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martes, 1 de enero de 2013

LA Iª DUQUESA DE NEWCASTLE




NEWCASTLE_Iª Duquesa de / 1st Duchess of_Honorable Margaret Lucas, Iª Duquesa de Newcastle-upon-Tyne, Iª Marquesa de Newcastle-upon-Tyne, Condesa de Newcastle, Vizcondesa de Mansfield, Baronesa y Condesa Ogle, Par de Inglaterra, Lady Cavendish, Dama [Mistress] de Bolsover Castle y de Welbeck Abbey (Saint-John Abbey, Colchester, Essex, 1623 / Welbeck Abbey, Nottinghamshire, 15-12-1673). Fue dama de honor de la Reina Enriqueta-María de Francia, consorte del rey Carlos I de Inglaterra, de Escocia e Irlanda, escritora, ensayista, filósofa, dramaturga y poeta inglesa.

Lady Margaret Lucas nació en el seno de una de las más opulentas familias aristocráticas del condado de Essex, octava hermana de los ocho retoños nacidos del matrimonio de Sir Thomas Lucas de Saint-John de Colchester, Gran Sheriff de Essex, y de la Honorable Elizabeth Leighton. Muy conocidos fueron dos de sus hermanos, Sir John Lucas (1606-1671), 1er Barón Lucas de Shenfield & Par de Inglaterra -a partir de 1645-, y Sir Charles Lucas de Colchester -Lord Lucas a título póstumo- (1613-1648), que fueron figuras de proa del movimiento realista durante la Guerra Civil británica.





Presentada e introducida en la corte del rey Carlos I en 1643, se convirtió en dama de honor de la reina Enriqueta-María de Francia, a la que siguió en el exilio instalándose en la corte del joven rey Luis XIV de Francia (1644), tras la derrota de las tropas reales en Marston Moor. Fue en el curso de su estancia en el exilio francés donde conoció al que sería su marido, Sir William Cavendish, Barón de Ogle, 1er Marqués de Newcastle (1592-1676) -y futuro 1er duque de Newcastle-; al contraer matrimonio en 1645, se convertía en su 2ª esposa, teniendo ella 22 años y él 53. Era entonces un hombre inmensamente rico, perteneciente a una de las más eminentes familias británicas (los Condes de Devonshire), y que desempeñaba el cargo de gobernador del Príncipe de Gales -futuro rey Carlos II-. Sin embargo, dimitió de su cargo en el curso de las maquinaciones políticas que iban a desembocar en la guerra civil inglesa y optó por exiliarse.





En 1651, Margaret regresó a Inglaterra para una breve estancia durante el mes de noviembre, empleando su tiempo en escribir su primera obra.

De regreso a Inglaterra con la "Restauración" de 1660, que ponía un término a la república dictatorial puritana de los Cromwell y devolvía el trono a Carlos II, Lord William Cavendish fue recompensado con la erección de su marquesado en ducado y Margaret se convirtió en la flamante 1ª Duquesa consorte de Newcastle (1665).

Siempre atenta a los chismorreos y rumores cortesanos, y de los secretos más íntimos de sus contemporáneos, Margaret encontraría de sobras buen material en terreno tan abonado para sus trabajos literarios.

Mujer poeta, filósofa, ensayista, dramaturga y, sin duda, eficiente e incansable publicista de si misma y de sus obras, dió el primer paso, sin precedentes entre las mujeres de tan alto rango, publicando ella misma sus trabajos sin adoptar seudónimos, consciente del peligro que acechaba a los escritores cuando éstos, por miedo y prudencia, publicaban sus obras bajo nombres falsos y exponiéndose a ver cómo otros se atribuían el mérito o las ideas. Hasta este punto era consciente del valor de la propiedad intelectual. Puntualicemos que, pese a haber recibido una educación propia de las mujeres de su tiempo, que se limitaba a la música, el baile, la escritura, el saber estar, las manualidades domésticas y otras artes del estilo, Margaret se hizo a si misma gracias a su sed de saber y su enorme curiosidad.

El famoso cronista londinense y contemporáneo de la duquesa, Samuel Pepys, dijo de ella que era una "... loca, vanidosa y ridícula..." . Sus enemigos y detractores, que la desprecian por su condición de fémina y por su osadía de convertirse en escritora aplaudida, se burlan de su extravagancia en el momento de vestirse: original hasta en el más nimio detalle, crea sus propios vestidos y los luce sin ruborizarse, creando escuela... Lo que está claro es que, como escritora, se salía de lo normal; en su obra "New Blazing World", Margaret escribió la que se considera como la primera novela de ciencia ficción de la época. Y, prodigiosamente activa, permanece siendo la única mujer de su tiempo en haber publicado más de un libro, al menos en Europa.

Como filósofa, Margaret rechazó el pronunciado Aristotelianismo del siglo XVII en su "Natures Pictures", y combatió los puntos de vista de Thomas Hobbes (rebatiendo su "Leviathan"), de René Descartes (argumentando sobre la dignidad y racionalidad de los hombres y los animales), Robert Boyle y otros eminentes miembros de la Royal Society de Londres, que frecuenta asiduamente pese a que, por su condición de mujer, le es inicialmente vetada la asistencia.

Interesada en todos los avances científicos, criticó a los experimentalistas argumentando que la razón debía guiar los sentidos, y anotó la desconfianza existente acerca de los telescopios y microscopios, cuando ella disponía de una colección de 7 telescopios adquiridos por su marido entre 1644 y 1660, y que utilizaba para observar el firmamento, tal era su entusiasmo por la astronomía.

Tras una obstinada insistencia, la duquesa consigue asistir a una sesión de experimentos de Robert Boyle en la Royal Society (1667). La victoria no fue fácil: sus insistentes peticiones provocaron un alud de discusiones entre los académicos, y no pocos desaires por parte de éstos, antes de que se avinieran a concederle ese deseo.

Retirada en las posesiones de su marido, en Welbeck Abbey (Nottinghamshire), Margaret Lucas-Cavendish, duquesa de Newcastle, fallece súbitamente el 15 de diciembre de 1673, con tan solo 50 años y con nada menos que 14 obras publicadas en su haber. Tal es su prestigio, que Carlos II dispone que sea sepultada con honores en la Abadía de Westminster (Londres), privilegio que se concede únicamente a los personajes más relevantes del país.

El duque de Newcastle, viudo y aquejado de la enfermedad degenerativa de Parkinson, moriría 3 años después, en 1676, y a la avanzada edad de 84 años.





En sus "Opiniones Filosóficas y Físicas", la duquesa escribió sobre la condición de las mujeres de entonces:

"Paupérrima educación, exclusión de las instituciones públicas, subordinación política y desamparo, dictados fisiológicos desde la niñez, y la convicción social en ver a las mujeres como seres incompetentes, irresponsables, incapaces de inteligencia e irracionales."

Algunas de sus obras importantes, entre las 14 que dejó a la posteridad, fueron:

-Poems and Fancies, 1653

-Philosophical and Physical Opinions, 1655

-Natures Pictures, 1656

-A True Relation, 1656 (autobiografía)

-Playes & Orations of Divers Persons, 1662

-Philosophical Letters, 1664

-New Blazing World, 1666

-The Convent of Pleasure

-Atomic Poems

-The Life of William Cavendish, 1667 (biografía de su marido)

-Observations upon Experimental Philosophy, 1668

-Grounds of Natural Philosophy, 1668

etc.



martes, 27 de noviembre de 2012

EL Ier DUQUE DE NEWCASTLE




NEWCASTLE_Ier Duque de / 1st Duke of_William Cavendish, VIIIº Barón Ogle y 1er Conde Ogle, 1er Vizconde Mansfield, 1er Conde y Marqués de Newcastle, 1er Duque de Newcastle & Par de Inglaterra, K.B., K.G. (Handsworth, Yorkshire, 06-12-1592 / Welbeck Abbey, 25-12-1676), fue un soldado, político y escritor británico. Hijo de Sir Charles Cavendish y de Lady Catherine (hija de Cuthbert, 7º Lord Ogle), era nieto de Sir William Cavendish y de la famosa Lady Elizabeth "Bess" de Hardwick, la mujer más rica de Inglaterra después de la reina Elizabeth I. Fue educado y formado académicamente en el Saint John's College de la Universidad de Cambridge.

Con la ocasión de la investidura del príncipe Enrique-Federico Stuart, como Príncipe de Gales en 1610, William Cavendish fue nombrado caballero de la Orden del Baño (Knight of the Bath / K.B.), y enviado junto a Sir Henry Wotton, embajador extraordinario del rey Jacobo I de Inglaterra a la corte del Duque de Saboya. A su vuelta, contrajo matrimonio con la que sería su primera esposa, Lady Elizabeth Basset, hija de Sir William Basset de Blore (terrateniente de Staffordshire), ya viuda de su primer esposo Henry Howard, tercer hijo de Lord Thomas Howard, 1er Conde de Suffolk. Poseedor de una inmensa fortuna, recibió en numerosas ocasiones a los reyes Jacobo I y Carlos I, y con magnificencia, en sus fincas de Welbeck Abbey y Bolsover Castle.

El 3 de noviembre de 1620, Jacobo I le concedió por carta patente el título de Vizconde Mansfield y, el 7 de marzo de 1628, Carlos I le concedió a su vez el título de 1er Conde de Newcastle. Al año siguiente, en 1629, la baronía de Ogle fue restaurada para su madre: el título, erigido en condado, junto con unos bienes que aportaban una renta anual de 3.000 Libras, acabaron por pasar a William a la muerte de ésta. En 1638, Carlos I le nombraba gobernador (tutor) del Príncipe de Gales -futuro rey Carlos II-, y consejero privado de la Corona al año siguiente.





Cuando estalló la guerra de Escocia (1639-1640), asistió al rey con una aportación económica de 10.000 Libras y militarmente con una tropa de caballería nutrida de voluntarios que consistía en 120 caballeros y gentilhombres.

Implicado en la "Conspiración del Ejército" de 1641, Lord Newcastle tuvo que abandonar temporalmente la corte londinense. El 11 de enero de 1642, Carlos I le concedió el mando de la ciudad de Hull, pero su autoridad fue rotundamente negada y rechazada por la ciudad. Cuando el rey declaró abiertamente la guerra, Newcastle recibió el comandamiento de los 4 condados del Norte y el poder de conferir el rango de caballero a quienes consideraba meritorios de tal dignidad. Mantuvo las tropas con su propio dinero y ocupó la ciudad de Newcastle, abriendo un canal de comunicación directa con la reina Enriqueta-María, despachando con el rey los asuntos exteriores. En noviembre de 1642, penetró en Yorkshire, sitió la ciudad de York y forzó Lord Thomas Fairfax (jefe del Ejército Parlamentario) a retirarse después de derrotarle en Tadcaster.

Seguidamente, sus planes de capturar a Fairfax en Leeds (enero de 1643) fracasaron y tuvo que replegarse en York. Escoltó a la reina, quien volvió en febrero a York, y seguidamente llevó a cabo la captura de Wakefield, Rotherham y Sheffield, sin conseguir que cayese en sus manos la ciudad de Leeds. En junio volvió a la carga, consiguiendo derrotar por segunda vez las fuerzas de Fairfax en Adwalton Moor (30 de junio), haciéndose con el control total del condado de Yorkshire a excepción de Hull y de Wressel Castle.

Lord Newcastle unió entonces sus tropas a las del rey Carlos I para enfrentarse a las de Lord Essex, continuando su campaña en el Norte y avanzando a través de Lincolnshire, tomando Gainsborough y Lincoln. Volvió a sitiar Hull sin éxito, siendo derrotado por las tropas de Oliver Cromwell en Winceby, el 11 de octubre de 1643, provocando la pérdida de control sobre el condado. Pese a ello, el 17 de octubre de 1643, fue creado 1er Marqués de Newcastle.

Al año, las posiciones de Newcastle se vieron amenazadas por el avance de las tropas escocesas, por lo que tuvo que enfrentarse a ellos en clara desventaja, aunque ganando finalmente la partida. Replegado en York, se vió cercado por los tres ejércitos enemigos de los Escoceses, de Lord Ferdinando Fairfax y de Lord Manchester. El Príncipe Rupert del Palatinado, duque de Cumberland, acudió en su ayuda y consiguió levantar el cerco enemigo. Sin embargo, y pese a la oposición de Newcastle, el príncipe quiso enfrentarse al día siguiente al enemigo en Marston Moor. Aquella batalla supuso la derrota de las fuerzas leales al rey...



Después del desastre, y contra los deseos del rey y del príncipe Rupert, Lord Newcastle anunció de inmediato su intención de abandonar la causa e Inglaterra. Embarcado en Scarborough, y acompañado por un numeroso séquito de criados, amigos y parientes, incluídos sus dos hijos y su hermano, llegó a la ciudad alemana de Hamburgo en julio de 1644, permaneciendo allí hasta febrero de 1645. Luego se trasladó a París en el mes de abril, instalándose en la capital francesa por espacio de 3 años. Allí conoció a la que sería su segunda esposa, Lady Margaret Lucas (1623-1673), hija de Sir Thomas Lucas de Saint-John de Colchester, Gran Sheriff de Essex, y de Lady Elizabeth Leighton, dama de honor de la reina Enriqueta-María, a la cual había seguido en el exilio. La joven tenía entonces 25 años menos que él. Convertida en marquesa de Newcastle tras casarse con él en 1645, se la conocería por ser una eminente dramaturga, poeta, filósofa y ensayista. Consta a los contemporáneos que aquel matrimonio fue uno de los más felices y mejor avenidos de la época.




En 1648, Lord Newcastle abandonó París para Rotterdam, con la intención de unirse al Príncipe Carlos de Gales, y obtener el mando de la Armada Rebelde, cosa que le fue negada. Finalmente, tuvo que instalarse en Amberes con su esposa (ocupando la hermosa mansión de Rubens), dónde permanecieron hasta el advenimiento de la Restauración de 1660, que supuso el fin de la República de la Commonwealth y el retorno de la monarquía.

En abril de 1650, fue nombrado consejero privado de Carlos II y, oponiéndose a Sir Edward Hyde, abogó por conseguir la colaboración y el beneplácito de los escoceses en los planes del restablecimiento de la corona británica en la persona de Carlos II.

En Amberes, Lord Newcastle fundó la célebre escuela ecuestre, estableciendo el arte del "manège" (Alta Escuela Ecuestre), y publicando su primer trabajo sobre el arte de cómo ser un excelente jinete: "Méthode et invention nouvelle de dresser les chevaux" (Método y nueva invención de cómo amaestrar a los caballos), siendo publicado en 1658, y nuevamente en 1747, para ser traducido finalmente bajo el título de "A General System of Horsemanship" en 1743.

Con la Restauración de 1660, Lord Newcastle y su esposa volvieron a Inglaterra, consiguiendo exitosamente recuperar la mayor parte de sus inmensos bienes, fincas y propiedades con las consecuentes deudas pendientes. Lady Newcastle estimó entonces el total de las pérdidas causadas por la guerra, en la enorme cifra de 941.303 Libras. Pese al formidable agujero financiero, el rey Carlos II le devolvió todos los cargos que había desempeñado bajo el reinado de su padre, y lo recibió como caballero de la Orden de la Jarretera en 1661, en Windsor. El 16 de marzo de 1665, el mismo monarca erigía su marquesado en ducado. Retirado, sin embargo, del escenario público y ocupado en reordenar sus asuntos, dedicó su tiempo sobretodo a su afición favorita: el arte ecuestre y entrenar a sus pura sangre. Incluso estableció la primera carrera de caballos de competición en los alrededores de su propiedad de Welbeck Abbey, en Nottinghamshire.

En 1673, la súbita muerte de su esposa le sumió en una profunda depresión de la que nunca se recuperaría. Aquejado de achaques y enfermo de Parkinson, falleció el 25 de diciembre de 1676. Su hijo primogénito, Henry Cavendish, Lord Mansfield (1630-1691), se convirtió en 2º y último Duque de Newcastle, al morir sin herederos.

De su primera esposa, William Cavendish, 1er duque de Newcastle-upon-Tyne, había tenido nada menos que 10 retoños pero únicamente sobrevivió un hijo varón para asegurar la sucesión ducal, Henry, 2º duque de Newcastle, quien falleció a su vez sin descendencia en 1691, por lo que todos los bienes pasaron en heredad a su hija mayor Lady Margaret Cavendish, casada con John Holles, Conde de Clare (1662-1711) -miembro de la Casa de los Condes de Essex-, y que fue creado nuevo 1er duque de Newcastle en 1694, de la mano del rey Guillermo III.

A la muerte de John Holles, en 1711, el ducado de Newcastle-upon-Tyne se extinguió nuevamente, siendo recreado a favor de un sobrino, Thomas Pelham-Holles (1693-1768), como 1er duque de Newcastle-upon-Tyne en 1715 -tercera creación-.

Finalmente, en 1757, se procedió a la creación del ducado de Newcastle-under-Lyne a favor del mismo y de sus descendientes varones. Con el 10º duque, Edward Charles Pelham-Clinton, que falleció en 1988, se extinguió definitivamente el ducado.

Sir Edward Hyde, Conde de Clarendon, dijo de él que fue un excelente y valioso soldado para la causa realista, pero que no sentía gusto alguno por los asuntos políticos y que se adhirió a la causa de Carlos I movido únicamente por motivos personales y por su lealtad a la dinastía Stuart, y que tenía un pronunciado gusto en provocar disturbios para malmeter la paz pública. Pese a todo, le reconoce como uno de los mejores y más nobles caballeros de su tiempo.