Mostrando entradas con la etiqueta baronesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta baronesa. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de marzo de 2015

LA DUQUESA DE KENDAL & DE MUNSTER



KENDAL & MUNSTER_Iª Duquesa de / 1st. Duchess of_Ehrengard Melusine von der Schulenburg, Baronesa von der Schulenburg, 1ª Duquesa de Kendal y de Munster, Condesa de Feversham, Baronesa de Glastonbury, Marquesa y Condesa de Dungannon, Baronesa Dundalk, Par de Inglaterra y de Irlanda, Princesa von Eberstein y del Sacro Santo Imperio Romano Germánico (Emden, Alemania, 25-12-1667 / Kendal House, Isleworth, Middlesex, Inglaterra, 10-05-1743). Fue hija del Barón Gustavus Adolphus von der Schulenburg y de Petronelle Oddie von Schwenken, y la amante del rey Jorge I de Gran-Bretaña, Elector de Hannover.

Ehrengard Melusine von der Schulenburg nació el 25 de diciembre de 1667 en la localidad alemana de Emden. Su segundo nombre de pila fue probablemente tomado de la legendaria Melusina, protectora de los linajes nobles europeos.

Introducida en la corte del elector de Hannover, fue nombrada dama de honor de la princesa-electriz Sofía y, no se aclara si antes o después de 1686, convertida en la amante del hijo de ésta, el príncipe-elector Jorge-Luis, del cual tuvo tres hijas ilegítimas convenientemente casadas:

-Anne-Luise Sophie von der Schulenburg, Condesa de Dölitz (1692-1773), quien casaría con Ernst-August Philipp von dem Bussche zu Ippenburg.

-Melusina von der Schulenburg, Condesa de Walsingham (1693-1778), que contraería matrimonio con Philip Dormer Stanhope, 4º Conde de Chesterfield.

-Margaret Gertrude von der Schulenburg, Condesa von Oeynhausen (1701-1726), unida a Albrecht Wolfgang, Conde von Schaumburg-Lippe.

Jorge-Luis sucedió a su padre y predecesor en 1698, en calidad de Príncipe-Elector de Hannover, asumiendo también el papel de candidato al trono de Gran-Bretaña como sucesor de su prima la reina Ana I, privada de descendencia directa.



En 1714, el Parlamento Británico, al fallecer la reina Ana I, última soberana de la dinastía Estuardo (Stuart o Stewart), le llamó para que ciñese la corona inglesa convirtiéndose en el rey Jorge I de Gran-Bretaña y de Irlanda.

Jorge I embarcó para las costas inglesas llevándose consigo a Ehrengard Melusine von der Schulenburg y, el 18 de julio de 1716, ésta fue creada duquesa de Munster, marquesa y condesa de Dungannon, y baronesa Dundalk con paridad irlandesa. Menos de un año después, el 19 de marzo de 1719, Melusine fue agraciada con nuevos títulos, esta vez dentro de la paridad inglesa: duquesa de Kendal, condesa de Feversham y baronesa Glastonbury.

Como insigne favor, y en nombre de una alianza anglo-imperial, el emperador Carlos VI de Austria concedería a la duquesa de Kendal y de Munster el título imperial de Princesa von Eberstein (Reichsfürstin von Eberstein), en 1723. Se cree que con dicha concesión imperial, el gesto confirma que Melusine casó secretamente con el rey Jorge I durante esa época.

Convertida en la mujer más poderosa de Gran-Bretaña y del Electorado de Hannover, Sir Robert Walpole dijo de ella que "era mucho más reina de Inglaterra que cualquiera de las que hubo antes..." .Y es que, a imagen y semejanza del contemporáneo y rival rey Luis XIV de Francia, casado morganáticamente con la marquesa de Maintenon, Jorge I de Gran-Bretaña había convertido a Melusine en su cónyuge entre bastidores pero también en la primera dama de su reino sin tener oficialmente el título.

La duquesa de Kendal hacía oficio de intérprete entre Jorge I y sus ministros británicos, ya que el rey nunca hizo el esfuerzo de aprender el inglés y siempre se expresó en su lengua materna estuviese en su feudo hannoveriano o en Londres. Semejante papel le daba, obviamente, mucho poder para hacer el bien o el mal, e intervenir en cualquier asunto de Estado.

Cuando Jorge I pasaba la temporada en Londres, la duquesa de Kendal residía en su propia casa, Kendal House, en Isleworth, Middlesex.



En su madurez, la duquesa de Kendal era conocida por su extrema delgadez y su figura esvelta, casi esperpéntica, nada agraciada según los cánones de entonces, aunque en la actualidad sería la envidia de ciertas damas de la alta sociedad. De hecho, en Hannover se la conocía popularmente como "la Espantapájaros" (en inglés "Scarecrow"), y en Londres como "the Maypole" (el Palo de Mayo o la Cucaña).

Es por ello que a Jorge I se le atribuía entonces ese peculiar gusto por las mujeres feas, ya que su también otra supuesta amante, la Condesa de Darlington, otra dama alemana nacida Charlotte-Sophia von Platen, Baronesa consorte von Kielmansegg (1675-1725), era más que oronda: una obesa de proporciones monstruosas, que se asemejaba a un barril de cerveza. En la corte inglesa se la conocía como "la Elefanta".

Pero lo cierto, respecto a la condesa de Darlington y de Leinster, es que ésta fue sin duda alguna su medio-hermana, una bastarda de su padre, el elector Ernesto-Augusto de Hannover, habida con la baronesa Clara-Elisabeth von Platen und Hallermund. Desde 1701, estaba casada con el barón Johann Adolf von Kielmansegg (1668-1717), Caballerizo Mayor del rey Jorge I, y madre de una hija que casaría con el 2º Vizconde Howe.

Mejor que su oponente la duquesa de Kendal, la condesa de Darlington se aclimató maravillosamente al ambiente cortesano de Londres, y recogía muchas más simpatías que Melusine entre los británicos que, erróneamente, asumían que era la otra amante del rey Jorge I.

Cuando Jorge I falleció en 1727, la duquesa de Kendal se retiró del escenario público sin ser molestada, falleciendo tranquilamente en 1743, a la edad de 76 años.


 

domingo, 1 de marzo de 2015

LA XIIª DUQUESA DE FLORIDIA



FLORIDIA_XIIª Duquesa de / 12ª Duchessa di_Lucia Migliaccio e Borgia, XIIª Duquesa de Floridia, VIIIª Princesa di Partanna e di Castura, XVIIIª Vizcondesa di Galtellin, VIIª Duquesa di Ciminna, XXVª Baronesa di Partanna (Palazzo Migliaccio, Siracusa, Sicilia, 18-07-1770 / Palazzo Partanna, Chiaia, Nápoles, 26-04-1826). Fue la heredera del ducado de Floridia, en Sicilia, esposa del Príncipe de Partanna, consejero de Estado del Rey Fernando IV de Nápoles y de Sicilia; ella misma fue Dama de la Corte Real Napolitana, Dama de la Orden de Maria-Luisa de España y de la Orden de la Cruz Estrellada. Viuda en 1812 y madre de 5 hijos, contrajo matrimonio morganático con el Rey Fernando IV de Nápoles y de Sicilia (Fernando I, Rey de las Dos-Sicilias) en 1814, tras enviudar éste de la reina Maria-Carolina de Austria.

Lucia Migliaccio Borgia nació en Siracusa, Sicilia, el 18 de julio de 1770, hija y heredera de Vincenzo Migliaccio e Bonanno, 11º Duque de Floridia y de San Donato, y Doretta Borgia e Rau, hija de los Marqueses del Casale y perteneciente ésta a la célebre familia oriunda de Játiva (Valencia, España), la noble casa de los Borja, duques de Gandía y marqueses de Lombay que, en Italia y con el papa Calixto III, pasó a italianizarse como "Borgia" en el siglo XV. Con semejante linaje y fortuna, Lucia no podía casarse con alguien de menor pedigrí y fue prontamente desposada en 1781 por Benedetto Maria III Grifeo, 25º Barón y 8º Príncipe de Partanna y de Castura (1755-1812), representante de una antiquísima y poderosa familia de Palermo de la cual ya se hablaba en el siglo XI. En el momento de la boda, la novia tan solo computaba 11 años y el novio 25!

La jovencísima Lucía aportaba en dote nada menos que el ducado de Floridia al matrimonio, del que era la heredera universal.

La flamante pareja formó inmediatamente parte de la animada corte napolitana y, en 1786, el príncipe fue nombrado diputado del reino de Sicilia, gentilhombre de la Cámara, consejero de Estado del Rey y caballero de la Insigne y Real Orden de San Genaro mientras que la princesa, debidamente presentada a los soberanos, se convirtió en una de las damas de honor de la reina Maria-Carolina de Austria y pronto condecorada con las órdenes de Maria-Luisa de España y de la Cruz Estrellada de Austria.




Semejante beldad no pasó inadvertida y pronto conquistó al rey Fernando IV, dada su proximidad con la familia real napolitana. Pese a sus numerosos y seguidos embarazos, la princesa fue asiduamente cortejada por el monarca y acabó cediendo ante su insistencia, convirtiéndose finalmente en su amante. De este modo, se inició una relación que iba a durar años y que estuvo condenada al secretismo mientras estuvieron vivos los respectivos consortes de uno y otro. Como amante del rey, la princesa de Partanna siempre jugó un discreto papel con poquísima influencia en el escenario cortesano. Moderada y prudente, Lucia nunca se valió de su ascendencia sobre el monarca para inmiscuirse en asuntos de gobierno que no le competían, como tampoco en otros de menor calibre como las pequeñas intrigas palaciegas. En eso, se diferenciaba enormemente de la reina Maria-Carolina que, desde su llegada a Nápoles, ya metía mano en todos los asuntos y gobernaba como si fuera ella el rey y no su marido Fernando.



El Príncipe de Partanna fallecería el 28 de marzo de 1812, dejando a su viuda a la cabeza de una colosal fortuna que aseguraba el futuro de su numerosa prole. Muerto el príncipe, tan solo faltaba que muriera la reina... Lucia y Fernando tuvieron que esperar a que Maria-Carolina, exiliada en Viena desde 1812, falleciera el 8 de septiembre de 1814 para poder regularizar su situación y acabar con un adulterio que duraba desde hacía años. Unos escasos tres meses después de que muriera la reina, Fernando IV y Lucia se casaron morganáticamente en Palermo el 27 de noviembre de 1814, lo que significaba que la princesa nunca podría ascender al rango de reina de las Dos-Sicilias, ni disfrutar de sus tratamientos y honores, y que los posibles hijos nacidos de aquella unión no podrían pretender a la Corona. En el momento de la boda, Lucia computaba 44 años y Fernando 63, por lo que la posibilidad de tener hijos era bastante remota, sobretodo en el caso de ella. A eso se sumaba el hecho de que Fernando IV había delegado gran parte de su poder en su hijo y sucesor Francisco, Duque de Calabria, al que había nombrado Príncipe Regente de Nápoles y de Sicilia.

Aqui cabría explicar cual era la situación del reino napolitano en ese momento. Desde que las tropas francesas del General Napoleón Bonaparte habían entrado victoriosamente en Italia (1796), Nápoles se vio en la imposibilidad de hacer frente a la imparable invasión gala y obligada a firmar el armisticio de Brescia (5 de junio). Posteriormente, se proclamaban las nuevas repúblicas de la Liguria, la Cisalpina (1797) y la Romana (1798), hechuras de los franceses y de los francófilos jacobinos italianos que se habían desembarazado de los principículos, duques y reyes de la mitad Norte de la península Itálica. Finalmente, Nápoles se vio abocada a declarar la guerra a los franceses el 23 de octubre de 1798, contando con su ejército de 70.000 hombres comandado por el general austríaco Karl von Mack y el inestimable apoyo naval inglés del almirante Nelson, y con la clara intención de liberar Roma y restaurar el poder papal. Seis días después, Fernando IV entraba triunfalmente en Roma como un conquistador pero, el 14 de diciembre, la contraofensiva francesa obligó al ejército napolitano a una pronta retirada que se tradujo en una llana derrota. Regresado a su capital, ahora amenazada por los franceses, y siendo insostenible la situación, Fernando IV no tuvo más opción que la de planear su embarque para Sicilia con toda su familia, su corte y su gobierno, llevándose en sus baúles las joyas de la Corona, gran cantidad de oro y un gran número de obras de arte de gran valor. Asi pues, el 21 de diciembre de 1798, Fernando IV y la familia real subían a bordo del Vanguard, navío de Lord Nelson que debía conducirlos hasta Palermo, capital siciliana, mientras delegaba en Francesco Pignatelli, Príncipe de Strongoli, poderes para representarle en Nápoles. Acto seguido y, en virtud de aquellos poderes reales, Pignatelli mandó prender fuego a toda la flota napolitana para evitar que los franceses la utilizacen para llegar hasta Sicilia. El 12 de enero de 1799, Pignatelli concluyó un armisticio que implicaba la ya inevitable entrada de los franceses en Nápoles... Sin embargo, los lazzari, leales al rey Fernando IV, se alzaron y unieron con la población civil para defender la capital del ejército invasor; no estaban dispuestos a facilitar la conquista a los franceses. Por desgracia y gracias a una estratagema, los galos consiguieron hacerse con el castillo de Sant'Elmo y bombardear la ciudad de tal modo que causaron unas 8.000 bajas entre los civiles, provocando la general desbandada y dispersión de los lazzari. Finalmente, los franceses entraron en la ciudad sitiada y proclamaron, con el apoyo de algunos nobles y burgueses francófilos, la República Partenopea el 23 de enero.

La temporada que pasó en Sicilia la familia real y su séquito se caracterizó, sobretodo, en planear cómo recuperar Nápoles y echar al invasor francés.

Gracias a que las tropas francesas fueron nuevamente mobilizadas hacia el Norte de Italia un 7 de mayo, dejando la capital del Vesuvio con una reducida guarnición, se presentó la ocasión para liberar Nápoles del ocupante. El cardenal Fabrizio Ruffo la aprovechó y armó su llamado Ejército de la Santa Fe, compuesto por 25.000 voluntarios y, contando con el soporte de la artillería inglesa, partió desde Calabria para unirse a los lazzari del temido bandido Fra Diavolo con el objetivo de reconquistar la capital del reino. Aquello causó el colapso de la República Partenopea y sus dirigentes tuvieron que rendirse al cardenal Ruffo; rendición que, por cierto, no fue aceptada por Lord Nelson y mucho menos por el rey Fernando IV, quien ordenó de inmediato prender a los cerca de 8.000 prisioneros para enjuiciarlos de manera expeditiva. La venganza de Fernando fue épica: 124 fueron condenados a muerte, 6 fueron perdonados, 222 fueron condenados a cadena perpétua, 322 a penas menores, 288 fueron deportados y 67 exiliados, y el resto liberado. Después de satisfacer su sed de venganza, Fernando se fijó el objetivo de liberar Roma y reponer en el trono de San Pedro al pontífice. Fue cosa hecha el 27 de septiembre de 1799.

El 31 de enero de 1801, la familia real volvía a Nápoles en medio de vítores y grandes festejos, celebrando el regreso del monarca y la liberación del reino con gran alegría. Un año después, en 1802, Nápoles y Sicilia fueron provisionalmente liberadas de tropas francesas, inglesas y rusas en virtud de la Paz de Amiens. En 1805, Fernando IV firmaba un tratado de neutralidad con los franceses, cosa que no le impidió permitir el libre paso, por su territorio, de un cuerpo expedicionario anglo-ruso que tenía por misión defender las fronteras de una posible invasión francesa. Después del desastre de Austerlitz, los rusos abandonaron Italia mientras los ingleses se retiraban en Sicilia.

A primeros de febrero de 1806, las tropas galas reorganizadas y dirigidas por Masséna volvieron a invadir el reino napolitano provocando la segunda estampida de la familia real... El 23 de enero, en medio del pánico general, Fernando IV embarcaba a toda prisa a bordo del Arquímedes para refugiarse en Palermo, sin sus hijos y sin su esposa la reina que se habían quedado atrás. El 14 de febrero, las tropas francesas entraban por segunda vez en Nápoles y Napoleón I declaraba derrocada la dinastía de los Borbones proclamando a su hermano José Bonaparte, nuevo rey de Nápoles como José I. A partir de ese momento, Fernando IV se ve confinado en su reino insular de Sicilia, defendido y protegido por los británicos, y no regresaría a Nápoles hasta la caída de Napoleón I y tras apresar y fusilar al usurpador Joaquín Murat que, desde 1808, ceñía la corona napolitana (octubre de 1815). De hecho, Fernando IV recuperó el trono de Nápoles uniéndolo al de Sicilia para refundar sus dos reinos en uno solo: el Reino de las Dos-Sicilias, y adoptando el ordinal de Fernando I.



Volviendo al hilo inicial, Fernando consigue liberar Nápoles de las garras napoleónicas tras su victoria en la batalla de Tolentino (3 de mayo de 1815) sobre el rey usurpador Joaquín I Murat. El 8 de diciembre de 1816, se opera la unión de Nápoles con Sicilia para conformar el nuevo Estado de las Dos-Sicilias, siendo regente el príncipe heredero Francisco de Borbón, Duque de Calabria. Obviamente, Fernando regresó a su capital dando el brazo a su nueva consorte Lucia Migliaccio, con la que se había casado morganáticamente para no dificultar la línea de sucesión al trono. Sin embargo, y pese a todo, el príncipe-regente nunca aceptó de buen grado que su padre casase con su antigua amante... Se puede decir que el heredero no se llevaba nada bien con su madrastra, a la que despreciaba por ser nada menos que el auténtico amor de su padre, cosa que le dolía sobremanera y ofendía la memoria de su madre.

Asi las cosas, Lucia seguía siendo oficialmente la Princesa de Partanna y Duquesa de Floridia a ojos del Mundo, aunque estuviera legalmente casada con el rey Fernando I de las Dos-Sicilias. El príncipe-regente Francisco no la hubiera tolerado de otro modo... y ella se contentó con esa delicada situación: ser esposa de un rey sin ser su reina.

En 1823, Lucia recibió de su real marido una vasta finca sobre la colina del Vomero, otra en Certosa di San Martino y un puñado de villas palatinas entre las que sobresale la Villa Carafa di Belvedere. En su finca principal, la princesa Lucia mandó construir un palacio de estilo neoclásico conocido como Villa Floridiana, y otro próximo de menor dimensión llamado Villa Lucia. En ambas villas vivieron tranquilamente el rey y su esposa, ajenos a cualquier asunto de Estado.

Fernando I moriría el 4 de enero de 1825 y Lucia, su viuda, le sobreviviría un año y tres meses. Tras la muerte de la Princesa Vda. de Partanna, acaecida el 26 de abril de 1826, todas sus propiedades fueron heredadas por los hijos de su primer matrimonio, quienes se repartieron sus posesiones en dos partes.

  

lunes, 8 de diciembre de 2014

LA IIIª MARQUESA DE LA FAYETTE



LA FAYETTE_IIIª Marquesa de / 3ème. Marquise de_Marie Louise Julie de La Rivière, IIIª Marquesa de La Fayette, IIª Marquesa de Vissac, VIª Baronesa de Vissac, XVIIª Dama de Champetières y de Chavaniac o Chavagnac, Dama suo jure du Vieux-Marché y de Saint-Quihouët (Palacio de Luxembourg, París, 1736 / Hôtel de La Rivière, París, 03-04-1770). Fue hija de Joseph Yves Thibault Hyacinthe, 2º Marqués de La Rivière, Señor de Kerauffret y de Saint-Michel (1695-1770), Comandante de la IIª Compañía de los Mosqueteros del Rey y diputado de la Nobleza en los Estados de Bretaña, y de Julie-Louise-Céleste de La Rivière (1721-1753), Dama de Palacio de la Reina Luisa-Isabel de las Españas y luego Dama de compañía de la Princesa Adelaida de Francia.

Por parte de su padre, Marie-Louise Julie entronca con la linajuda familia de los Goyon-Matignon a través de su abuela. Por parte de su madre, y a través de sus dos bisabuelas, es prima de los Marqueses d'Argenson y de Paulmy, y de los Marqueses de Pimodan. No solo cuenta con antepasados de ilustres nombres; también es heredera de una gran fortuna. Su padre, extremadamente rico y avaro en la misma medida, dejaría a su muerte una fabulosa herencia a su único nieto, el célebre general de la Guerra de Independencia Norteamericana.

Contrajo matrimonio con el no menos linajudo Michel Louis Christophe Du Motier, IIIer. Marqués de La Fayette (1731-1759), Coronel de Granaderos, en Bourbriac el 21 de abril de 1754, y luego en la Iglesia de Saint-Sulpice de París el 22 de mayo. El novio de 23 años, es el segundo hijo varón de Édouard François Du Motier, Marqués de Vissac (1669-1740) y de Marie-Catherine Suat de Chavaniac (h.1690-1772), biznieta de una La Rochefoucauld-Langeac. Es gracias a la muerte de su hermano mayor Jacques Roch Du Motier, IIº Marqués de La Fayette (1711-1734), caído en combate en Milán, que hereda del marquesado y se convierte en su tercer titular. En 1740, a la muerte de su padre, asume el título de 2º Marqués de Vissac y hereda de sus bienes.

Sin embargo, los La Fayette, de gran tradición militar y soldados de padre a hijo, no poseen una gran fortuna y su haber es modesto. La flamante pareja solo podrá contar sobre el producto de sus tierras y vivir con el sueldo de oficial del Cuerpo de Granaderos de Francia, que no son suficientes para asegurar un tren de vida decente y conforme a su rango en la corte de Versailles.

La marquesa de La Fayette solo tuvo el tiempo de concebir un hijo, al que dio a luz el 6 de setiembre de 1757, en el castillo familiar de Chavaniac, posesión de su suegra la Marquesa Viuda de Vissac:

-Marie Joseph Paul Yves Roch Gilbert Du Motier, IVº Marqués de La Fayette (1757-1834)

El 1 de agosto de 1759, su marido cae en el campo de batalla de Minden, en Westfalia, Alemania, tras recibir el impacto de una bola de cañón. Tan solo contaba 27 años de edad.
La desconsolada Marquesa Vda. de La Fayette se encuentra entonces sola a sus 23 años y con un hijo huérfano de padre que solo computa 2 años, y que será inicialmente cuidado por su suegra en el castillo de Chavaniac y educado por el abate Fayon.
Sin muchos recursos y con una pensión de viudedad, la marquesa tendrá que vivir en casa de sus padres, en París. En cuanto a su hijo, una vez cumplidos los 11 años, será finalmente enviado al Colegio du Plessis, en París (1768), y luego a la Academia militar de Versailles para recibir una mejor formación, y de la que saldría en 1772 para incorporarse en la IIª Cia. de los Mosqueteros del Rey, abrazando así la tradición familiar.

El 3 de abril de 1770, la Marquesa de La Fayette muere prematuramente a sus 34 años y, nueve días después, fallece su padre el 12 del mismo mes, dejando toda su fortuna a su nieto y una renta anual de 25.000 libras; poco después, a la muerte de un tío materno, heredaba otra fortuna que le aseguraba una fabulosa renta de 120.000 libras.



 

domingo, 18 de mayo de 2014

LA IIª DUQUESA DE WESTMINSTER




WESTMINSTER_IIª Duquesa de / 2nd Duchess of_Lady Constance Edwina Cornwallis-West Grosvenor, IIª Duquesa de Westminster & Par de Gran-Bretaña, IVª Marquesa de Westminster, Condesa Grosvenor, Vizcondesa Belgrave, Baronesa Grosvenor (1876 / 21-01-1970); fue la primera esposa del IIº Duque de Westminster, uno de los hombres más ricos del Reino-Unido, y una distinguida dama de la alta sociedad británica. Por parte paterna, era tataranieta del IIº Conde de La Warr, mientras que por el lado materno era biznieta del IIº Marqués de Headfort.




Lady Constance Edwina Cornwallis-West era la más joven hija de William y Mary Cornwallis-West, y hermana de Daisy, Princesa von Pless. Fue gracias a una fiesta en la residencia de los Duques de Marlborough, Blenheim Palace, que su madre pidió al entonces Príncipe de Gales (futuro rey Eduardo VII), que convenciera a Hugh Grosvenor, IIº Duque de Westminster, para que pidiera la mano de Constance. Fue cosa hecha el 16 de febrero de 1901. Poco después de la luna de miel, la pareja se instaló en la mansión de Grosvenor House, en Park Lane (Londres), que el duque acababa de heredar de su abuelo. Un tiempo después, los duques se instalarían en la mansión solariega de Eaton Hall, en el condado de Cheshire.

Del matrimonio bien avenido nacerían tres hijos:

-Lady Ursula Mary Olivia Grosvenor (1902-1978) => con descendencia.

-Lord Edward George Hugh Grosvenor, Conde Grosvenor (1904-1909)

-Lady Mary Constance Grosvenor (1910-2000)

La duquesa fue una de las dos únicas mujeres que compitieron en los Juegos Olímpicos del verano de 1908, en una carrera de yates que le valió la medalla de bronce.

Tanto el duque como la duquesa formaban una feliz pareja que compartían las mismas aficiones deportivas: las competiciones marítimas y las carreras de coches. Sin embargo, las expectativas financieras de sus padres a través de su rico matrimonio y sus largas ausencias lejos del hogar familiar, acabaron por arruinar el futuro de la pareja ducal. En 1909, el único hijo varón y heredero del ducado, Lord Grosvenor, falleció tras ser operado de apendicitis mientras la duquesa estaba ausente. El duque la acusó entonces de negligencia y desapego por sus hijos, prohibiéndole aparecer en los funerales de su propio hijo. Por entonces, se rumoreaba en sociedad que la duquesa andaba teniendo un 'affaire' en secreto con un aristócrata español: el Duque de Alba y de Berwick. Cierto o no, el escándalo de su supuesta infidelidad y su imperdonable ausencia durante la muerte de su hijo, sentenciaron su matrimonio.

En 1913, el Duque de Westminster pidió formalmente el divorcio. Sin embargo, al estallar la Iª Guerra Mundial (1914-1918), los trámites fueron paralizados al estar destinado el duque, junto con su regimiento, a reunirse con el grueso del Ejército Británico en el frente francés. Mientras tanto, la duquesa dedicó su tiempo a patrocinar un hospital militar en la localidad costera de Le Touquet, en Francia.

Tras el armisticio de 1918, la Duquesa de Westminster fue solemnemente investida Comendadora de la Orden del Imperio Británico (O.B.E.), por los servicios prestados durante la guerra.

El 19 de diciembre de 1919, los duques se divorciaban formalmente, siendo ella la perjudicada por las acusaciones de adulterio y abandono del hogar. Sin embargo, y pese al revuelo de semejante separación en la alta sociedad británica, tanto el duque como la duquesa mantuvieron una relación amigable después de divorciarse; llegaron incluso a reunirse en Buckingham Palace para presentar a sus hijas a los reyes Jorge V y Mary, y acompañarlas en su puesta de largo en sociedad.

La buena sintonía de la ex pareja levantó entonces rumores de que ambos se habían divorciado de común acuerdo y amigablemente, para poder casarse otra vez cada uno por su lado.

El hecho es que, el 14 de enero de 1920, la ex Duquesa de Westminster casaba secretamente con su secretario privado y agente, el Capitán James Lewes. Ambos se habían conocido durante la Gran Guerra: el capitán, malherido, había sido atentido en el hospital de Le Touquet, regentado por la duquesa. La pareja enamorada nunca tuvo hijos.




viernes, 25 de enero de 2013

LA XXª VIZCONDESA DE ROHAN






ROHAN_XXª Vizcondesa de / XXeme Vicomtesse de_Catherine de Parthenay-Larchevêque, Condesa de Porhoët, XXª Vizcondesa de Rohan, Princesa de Léon, Dama de Pontivy, de Blain, de Ploërmel, de Mouchamps y de Soubise (Parc-Mouchamps, Vendée, 22-03-1554 / Parc-Mouchamps, Vendée, 26-10-1631).

Nuestra dama, contemporánea de Catalina de Médicis, de Elizabeth I de Inglaterra y de la Duquesa de Montpensier, por citar a tres mujeres sobresalientes, pertenecía a la poderosísima familia protestante de los Parthenay-Larchevêque, viejos señores feudales en la región del Poitou. Es, además, la gran heredera de su linaje y de su gran fortuna en tierras y cuantiosos bienes inmobiliarios. Sus padres eran Jean V de Parthenay-Larchevêque (1512-1566), Señor de Mouchamps y de Soubise, y Antoinette Bouchard d'Aubeterre (1535-1580).

Nació el 22 de marzo de 1554, en el castillo de Parc-Mouchamps, heredera de una saga femenina del Renacimiento que aliaban la erudición a la fe: su madre Antoinette d'Aubeterre, y su abuela paterna Michelle de Saubonne.

Su educación esmerada, más de lo que se permite a la mujer en estos aciagos tiempos de la Guerra Civil Francesa, sobresale sobre todo por su gran interés en la literatura, la astrología, la astronomía y las matemáticas. Tanto es así que, con tan solo 11 años, su madre le da por profesor a François Viète, uno de los mayores matemáticos de su época. De aquella relación entre profesor y alumna aplicada, surgiría una gran amistad que duraría toda la vida, convirtiéndole más adelante en su inseparable consejero. Viète le dedicaría en 1591 su célebre In Artem Analyticem Isagoge (Introducción al Arte Analítico), que establecía el uso de anotaciones simbólicas en álgebra. Eminente criptólogo, éste enseñará a su aventajada alumna cómo redactar cartas cifradas y el manejo de las tintas invisibles.

Tras la muerte de su padre, Catherine, entonces conocida como "Mademoiselle de Soubise", se verá pretendida por tres hombres de importancia en el bando calvinista francés: el hijo del Almirante De Coligny, Henri de Pontivy -benjamín de la Casa de Rohan-, y el Barón Charles de Quellenec, más conocido como "Barón de Pont-L'Abbé". El primero de la lista será finalmente elegido y el compromiso anunciado cuando, repentinamente, el novio fallece de peste en 1567. Muerto el primer candidato, el segundo es deshechado por su calidad de benjamín y la elección recae en el tercero.

A sus 15 primaveras, es llevada ante el altar por Charles de Quellenec, Barón de Pont-L'Abbé (15 de junio de 1568), que a la postre sería asesinado la terrible Noche de San-Bartolomé al querer, en vano, proteger al Almirante De Coligny. Poco le faltó a la joven baronesa compartir su misma suerte.

Cabe, en cualquier caso, hacer hincapié en la mala relación existente entre los flamantes esposos. Poco después de la boda, la viuda Parthenay se hace eco (por boca de los criados) de la impotencia sexual del yerno y que éste no consigue honrarla adecuadamente. Aconsejada por Théodore de Bèze y por la Reina de Navarra, Juana III de Albret, recibirá la confirmación de que aquello constituye un serio motivo para pedir la disolución del matrimonio de Catherine.

En 1570, Charles de Quellenec cae prisionero en la batalla de Jarnac pero consigue evadirse y refugiarse en La Rochelle, poniéndose a las órdenes del vizconde René de Rohan. Seriamente herido en la mandíbula, regresará a las tierras de Mouchamps para descubrir que su esposa ha huído a La Rochelle para reunirse con su madre. Allí, Catherine de Parthenay confirmará a su progenitora la supuesta impotencia del marido, lo que llevara a Charles de Quellenec a jurar ante la Reina de Navarra que los rumores sobre su "problema" no son más que calumnias. Sin embargo, y pese a su vehemente desmentido, persistirá la creencia de que el barón miente.

Poco tiempo después, éste rapta a su esposa y la encierra en uno de sus castillos de Bretaña. Antes de su rapto, Catherine tuvo el tiempo suficiente para dejar una carta a su madre anunciando que, a partir de ese mismo momento, ya no debían acordar crédito alguno a lo que pudiera escribir posteriormente.

Retenida prisionera, escribe y recibe visita de su tía Madame de La Rochechallas, a quien consigue entregar en secreto una carta cifrada dirigida a su madre. Solo la astucia y el dominio de las lenguas latina y griega (idiomas que su marido desconoce) le permiten corresponder con su madre y su antiguo profesor, utilizando tinta simpática (con zumo de naranja o limón) para redactar sus mensajes.

En diciembre de 1570, Antoinette d'Aubeterre decide llevar el caso ante la Corte de Francia y, con la ayuda de la reina Catalina de Médicis y el Duque d'Anjou, inicia un proceso judicial contra su yerno. En febrero de 1571, retenida en el castillo de Rostreven, Catherine obtiene del sínodo reunido en La Rochelle, el reconocimiento de su situación de "falsa esposa", ya que el matrimonio nunca fue consumado. Gracias a una treta del Mariscal de La Vieuville, que actúa por mandamiento del Almirante Gaspard II de Coligny, se consigue que el Barón de Quellenec deje libre a Catherine y permita que vuelva a reunirse con su madre en La Rochelle. Desde ese momento, se ponen de lado de Catherine la reina Juana III d'Albret, su hijo Enrique III de Borbón, Príncipe de Viana, y el Almirante de Coligny.

La causa será nuevamente presentada y discutida en el gran consejo del martes 11 de septiembre 1571, en presencia del rey Carlos IX. El caso es nuevamente enviado a un consejo de médicos y, de nuevo, a los jueces que lo instruyen.

Presente en París para el matrimonio de la princesa Margarita de Francia con el rey Enrique III de Navarra, el Barón de Quellenec morirá asesinado en el patio del Palacio del Louvre, la famosa Noche de la San-Bartolomé. Según un escrito protestante, tras haberse defendido con valentía de sus asesinos, su cadáver fue arrastrado y desnudado para ser expuesto bajo las ventanas de palacio, desde las cuales las damas de la corte quisieron verificar las causas del ensañamiento de la Viuda de Soubise contra su yerno.

Catherine de Parthenay y su madre deberán su salvación a la intervención providencial de algunos nobles cercanos al rey Carlos IX; su alojamiento será presa de la rapiña y el pillaje pero salvan los muebles. Los Señores de La Môle, de Surgères e incluso el Duque de Bouillon pedirán la mano de la joven viuda mientras la Viuda de Soubise concibe el proyecto de abandonar Francia. Finalmente, madre e hija vuelven a La Rochelle.

Viuda a sus 18, Catherine es un buen partido y pasa por ser una de las mujeres más inteligentes de su tiempo. Cortejada por René II, benjamín de la nobilísima familia de Rohan, ésta rechaza concederle su mano hasta que se convierta en vizconde de Rohan y herede de la fortuna familiar a la muerte de su hermano mayor (1574).

Cuando René II de Rohan, entonces conocido como el Señor de Pontivy, pierde a sus dos hermanos mayores, se convierte en el nuevo jefe de su casa y hereda el castillo familiar de Blain. Habiendo cambiado la situación, Catherine de Parthenay da por fin su mano al flamante vizconde y se casan en la más estricta intimidad, sin fiestas ni fastos en 1575, rodeados de amigos.

La primera hija nacería en 1577, con tales deformidades que la apodarían "La Jorobada":

-Henriette de Rohan (1577-1624)

-Henri II de Rohan-Gié, 1er Duque de Rohan (1579-1638)

-Catherine de Rohan (1580-1607)

-René de Rohan (+1581)

-N. de Rohan (+1582)

-Benjamin de Rohan, Duque de Soubise (1583-1642)

-Anne de Rohan (1584-1646)

Finalmente convertida en vizcondesa de Rohan, Catherine se ocupará principalmente en rehabilitar y hacer habitables las principales residencias de los Rohan en Bretaña, como los castillos de Blain, Josselin y Pontivy. En esos mismos señoríos, se dedicó a implantar varias iglesias protestantes.

Al reanudarse las luchas armadas entre hugonotes y católicos, su marido volvería al frente de sus tropas al lado del rey Enrique III de Navarra, mientras Catherine tomaba la precaución de refugiarse en La Rochelle (plaza fuerte protestante) con sus hijos. Desgraciadamente, su marido fallecería en el campo de batalla con tan solo 36 años de edad.

Viuda por segunda vez en 1586, consagraría su vida a educar a sus cinco hijos y a sostener el protestantismo bretón. En sus residencias de Parc-Soubise, parroquia de Mouchamps en la Vendée (Bajo Poitou), y de Blain, la Vizcondesa Vda. de Rohan se convierte en el alma de una intensa actividad política, cultural y religiosa. Viète el matemático, su gran amigo y consejero, la compara al hada Melusina, señalando su actitud solícita con él cada vez que se enteraba de sus penas y desgracias. Amaba escribir y demostraba sus aptitudes en poesía y tragedias.

Acérrima hugonote, será ella quien se encargue, con elocuente pasión, de encender la rebelión protestante y mantener la moral alta de los defensores de La Rochelle, ante el asedio y bloqueo de las tropas reales mandadas por el Cardenal de Richelieu.

Pero, tras la rendición de los habitantes de la plaza fuerte sitiada y hambrienta (1628), Richelieu mandará detenerla y encarcelarla en el lúgubre castillo de Niort por ser la principal instigadora de la heróica resistencia de La Rochelle desde 1627.

Como castigo a su desafiante actitud ante la autoridad real, sus castillos-fortalezas de Blain y de Josselin serían desmantelados, mientras ella soportaba con dignidad las consecuencias de su revuelta entre las húmedas paredes de la cárcel de Niort.

Perdonada por Luis XIII, tras un tiempo de detención, obtendría el permiso para volver a su residencia de Parc-Soubise para pasar allí sus últimos años de vejez, aureolada por su fama de mujer de acción en el bando protestante y sirviendo de ejemplo a sus hijos por sus convicciones y su gran valentía.

Fallecería en el año de 1631, a sus 77 años.

Su última voluntad fue que su cuerpo recibiera sepultura al lado de su difunto marido René II de Rohan, en la capilla del castillo de Blain.




Su primogénito, el aguerrido Henri II de Rohan, primer duque de Rohan y Par de Francia, se había convertido en el jefe del partido hugonote sucediendo al Príncipe de Condé, a Coligny y a Enrique III de Navarra. Había contraído matrimonio con una hija del Duque de Sully, de la que tan solo obtuvo una heredera que sería casada, por orden del rey Luis XIII, a un noble católico.

También tuvo tres hijas: Henriette, Anne y Catherine, desposada ésta con el duque Juan de Baviera-Zweibrücken, y un último hijo varón, Benjamín, príncipe de Soubise, que sobresalió como uno de los jefes del bando protestante.

Fue Catherine de Rohan quien, en su día, respondió altivamente a un rey encaprichado de su belleza (Enrique IV):

"Sire, soy demasiado pobre para ser vuestra mujer, pero de demasiado buen linaje para ser vuestra amante!"

Nota:

La noble familia de Parthenay-Larchevêque, señores feudales de Parthenay, adoptaron el apellido compuesto a partir del año 1140, en recuerdo a Joscelin II de Parthenay, arzobispo de Burdeos en el siglo XI. En cuanto a sus armas, fueron éstas directamente tomadas de la Casa de Lusignan (fajadas de plata y de azur) ya en el siglo XI y tras el matrimonio de Simón I de Parthenay con Melisenta de Lusignan, hija de Hugo V de Lusignan, o puede que en el curso de la boda de Hugo II de Parthenay con Valencia de Lusignan en 1247 (siglo XIII). Por único distintivo, añadieron la banda de gules que cruza el escudo.




En cuanto al linaje de los Parthenay, éste remonta con toda fiabilidad hasta Joscelin I de Parthenay, cuyo deceso es citado en un documento del año 1012.

La familia perdería su feudo ancestral con Jean II de Parthenay-Larchevêque, XVIIº Señor de Parthenay (muerto en 1427), quien ve confiscados sus feudos por felonía y, aunque recuperaría temporalmente sus bienes en 1419, sería para venderlos finalmente al Delfín Carlos de Francia al carecer de descendencia de su matrimonio con Brunisenda de Périgord.



A partir de ese momento, el señorío pasaría a manos de Arturo de Richemont, futuro duque de Bretaña y condestable de Francia en 1427. Y, de éste al Bastardo Juan de Orléans, conde de Dunois y a sus descendientes, extinguiéndose dicha rama principesca en 1641.

En los siglos XVII y XVIII, son los Duques de La Meilleraye (primos de los Richelieu), quienes se posesionan del señorío hasta el advenimiento de la Revolución Francesa.


martes, 1 de enero de 2013

LA Iª DUQUESA DE NEWCASTLE




NEWCASTLE_Iª Duquesa de / 1st Duchess of_Honorable Margaret Lucas, Iª Duquesa de Newcastle-upon-Tyne, Iª Marquesa de Newcastle-upon-Tyne, Condesa de Newcastle, Vizcondesa de Mansfield, Baronesa y Condesa Ogle, Par de Inglaterra, Lady Cavendish, Dama [Mistress] de Bolsover Castle y de Welbeck Abbey (Saint-John Abbey, Colchester, Essex, 1623 / Welbeck Abbey, Nottinghamshire, 15-12-1673). Fue dama de honor de la Reina Enriqueta-María de Francia, consorte del rey Carlos I de Inglaterra, de Escocia e Irlanda, escritora, ensayista, filósofa, dramaturga y poeta inglesa.

Lady Margaret Lucas nació en el seno de una de las más opulentas familias aristocráticas del condado de Essex, octava hermana de los ocho retoños nacidos del matrimonio de Sir Thomas Lucas de Saint-John de Colchester, Gran Sheriff de Essex, y de la Honorable Elizabeth Leighton. Muy conocidos fueron dos de sus hermanos, Sir John Lucas (1606-1671), 1er Barón Lucas de Shenfield & Par de Inglaterra -a partir de 1645-, y Sir Charles Lucas de Colchester -Lord Lucas a título póstumo- (1613-1648), que fueron figuras de proa del movimiento realista durante la Guerra Civil británica.





Presentada e introducida en la corte del rey Carlos I en 1643, se convirtió en dama de honor de la reina Enriqueta-María de Francia, a la que siguió en el exilio instalándose en la corte del joven rey Luis XIV de Francia (1644), tras la derrota de las tropas reales en Marston Moor. Fue en el curso de su estancia en el exilio francés donde conoció al que sería su marido, Sir William Cavendish, Barón de Ogle, 1er Marqués de Newcastle (1592-1676) -y futuro 1er duque de Newcastle-; al contraer matrimonio en 1645, se convertía en su 2ª esposa, teniendo ella 22 años y él 53. Era entonces un hombre inmensamente rico, perteneciente a una de las más eminentes familias británicas (los Condes de Devonshire), y que desempeñaba el cargo de gobernador del Príncipe de Gales -futuro rey Carlos II-. Sin embargo, dimitió de su cargo en el curso de las maquinaciones políticas que iban a desembocar en la guerra civil inglesa y optó por exiliarse.





En 1651, Margaret regresó a Inglaterra para una breve estancia durante el mes de noviembre, empleando su tiempo en escribir su primera obra.

De regreso a Inglaterra con la "Restauración" de 1660, que ponía un término a la república dictatorial puritana de los Cromwell y devolvía el trono a Carlos II, Lord William Cavendish fue recompensado con la erección de su marquesado en ducado y Margaret se convirtió en la flamante 1ª Duquesa consorte de Newcastle (1665).

Siempre atenta a los chismorreos y rumores cortesanos, y de los secretos más íntimos de sus contemporáneos, Margaret encontraría de sobras buen material en terreno tan abonado para sus trabajos literarios.

Mujer poeta, filósofa, ensayista, dramaturga y, sin duda, eficiente e incansable publicista de si misma y de sus obras, dió el primer paso, sin precedentes entre las mujeres de tan alto rango, publicando ella misma sus trabajos sin adoptar seudónimos, consciente del peligro que acechaba a los escritores cuando éstos, por miedo y prudencia, publicaban sus obras bajo nombres falsos y exponiéndose a ver cómo otros se atribuían el mérito o las ideas. Hasta este punto era consciente del valor de la propiedad intelectual. Puntualicemos que, pese a haber recibido una educación propia de las mujeres de su tiempo, que se limitaba a la música, el baile, la escritura, el saber estar, las manualidades domésticas y otras artes del estilo, Margaret se hizo a si misma gracias a su sed de saber y su enorme curiosidad.

El famoso cronista londinense y contemporáneo de la duquesa, Samuel Pepys, dijo de ella que era una "... loca, vanidosa y ridícula..." . Sus enemigos y detractores, que la desprecian por su condición de fémina y por su osadía de convertirse en escritora aplaudida, se burlan de su extravagancia en el momento de vestirse: original hasta en el más nimio detalle, crea sus propios vestidos y los luce sin ruborizarse, creando escuela... Lo que está claro es que, como escritora, se salía de lo normal; en su obra "New Blazing World", Margaret escribió la que se considera como la primera novela de ciencia ficción de la época. Y, prodigiosamente activa, permanece siendo la única mujer de su tiempo en haber publicado más de un libro, al menos en Europa.

Como filósofa, Margaret rechazó el pronunciado Aristotelianismo del siglo XVII en su "Natures Pictures", y combatió los puntos de vista de Thomas Hobbes (rebatiendo su "Leviathan"), de René Descartes (argumentando sobre la dignidad y racionalidad de los hombres y los animales), Robert Boyle y otros eminentes miembros de la Royal Society de Londres, que frecuenta asiduamente pese a que, por su condición de mujer, le es inicialmente vetada la asistencia.

Interesada en todos los avances científicos, criticó a los experimentalistas argumentando que la razón debía guiar los sentidos, y anotó la desconfianza existente acerca de los telescopios y microscopios, cuando ella disponía de una colección de 7 telescopios adquiridos por su marido entre 1644 y 1660, y que utilizaba para observar el firmamento, tal era su entusiasmo por la astronomía.

Tras una obstinada insistencia, la duquesa consigue asistir a una sesión de experimentos de Robert Boyle en la Royal Society (1667). La victoria no fue fácil: sus insistentes peticiones provocaron un alud de discusiones entre los académicos, y no pocos desaires por parte de éstos, antes de que se avinieran a concederle ese deseo.

Retirada en las posesiones de su marido, en Welbeck Abbey (Nottinghamshire), Margaret Lucas-Cavendish, duquesa de Newcastle, fallece súbitamente el 15 de diciembre de 1673, con tan solo 50 años y con nada menos que 14 obras publicadas en su haber. Tal es su prestigio, que Carlos II dispone que sea sepultada con honores en la Abadía de Westminster (Londres), privilegio que se concede únicamente a los personajes más relevantes del país.

El duque de Newcastle, viudo y aquejado de la enfermedad degenerativa de Parkinson, moriría 3 años después, en 1676, y a la avanzada edad de 84 años.





En sus "Opiniones Filosóficas y Físicas", la duquesa escribió sobre la condición de las mujeres de entonces:

"Paupérrima educación, exclusión de las instituciones públicas, subordinación política y desamparo, dictados fisiológicos desde la niñez, y la convicción social en ver a las mujeres como seres incompetentes, irresponsables, incapaces de inteligencia e irracionales."

Algunas de sus obras importantes, entre las 14 que dejó a la posteridad, fueron:

-Poems and Fancies, 1653

-Philosophical and Physical Opinions, 1655

-Natures Pictures, 1656

-A True Relation, 1656 (autobiografía)

-Playes & Orations of Divers Persons, 1662

-Philosophical Letters, 1664

-New Blazing World, 1666

-The Convent of Pleasure

-Atomic Poems

-The Life of William Cavendish, 1667 (biografía de su marido)

-Observations upon Experimental Philosophy, 1668

-Grounds of Natural Philosophy, 1668

etc.



lunes, 26 de noviembre de 2012

LA IIª BARONESA DE BOSTON



BOSTON_IIª Baronesa de / 2nd Baroness of_Honorable Christian Methuen, IIª Baronesa de Boston y Par de Gran-Bretaña, IIIª Baronetesa Irby of Whapload and Boston (1757 / Londres, 09-05-1832). Fue la hija de Sir Paul Methuen, K.B., y de la Honorable Catharine Cobb of Corsham Court, Wiltshire.

Esposa del Honorable Sir Frederick Irby, 3er Bt. Irby of Whapload & Boston, (1749-1825), IIº Barón de Boston a partir de 1775, cortesano y Lord Gentilhombre de la Cámara de los reyes Jorge III y Jorge IV de Gran-Bretaña sucesivamente entre 1780 y 1825. Gran aficionado al arte, fue miembro de la Sociedad de Anticuarios a partir de 1778, y constructor de la mansión campestre de Hedsor House, en Taplow, Buckinghamshire.

La pareja tuvo 13 hijos, entre ellos:

- George Irby, 3er Barón de Boston (1777-1856)

-Contra-Almirante Hon. Frederick Paul Irby (1779-1844), c.c. 1º/-Emily Ives Drake ; c.c. 2º/-Frances Wright.

-Teniente-Coronel Hon. Henry Edward Irby (1783-1821), presente en Waterloo y caído en acto de servicio formando parte del 1st West India Regiment.

-Reverendo Hon. Paul Anthony Irby, Vicario de Cottesbrook (1784-1865), c.c. Patience Champion de Crespigny.

-Hon. Edward Methuen Irby (1788-1809) caído en la Batalla de Talavera (España).

-Capitán Hon. Charles Leonard Irby (1789-1845), explorador y escritor.

-Hon. Anne Maria Louisa Irby (1792-1870), c.c. Henry Peachey, 3er Barón Selsey.

 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LA Iª CONDESA DE DENBIGH



DENBIGH_Iª Condesa de / 1st Countess of_Lady Susan Villiers, Lady Feilding, Iª Baronesa y Vizcondesa Feilding, Iª Condesa de Denbigh & Par de Inglaterra (Inglaterra, 1583 / París, 1652). Fue la cuarta y última hija nacida del segundo matrimonio de Sir George Villiers de Brookesby (1550-1606) con Mary Beaumont. Tuvo por hermano al famoso George Villiers, 1er Duque de Buckingham, favorito del rey Jacobo I.

Su padre pertenecía a esa pequeña gentry inglesa que, en 1591, ocupó el nada despreciable cargo de Gran Sheriff del Condado de Leicestershire. En 1588, había enviudado de su primera mujer, Audrey Saunders, de la cual había tenido cinco retoños:

-Frances Villiers.

-Sir Edward Villiers, 1er Vizconde de Grandison (ob.1626)

-Sir William Villiers, 1er Baronet Villiers de Brookesby (ob.1629)

-Honorable Elizabeth Villiers (ob.1654) c.c. John Boteler, Ier Barón Boteler (ob.1657)

-Honorable Anne Villiers (n.1588 - ? ) c.c. Sir William Washington* (1590-1648)

(*)_Hermano del Reverendo Lawrence Washington, antepasado de George Washington, Presidente de EE.UU.

De su segundo matrimonio con Mary Beaumont, 1ª Condesa de Buckingham, nacieron:

-Honorable John Villiers, 1er Vizconde Purbeck (c.1590-1657) c.c. Frances Coke.

-Honorable George Villiers, 1er Duque de Buckingham (1592-1628) c.c. Katherine Manners, hija del VIº Conde de Rutland.

-Honorable Christopher Villiers, 1er Conde de Anglesey (ob.1630)

-Lady Susan Villiers (1583-1652) c.c. Sir William Feilding, 1er Conde de Denbigh.

Gracias al favor real disfrutado por su hermano George, Susan fue presentada en la corte y posteriormente admitida como dama de honor de la entonces Princesa de Gales, Enriqueta María de Francia, esposa del que fuera Carlos I de Inglaterra y Escocia.

En 1606 o 1607, contrajo matrimonio con el cortesano y oficial de la Royal Navy Sir William Feilding de Newnham Paddox (c.1587-1643), armado caballero el 4 de marzo de 1607 por el rey Jacobo I. La familia Feilding pretendía, entonces, descender de la Casa de Habsburgo a través de los Condes de Laufenburg y de Rheinfelden, y la pretensión se mantuvo como cierta hasta que, recientemente, se descubrió que las pruebas genealógicas aportadas eran unas brillantes falsificaciones que consiguieron engañar al historiador y parlamentario Edward Gibbon.

Lady Susan Feilding dio a luz a cinco hijos:

-Basil Feilding, Lord Feilding, IIº Conde de Denbigh (c.1608-1675)

-Lord George Feilding, Ier Conde de Desmond (c.1614-1665)

-Lady Margaret Feilding (1613-1638) c.c. James Hamilton, Ier Duque de Hamilton.

-Lady Anne Feilding (ob.1636) c.c. Baptiste Noel, IIIer Vizconde Campden.

-Lady Elizabeth Feilding, Condesa de Guildford (ob.1667) c.c. Lewis Boyle, Ier Vizconde Boyle.

En 1620, su marido William es creado Ier Barón y Vizconde Feilding de Newnham Paddox. Dos años después, el 14 de septiembre de 1622, es creado Ier Conde de Denbigh con paridad inglesa. Poco después, forma parte de la comitiva que acompaña al Príncipe de Gales en su tour español y luego sirve, con el rango de almirante, en la nada exitosa expedición a Cádiz (1625). En 1628, está al mando de la desastrosa expedición naval a La Rochelle, repelida por las fuerzas francesas del Cardenal de Richelieu que asedia la plaza protestante.

Al estallar la Guerra Civil Inglesa, su marido lucha en el bando del rey Carlos I mientras que su hijo, Basil, opta por el bando parlamentario. Durante aquellos cruentos enfrentamientos, Lord Denbigh caería malherido durante un ataque en Birmingham, muriendo de sus heridas en 1643.

En 1644, Lady Denbigh abandona Inglaterra para seguir a la reina Enriqueta María al exilio en Francia. Es en París, a finales de la década, donde Lady Denbigh abjura del anglicanismo y entra en el seno de la Iglesia Católica, provocando que el Consejo de Estado decrete el embargo total de sus bienes en Inglaterra al haberse convertido en una papista y activa enemiga del Estado (1651).

Lady Denbigh jamás volvería a su país natal. A su muerte, acaecida en la capital del Sena, sus restos reciben cristiana sepultura en la Iglesia de Saint-Eustache.

 

domingo, 11 de noviembre de 2012

LA IVª CONDESA & Iª MARQUESA DE BUTE



BUTE_IVª Condesa, Iª Marquesa de / 4th Countess, 1st Marchioness ofHonorable Charlotte Jane Hickman-Windsor, Vizcondesa de Mount Stuart, Iª Baronesa Cardiff, Iª Condesa de Windsor y Vizcondesa Mountjoy, finalmente IVª Condesa de Bute & Par de Escocia, Iª Marquesa de Bute  (1746-1800), fue una de las hijas y heredera universal de Herbert Hickman Windsor, IIº Vizconde Windsor y Barón Mountjoy con paridad Irlandesa, miembro del Parlamento por Cardiff, y de la Honorable Alice Clavering. Por parte de padre, era nieta del VIIº Conde de Pembroke. Su padre falleció en 1758 y su madre en 1776. Al no tener herederos varones, sus títulos se extinguieron y revirtieron a la Corona Británica.

El 12 de noviembre de 1766, contrajo matrimonio con el heredero del IIIer Conde de Bute, John Stuart (1744-1814), más conocido bajo el título de cortesía de Lord Mount Stuart, aportando ella un inmenso patrimonio compuesto, sobretodo, por vastas fincas solariegas ubicadas en el país de Gales.

Entre 1767 y 1780, la flamante Lady Mount Stuart dio a luz a 6 hijos:

-John Stuart, Lord Mount Stuart (1767-1794), padre del IIº Marqués de Bute.

-Lord Evelyn Stuart (1773-1842), coronel en el Ejército Británico.

-Lady Charlotte Stuart (1775-1847) c.c. Sir William Homan, 1st Baronet.

-Lord Henry Stuart (1777-1809), padre de Henry Villiers-Stuart, 1er Barón Stuart de Decies.

-Lord William Stuart (1778-1814), capitán la Royal Navy.

-Lord George Stuart (1780-1841), contra-almirante en la Royal Navy.

Dada la importancia de la dote de Lady Mount Stuart, su marido fue agraciado por el rey Jorge III con el título de Ier Barón Cardiff & Par de Gran-Bretaña (1776). Tres años después, en 1779, Lord Mount Stuart era nombrado embajador extraordinario en la corte de Turín y luego embajador en la corte de Madrid (1783).

En 1792, Lady Mount Stuart se convertía en la IVª Condesa consorte de Bute & Par de Escocia al fallecer su suegro. En 1794, su marido era creado Ier Vizconde Mountjoy, Ier Conde de Windsor y Ier Marqués de Bute.

El 28 de enero de 1800, la Iª Marquesa consorte de Bute fallecía. Menos de 8 meses después, su viudo contraía nuevas nupcias con Frances Coutts, de la que tuvo dos hijos más.