Uno de sus deleites, entre tanto divertimento, era demostrar a su gente su pericia y puntería con sus pistolas y fusiles, abriendo fuego sobre las pobres gentes que acudían a verle pasar a bordo de su barco y le saludaban ingénuamente desde las orillas del Tajo.

En Queluz, era el terror de los habitantes por sus crueldades.

Ambicioso, alimentaba la idea de usurpar el trono y quitar la corona a su hermano Juan V, a imagen y semejanza de su padre Pedro II cuando se deshizo de su tío el rey Alfonso VI, que acabó recluído en las Azores. Por ello, y para seguir aquel ejemplo en todo detalle, cuando el rey Juan V salía de Lisboa, llegaba a incomodar a la reina Doña Maria-Ana Josefa de Austria, su cuñada, haciéndole descaradamente la corte y de la manera más indecorosa, buscando indisponerla con su marido con tentadoras ofertas y ambiciosas promesas.

La reina, desconfiando muy mucho de su carácter y de sus negros proyectos, se opuso terminantemente a que el rey acudiese a una peregrinación que Don Juan V deseaba hacer en Italia, a Nuestra Señora de Loreto.

Los amigos que formaban el dudoso entorno del Infante Francisco Xavier, decían de él que tenía grandes conocimientos de la ciencia náutica, teóricos y prácticos. Sus enemigos contemporáneos, por contra, recalcaron lo antipático que llegaba a ser el infante en su trato, distinguiéndose tan solo por su carácter cruel y sus no menos peligrosas ambiciones personales, amen de ser un auténtico criminal.

Nunca llegaría a casarse, su mala fama teniendo ecos negativos en las cortes europeas y en la lusa, obviamente. De vida disoluta y desordenada, derrochando a manos llenas su aparentemente inagotable fortuna, tuvo por amante a una monja que respondía al nombre de Mariana da Silveira, que encontraría la muerte en su convento de Santa Ana de Lisboa, al sorprenderle en su celda el terremoto de 1755. Aquella religiosa le dió sin embargo dos hijos bastardos:

-Pedro de Portugal (fallecido en 1741).

-Joao da Bemposta (1710-1780), que sería reconocido como sobrino natural del rey Juan V en 1750 (legitimado), y que fue capitán-general de la Armada Real y de las Galeras Reales, mayordomo mayor de palacio, consejero de Estado y de Guerra, teniendo privilegio de paso sobre los demás titulares de la Corte en funciones cuando éstos se reunían en presencia del rey. Sin embargo, el rey nunca le permitió heredar los cuantiosos bienes de su padre aunque, eso si, le concedió la propiedad real y palacio de Bemposta. Casaría en 1757 con Maria-Margarita de Lorena de Melo-Cadaval (1713-1764), Marquesa Viuda de Abrantes y Condesa de Penaguiao, 1ª Duquesa de Abrantes. No tuvieron descendencia.

El infante fallecería a la edad de 51 años, usado por los excesos y cubierto de deudas en la Quinta das Gaeiras, propiedad de Bernardo Freire de Sousa, en la localidad de Óbidos, siendo sepultado en el Panteón de los Braganza en el Monasterio de San Vicente de Fora, en Lisboa.