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miércoles, 4 de abril de 2018

EL DUQUE DE GUINES




GUINES_Duque de / Duc de_Adrien Louis de Bonnières, Duque de Guines, 5º Conde de Souastre y de Guines (Lille, Francia, 13-04-1735 / París, Francia, 21-12-1806), fue un cortesano, militar y diplomático francés, descendiente de los antiguos Condes de Guines que remontaban hasta Vennemar, castellano de Gante, desposado con Gillette de Guines.

Hijo de Guy Louis de Bonnières, 4º Conde de Souastre (1703 – 1763) y de Adrienne Louise Isabelle de Melun, Marquesa de Cottènes, pertenece a una eminente familia de la nobleza del Artois. Es nieto del Teniente-General de los Ejércitos del Rey y gobernador de Arras, Gante, Tournai y Cambrai, Charles Eugène Jean Dominique de Bonnières, 3er. Conde de Souastre y de Pas (ob. 1708) y de Françoise de Montberon, biznieto de Charles Ignace, 2º Conde de Souastre (ob.1676) y de Jeanne-Marie-Thérèse de Créqui, Dama de Raimboval (ob.1708) . Su tatarabuelo, Philippe Albert de Bonnières, 1er. Conde de Souastre, había sido gobernador de la ciudad de Binche (en la provincia de Henao, en la actual Bélgica), y su tatarabuela pertenecía a la linajuda Casa de Beauffort.

Remontando más allá, encontramos a dos antepasados que fueron chambelanes de los Duques de Borgoña, Felipe III y Carlos I “el Temerario”. En cuanto al señorío de Souastre, entró en posesión de su familia en 1484, al casar Jean de Bonnières con Jeanne de Bayne, Dama de Souastre suo jure. Los Señores de Souastre, du Mesnil y de Thieuloys enlazan con hijas de prestigiosos linajes: los Wignacourt, los Lannoy y los Halwin, por citar a tres. El título condal sería, según algunas fuentes genealógicas, confirmado por carta patente en marzo de 1676, y sus jefes se titularon aleatoriamente “Conde de Guines” o “Conde de Souastre” e incluso “Conde de Souastre de Guines”, incluso antes de que se erigiera en condado su señorío de Souastre.


Con semejante pedigrí, se le abren de par en par las puertas de Versailles para ser presentado a Luis XV, y se le augura el mejor de los destinos al servicio de Francia.

Naturalmente, como cualquier hijo de noble que se precie, es destinado a la carrera militar a temprana edad.  Pero su trayecto como oficial será breve: coronel de los Granaderos de Francia, asumió el mando del Regimiento de Navarra en 1761 antes de ascender al rango de brigadier de los ejércitos del Rey en 1762. Se le conoce entonces con el título de Conde de Souastre y su brillante personalidad le atrae el favor de la corte y de familias muy influyentes en Versailles, principalmente de los Duques de Choiseul y de Noailles.

El 28 de noviembre de 1753, contrae matrimonio con Caroline Françoise Philippine de Montmorency-Logny, hija del difunto Louis François de Montmorency, Conde de Logny (ob.1736) y de Marie-Anne Thérèse Rym de Bellem, Baronesa de Bellem. La unión le convierte en cuñado de la Duquesa de Boufflers, de la Condesa de Broglie y del Conde de Logny. Otro enlace que añade más prestigio, si cabe, a su casa. De esta ilustre unión nacerían dos hijas:

-Marie-Louise Philippine de Bonnières, Mademoiselle de Guines (1759 – 1796); c.c. (1780) Armand Charles Augustin de La Croix, 1er. Duque de Castries y Par de Francia (1756 – 1842); padres de:

-Edmond Eugène Philippe Hercule de La Croix, 2º Duque de Castries (1787 – 1866); c.c. (1816) Claire-Clémence de Maillé de La Tour-Landry (1796 – 1861), hija de Charles-François Armand, Duque de Maillé, y de Henriette Victoire de FitzJames-Stuart. => con descendencia / Casa Ducal de Castries

-Marie-Louise Charlotte de Bonnières, Mademoiselle de Souastre (1760 – 1792), Canóniga-Condesa de Remiremont; c.c. (1782) Charles Philibert Gabriel Le Clerc de Juigné, 2º Marqués de Juigné y Par de Francia (1762 – 1819) => sin descendencia.

Considerado el perfecto cortesano, de trato afable, palabra fácil y mucho ingenio, canta y toca la flauta admirablemente bien. Para él y su hija, arpista, el genial Wolfgang Amadeus Mozart compondrá, en 1778, el “Concerto para flauta, arpa y orquesta KV299”. Sus aptitudes en la corte le valen numerosos éxitos personales, e incluso la amistad del rey Federico II de Prusia desde 1766, con el que comparte la misma afición musical.

Bien apadrinado, el Conde de Souastre, pronto saludado bajo el título de Conde de Guines, abandona la carrera militar para entrar de lleno en la diplomacia. Puesto que Federico “el Grande” le tiene en alta estima, es nombrado embajador de Francia en la corte de Berlín en 1768. Pero, apenas llegado a la capital prusiana, cae inesperadamente en desgracia y Versailles tiene que hacerle regresar en noviembre 1769. El fracaso no le impide ser ascendido a mariscal de campo en 1770 y obtener, el mismo año, la embajada de Londres. Allí se ganará una excelente reputación, el apodo de Guines “el Magnífico” y la estima de los ingleses, pero su posición se complicará al cometer adulterio con una dama, famosa por su belleza y… casada: Lady Elizabeth Craven. Lord Craven, poco dispuesto a cerrar los ojos sobre la aventura de su mujer, que le deja manifiestamente en ridículo, monta un escándalo y lleva su indignación hasta los tribunales, exigiendo una sustanciosa indemnización. 



Por otro lado, estalla el “Affaire de Guines”, un escándalo que se inicia el 20 de abril de 1771, cuando el conde pide al ministro de Asuntos Exteriores, La Vrillière, que se emita una orden de búsqueda y captura contra su secretario, Barthélémy Tort de La Sonde, al que acusa de haber utilizado su nombre para especular sobre fondos públicos y estafar a varios banqueros parisinos. Tort de La Sonde es arrestado y, para defenderse, acusa a su vez al embajador afirmando haber actuado por su cuenta y siguiendo sus instrucciones. El Duque d’Aiguillon, flamante nuevo ministro de Asuntos Exteriores desde el 6 de junio de 1771, sustituto del Duque de La Vrillière y acérrimo enemigo del Duque de Choiseul, gran protector del Conde de Guines y ex titular de ese mismo ministerio (de abril 1766 a diciembre 1770), no duda en tomar partido por Tort de La Sonde mientras la Delfina María-Antonieta otorga su apoyo a Guines. El embajador, será finalmente declarado inocente de las acusaciones de su secretario por una comisión especial, formada por consejeros de Estado y nombrada por Luis XV, para acabar con este asunto. Sin embargo, el escándalo, con su cruce de acusaciones, ha hecho mella y el Conde de Guines sale moralmente mal parado. De hecho, al diplomático le fue de un pelo verse inculpado. La división en la comisión fue clara: siete votos contra seis. Y tendrá posteriormente sus consecuencias: fue una de las razones del cese de D’Aiguillon, al subir al trono Luis XVI en mayo de 1774, espoleado sobretodo por una rencorosa María-Antonieta.

Con los nuevos reyes, el Conde de Guines se salva de caer en desgracia y, el 26 de febrero de 1776, es relevado al frente de la embajada londinense. Regresado a la corte de Versailles, Luis XVI le otorga las cartas patentes que le convierten en Duque de Guines.

En 1778, su primogénita casa con el hijo del Mariscal de Castries. Cuando su yerno es hecho 1er. Duque de Castries en 1784, el Duque de Guines obtiene del rey la promesa de reversión de su ducado a favor de éste. Pero la promesa nunca se cumpliría por culpa de dos factores: el derrocamiento de la monarquía en 1792 y el hecho de que el duque morirá bajo el 1er. Imperio, harán imposible la materialización de la reversión.

Instalado en París, el Duque de Guines alquilará a su consuegro, el Marqués de Castries, el palacete del mismo nombre sito en el número 76 de la calle de Varenne.

En 1782, es su segunda hija quien contrae matrimonio con el Conde de Juigné, heredero del Marqués de Juigné.

El 1 de enero de 1784, Luis XVI lo recibe caballero en el seno de la Orden del Espíritu Santo. Cuando se convoca la segunda Asamblea de Notables (que precedió a la convocación de los Estados Generales de 1789), el rey le otorga la presidencia. En 1787, a instancias del Mariscal de Ségur, ministro de la Guerra, se le nombra miembro del Consejo y, además, es ascendido a Teniente-General de los Ejércitos del Rey. En 1788, Luis XVI le nombra gobernador de Artois.

A sus 50 años, el duque, amante de la buena mesa, ha perdido su silueta para convertirse en un auténtico obeso. Tal era ya su corpulencia que, cada mañana, su ayuda de cámara le preguntaba si quería enfundar sus calzones para sentarse o los calzones para estar de pie. En ambos casos, dos lacayos debían ayudarle a ponérselos.

Durante esos años previos a la Revolución, se lanzará en los negocios formando parte de una sociedad minera. Pero, al estallar la tormenta, el Duque de Guines y su esposa se ven obligados a abandonar la capital y cruzar el Canal para exiliarse en Inglaterra. En 1790, su residencia es literalmente saqueada por un gentilicio enfurecido, tras el sonado duelo entre el Conde de Lameth y su yerno el Duque de Castries.



Cuando se instaura el Consulado con Napoleón Bonaparte, los duques de Guines optan por regresar a Francia y obtener que les borren de la lista de los emigrados para recuperar lo que queda de sus bienes, confiscados y en su mayor parte vendidos como bienes nacionales. Consiguen reinstalarse entre las paredes del Palacete de Castries, que habían ocupado antes de que estallase la Revolución.

Escasos años después, en 1806, fallece el duque a la edad de 71 años. Su esposa, la duquesa viuda, morirá cuatro años después, en 1810. Sus dos hijas les habían precedido en la tumba en 1792 y 1796. El ducado de Guines quedó extinto con su desaparición y nunca fue transmitido a su yerno, el Duque de Castries.




sábado, 24 de marzo de 2018

EL ÚLTIMO BARÓN D'HARAMBURE




HARAMBURE_Barón de / Baron d’_Louis François Alexandre d’Harambure, Barón y último Marqués d’Harambure (Preuilly-sur-Claise, 12-02-1742 / Tours, Francia, 27-10-1828). Fue un general y político francés, último representante varón de su linaje.

Décimo tercer hijo de Paul d’Harambure, Marqués d’Harambure, gobernador de Poitiers, y de Marie-Anne de Moussy, pertenece a una vieja familia noble de raíces vascas y navarras establecida en Francia durante el reinado del rey Enrique IV. Como benjamín, lleva el título de cortesía de barón d’Harambure.

Inicia su carrera militar el 1 de febrero de 1757, con rango de corneta en el regimiento de dragones del Príncipe de Bauffremont. De éste saldría para ingresar con rango de capitán en el Regimiento de Noé en 1760, haciendo en ambos cuerpos las últimas campañas de la Guerra de los Siete Años. Asciende a mayor, luego a coronel en el Regimiento Royal-Roussillon caballería.

En 1771, le condecoran con la cruz de caballero de la Real y Militar Orden de San Luis. Diez años después (1781), es ascendido a brigadier. Nombrado mariscal de campo el 9 de marzo de 1788, es destinado al campamento de Saint-Omer, bajo el mando del Príncipe de Condé.

Antes de la Revolución, el barón d’Harambure, miembro de una noble familia de la Baja-Navarra que se había instalado en la provincia de Tours ( Touraine) desde el siglo XVII, reside en esa provincia dónde posee un considerable número de propiedades. El cabeza de familia, su hermano mayor Jean-Samuel, Marqués d’Harambure (nacido en 1716), gobernador de Poitiers como su padre, casado con Jeanne de Sorbier, carece de descendencia. Pero es él quien casualmente abraza la política y las nuevas ideas, mostrándose partidario de la Revolución.

Elegido diputado por la nobleza de Tours en los Estados Generales de 1789, publica un escrito en el que reclama la necesidad de reunir las tres órdenes. Es uno de los primeros en unirse a la asamblea del Tercer Estado. En los debates relativos al derecho de paz y de guerra, sostiene que ese derecho no puede dejarse en manos del rey y que su delegación debe ser renovada en cada legislatura. Se pronuncia con el ala izquierda de la asamblea en otras cuestiones, tales como la aceptación de la constitución a la cual quiere que se obligue al rey, y sobre el rechazo de algunos oficiales a prestar juramento a la nación, y que ya se exigía a éstos en esa época.

Sin embargo, en las sesiones del 19 de junio 1790 y del 30 de agosto 1791, se sitúa a la derecha de la Asamblea Constituyente para oponerse, con toda la fuerza y contundencia de la que es capaz, a los decretos que abogaban por la supresión de la nobleza y de todas las órdenes de caballería.

En el momento de la expiración de sus funciones legislativas, retoma sus atribuciones de mariscal de campo y es enviado con rango de general al Ejército del Rhin, que se encuentra a las fronteras de Alsacia. El 20 de marzo de 1792 es ascendido al rango de teniente-general. Se adhiere a la revolución el 10 de agosto de 1792, y le otorgan el mando del ejército tras la marcha del Barón de Luckner, cesado y arrestado. En marzo de 1793, recibe una declaración relativa a la ejecución de Luis XVI y cartas patentes del Conde de Provenza, hermano del rey, proclamado regente, que transmite a los comisarios de la Convención Nacional y manda consignar en los registros de la municipalidad de Neuf-Brisach. El gesto casi le resulta funesto, ya que la Convención sentencia enseguida su destitución, emite un decreto de acusación contra él el 13 de marzo y ordena su arresto.

Encarcelado, comparece ante el tribunal revolucionario el 22 de abril de 1793 quien, en una rara excepción para aquellos tiempos, rinde homenaje a sus intenciones y le indulta por unanimidad. Pese a la sentencia favorable y tras  recuperar su libertad, la Convención no le restablece en sus funciones. Desde entonces, el general d’Harambure ya no figura en el ejército ni en ningún cuerpo administrativo o judicial. Tendrá que esperar el regreso de los Borbones, en 1815, para hacer su reaparición en la vida pública.

Luis XVIII le nombra Comendador de la Real y Militar Orden de San Luis ese año de 1815, y le encarga presidir el colegio electoral de Loches, dónde se mostrará favorable a los realistas antes de volver a su retiro, de manera definitiva. Dedicó sus últimos años en escribir y publicar dos libros sobre la materia militar, que tuvieron buena acogida.

Se había casado en primeras nupcias con Anne Rosalie Nicole Bazin de Sainte-Honorine, el 28 de noviembre de 1771, quien le da dos hijos:

-Louis-Philippe d’Harambure (1772 – 1794) –caído en combate-

-Marie-Catherine Benjamine d’Harambure (1774 – 1833), c.c. (1796) François Eugène Marie-Pierre René de Saint-Pol (1770 – 1811)

En 1797, la baronesa d’Harambure fallece y el general contrae nuevas nupcias el 18 de diciembre del mismo año con Françoise Madeleine de Mégissier, que sólo le proporcionaría hijas:

-Louise Virginie d’Harambure, c.c. René Louis Ambroise de La Poëze, Señor de La Collessière (1781 - 1851), Barón y Marqués d'Harambure => con descendencia / Casa de La Poëze d'Harambure

-Françoise Marie Thérasie d’Harambure (1799 – 1872), c.c. (1820) Charles Louis de Villelume (1794 - 1853)

-Marie Emmanuelle Azélie d’Harambure, c.c. (1821) N. de La Lande

-Athénaïs Joséphine d’Harambure.

El único hijo varón del general, Louis-Philippe d’Harambure, se enroló como voluntario en el ejército de los Príncipes para luchar contra las fuerzas republicanas, y encontró la muerte en Berstheim, Alemania, en 1794. Con su muerte sentenciaba la extinción de su linaje.

La primogénita de su segundo matrimonio, Louise Virginie d’Harambure, contraería matrimonio con el caballero René Louis Ambroise de La Poëze, señor de La Collessière, capitán de los Carabineros de Monsieur y viudo de un primer matrimonio con 3 hijos.

El general d’Harambure, para preservar la continuidad de su apellido obtiene del rey Luis XVIII, en 1817, una ordenanza real autorizando al marido de su hija Louise-Virginie, a añadir el nombre de D’Harambure a su apellido para sí y sus descendientes. La pareja tendría dos hijos varones:

-Ludovic Jean Marie de La Poëze d’Harambure

-Gabriel François Marie de La Poëze d’Harambure

El barón d’Harambure fallecería a la avanzada edad de 86 años, en 1828.




EL SEÑOR D'HARAMBURE




HARAMBURE_Señor de / Seigneur d’_Jean “El Tuerto” d’Harambure, Señor d’Harambure y de Romefort, Barón de Picassary (1553 / Castillo de Romefort-sur-Creuse, Francia, 16-09-1630). Fue un aristócrata y militar francés de confesión protestante, compañero de armas del rey Enrique IV de Francia y de Navarra.

Hijo de Bertrand, Señor d’Harambure, y de Florence de Belsunce, familia de confesión protestante, es enviado desde su infancia a la corte de Navarra, para convertirse en compañero de juegos y estudios del Príncipe de Viana, Enrique de Borbón –futuro rey Enrique III de Navarra y IV de Francia-. Desde ese momento, Jean estará ligado a la fortuna del príncipe.

La familia D’Harambure [Haramburen?] era una familia noble de origen vasco implantada en la Baja-Navarra que, por hazares de la historia, acaba por enraizarse en la Touraine en el siglo XVI. Según el historiador Martín de Bizkaia, en su libro “Derecho de Naturaleza” de 1621, cita una casa de Haramburen (?) entre las principales del reino de Castilla y de Navarra. Formada por numerosas ramas, extintas desde hace tiempo, la familia se encontraba establecida en las provincias de Álava y Gipuzkoa. En 1227, después de la batalla de Baeza, librada contra los moros en Andalucía, una rama de ésta se instala cerca de la localidad de Saint-Jean-Pied-de-Port, en Francia. De esta última saldría una rama menor que se instala en Baja-Navarra (Francia), y se traslada en el Berry y en Touraine. Los D’Harambure son citados en varias ocasiones y, en particular, en 1349 cuando los hermanos Jean y Pierre d’Harambure juraron sobre los Santos Evangelios observar el tratado de paz concluido por la mediación de Bernard d’Albret, vizconde de Tartas, entre Pierre d’Albret, señor de Guissen, y Arnaud Guillaume de Gramont.

El 30 de octubre de 1595, se le encuentra la novia adecuada: Marie de Secondat, hija de Jean II de Secondat, Barón de Montesquieu y Señor de Roques, y de Eléonore de Bressieu. Le aporta como dote el castillo de Romefort-S/-Creuse, y asegura su descendencia con 2 hijos y una hija.

En 1586, Jean d’Harambure asume el mando de una compañía de cien chevau-Légers (caballería ligera), directamente ligada a la guardia personal del rey Enrique III de Navarra. Al año siguiente, en 1587, se encuentra bajo el mando de Enrique de Borbón, príncipe de Condé, y le sigue en sus campañas militares a La Rochelle, el Poitou, Taillebourg, participando en los combates de Fontenay, Airvault y La Châteigneraie en la Vendée, tomando prisioneros al Marqués de Revel y a Louis de Clermont d’Amboise. Poco después, contribuye a la victoria de Coutras sobre las tropas del Duque de Joyeuse, al lado de su rey.

En 1589 participa al asedio y toma de la ciudad de Niort, en el curso de la cual pierde el ojo izquierdo. Desde ese momento, el monarca Borbón le otorga el apodo de “El Tuerto”, apodo que pasaría a la posteridad. El mismo año, participa en la Jornada de Arques del 21 de setiembre de 1589, siendo comandante de la caballería ligera, y vuelve a recibir una herida en la muñeca durante una carga.

El 1 de noviembre, recibe del rey Enrique IV la orden de trasladarse a París con sus 600 monturas y 600 arcabuceros a caballo.

En 1592, acompaña a Enrique IV en el asedio de la ciudad de Ruán (Rouen). Al mando de 50 caballeros encargados de velar por la seguridad del monarca, le salva de caer prisionero de las tropas del Duque de Parma, formando una barrera permitiendo su huída y arriesgándose a caer él mismo prisionero. Según sus herederos, y como agradecimiento del rey, Jean d’Harambure recibiría como presente una espada maravillosamente ejecutada.

En 1594, contribuye al éxito del ataque al gran convoy que el Duque de Mayenne y el Conde von Mansfeld pretendían hacer entrar en Laon, ciudad sitiada por el ejército real.

Terminada por fin la guerra civil y expulsado el ocupante español, Harambure es nombrado gobernador de Vendôme en 1599, y más tarde de Aigues-Mortes en 1607. En 1609, pese a ser protestante, recibe de manos del rey el beneficio de la abadía de Fontgombault.

Durante esos años de paz, Jean d’Harambure será un cortesano y militar merecedor de la estima y del respeto de su antiguo compañero de armas, el rey Enrique IV, quien le escribiría numerosas cartas para dar testimonio de su reconocimiento en los años difíciles. Se supone que en esa época Enrique IV le concede el título nobiliario de barón de Picassary, que llevaría a sus descendientes a titularse barones d’Harambure.*

El asesinato de Enrique IV en mayo de 1610, será un duro golpe para Harambure. La regente María de Médicis, católica e hispanófila, expulsa de la corte a todos los hombres de confianza protestantes que rodearon al difunto monarca, empezando por el Duque de Sully, presidente del Consejo Real y artífice de la recuperación económica del reino francés. Pero Jean d’Harambure, fiel a la memoria de Enrique IV, permanecerá al servicio de su hijo y sucesor en el trono, Luis XIII.

En 1624, es nombrado comandante de 2.000 monturas repartidas en tres regimientos, de los cuales uno lleva su nombre. En nombre del rey Luis XIII, los condujo en Holanda para servir en el ejército del Conde von Mansfeld. Después de aquella misión, Harambure parece dejar el servicio activo y se retira en sus tierras de Romefort.

El 28 de mayo de 1626, redacta su testamento y fallece antes del 17 de setiembre de 1630, a la avanzada edad de 77 años, en su castillo de Romefort.

Su último descendiente varón fue Louis-François-Alexandre, Barón d’Harambure (1742 – 1828), con el que la familia se extingue. Consigue, en cualquier caso, y mediante una Ordenanza Real del 17 de setiembre de 1817, que su yerno, René-Louis-Ambroise de La Poëze (1781 – 1851), casado con Louise Virginie d’Harambure, tenga la autorización de añadir el nombre de su familia política al suyo, pasando a apellidarse De La Poëze D’Harambure, y a llevar el título de cortesía de condes y marqueses d’Harambure entre sus descendientes.

[*]_El título de "Marqués d'Harambure" estaba ligado al cargo de gobernador de Poitiers, desempeñado por los cabeza de familia de manera hereditaria.




sábado, 25 de marzo de 2017

EL MARQUÉS DE CAVOYE


 
 
CAVOYE_Ier. Marqués de / 1er. Marquis de_Louis D’Oger o D’Ogier de Cavoye, Caballero y luego 1er. Marqués de Cavoye [Paris, 1639 / Hôtel de Cavoye, París, 03-02-1716]. Fue un oficial y cortesano perteneciente a la nobleza de la región francesa de Picardía, que prosperó en la corte francesa gracias a la influencia de su madre y se distinguió por su arrojo en el campo de batalla, gozando de la amistad, favor y protección del rey Luis XIV, al que físicamente se le parecía asombrosamente.

Su padre, François d’Oger o d’Ogier, Caballero y Señor de Cavoye (1604-1641), había servido bajo el Duque Enrique II de Montmorency, uno de los grandes señores de la alta y poderosa nobleza gala de primer rango, hasta que en 1630 fue nombrado capitán de guardias del Cardenal-Duque de Richelieu. Sin embargo, encontró prematuramente la muerte en setiembre de 1641, durante la batalla de Bapaume, a la edad de 37 años.

Su madre, Marie de Lort de Sérignan (1602-1665), había casado en segundas nupcias con su padre el 16 de setiembre de 1625, siendo ya viuda de un primer matrimonio con Jean de La Croix y sin hijos. El matrimonio, que fue por amor (cosa rara para la época), tuvo entonces 6 hijos varones y 5 hijas:

-Henriette Louise d’Oger de Cavoye (1626-1697); c.c. François Antoine de Sarret, Marqués de Fabrègues (1620-1710) => con descendencia.

-Pierre d’Oger de Cavoye (1628-1648), Insignia en las Guardias-Francesas, caído en la batalla de Lens.

-Constance d’Oger de Cavoye (1630-1646?), religiosa en el Convento de Notre-Dame de Narbonne.

-Charlotte d’Oger de Cavoye (1630-   ), religiosa en el Convento de Nuestra-Señora de Narbonne, como su hermana gemela.

-Marie d’Oger de Cavoye (1631 - ¿ )

-Charles d’Oger de Cavoye (1632-1654), Insignia en las Guardias-Francesas.

-Eustache d’Oger de Cavoye (1637-1703), Insignia en las Guardias-Francesas.

-Armand d’Oger de Cavoye (1638-1667), Insignia en las Guardias-Francesas, caído en el asedio de Lille.

-Louis d’Oger de Cavoye (1639-1716), 1er. Marqués de Cavoye y último del nombre; c.c. Louise Philippe de Coëtlogon-Méjusseaume (ob.1729) => sin descendencia.

-Anne d’Oger de Cavoye (1640-1711); c.c. Raymond d’Alfonse, Señor de Montroux => con descendencia.

-Jacques d’Oger de Cavoye (1640-1652).

Los padres de nuestro personaje se amaban hasta la locura. La inesperada muerte del marido dejó a su madre en una situación precaria, pero consiguió obtener la tutela de sus 11 hijos y todos menores el 16 de noviembre de 1641. Para colmo, sobrevino poco después la muerte de su padre, Guillaume de Lort de Sérignan, en enero de 1642; luego fue la del Cardenal de Richelieu y la del rey Luis XIII en 1643. Su desgracia y su mala situación consiguieron llamar la atención de la Reina Viuda Ana de Austria, que le ofreció un puesto de dama de honor en noviembre de 1643. El cronista Tallemant des Réaux la describiría como “tan hermosa como inteligente”. El Duque de Saint-Simon, memorialista, diría a su vez:

“…la madre Cavoye era una mujer de mucho ingenio, venida no sé cómo de su provincia ni por qué medio conocida de la reina madre, en tiempos en los que ella tenía necesidad de toda clase de gentes. Le gustó, la distinguió con bondades sin sacarla de su pequeño estado. Madame de Cavoye aprovechó para introducir a su hijo en la corte y ambos a hacer amigos…”

Los tres hermanos mayores de Louis habían muerto al servicio del rey. Pierre en 1648, Jacques en 1652 y Charles en 1654. El joven Louis fue entonces educado al lado del joven rey Luis XIV y se convirtió en uno de sus amigos íntimos.

Cuando en julio de 1665 falleció Madame de Cavoye, ésta había dejado nombrado en su testamento a su hijo Louis como su único heredero, en perjuicio de sus hermanos mayores Eustache y Armand, a los que juzgaba severamente como demasiado manirrotos. De este modo, Louis –que era el quinto hijo varón de la prole- se convirtió en el jefe de familia.

En 1666, inauguró su carrera militar bajo las órdenes del almirante holandés Ruyter.

Considerado como uno de los hombres más bien parecidos de Francia, Cavoye se aprovechó para romper corazones y multiplicar conquistas femeninas. Sin embargo, desde 1668, había provocado –sin quererlo ni buscarlo- una enorme y desbocada pasión en una de las damas de honor de la reina Maria-Teresa de Austria: Louise Philippe de Coëtlogon-Méjusseaume, hija del Marqués de Coëtlogon. Pero Cavoye la ignoraba: la joven damisela era del montón y, para colmo, sin dote.

El Duque de Saint-Simon la describió de este modo:

“… Mademoiselle de Coëtlogon era fea, modosa, ingénua, amada y muy buena persona; […] era una de las chicas de la reina Maria-Teresa, se encaprichó de Cavoye, y se enamoró de él hasta la locura…”

Cavoye era entonces un hombre apuesto, guapo y muy aficionado a revolotear alrededor de las hermosas damas de la corte. Es de este modo que se convirtió en el amante de la guapa Hortense Mancini, Duquesa de Mazarino y casada con el Duque de La Meilleraye, un lunático. Luego cayó entre sus brazos la bella Sidonie de Lénoncourt, Marquesa de Courcelles –también casada con un marido extremadamente celoso-. Cuando el Marqués de Courcelles se enteró de la infidelidad de su esposa, montó en cólera y retó en duelo a Cavoye. Fue cosa hecha el 7 de mayo de 1668. Al final del duelo, ni uno ni otro se hirieron de gravedad; ambos eran amigos y acabaron haciendo las paces con un abrazo.  En cualquier caso, Courcelles y Cavoye habían violado una ley real que prohibía los duelos y Luis XIV, implacable, los mandó arrestar a ambos:  el Marqués de Courcelles dio con sus huesos en La Bastilla y Cavoye fue encerrado en La Conciergerie… por espacio de 2 años!

Liberado en 1670 al estallar la guerra, ya que el rey necesitaba de todo el mundo para la campaña de Flandes, reintegró su puesto en el ejército como ayudante-de-campo del rey y se cubrió de gloria el 12 de junio de 1672 en el Pasaje del Rhin, junto con cuatro de sus amigos: el Caballero de La Salle, el Marqués de Béringhen, el Conde de Nogent y el Marqués d’Ambre. Gracias a su arrojo y valentía en el fragor de la batalla, Cavoye se ganó el apodo de “el Bravo”, mote que le acompañaría hasta su muerte.

Interrumpida la campaña en invierno y regresado a París, Cavoye volvió a ser arrestado y encerrado en La Bastilla, esta vez por haber participado, en segundo plano, en un duelo. Su enamorada, Louise de Coëtlogon, cayó en la desesperación y rehusó dirigir la palabra al rey. Saint-Simon cuenta que ésta cambió su rico vestido de corte por otro vulgar e impropio de una dama de honor de la reina, a modo de protesta silenciosa. Llegaría aún más lejos. Intentó obtener del rey el perdón para Cavoye pero Luis XIV rehusó concedérselo, y ésta estalló entonces en improperios e insultos, riéndose le monarca de su osadía. Ultrajada por las mofas del rey, pretendió llegar a las manos y arañarle. La protesta de la damisela siguió hasta incluso la mesa real: Luis XIV tenía por costumbre comer con la reina María-Teresa; la Duquesa de Richelieu y las damas de honor de la reina debían servir la mesa. Pero la damisela de Coëtlogon se negaba en redondo servir al rey mientras Cavoye siguiera preso, le evitaba o le decía sin florituras que no se merecía que le sirviera o le dirigiera la palabra. Luego vinieron los malestares, los desmayos, los desesperos… hasta que tanto el rey como la reina exigieron a la Duquesa de Richelieu que hiciera el favor de llevar a la damisela a visitar al objeto de su pasión a La Bastilla, cosa que hizo un par o tres de veces.

Cavoye, por su parte, permanecía insensible a la pasión que había provocado. Mademoiselle de Coëtlogon daba todos los pasos, pero Cavoye era cruel y a veces brutal en sus respuestas a tantas atenciones; le sacaba de quicio verse de esa manera acosado. Ante la fría indiferencia de Cavoye, tanto el rey como la reina le reprocharon su actitud y le exigieron que se mostrara más humano en su trato.

En 1675, el cargo de Gran Mariscal de los Alojamientos del Rey quedó vacante con la muerte de Louis de Tessé, Conde de Froulay (había muerto en acto de servicio en Consarbrück). Saltando sobre la ocasión, Luis XIV prometió el cargo a Cavoye si consentía casarse con Mademoiselle de Coëtlogon. Cavoye rehusó sellar el trato. El rey perseveró, insistió y, al final, se lo ordenó prometiendo que cuidaría de su fortuna en la corte y que, a modo de compensación por la falta de dote de la novia, le aseguraba su cargo. A regañadientes, Cavoye cedió finalmente.

El 9 de febrero de 1677, François de Guémadeuc, obispo de Saint-Malo, bendijo la unión de Louis d’Oger de Cavoye con Louise Philippe de Coëtlogon, hija del Marqués René de Coëtlogon, gobernador de Rennes y Lugarteniente del Rey en Bretaña, y de la Marquesa Philippe Hélène de Coëtlogon. Ilustre nobleza bretona y de rancio abolengo, pero sin fortuna ni medios con qué dotar a la novia. El novio tenía 38 años, la novia 27 y hacía 9 que ésta le acosaba desenfrenadamente, profesándole una adoración sin límites.

La recién casada no aportaba al matrimonio otra cosa que su ilustre apellido, mucho abolengo y una solemne pobreza. El recién casado, citado en el contrato matrimonial como “Caballero de Cavoye”, aportaba como bienes una casa, su privilegio sobre las sillas de porteadores heredado de sus padres, rentas, su cargo de Gran Preboste General de Guyena, sus 60 arqueros (con sus 17.000 libras) y poco más. En el momento de casarse, Cavoye residía en la parisiense calle de Grenelle. Fiel a su promesa, el rey le cedió el cargo de Gran Mariscal de los Alojamientos, y Cavoye la compró a la familia De Tessé por 150.000 libras, ocho días antes de su boda. El rey añadió un regalo de boda: le concedió el título nobiliario de marqués de Cavoye.

El cargo de Gran Mariscal de los Alojamientos del Rey, consistía en coordinar los desplazamientos de la Corte, y dependía directamente del soberano, del cual Cavoye debía recibir las órdenes y al que prestaba juramento de fidelidad. La remuneración del cargo era, por tanto, excelente: 8.100 libras de sueldo, 7.200 libras de sueldo extra, 3.000 libras de adelanto y 4.000 libras en libreas. A partir de 1682, la Corte se instaló definitivamente en Versailles pero Cavoye debía seguir ocupándose de los alojamientos de todas las tropas de la Casa del Rey, ayudado por 12 mariscales de los alojamientos y de 48 furrieles que le prestaban juramento. En tiempos de campañas militares y de los desplazamientos de la Corte, el Gran Mariscal debía recibir las órdenes del rey para los alojamientos de los oficiales y de toda la Corte (sobretodo de los príncipes de sangre real).
 
 

En 1678, el flamante 1er. Marqués de Cavoye alquiló en París un palacete en el número 52 de la calle de Saints-Pères, que acabaría comprando y que hoy día aún se conoce como Hôtel de Cavoye [en español sería Palacete de Cavoye]. El palacete en cuestión pertenecía entonces a su ex amante, la Marquesa de Courcelles: ésta se lo vende por 64.000 libras el 18 de julio de 1679, estando encerrada por adulterio después de un escandaloso juicio al que la arrastró su marido.

Los marqueses de Cavoye se instalaron en el palacete y llevaron en él una vida muy sosegada, a decir de los testigos de la época.

En 1693, Cavoye cae gravemente enfermo y, despechado por no haber recibido la banda azul de los caballeros de la prestigiosa Orden del Espíritu Santo, en la última promoción de 1688, solicita en 1696 el permiso para vender su cargo. Luis XIV no le concedió tal permiso y, para reemplazar la tan preciada condecoración real, le dio una pensión de 14.000 libras para él y su esposa en 1697, tierras en Louveciennes para ampliar las de su castillo en 1700, y el privilegio de las sillas de manos. Finalmente, el rey le concedió una cláusula de retención de 300.000 libras sobre su cargo (1707), vendiendo la sustitución al Marqués de Cany, hijo del ministro Chamillart, conservando para si el usufructo.

Por su cargo, Cavoye se veía obligado a estar la mayor parte del tiempo en Versailles, y allí acabó haciéndose muy amigo de Boileau y de Racine. También participó en la localización de Marly para instalar allí la residencia preferida del rey. Para estar cerca, compró al yerno de Vauban el castillo de Voisins, en Louveciennes, por 26.000 libras. Adecentó el castillo para poder allí acoger a parte de los numerosos invitados del rey en Marly, que no encontraban alojamiento en los pabellones del real sitio. Y, extrema rareza, el rey solía hacerle visitas, lo cual era un honor muy buscado por cualquier noble propietario.

Su felicidad habría sido completa si hubiese tenido hijos con su esposa, pero la marquesa de Cavoye tan solo podrá darle un hijo nacido muerto y en condiciones muy peligrosas para su salud. Después de tan mal parto, nunca volvería a quedarse encinta. Preocupados por asegurarse un futuro sin penurias, los marqueses de Cavoye se donaron mutuamente todos sus bienes para que viudo o viuda dispusiera en toda libertad de las rentas y bienes muebles e inmuebles.

Con el peso de los años y cansado, el Marqués de Cavoye acudía regularmente a tomar las aguas de Forges-les-Eaux o en Saint-Amand, espaciando sus apariciones en la Corte y prefiriendo residir en su castillo de Voisins. Llegaba incluso a prestar su palacete de París a amigos, entre los cuales cabe distinguir a la Princesa de los Ursinos y a Monseñor de Mailly, arzobispo de Reims.

A finales de su vida, Cavoye volvió a pedir repetidas veces a Luis XIV que le cesara en el cargo, pero el rey rehusaba siempre, diciéndole: “Cavoye, muramos juntos.”

El 1 de setiembre de 1715, Luis XIV falleció en Versailles y el Marqués de Cavoye se retiró en su palacete parisiense, donde vino a sorprenderle la muerte el 3 de febrero de 1716. Dos días después, su viuda le daba sepultura en la iglesia de Saint-Sulpice. Tenía 77 años. Su testamento fue leído el 10 de febrero, dejando todos sus bienes a su viuda y también a los descendientes de sus hermanas.

La Marquesa Viuda de Cavoye se dedicó a las buenas obras: fundó la casa del “Niño Jesús” con el cura Languet de Gergy, y donó 40.000 libras para las obras de la Iglesia de Saint-Sulpice. Sobrevivió a su esposo 22 años, muriendo en el palacete de Cavoye el 31 de marzo de 1729. Recibió sepultura al lado de su difunto esposo.

Con el paso de los siglos, el Palacete de Cavoye acabó siendo la residencia del diseñador de moda y perfumista Hubert de Givenchy, y luego del polémico multi-millonario Bernard Tapie.

domingo, 8 de noviembre de 2015

LOS TRES MARQUESES DE MYENNES



MYENNES_1er. Marqués de / 1er. Marquis de_René de Vieilbourg, Señor de Cosne, des Granges y de Myennes, 1er. Marqués de Myennes (Ob. Castillo de Myennes, Cosne, 1669). Fue Capitán de las Guardias-Francesas, Tnte.-General de los Ejércitos del Rey en el Nivernais y en el Donziais, que se ilustró durante la guerra civil de la Fronda, al servicio de la Corona. Hijo menor del Caballero Claude de Vieilbourg, Señor de Myennes, muerto de sus heridas recibidas en el asedio de Candie, en Creta, y hermano menor de Charles de Vieilbourg, muerto soltero y sin descendencia. Sus abuelos paternos fueron Ravaud de Vieilbourg, Señor de Myennes, y Jeanne de Fontenay. Fue también el sobrino de Jean de Vieilbourg, Señor de Myennes, caído en el asedio de Casale en 1640, y de Gilbert de Vieilbourg, Gran Prior de Aquitania.

De antigua familia perteneciente a la nobleza de espada, con posesiones en diversos sitios al Norte del ducado de Nevers o Nivernais, sobretodo en Myennes desde el siglo XVI, los Vieilbourg han sido repetidas veces oficiales en los ejércitos reales y han servido en la Orden de Malta y, eventualmente, gestionado comandancias de la orden como Villemoison. Muchos de ellos encontraron honorablemente la muerte en el campo de batalla. Incluso en tiempos de la Fronda, y a pesar de la proximidad geográfica de Saint-Fargeau y de Bléneau, permanecen fieles a la Regente Ana de Austria y a su primer ministro el Cardenal de Mazarino. Este último, reconocedor de sus servicios y habiendo adquirido el ducado de Nivernais (1659), atribuyó a René de Vieilbourg, jefe de su familia, la función de Teniente-General del Rey en el gobierno de Nivernais y de Donziais, una nominación que le convertía en gobernador militar representante de la autoridad del Estado en una provincia, por aquél entonces, dotada de gran autonomía. En sus atribuciones, estaba el poder mobilizar o enviar a sus casas a la nobleza local en caso de invasión, de guerra civil o de batidas contra los lobos.

En 1661, el señorío de Myennes fue erigido en marquesado a favor de René de Vieilbourg, haciendo entrar a la familia en el estamento de la alta nobleza. Bajo Luis XIV, el flamante marqués de Myennes, ya desposado con Mademoiselle de Bretelle de Grémonville (hija del entonces Embajador de Francia en Venecia y de una Loménie de Brienne), puede casar sus hijos y familiares a las herederas de las más grandes familias del reino y, de paso, presentarse en la Corte y llevar un alto tren de vida en sus palacetes de París, asi como en sus castillos de Myennes y des Granges.

René de Vieilbourg, que era entonces el Teniente-General de los Ejércitos del Rey desde 1664, encontró la muerte de la manera más tonta cinco años más tarde. Se estaba armando en su habitación del Castillo de Myennes para ir de cacería cuando, accidentalmente, se le disparó una de sus armas matándolo en el acto. En el momento de desaparecer (1669), dejaba tras de si a una hija muerta en la niñez y dos hijos de carácteres y destinos muy diferentes:

El primogénito, Louis-René de Vieilbourg, convertido en 2º Marqués de Myennes (conocido como Marqués de Vieilbourg en la corte), asumió el cargo de su padre como Tnte.-Gal. del Nivernais; en 1693, contraía matrimonio con Anne-Françoise de Harlay de Champvallon (ob.1735), una militante activa y de renombre de la causa jansenista.

Sin embargo, y siendo coronel de un regimiento de Infantería, el 2º Marqués de Myennes encontró la muerte a la edad de 28 años, al caer en el asedio de Namur. Murió en la flor de la vida, sin haber tenido el tiempo de asegurarse una descendencia que pudiera recoger el testigo.

El hermano del difunto, Edmé-Ravaud de Vieilbourg, nacido en 1665, había sido destinado a la carrera eclesiástica, como la mayoría de los hijos menores de la nobleza. Convertido en Abad Comendador de la Abadía de Saint-Martin en Massay (Prov. de Berry), Prior y Señor de Cessy, resultó ser mucho más asiduo a los prostíbulos parisinos que a las clases de teología. La muerte de su hermano mayor lo devuelve al estado laico: asume el título de 3er. Marqués de Myennes y, obviamente, todas las atribuciones militares del anterior. Si mostró un gran desinterés por la vida clerical, no será menos para su nueva vida como oficial de la Corona y terrateniente. En vez de asumir sus obligaciones tanto públicas como militares, huye de la provincia y prefiere quedarse en París, llevando la típica vida de los disolutos que ya abundan durante la Regencia de Felipe II de Orléans y, de paso, despilfarra sin miramientos la fortuna familiar. Su mala conducta y amoralidad serían tan notorias en la alta sociedad, que haría fracasar dos proyectos de boda. Pese a todo y, a la edad de 33 años, contra la voluntad de toda su familia, contrae matrimonio con una joven damisela: Anne Marie Madeleine de La Varenne. Aunque pertenece ésta a la nobleza, tiene escasa fortuna y, por tanto, no resulta un buen partido a ojos de sus parientes. La pobre marquesa fallecería en 1728, sin haberle dado un solo hijo. Dos años antes de enviudar, el Marqués de Myennes había conocido una cortesana de altos vuelos que, con 28 primaveras, salía por segunda vez de la cárcel y de la que sería la nueva presa financiera hasta el final de sus días y hasta la completa alienación de sus bienes. Esa mujer, que se hace llamar Florentine Payen de Saint-Marc o Florence Dumont, es una prostituta muy cara y muy conocida de la policía parisina. Convertida en la amante y mantenida del Marqués de Myennes, se hace costear un suntuoso apartamento lujosamente amueblado en la capital, finge descubrir que es un hombre casado, se hace la escandalizada y obtiene más rentas para callar la boca y no provocar un escándalo. Tras la muerte de la marquesa, se instala en la residencia del marqués, consigue hacerse atribuir el señorío de Thou y empieza a vender muebles, joyas y los servicios de plata. En 1729, pese a su mala fama, consigue que el cura de Myennes la case con el marqués en plena noche y sin publicar la noticia. Gracias a la denuncia de la cuñada y Marquesa Vda. de Myennes, el asunto llega a manos del Obispo de Auxerre, Monseñor de Caylus, líder jansenista. Éste anula la boda y sanciona al cura complaciente. El marqués y su amante huyen entonces a París pero, una vez allí, la aventurera es detenida y encarcelada por tercera vez. Finalmente liberada, obtendrá un contrato de matrimonio que confirmará las donaciones anteriores del Marqués de Myennes, y añade otras tantas (1736). Pero las consecuencias para ambos es el ostracismo general. Convertidos en apestados, acabarán por abandonar la capital e instalarse en Myennes. Nunca tendrían hijos.

El último Marqués de Myennes, más conocido como Marqués de Vieilbourg, fallecería el 13 de agosto de 1741, a la edad de 76 años y sin ningún socorro temporal y sin sacramento en su castillo de Myennes, al borde de la bancarrota y arruinado. Enterrado junto a sus predecesores en la capilla señorial de la iglesia de Cosne, su supuesta viuda se desvanece en el aire poco después y sin dejar rastro.

A falta de descendencia, el marquesado acaba siendo heredado por la pariente más cercana, Anne-Pierrette Hinselin de Morache quien, en el mes de octubre siguiente, hizo donación del marquesado a su sobrino el Caballero Pierre Antoine Hinselin, Señor de Morache.


 

martes, 27 de octubre de 2015

EL CONDE DE TREMBLECOURT




TREMBLECOURT_Conde de / Comte de_Louis de Beauvau, Señor y Conde de Tremblecourt (Lorena, h.1567 / Remiremont, Lorena, 1596). Fue el benjamín de los tres hijos varones del Barón Claude de Beauvau y de su segunda mujer Jeanne de Saint-Beaussant, y un oficial militar que se ilustró durante las campañas italianas y que perteneció al partido ultracatólico de la Santa-Liga durante las guerras de religión que sacudieron Francia en la 2ª mital del siglo XVI.

Provisto del señorío de Tremblecourt y convertido en conde (título de cortesía), Louis de Beauvau abrazó la carrera de las armas haciendo su bautizo de fuego durante las guerras italianas. Brillante duelista de la corte francesa, debió sobretodo su fama de gran espadachín al vencer en singular duelo a un temido gentilhombre al servicio del Duque de Guisa. Enteramente dedicado a su oficio de soldado, hizo las campañas de Flandes bajo las ordenes del Duque Alejandro de Parma, en calidad de teniente del Regimiento de Saint-Balmont, un pariente suyo. Más tarde al frente de éste, su regimiento fue rebautizado con su nombre de Tremblecourt y compuesto por doce compañías de hombres de armas.

Habiendo abrazado la causa de la Santa-Liga contra el rey Enrique IV de Francia, se puso a las ordenes del Duque de Mayenne, y estuvo presente en el asedio de Tours en 1589, pero cayó prisionero en la batalla de Arques poco después. Instado por el rey a servirle, Tremblecourt se negó y fue obligado a retirarse alejado de los combates por espacio de un año. Pese a la prohibición de retomar la espada y pisar los campos de batalla, Louis de Beauvau estuvo presente en la batalla de Ivry pero, para evitar represalias, abandonó el mando a su tío el Señor de Panges (1590). A partir de 1591, vuelve a la escena bélica mandando sus compañías en la batalla de Saint-Denis (siendo herido de gravedad y dado por muerto) y en el asedio de Noyon (1592). En 1594 se encuentra aún bajo las ordenes del Duque de Mayenne, pero la conversión al catolicismo de Enrique IV le fuerza a deponer las armas y a someterse a la autoridad real. El rey le nombró entonces Teniente-General de sus Ejércitos en Borgoña. Desde entonces, oficialmente al servicio del Príncipe Mauricio de Orange pero efectivamente al del Rey de Francia, Tremblecourt preparó, junto con Jean d'Aussonville, la invasión del Franco-Condado. La campaña se inició en enero de 1595 y se tradujo en un fracaso por culpa de la llegada de las tropas españolas de refuerzo y el mal tiempo. Actuando abiertamente en nombre de Enrique IV, tomó y luego defendió el Castillo de Vesoul.

Regresado momentáneamente a sus tierras de Lorena, encontró la muerte en 1596 en Remiremont, mortalmente herido de un disparo de mosquetón en misteriosas y nunca esclarecidas circunstancias.




EL SEÑOR D'AVILLERS & DE NOVIANT




AVILLERS_Señor de / Seigneur d'_Jean de Beauvau, Señor de Avillers, de Noviant, de Tremblecourt, co-Señor de Manonville, Señor de Vignot y de Malaumont, etc. (Lorena, h.1563 / Castillo de Noviant-aux-Prés, Lorena, 1636). Hijo del segundo matrimonio de Claude de Beauvau, Barón de Beauvau y de Manonville (1530-1597) con Jeanne de Saint-Beaussant, fue un cortesano y oficial militar perteneciente al partido ultracatólico de la Santa-Liga durante las guerras de religión que sacudieron Francia en la segunda mitad del siglo XVI.

Su padre era el Baílio y Capitán de Hanston-le-Châtel, Maestre del Guardarropa de Antonio de Borbón, Rey de Navarra, y Gobernador del Príncipe Enrique de Lorena, Marqués de Pont-à-Mousson, primogénito y heredero del Duque Carlos III de Lorena. Su hermano Jean, Señor de Panges, era consejero privado del Duque de Lorena y ministro de Finanzas del ducado. El padre de ambos, René de Beauvau (ob.1549-50?), Señor de Manonville, de Noviant y de Tremblecourt, había sido el chambelán del Duque Antonio I de Lorena.

Claude de Beauvau había tenido, de su primer matrimonio con Nicole de Luxelbourg o Lutzelburg, Condesa del Sacro Santo Imperio Románico Germánico, Baronesa de Fléville y de Turquestaing, un hijo varón que sería Primer Gentilhombre de Cámara del Príncipe Enrique de Lorena:

-Charles de Beauvau, Señor de Fléville (ob.1595); c.c. Philiberte de Saulx => con descendencia / Marqueses de Beauvau & Señores de Manonville


Al convertirse en viudo, contrajo segundas nupcias con Jeanne de Saint-Beaussant, de la que tendría 3 hijas y 2 hijos: Jean y Louis de Beauvau.

Los Beauvau pertenecían a una de las más antiguas casas de Lorena, vasalla de la Corona Francesa por sus posesiones patrimoniales en el Anjou y emparentada con los Borbones mediante el matrimonio, en 1454, de Isabelle de Beauvau con Juan II de Borbón-Vendôme, tatarabuelo del rey Enrique IV de Francia y de Navarra.

Jean de Beauvau combatió las tropas del rey Enrique IV de Francia, estando a las ordenes del Duque de Mayenne y de los Duques de Guisa, hasta el asedio del castillo de Beaune en 1595 dónde comandaba un regimiento. Tras la rendición y sumisión del Duque de Mayenne, hasta entonces Jefe de la Liga, en noviembre de 1596, Jean de Beauvau hizo lo propio y ofreció su espada al rey tras obtener el real perdón. Poco después, regresó a sus tierras lorenas para establecerse de manera definitiva. Nombrado consejero de Estado del Duque de Lorena, gentilhombre ordinario de cámara del Cardenal de Lorena, fue investido Baílio de Bassigny en 1599, Senescal del Barrois en 1616 y Senescal de Lorena en 1632.

De su tardío matrimonio con Antoinette d'Urre de Theissières (ob.1660), celebrado en 1606 y que le aportó los señoríos de Vignot y de Malaumont, tan solo tuvo un hijo varón:

-Anne François de Beauvau, 1er. Marqués de Noviant (1617-1669); c.c. Marguerite de Raigecourt; padres de:


-Marie-Josephe de Beauvau, religiosa

-Claude Joseph de Beauvau, religioso

-Joseph Gabriel Bernard, 2º Marqués de Noviant (1649-1669) -muerto soltero-

-Jeanne Antoinette de Beauvau, 3ª Marquesa de Noviant (? - 1725); c.c. Jean-Claude de Cussigny, Conde de Vianges (ob.1699) => sin descendencia


Tuvo el honor de alojar al rey Luis XIII de Francia en su castillo de Noviant el 24 de junio de 1632, quien se personaba en Lorena para firmar un tratado de paz en Liverdun con el Duque Carlos IV.

Cuatro años después, Jean de Beauvau fallecía de muerte natural en su castillo de Noviant. Seis años más tarde, Luis XIII convertía a su único hijo y heredero en 1er. Marqués de Noviant (13-11-1642).





sábado, 26 de septiembre de 2015

EL IVº DUQUE DE FITZ-JAMES




FITZ-JAMES_IVº Duque de / 4ème. Duc de_Charles Fitz-James Stuart, Conde de Fitz-James, IVº Duque de Fitz-James, Mariscal y Par de Francia (Castillo de Saint-Germain-en-Laye, Francia, 04-11-1712 / Hôtel de Fitz-James, París, 23-01-1787). Hijo menor del 1er. Duque de Berwick y nieto del rey Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia. Fue un distinguido oficial militar y Mariscal de Francia al servicio de Luis XV, veterano de las guerras de sucesión polaca y austríaca, y de la Guerra de los Siete Años, Comandante de la Provincia de Languedoc y Gobernador del Limosín, que tuvo un destacado papel en el conflicto entre la Corona y los Parlamentos que sacudió el final de reinado de Luis XV.



Nacido en el Castillo Real de Saint-Germain-en-Laye, entonces residencia oficial desde 1701 del exiliado y ya difunto rey Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, de su esposa la reina María de Módena y de su heredero el Príncipe de Gales (más conocido en la historia como el Viejo Pretendiente o bajo el título de Duque de Albany), Charles de Fitz-James Stuart era el sexto retoño y cuarto hijo varón fruto del segundo matrimonio de James Fitz-James Stuart, 1er Duque de Berwick y de Fitz-James, Mariscal de Francia (1670-1734) con Lady Anne de Bulkeley (1675-1751), nieta del 1er. Vizconde Bulkeley y hermana del Conde Francis de Bulkeley. Tuvo por hermanos a:

-James Francis de Fitz-James Stuart (1696-1738), Conde de Tinmouth, IIº Duque de Llíria y Jérica, Grande de España, IIº Duque de Berwick, Par de Francia (hijo del 1er. matrimonio) => Rama Primogénita / Duques de Berwick, de Llíria y de Jérica, Grandes de España.

-James de Fitz-James Stuart (1702-1721), IIº Duque de Fitz-James, Par de Francia.

-Henrietta de Fitz-James Stuart (1705-1739); c.c. Jean-Baptiste Louis, Conde de Clermont d'Amboise.

-François de Fitz-James Stuart (1709-1764), IIIer. Duque de Fitz-James, Par de Francia.

-Laure Anne de Fitz-James Stuart (1710-1766); c.c. Joachim Louis de Montagu, Marquis de Bouzols.

-Henry de Fitz-James Stuart (1711-1731), Conde de Fitz-James, Coronel del Regto. Berwick Infantería Irlandesa.

-Marie Émilie de Fitz-James Stuart (1715-1770); c.c. François Marie de Pérusse, Conde des Cars o d'Escars.

-Edward de Fitz-James Stuart (1716-1758), Caballero de Fitz-James.

-Anne Sophie de Fitz-James Stuart (1718-1763), religiosa.

Tan solo tenía 17 años cuando, por dimisión de su hermano mayor el Conde Henry de Fitz-James, y luego de otro de ellos, François de Fitz-James Stuart, que abrazaba la carrera eclesiástica, se vio provisto del gobierno y de la lugartenencia-general del Limosín el 28 de diciembre de 1729.

Ya conocido bajo el título de Conde de Fitz-James, entró en el cuerpo de los Mosqueteros del Rey (1730), obtuvo una compañía en el Regimiento de Caballería de Montrevel (1732) y, finalmente, un regimiento de caballería irlandesa al que se le otorgó su nombre (1733).

Ese mismo año de 1733, la paz de la cual gozaba Europa desde hacía 20 años, se vio amenazada por la muerte del rey Augusto II de Polonia. Las potencias europeas se enzarzaron entonces en una disputa por ver quién colocaba en el trono polaco a su candidato, y la guerra estalló irremediablemente. Luis XV de Francia, que pretendía que su suegro Estanislao I Leszczynski recuperase su trono, del que había sido expulsado por el Elector Federico-Augusto I "El Fuerte" de Sajonia y el zar Pedro I de Rusia, entró de lleno en la Guerra de Sucesión Polaca. Un ejército francés bajo el mando del Mariscal de Berwick, penetró entonces en territorio germano y, entre los oficiales, figuraba el Conde Charles de Fitz-James a la cabeza de su regimiento de caballería irlandesa. Participó en los asedios de Kehl (1733) y de Philippsburg (1734); se encontraba junto a su padre cuando éste recibió el letal impacto de una bola de cañón, y escapó milagrosamente de la muerte enteramente cubierto por la sangre y el cerebro desparramado de su progenitor. Pese a semejante pérdida, Charles siguió sirviendo en el Ejército del Rhin bajo las órdenes del sustituto de su padre, el Mariscal-Duque de Coigny, hasta las preliminares de la Paz de Viena en 1738. Durante el conflicto, el conde fue uno de los primeros masones franceses que ingresó en la Logia de Bussy (1735).

En 1736, tras las renuncias consecutivas de sus hermanos mayores, Charles de Fitz-James Stuart se convirtió en el IVº Duque de Fitz-James y Par de Francia.

En 1740, al fallecer el emperador Carlos VI de Austria, último representante varón de la dinastía de Habsburgo en el solio imperial, las potencias que habían inicialmente prometido respetar su Pragmática Sanción (en la que designaba como herederos suyos a su hija la Archiduquesa Maria-Teresa de Austria y su yerno el Duque Francisco III Esteban de Lorena, Gran Duque de Toscana), se desdijeron provocando un nuevo conflicto europeo: la Guerra de Sucesión Austríaca. Francia apadrinó entonces a su candidato al trono imperial, el Elector Carlos Alberto de Baviera, poniendo a su disposición un ejército de 40.000 hombres que, en 1741, cruzó el Rhin bajo las órdenes del Mariscal-Duque de Belle-Isle, mientras otro de otros tantos 40.000 cruzaba el Mosa bajo las órdenes del Mariscal-Marqués de Maillebois. El Duque de Fitz-James formaba parte de ese segundo ejército. De vuelta a Francia en julio de 1743, acaba la campaña en Baja-Alsacia bajo las órdenes del Mariscal-Duque de Noailles.

Entretanto, el 1 de febrero de 1741, Charles de Fitz-James Stuart había contraído matrimonio con Victoire Louise Josèphe de Goyon-Matignon (1722-1777), Dama de palacio de la Reina María Leszczynska e hija de Marie Thomas Auguste Goyon de Matignon, Marqués de Matignon y Conde de Gacé (1684-1766), y de Edmé-Charlotte de Brenne, Condesa de Bombon. De dicha unión, muy feliz y harmoniosa por cierto, nacerían 7 hijos.

El año siguiente (1744), es promovido al rango de mariscal-de-campo y empleado en el ejército del Rey. Comandaba el asedio de Tournay (1745) cuando Luis XV y el Mariscal-Conde de Sajonia recogían los laureles de la victoria en Fontenoy. Luego sirvió durante los asedios de Oudenaarde y de Dendermonde. En 1746, integrado en el ejército de Flandes bajo el mando del Mariscal de Sajonia, participó activamente en los sitios de Mons, Saint-Guilhain, Charleroi y de Namur, y tomó parte en la victoria de Rocourt.

La batalla de Lawfeld, mucho más sangrienta que la de Fontenoy, inauguró la campaña de 1747 en los Países-Bajos, y el Duque de Fitz-James se ilustró en ella como en el sitio de Bergen-op-Zoom, bajo las órdenes del Mariscal-Conde de Lowendahl. Se encontraba en el asedio de Maastricht, cuando Francia, Gran-Bretaña y los Países-Bajos firmaban los preliminares de paz en Aquisgrán (1748). La paz terminaba con 8 años de calamidades y con una guerra ruinosa para Francia que, aunque victoriosa en el conflicto europeo, veía amenazado su imperio colonial, su comercio y su marina por la hegemónica Gran-Bretaña.

Apenas terminadas las hostilidades, el Duque de Fitz-James fue elevado al grado de Teniente-General de los Ejércitos del Rey el 10 de mayo de 1748. El 2 de febrero de 1756, era recibido ceremoniosamente por Luis XV en el seno de la Orden del Espíritu Santo.

La Guerra de los Siete Años supuso para él un nuevo destino en tierra germana. Puesto al mando de varios cuerpos, contribuyó activamente a la victoria francesa en la batalla de Hastenbeck (1757) y a la toma de varias plazas en el electorado de Hannover. El año siguiente se encontraba en la batalla de Krefeld y, pocos meses después, tuvo que conducir 10 batallones y 12 escuadrones para reforzar el ejército del Mariscal-Príncipe de Soubise, y se distinguió en la batalla de Lutzelberg.

Durante la desastrosa batalla de Minden, librada el 1 de agosto de 1759 por el Mariscal-Marqués de Contades y perdida por la desobediencia del Mariscal-Duque de Broglie, el Duque de Fitz-James cargó contra las tropas hannoverianas a la cabeza de toda la caballería francesa.

El 16 de septiembre de 1761, fue nombrado Comandante de la provincia de Languedoc y de las costas del Mediterráneo. Poco después, la guerra concluía con la Paz de París y de modo vergonzoso para Francia al perder parte de sus colonias americanas e indias en manos británicas.

En 1763, encargado por Luis XV de que el Parlamento de Toulouse registrara los "Edictos Bursales" (que conllevaban la creación de nuevos impuestos) y a cuya publicación se resistían los magistrados, el Duque de Fitz-James se personó en Toulouse en los primeros días de septiembre. Poco instruído en las formas parlamentarias y más acostumbrado a las de los cuarteles, cometió el craso error de desplegar su ejército para intimidar a los parlamentarios que, en vez de plegarse a las exigencias de la corte de Versailles, se mostraron irritados y prestos a la desobediencia abierta. El 13 de septiembre, el duque se personó en el palacio del Parlamento rodeado de tropas para exigir el registro y publicación de los edictos reales y, usando de cartas selladas de las que era portador, coaccionó a los magistrados sin éxito. La rebeldía pasiva de éstos llevó al duque a tomar medidas severas y mandó arrestarlos a todos. Los arrestos duraron más de 6 semanas hasta que una orden del rey, a inicios de diciembre, devolvió la libertad a los magistrados y al parlamento la facultad de reunión. Aprovechando la ocasión, los parlamentarios se vengaron del duque decretando su arresto inmediato. Entraron entonces en escena el Parlamento de París y los Pares del Reino, que reclamaron que solo ellos tenían la potestad de juzgar a uno de los suyos. Los otros parlamentos provinciales se pusieron del lado del de Toulouse y se enzarzaron en un enfrentamiento que sería finalmente zanjado por Luis XV. En sus enfrentamientos con el Parlamento de Toulouse, el Duque de Fitz-James no había hecho más que obedecer las órdenes de la corte. Pese a ello, en ese asunto perdió su mando y cayó en desgracia durante un tiempo. No sería hasta 1766 cuando, por fin rehabilitado, le sacaron de la inactividad forzosa para entregarle las comandancias del Bearn, de Navarra y de Guyena.

En 1771, Versailles le encargó presidir los Estados de Bretaña convocados en Morlaix. La asamblea, reputada rebelde, concedió sin embargo todas las demandas formuladas.

El 24 de marzo de 1775, Luis XVI le concede el rango de Mariscal de Francia para coronar su impecable hoja de servicios. En cualquier caso, el flamante mariscal ya no obtendrá más nombramientos ni misiones importantes por parte de la corte. Condenado a la ociosidad, el duque fallece a sus 74 años en su palacete parisino (marzo de 1787), justo antes de que empezara a amenazar la tormenta revolucionaria en Francia.